Una jirafa en Copenhague

Año 2017

Omar Jerez
miércoles, 10 de febrero de 2021
Paco Díaz © by Paco Díaz Paco Díaz © by Paco Díaz
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El libro más complejo (junto a El Capital) al que he tenido que enfrentarme teniendo yo, un drogalibros de manual, ciertas dificultades para terminarlo fue El arco iris de gravedad.

Esto seria un buen ejemplo representativo de lo que es la obra del artista Paco Díaz.

La epistemofobia* se ha instalado como un mal endémico donde las narraciones contemporáneas se mueven en un monolito inamovible y pesado.

Paco Diaz es la antítesis de los discursos en bloque, su ejercicio de pensamiento está abierto cómo un neonato a los estímulos cognitivos para crecer, evolucionar, cambiar y sobre todo, para contradecir en motu proprio un intento por desenmascarar el pensamiento reaccionario; un pensamiento que asola cómo la peste a nivel global.

El absolutismo no es que le espante, porque para que algo te espante debe generar una acción-reacción psicoemocional, simplemente le conduce a la más absoluta indiferencia.

En la obra de Paco Díaz confluyen en perfecta sincronía, la historia, el renacimiento, la poesía, el psicoanálisis y ante todo destacaría El silencio.

¿Cuántas veces el silencio meditativo, como acto de ecuanimidad, es captado en forma de lienzo?

Decía Buda que la vida es sufrimiento, en la obra de Paco Díaz, ese sufrimiento contiene pigmentos de encuentro y lucidez espiritual.

Podríamos hablar de su prestigiosa carrera, de la infinidad de veces que ha sido premiado, de la trascendencia que tiene su obra en el arte contemporáneo español, pero todo esto, se quedaría corto para lo que quiero plantear:

- ¿Cuántos artistas (que tú conozcas) se alegran de manera honesta y sin segundas cuando a ti te va bien en el plano profesional?
-¿Conoces personas de esta naturaleza que sean capaces de mostrar compasión si estás aturdido, o generosidad cuando estás en la miseria, sin esperar nada a cambio?

Todas estas cuestiones las resolví un día del año 2017; en ese 2017 encontré sin buscar; él me ayudó a replantearme qué es el ser y el estar; escucharlo me ayudó a ser más íntegro y, si se puede decir, mejor persona, me ayudó a ser conciliador con el entorno; ese ser vivo maravilloso y lleno de empatía, es mi adorable y altruista Paco Díaz:

Paco Díaz, «Skalter 2». © by Paco Díaz.Paco Díaz, «Skalter 2». © by Paco Díaz.

A finales de los ochenta el Reina Sofía acogió durante unos meses buena parte de la colección que atesoró Giuseppe Panza di Biumo, un elegante aristócrata milanés. Para mí fue una revelación, uno de esos raros momentos en que tienes la certeza de que el ser humano tiene la capacidad de levitar. Quince años después entré por segunda vez en el Guggenheim de Nueva York y me topé de bruces con The Cremaster Cycle, un circo de tres pistas en donde el más difícil todavía era el punto de partida. Había alegría, alboroto, luces de colores, objetos suspendidos, vídeos que reclamaban a gritos la atención, disfraces, maquillaje y trucos. Muchos trucos. Nunca me ha gustado que me cuenten qué hay detrás de la magia. La sensación que tuve al ver el proyecto de Matthew Barney se ha repetido en numerosas ocasiones, casi siempre asociada a montajes ampulosos, en donde el medio se confunde con el mensaje. Y ahí es cuando más comulgo con la cita menos es más tantas veces repetida, aunque tengo que reconocer que los malabaristas, trapecistas, magos y payasos siempre han contado con mi cariño. El tipo de emoción que sentí al ver las piezas minimalistas de la Colección Panza la he vivido en contadas ocasiones. Y todas las recuerdo.

Desde que comenzó el siglo XXI, más o menos, cuando veo expuestos complejos montajes de objetos colgando, kilómetros de telas tapizando paredes, toneladas de materiales asociados a la construcción depositados con extremo cuidado sobre el suelo de mármol o de hormigón pulido… en muchas ocasiones me vienen a la cabeza preguntas que pueden calificarse de inoportunas: todo ese despliegue ¿lo pasearán por distintas ciudades para que sea rentable? Cuando finalice la gira ¿dónde lo guardarán? ¿lo acabarán destruyendo como muchos de los decorados que se realizan para las producciones operísticas? 

Sé que estas cuestiones no son las adecuadas, las que los responsables del contenedor y del contenido esperan que planteemos. No tienen altura, pero no puedo evitar pensar en grandes hangares situados en polígonos industriales en donde se amontonarán las cajas de madera repletas de metros de fieltro, de lajas de piedra, de trozos de madera recortados con esmero, de miles de pequeños objetos electrónicos fabricados en China. Una vez cruzada la entrada, a lo mejor no volverán a salir de la nave. Y pienso en los minutos finales de Ciudadano Kane. En las hipnóticas imágenes de las cajas amontonadas, más que en las del horno en donde se van quemando alguno de los objetos atesorados. 

Paco Díaz, «Dobles Barcelona Madrid». © by Paco Díaz.Paco Díaz, «Dobles Barcelona Madrid». © by Paco Díaz.

Desde hace pocos años trabajo en una serie de pinturas y fotografías que agrupo bajo la etiqueta ROMA. Parten de esculturas realizadas en la Roma imperial. En su mayor parte son paisajes cuyo fondo es de color negro. Ese cielo oscuro que aparece en los óleos y fotografías se puede disgregar, expandir, multiplicar y el paisaje transformarse en un vórtice. Los lienzos negros que ahora aparecen yuxtapuestos en alguna pieza de la serie podrían llegar a ser decenas de rectángulos de medidas variables flotando sobre una pequeña porción de paisaje pintado. Un cielo que es la síntesis sustractiva de los colores y que hace guiños al poema de Argensola: 

Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! 

Un cielo que es tan negro como el que rodea a los cruceros galácticos.

Y me pregunto ¿merece la pena? Y me digo que sí. Pero la pregunta realmente importante es ¿dónde voy a almacenar tantos cuadros negros? ¿acabarán arrinconados en un trastero? ¿quemados? qué será, será, whatever will be, will be, the future's not ours to see, qué será, será, what will be, will be.

Notas

Epistemofobia. Miedo al conocimiento

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