España - Madrid

De lo sacro y lo mundano

Germán García Tomás
martes, 2 de febrero de 2021
Víctor Pablo Pérez © by Fundación ORCAM Víctor Pablo Pérez © by Fundación ORCAM
Madrid, lunes, 25 de enero de 2021. Auditorio Nacional de Música (Sala Sinfónica). Ciclo “Música y religiones”. Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Víctor Pablo Pérez (director). Wolfgang Amadè Mozart: Kyrie en re menor KV 341; Gustav Mahler: Sinfonía nº 1 en re mayor, Titán (Versión para orquesta reducida). Ocupación: 75%.
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Atractivo ciclo el que dentro de su actual temporada nos proponen la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid en el que conectan la música con las religiones, pese a caerse del programa, por tener que ser reducido en duración, el estreno absoluto de Crisol del gallego Juan Durán. Al margen de otras confesiones y credos, cabe centrarse casi exclusivamente en la mayoritaria cristiana, como lo atestiguan los centenares de composiciones litúrgicas o de inspiración religiosa a lo largo de la historia de la música occidental que han llegado hasta nosotros y que integran multitud de programas en las salas de concierto. 

Ganan por mucho y serán siempre especiales protagonistas las obras católicas, como la pequeñísima muestra de entrada de esta cita, una auténtica rara avis en el extenso catálogo sacro de Mozart, su Kyrie en re menor K. 341 (1791), que podría pasar por una insignificante concesión músico-litúrgica más a la poderosa hegemonía de la religión católica en la Viena ilustrada si no fuera porque su intenso pathos entronca a la partitura con el espíritu del coetáneo Réquiem, con el que comparte la dramática tonalidad. Este Kyrie se supone que iba a formar parte de una obra mayor en el último año de vida del compositor, pese a haberse catalogado erróneamente como una partitura anterior. Víctor Pablo Pérez tradujo el mélos de esta música, revistiendo a la breve pieza de todo el ambiente fúnebre y luctuoso que requiere, desde el acorde en fortísimo del tutti y el carácter doliente de las cuerdas que le sigue, que preceden a la severa y contundente frase de entrada del coro, 33 de cuyos miembros imprimieron una concentrada expresividad y severidad ceremonial.

Como contraste, y pese a su amable carácter que la vincula con el final del periodo clásico y con los prolegómenos del Romanticismo, la Primera Sinfonía, Titán, de Gustav Mahler, toda una alegoría de la naturaleza atravesada por la fragancia popular del lied, vino a ofrecerse a continuación en una versión reducida que optó más o menos por la mitad de su plantilla original. Así, se doblaban trompas y trompetas, a excepción del resto de instrumentos, caso del trombón -con la ausencia de tuba-, y de todas las maderas, una por atril, con una sección de cuerdas lo suficientemente amplia para dotar de un convincente cuerpo y densidad al tejido orquestal, que pese a todo nunca es suficiente en una obra de tales efectivos. El primer movimiento, muy bien trazado desde el pianissimo inicial, perdía fuelle en la cuerda por esa falta de peso orquestal en el bellísimo tema reexpuesto. Los leves pero apreciables tropiezos de las trompas del comienzo se mantuvieron en el segundo, lo que hizo que al concluir éste la agrupación volviera convenientemente a comprobar su afinación ante la perspectiva de dos movimientos unidos sin solución de continuidad.

Víctor Pablo es siempre un buen planificador de clímax y ambientes, y clarifica bien los planos sonoros, como demostraron los finales de los movimientos extremos, donde los cinco metales fueron incisivos y atronadores, y se subrayó acusadamente por los vientos ese componente mordaz y grotesco de la música mahleriana, aunque el director demoraba mucho los tempi en los pasajes más líricos y ensoñadores, que en la parte central del movimiento inicial se antojaron excesivos. Por el contrario, el ritmo del ländler fue preciso y equilibrado, sin apresuramientos ni accelerandi, y la marcha fúnebre que describe sarcásticamente el grabado de Jacques Callot en que un cazador es llevado en cortejo fúnebre por todos los animales del bosque, -inicial intención programática de la sinfonía-, discurrió con la variedad adecuada en todos sus pasajes. Notable trabajo el de la formación madrileña en estos tiempos tan propensos a reducciones y arreglos orquestales de obras de gran magnitud que están lejos de acabar, pero que consiguen mantener viva, pese a todo, la incomparable experiencia del concierto en directo.


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