Entrevistas

El teatro en los tiempos del COVID

Juan Antonio Vigar: "El público ha dado una gran lección: la Cultura es esencial para la sociedad"

Juan Antonio Vigar © 2021 by Carmen Navarro Aparicio Juan Antonio Vigar © 2021 by Carmen Navarro Aparicio
0,0018508

En el ánimo del proyecto «El teatro en los tiempos del COVID» ha estado desde el principio poner en la imagen y dar la palabra a todos los trabajadores del teatro. En esta ocasión entrevistamos a Juan Antonio Vigar, director del Festival de Cine de Málaga y gerente del Teatro Cervantes. Nos reunimos con él para conocer mejor cómo ha afectado la pandemia a los entresijos de un edificio tan complejo.

Mundoclasico: Llevamos cuatro semanas entrevistando actores que han acudido al Festival de Teatro de Málaga. No sabemos si has tenido oportunidad de leerlas y hacer un balance de lo que denuncian, más allá de la incidencia de la pandemia en el mundo del teatro: la falta de apoyo político a la Cultura.

 Juan Antonio Vigar: Sí, las he leído. Hay un hecho cierto en todo lo que dicen y es que ha habido una reivindicación de todo el sector de la Cultura para que se considerara esencial, lo que nunca ha sucedido en todo este proceso. Eso nos ha llevado a un punto de cierta tristeza en tanto en cuanto todas las medidas tomadas hubieran tenido otra dimensión si hubiera sido una actividad esencial, como hay otras muchas.

 Recuerdo una comparecencia no hace mucho con Kiti Mánver, a la que entregaban un premio en el Festival Internacional de Cine de Almería, y decía algo que me pareció muy importante: todos nosotros valoramos mucho el trabajo de los sanitarios, personas esforzadas que han luchado por sanar nuestros cuerpos y devolvernos la salud física. Pero la gente de la Cultura, del cine, del teatro, también sanamos las emociones, que es algo muy importante en la sociedad en general, y especialmente en estos tiempos tan sombríos.

Vengo del mundo de las ciencias y los números siempre son amigos, incluso cuando se ponen rojos. En Málaga llevamos abiertos desde junio con contagio cero. De modo que si desde el principio hubiera existido la voluntad de declarar la Cultura como actividad esencial, unido a que es sanadora de emociones y una actividad segura, estoy convencido de que de alguna manera se habría dibujado un panorama diferente al actual. Hemos tenido que ir alternando de manera constante aforos muy reducidos –que hacían irrentable cualquier propuesta teatral desde el punto de vista de la gestión– con horarios muy difíciles, que han hecho que el público haya tenido que demostrar su amor y su deseo por estar en el teatro a pesar de esas circunstancias. Tendríamos una realidad en la que la Cultura hubiera seguido desarrollando su función, que desde mi punto de vista no es otro que el desarrollo intelectual y emocional de las personas. Es algo muy importante porque en cualquier momento, en cualquier circunstancia, determina sociedades más libres, y si se es más libre finalmente, a pesar de todo, se es más feliz.

El Teatro Cervantes es de titularidad municipal, no es una empresa privada. Lo público no tiene siempre el reconocimiento que debe por parte de la sociedad, que a veces confunde lo público con “gratis”. ¿Qué supone para vosotros el esfuerzo por manteneros abiertos, por mantener en pie el Festival de Teatro, en términos económicos y logísticos?

Empiezo certificando algo que has dicho, el concepto de lo público. Me parece que los teatros públicos tenemos un compromiso especial con esta situación porque, si analizáramos la cuestión exclusivamente desde las cifras, está claro que abrir un teatro con funciones a las cuatro de la tarde, con un aforo máximo de 200 personas sobre un total de 1.100, es decir, un 18%, para cualquier gestor sería una situación absolutamente insostenible, que llevaría al cierre inmediato, como ha sucedido en muchos espacios culturales de gestión privada.

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

En el Teatro Cervantes, que es público, desde el principio hemos sentido la necesidad y el compromiso de servicio público que lleva aparejado. Tengo que decir que hemos recibido el apoyo absoluto por parte de la Concejalía de Cultura y del propio ayuntamiento con su alcalde a la cabeza, que han entendido, como nosotros, que debíamos resistir y mantener las puertas abiertas siempre que fuera posible, a pesar de los aforos y de los horarios, porque es importante que el público no pierda el hábito del disfrute de la Cultura. No digo el consumo, sino el disfrute, especialmente en estos tiempos. Un viejo profesor de Filosofía me decía que el hábito requiere aprendizaje y luego es mera reiteración, pero si se pierde cuesta mucho recuperarlo. Es difícil que el público vuelva con la alegría que tenía al principio después de pasado mucho tiempo si estás ausente de su vida.

