Estudios fonográficos

"Lo más importante, están cantadas en alemán"

Josep Mª. Rota
miércoles, 10 de febrero de 2021
Oper in Deutsch © 2015 by EDEL - Berlin Classics Oper in Deutsch © 2015 by EDEL - Berlin Classics
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Igual que Electrola, Deutsche Grammophon, BASF o Acanta, la casa discográfica de la DDR VEB Schallplatten Berlin también distribuyó en su mercado al otro lado del Muro, con el sello Eterna, selecciones de ópera cantada en alemán. VEB Schallplatten Berlin es como se llamaba el monopolio estatal discográfico de la DDR. VEB era la abreviatura de Volkseigener Betrieb, es decir “Empresa de propiedad popular”, en la típica retórica de la dictadura socialista. Para la música clásica, VEB utilizaba el sello Eterna. El archivo pasó luego a manos de Edel GmbH, que distribuye la música clásica bajo el sello Berlin Classics. Estas grabaciones, que se ofrecen ahora aquí a precio de ganga, ven la luz por cuarta vez. Primero salieron al mercado en LP Eterna y luego en CD en dos ediciones de Berlin Classics. Los registros son de 1961 a 1980. Más de la mitad de ellos son de los primeros setenta. Los conjuntos son los clásicos de Berlín, Dresde y Leipzig. 

Oper in Deutsch. Die Highlights aus 20 Opern. Una selección de 20 discos compactos grabados entre 1961 y 1980 por VEB Schallplatten Berlin, remasterizados y nuevamente distribuidos por Edel - Berlin Classics en 2015. Edel B00V9U5ZUA

La contraportada de la caja, que siempre es un reclamo publicitario, después de la presentación de las 20 óperas, reza: “Y lo más importante, están cantadas en alemán. Así uno puede hacerse claramente a la idea de qué va la cosa.” Se puede decir más alto pero no más claro. La caja incluye un voluminoso librito sin paginar con las pistas, los repartos y una introducción a cada una de las óperas. Naturalmente, en alemán. Para más información sobre el concepto de selección de ópera cantada en alemán, remito al amable lector a mis anteriores críticas de las ediciones respectivas de Deutsche Grammophon, Electrola y Eurodisc. 

Las grabaciones tienen como protagonistas a los cantantes habituales de la DDR, naturales la mayoría de Mecklemburgo, Brandemburgo, Turingia, Anhalt y Sajonia, pero también de Silesia, Pomerania o Prusia oriental, otrora más alemanas que el bigote del káiser y luego ocupadas por la Unión Soviética y Polonia. Así la soprano Hanne-Lore Kuhse, la contralto Annelies Burmeister, los tenores Peter Bindszus, Eberhard Büchner, Harald Neukirch, Günter Neumann y Peter Schreier; los barítonos Wolfgang Anheisser, Günther Leib y Karl Heinz Stryczek; y los bajos Theo Adam, Reiner Süß y Siegfried Vogel. De los países “hermanos” del COMECON y el Pacto de Varsovia aparecen el tenor rumano Ludovic Spiess, su compatriota Dan Iordachescu, barítono, la soprano polaca Stefania Woytowicz, las sopranos búlgaras Anna Tomowa-Sintow y Elka Mitzewa y el tenor húngaro Robert Ilosfalvy. Quien más quien menos, todos tuvieron oportunidad de hacer carrera internacional. Los más destacados, sin duda, Tomowa-Sintow, favorita de von Karajan, o Schreier y Adam, que se convirtieron en “embajadores” del régimen en el mundo entero, pero, especialmente, en la otra Alemania. Bayreuthianos ambos, igual que Burmeister y Vogel. 


Caso especial el del Kammersänger Reiner Süß, que renunció a la carrera internacional para convertirse en un personaje muy popular en su país. Nacido en la sajona Chemnitz, rebautizada por la dictadura como Karl-Marx-Stadt (Ciudad de Karl Marx, siguiendo el modelo de las soviéticas Leningrado y Stalingrado), se formó como Thommaner en Leipzig. Igual que Rudolf Schock o Anneliese Rothenberger al otro lado del “telón de acero”, Reiner Süss apareció regularmente en la pequeña pantalla como presentador del programa de la televisión estatal Da liegt Musike drin, de 1968 a 1985. Desde 1990 se dedicó a la política como miembro del SPD (Partido socialista).

También aparece, naturalmente, la italiana Celestina Casapietra, prima donna de la Staatsoper de Berlín, casada con el director Herbert Kegel. A pesar de ser la comidilla glamorosa de la Nomenklatur, Casapietra, embarazada de ocho meses, no dudó en abandonar las delicias del sistema comunista para que su hijo naciera en Italia y no fuera ciudadano de la DDR. Luego regresó y siguió siendo una de las favoritas del público berlinés.

Pero también aparecen una gran cantidad de artistas venidos del otro lado del Muro, como Ingrid Bjoner, Grace Bumbry, Brigitte Fassbaender, Ruth Margret Pütz, Anneliese Rothenberger, Anny Schlemm, Kim Borg, Gottlob Frick, Nicolai Gedda, Sándor Kónya1, Fritz Ollendorff, Hermann Prey, Anton de Ridder e Ingvar Wixell. 


Como dije anteriormente, las orquestas son las de Berlín, Dresde y Leipzig. Se llevan la palma la Staatskapelle Dresden y la Staatskapelle Berlin, con diez y siete registros cada una; los otros tres van a cargo de la Rundfunk-Sinfonieorchester Leipzig (dos registros) y la Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin (uno). Hay que decir sin ambages que estas orquestas alemanas, habituales del foso, pero también de la sala de conciertos y la radio, suenan magníficas, sólidas, consistentes y empastadas a un nivel decididamente superior a orquestas inglesas e italianas típicas de grabaciones operísticas. Sus directores son los titulares habituales, en un momento u otro, de dichas agrupaciones. El veterano Arthur Apelt (1907-1993), los compositores Robert Hanell y Siegfried Kurz y los internacionalmente conocidos Otmar Suitner, Heinz Fricke, Herbert Kegel, Marek Janowski y Wolf Dieter Hauschild. Venidos del otro lado del “telón de acero”, Horst Stein, que aterrizó en la Staatsoper Unter den Linden en 1955 y se mantuvo allí hasta 1961, y el napolitano Giuseppe Patanè, que también fue director titular en Berlín, pero, en este caso, al otro lado del Muro, en la Deutsche Oper, de 1963 a 1968. 

Mozart: Così fan tutte (1967) Celestina Casapietra, Annelies Burmeister, Peter Schreier, Theo Adam, Staatskapelle Berlin, Otmar Suitner

En orden cronológico, las selecciones pre-verdianas, es decir, Così fan tutte, Der Barbier von Sevilla y Don Pasquale, con unos repartos estelares las tres, no tienen nada que envidiar a otras grabaciones de más renombre. Così fan tutte presenta las primeras espadas de la DDR operística: Casapietra, Burmeister, Schreier, Leib y Adam. Se da la obertura entera. 

Rossini: Der Barbier von Sevilla (1965) Hermann Prey, Peter Schreier, Ruth Margret Pütz, Fritz Ollendorff, Staatskapelle Berlin, Otmar Suitner

También se da la obertura entera de Der Barbier von Sevilla, de Rossini. Al lado del “local” Schreier, juegan los “visitantes” Prey, Pütz, Ollendorf y Crass, impecables en su cometido. Si a los intérpretes masculinos es difícil ponerles un pero, se podría reprochar la decisión de asignar la parte de Rosina a una soprano ligera. Así era la costumbre de la época en Alemania (Erika Köth), pero también en Italia (Maria Callas). Ruth Margret Pütz da una excelente muestra de cómo se entendía entonces el personaje. Sorprendentemente, no se da el aria de Don Bartolo y sí se da la insulsa aria de Marzelline, que tampoco le suena especialmente bien a Annelies Burmeister.

Donizetti: Don Pasquale (1971) Reiner Süß, Günther Leib, Peter Schreier, Anneliese Rothenberger, Staatskapelle Dresden, Siegfried Kurz

La selección de Don Pasquale es una verdadera gozada. Rothenberger está excelente: línea de canto bellísima y agudos impecables. La parte de Ernesto, tenor ligero, le viene a Peter Schreier como anillo al dedo. Günther Leib no tiene ocasión de lucirse como Malatesta. Por encima de todos destaca Reiner Süss como Don Pasquale2.