También tengo la obligación y el privilegio particular de gestionar el Festival de Cine y un cine de cuatro salas, el Albéniz, que siempre hemos luchado porque esté igualmente abierto. Es el único cine que en la provincia de Málaga, y probablemente en Andalucía, que ha permanecido abierto, con un solo pase en cada sala a las cuatro de la tarde. A la cuenta de resultados de la empresa le erosiona de una manera tremenda, es una situación muy difícil de asumir si no se tiene el respaldo que nos ha proporcionado el Ayuntamiento de Málaga. Nuestro público ha ido llenando los aforos en la medida de las posibilidades que teníamos permitidas, demostrándonos fidelidad. Esto confirma que nuestros espacios son confiables desde el punto de vista de la salud. Así hemos resistido con el concepto de que la Cultura es segura, hasta que la incidencia de contagios acumulados en la ciudad ha superado los 1.000 por cada 100.000 habitantes y nos ha obligado a cerrar. Somos respetuosos con las normativas que se dictan, evidentemente están marcadas para protegernos a todos, pero si hubiéramos sido actividad esencial y se hubiera tenido en cuenta el concepto de Cultura segura probablemente hubiéramos podido seguir trabajando en esos horarios. Dicen los ingleses que lo que no está roto, no lo arregles. Y creo que a la Cultura se la ha querido arreglar sin necesidad.

En 2020 se celebraban los 150 años del teatro con una programación sobresaliente que, sin embargo, se vio desbaratada por la pandemia. ¿El presupuesto de la temporada 2020-21 se ha visto muy afectado por la crisis económica asociada al coronavirus?

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

Aquí hay dos cuestiones que me gustaría diferenciar. El 150 aniversario lo preparamos con mucho mimo e ilusión, hablar de una efeméride como esa requería todo nuestro cariño y el máximo trabajo para que luciera de la mejor manera posible. Las circunstancias nos interrumpieron ese camino desde marzo.

En todo momento hemos intentado conjugar la palabra ‘aplazamiento’ y nunca ‘cancelación’. De la misma manera que muchos espectáculos de la programación normal se han aplazado a fechas posteriores, lo hemos hecho con los actos del programa del 150 aniversario. Así que vamos a hacer como en los Juegos Olímpicos de Tokyo, que celebran en 2021 las olimpiadas de 2020: nosotros vamos a mantener las celebraciones del aniversario este año también porque nos parece que es de justicia. Que un teatro siga abierto y vivo 150 años después es algo que merece seguir celebrándose. Animo a todo el público a que cuando las condiciones lo permitan y nosotros podamos tener la programación ubicada en fechas nos sigan acompañando.

Respecto a la otra pregunta, evidentemente la pérdida de ingresos por taquilla ha sido muy importante en todo este periodo, no solo en el cierre, sino también por las limitaciones tan fuertes en el aforo, lo que ha provocado que nuestros resultados anuales sean negativos. La incidencia para 2021 será importante. Todavía nos quedan algunos meses en los que vamos a ver los ingresos disminuidos y la cuenta de resultados se verá afectada. Pero vuelvo a lo de antes: en todo momento el ayuntamiento ha entendido que este no era un problema de gestión sino de índole mayor, una pandemia mundial, y ante ella había que seguir defendiendo los espacios culturales. Me consta que en general, no solo para teatros y cines, sino también para otros espacios e instituciones, el Ayuntamiento de Málaga ha hecho y va a seguir haciendo a lo largo de 2021 un esfuerzo económico para ayudarnos con transferencias adicionales a las ya establecidas otros años antes, con la intención de que puedan equilibrar nuestra cuenta de resultados y compensar la evidente pérdida, también de patrocinios que se han quedado por el camino al no existir los proyectos para los que estaban asignadas las cantidades.

¿Qué te parece la opinión de representantes del sector de que un teatro como el Echegaray debería contar con compañías de teatro estables con cargo a los presupuestos municipales?

Entiendo que es legítima y podría ser un modelo de gestión, pero nosotros hemos optado por otro. El Teatro Echegaray es una incubadora de proyectos escénicos durante todo el año. Cuando llegué a la dirección del teatro el sector de las artes escénicas en Málaga planteaba la necesidad de un mayor compromiso de los teatros públicos. En ese momento nos sentamos a hablar con el conjunto de trabajadores y entre todos pusimos en marcha de abajo arriba una idea que contó incluso con una moción institucional, con el apoyo de todos los grupos políticos del ayuntamiento.