Verdi: Rigoletto (1971); Robert Ilosfalvy, Ingvar Wixell, Anneliese Rothenberger, Annelies Burmeister, Staatskapelle Dresden, Siegfried Kurz

El Verdi a la alemana suscita muchas controversias. En esta edición, la batuta de Giuseppe Patanè asegura la italianità. Los solistas de las cinco selecciones que se ofrecen gustarán más o menos, pero son todos estrellas internacionales. En Rigoletto, Siegfried Kurz, paladín de la música contemporánea, dirige al maestro de Busseto con solvencia; se agradece la presencia del húngaro Róbert Ilosfalvy, afamado Duca di Mantova, y el sueco Ingvar Wixell, habitual en la parte del jorobado; a su lado, Anneliese Rothenberger es una delicada Gilda. 

Verdi: La Traviata (1971); Anneliese Rothenberger, Ingeborg Springer, Anton de Ridder, Wolfgang Anheisser, Staatskapelle Dresden, Giuseppe Patanè

La soprano renana repite en la selección de La Traviata, segura en las agilidades y en los agudos, pero también expresiva. Alfredo es el tenor lírico holandés Anton de Ridder, poco frecuente en el disco; el barítono Wolfgang Anheisser, miembro de la compañía de la Staatsoper Unter den Linden por muchos años, es un elegante Germont. Ambas selecciones, con cantantes de renombre internacional, cumplen a la perfección con el cometido básico de la edición. Sorprende la ausencia del “dúo de la vendetta” en Rigoletto. 

Verdi: Die Macht des Schicksals (1965); Siegfried Vogel, Grace Bumbry, Hermann Prey, Nicolai Gedda, Gottlob Frick, Staatskapelle Dresden, Giuseppe Patanè

Giuseppe Patanè dirige con pulso muy dramático el reparto de estrellas internacionales de Die Macht des Schicksals: el heroico Álvaro de Gedda, el elegante Pereda-Don Carlos de Prey y la Leonora de Bumbry, que canta aquí con exquisito gusto. La selección ofrece el estridente coro “Rataplan” y en cambio omite la imponente escena del Padre Guardiano y el coro de monjes. 

Verdi: Don Carlos (1965); Gottlob Frick, Hanne-Lore Kuhse, Martin Ritzmann, Staatskapelle Berlin, Heinz Fricke

La selección de Don Carlos es una agradable sorpresa. Gottlob Frick repite su imponente Philipp II, como hiciera antes para Electrola, lo que era de esperar, por otra parte. A su lado, Hanne-Lore Kuhse, Sigrid Kehl, Martin Ritzmann y Dan Iordachescu, habituales de la DDR pero poco conocidos al otro lado del Muro, resultan ser unos eficientes y seguros intérpretes del drama verdiano3. Acaso Heinz Fricke suena a veces un poco estridente. 

Verdi: Aida (1972) Ingrid Bjoner, Gisela Schröter, Ludovic Spiess, Staatskapelle Dresden, Giuseppe Patanè

Al lado de la sensible y emotiva Aida de Ingrid Bjoner, Ludovic Spiess resulta ser un Radamès de timbre incisivo y brillante. En cambio, Karl-Heinz Stryczek (Donner en el primer Ring de Marek Janowski) es un Amonasro sin nada especial. Incomprensiblemente, se ofrece la escena de la sacerdotisa de Fthà y no el magnífico dúo Radamès-Ramfis. Tampoco hay ocasión de lucimiento para Amneris. Sí se ofrece entera la 'Marcha triunfal', con coros y ballet incluidos. 

Puccini: Tosca (1961) Stefania Woytowicz, Sándor Kónya, Kim Borg, Werner Enders, Reiner Süß, Staatskapelle Berlin, Horst Stein

De Puccini no se ofrecen las manidas Bohème y Butterfly. El registro más antiguo (1961) es Tosca. En el Cavaradossi de Sándor Kónya podemos apreciar no solo su bella voz, sino también su exquisito gusto para cantar legato, la elegancia del fraseo y la facilidad para los agudos, que suenan siempre naturales. A su lado, Stefania Woytowicz es una Floria Tosca en la que prima la sensibilidad; no olvidemos que Tosca es una artista. El finés Kim Borg, consumado liederista, demuestra que se puede hacer el papel de malvado y seguir cantando con gusto y sin afear la voz. Horst Stein dirige con buen pulso la Staatskapelle de Berlín. 

Puccini: Turandot (1972); Ingrid Bjoner, Ludovic Spiess, Anneliese Rothenberger, Siegfried Vogel, Harald Neukirch, Staatskapelle Dresden, Giuseppe Patanè

La selección de Turandot presenta una estupenda princesa en la voz de Ingrid Bjoner, con agudos de campana, bien proyectados y sostenidos; a su lado, Ludovic Spiess (no es Franco Corelli, claro) canta con arrojo y firmeza, mantiene los agudos con seguridad y sale más que airoso del empeño. Los secundarios son de lujo. Esta selección resulta altamente satisfactoria, no solo por los intérpretes, sino también por el trabajo de Giuseppe Patanè.  

Puccini: Gianni Schicchi (1972) Konrad Rupf, Anna Tomowa-Sintow, Renate Härtel, Wolfgang Hellmich, Rundfunk-Sinfonieorchester Leipzig, Herbert Kegel

Gianni Schicchi resulta una buena labor de conjunto de los solistas de Leipzig, habituales también de Berlín o Dresde, solventes cantantes poco o nada conocidos más allá de sus fronteras, excepto Anna Tomowa-Sintow, que luce su voz cristalina en la parte de Lauretta. El tenor rumano Valentin Teodorian canta con gracia juvenil la parte de Rinuccio. El barítono Konrad Rupf resulta ser un Gianni Schicchi de excelente vis cómica. 

Auber: Fra Diavolo (1972) Günter Neumann, Reiner Süß, Eberhard Büchner, Hannerose Katterfeld, Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin, Wolf Dieter Hauschild

En el repertorio francés, se agradece la inclusión de Fra Diavolo, de Auber, una ópera encantadora excelentemente interpretada aquí, que resulta divertida y entretenida4

Gounod: Margarethe (1971) Elka Mitzewa, Peter Bindszus, Theo Adam, Annelies Burmeister, Staatskapelle Berlin, Arthur Apelt

De la Margarethe de Gounod (no podría llamarse Faust de ninguna de las maneras), la selección ofrece los Finale III y V, de un cuarto de hora cada uno, que se llevan ya medio disco. No faltan ni el coro 'Wein und Bier' ni el vals de los aldeanos. Peter Schreier y Siegfried Vogel encarnan estupendamente al Doctor Faust y a Mephisto. En cambio, Wilfried Schaal es un Valentin mediocre. La poco conocida Elka Mitzewa resulta ser una conmovedora Margarethe. 

Offenbach: Salon Pitzelberger (1970) Reiner Süß, Renate Hoff, Harald Neukirch, Staatskapelle Berlin, Robert Hanell

Salon Pitzelberger es como se llama en Alemania M. Choufleuri restera chez lui le... de Offenbach (en España se estrenó con el nombre de Don Galo-Pin se queda en casa). Esta divertida parodia de la ópera italiana pasa muy agradablemente. 

Bizet: Carmen (1972) Brigitte Fassbaender, Ludovic Spiess, Anneliese Rothenberger, Staatskapelle Dresden, Giuseppe Patanè

Giuseppe Patanè dirige Carmen, ya desde la obertura, al paso de la Legión. Fassbaender es una Carmen calculadora; Spies encarna bien al sargento enamorado; Anheissser suena demasiado marcial. Culpa de Patanè, que no solo no disimula, sino que destaca lo más machacón de la partitura de Bizet. 

Smetana: Die verkaufte Braut (1962) Günther Leib, Annelies Burmeister, Anny Schlemm, Fred Teschler, Staatskapelle Dresden, Otmar Suitner

En Die verkaufte Braut, Anny Schlemm y Harald Neukirch son una encantadora pareja protagonista. No me ha gustado Theo Adam como Kezal. De hecho, siempre me ha gustado más Adam en los papeles de Bassbariton que en los de bajo autentico o en los de bajo cómico, como es el caso. La selección incluye los números más populares, como el coro del brindis, el furiant y la danza de los comediantes. Se ofrece entera la magnífica obertura, que le suena la mar de bien a la Staatskapelle Dresden, dirigida por el injustamente ninguneado Otmar Suitner.  

Dvořák: Rusalka (1971) Elka Mitzewa, Peter Bindszus, Theo Adam, Anneies Burmeister, Staatskapelle Berlin, Arthur Apelt

En la Rusalka de Dvořák, sobresale una vez más Elka Mitzewa, como delicada ondina; a su lado, Peter Bindszus es un Príncipe convincente. Theo Adam está muy acertado como espíritu de las aguas. 

Mussorgsky: Boris Godunow (1970) Theo Adam, Roswitha Trexler, Staatskapelle Dresden, Herbert Kegel

También hace Adam una muy buena composición del zar Boris. Además de la escena de la coronación, el monólogo del zar y la escena final, protagonizadas por Theo Adam, la selección del Boris Godunov de Músorgski incluye el dúo de Dimitri y Marina, la polonesa y la narración de Pimen. Destaca Peter Schreier en la intervención del idiota lúcido5

Rimsky-Korssakoff: Mozart und Salieri (1980) Peter Schreier, Theo Adam, Staatskapelle Dresden, Marek Janowski

En el caso de Mozart und Salieri, de Rimsky-Kórsakov, no se trata de una selección, pues se da la obra entera, que no llega a los tres cuartos de hora. La adaptación operística de la leyenda del supuesto envenenamiento de Mozart por parte de Salieri cuenta con Peter Schreier y Theo Adam en los papeles de los compositores6

Prokofieff: Die Verlobung im Kloster (1971) Günter Kurth, Wolfgang Hellmich, Elisabeth Breul, Annelies Burmeister, Rundfunk-Sinfonieorchester Leipzig, Herbert Kegel

Sorprende también la inclusión de Die Verlobung im Kloster, de Prokófiev. El hecho que la obra estuviese bendecida por el régimen soviético seguro que debió de influir en la decisión7. La música de Prokófiev para esta supuestamente ópera cómica produce más desasosiego que nada. Los conjuntos de Leipzig ofrecen una vez más una versión solvente, aunque carente de gracia, acaso porque la partitura tampoco la tiene. 

El sonido estéreo, en conjunto, es bueno. A veces suena hueco o reverberante. Con según qué batutas, las orquestas suenan atronadoras. Las carpetas de los discos, lamentablemente, no reproducen las originales de los LP Eterna; sí tienen todas una moderna portada con el mismo diseño de letras y un fondo personalizado para cada ópera, que consiste en una foto más o menos relacionada con cada obra: Castel San’Angelo para Tosca, un abanico florido para Carmen, un templo chino para Turandot, etc. En otros casos, la alegoría resulta lejana (una flor seca para Don Pasquale) o anacrónica (jardines de Petrodvorets para Boris). A decir verdad, las de los CDs Berlin Classics tampoco eran nada del otro mundo. A precio de ganga (a mí me costó unos 30€), muy interesante y muy recomendable para los amantes de la ópera sin prejuicios. 

Notas

1.- Sándor Kónya consiguió huir de su natal Hungría en 1946 y obtener el estado de refugiado en Ostbevern, Westfalia. Su carrera se desarrolló en la Alemania ocupada por las potencias aliadas para saltar luego a los teatros de todo el mundo.

2.- Se le puede ver, ya en edad madura, en diversos programas de la televisión y en las galas de la Ópera Unter den Linden, tanto de presentador como de cantante.

3.- El rumano Dan Iordachescu sí hizo carrera internacional, cantando en Viena y Milán. Los germanos Hanne-Lore Kuhse, Martin Ritzmann y Sigrid Kehl desarrollaron sus carreras en su Alemania natal. La berlinesa Sigrid Kehl empezó cantando de mezzo-soprano ligera para pasar a papeles de soprano dramática y terminar cantando partes de mezzo-soprano dramática.

4.- De esta deliciosa ópera ya no se encuentra la única grabación completa EMI: Gedda, Mesplé, Berbié, Bastin; Soustrot; Orquesta Filarmónica de Monte-Carlo (1983). Se puede ver la filmación ZDF con la bonita (como siempre) escenografía de Otto Schenk. Ion Buzea, Emily Rawlins, Arwed Sandner, Peter van der Bilt, Jeanne Piland; Düsserdorfer Symphoniker, Deutsche Oper am Rhein, 1982; Jiri Kout (80 minutos, en alemán).

5.- En alemán, 'Ein Schwachsinniger', es decir, deficiente mental; también se le llama 'Narr', necio, tonto. El ruso utiliza el término 'Yurodivy', algo así como loco sagrado, 'stultus in Christo', clarividente y profeta.

6.- Recomiendo conocer 'Szenen aus Mozarts Leben', de Albert Lortzing, con el mismo argumento.

7.- 'Los esponsales en el convento' está basada en la obra de Sheridan para 'La dueña' de Linley. La acción pasa en Sevilla, en el siglo XVIII. Está disponible en DVD la producción del Mariinski, de 1998, con Gergiev, Netrebko, Diadkova, Gassiev, Aleksashkin (Philips). Vista resulta muy agradable.

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