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

“Factoría Echegaray” es ese proyecto, una convocatoria pública para que se presenten proyectos escénicos de los que se elige un promedio de ocho al año, a los que se destina desde los presupuestos municipales una cantidad de 25.000€ para poderlos producir. Factoría Echegaray es la productora de todos esos proyectos, que cuentan con actores nacidos en Málaga, residentes aquí, que hayan estudiado en la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático) o que hayan formado parte de las compañías de la ciudad en los últimos dos años. Así se financian los ensayos y un número total de doce funciones, con lo que favorecemos un empleo estable para el sector y un cambio de paradigma en la programación, que supera la función única para ofrecer una minitemporada estable para cada una de las obras. Una vez terminadas, a los protagonistas (actores, directores, cuerpos técnico) les facilitamos un vídeo completo de la función, un teaser, un book, les cedemos la escenografía, el diseño de luces etc. para que la obra pueda moverse y distribuirse en otros lugares.

Creemos que de sea manera estamos ayudando a un sector mucho más amplio que si tuviéramos una, dos o tres compañías estables, que desarrollarían su proyecto y tendrían recursos para subsistir, pero habría muchas otras que no entrarían en ese cupo. Así somos más democráticos en el reparto de los fondos. Volviendo al principio, creo que todos los criterios son respetables, pero nuestro proyecto es muy medido, muy desarrollado a lo largo de seis temporadas y con casi una treintena de proyectos. Y, sobre todo, ha nacido como creo que deben nacer las cosas: del consenso.

Hay actores que denuncian que a propósito de la pandemia ha habido espacios escénicos que han recortado su salario en la misma medida en que se reducía el aforo. ¿Cuál ha sido la política del Cervantes en este punto?

Dentro de la idea del aplazamiento y nunca cancelaciones que te comentaba antes, nosotros hemos mantenido las condiciones originales que en su día se pactaron. Hemos querido ser muy serios y muy rigurosos con los compromisos adquiridos en las condiciones originales. En ningún caso se han renegociado los cachés de la contratación.

Hubo un proyecto desde el confinamiento, “Factoría desde casa”, que consistía en una serie de pequeños proyectos escénicos que iban a transformarse en un montaje audiovisual. Tuvo bastante éxito, se realizaron una decena de audiovisuales y quisimos proyectarlos todos en el Festival de Teatro. Nos reunimos los directores y creadores de los vídeos con el público y dije –todos estábamos en la misma idea– que estamos en un proceso de resistencia colectivo. Los gestores hemos resistido manteniendo nuestros compromisos, intentando que los espacios culturales siguieran abiertos. Los creadores, ofreciendo lo mejor de su imaginación y de su talento para sostener anímicamente a la sociedad. El tercer gran cimiento de esta resistencia colectiva es el público porque ha sido el que ha seguido apoyándonos y demostrando afecto, ha sentido la necesidad de la Cultura como algo esencial en su vida, por eso ha seguido acudiendo a nuestros espacios y gratificando lo que hemos venido haciendo en este tiempo. La gran lección que se ha dado en la pandemia la ha dado el público, demostrando que para la sociedad la Cultura es esencial. Me hubiera gustado que ese mensaje hubiera calado en quienes tenían la capacidad para que hubiera sido posible.

Se están realizando emisiones en streaming de obras de teatro, conciertos, óperas y recitales. ¿El Cervantes se plantea ofrecer este servicio, aunque sea de forma puntual?

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

Este debate lo tuvimos en el Festival de Cine. Tras el inicio del estado de alarma en marzo decidimos hacer un festival presencial en otro momento del año en que fuera posible porque creemos que la Cultura es segura y estamos convencidos de que los espacios culturales son confiables. Y además porque hemos trabajado muy dura y seriamente para elaborar protocolos sanitarios y de seguridad que garanticen que sea posible. Considerábamos que el cine debe verse en salas, que un festival debe ser un lugar de encuentro, y salió muy bien, fue el primer gran evento de la cultura audiovisual española después del confinamiento y la desescalada. Contamos con el respaldo del Ministerio de Cultura, que defendía esta misma idea de que el cine se seguro en la campaña #YoVoyAlCine. Es un modelo perfectamente complementario con el visionado en casa, en las plataformas.

De la misma manera, respeto los planteamientos que cada gestor considere porque todos son legítimos y quizás responden a circunstancias y necesidades distintas a las nuestras. En nuestro caso, creemos que el teatro, tal como lo queremos vivir, debe ser una experiencia presencial, del instante, en vivo. Hemos desarrollado otra serie de acciones y actividades más definidas, propias del mundo audiovisual, que nos han llevado a la posibilidad de que las artes escénicas tengan su sitio también en internet. Pero no hemos querido entrar al proceso de las retransmisiones en streaming, fundamentalmente porque creemos que se debe seguir defendiendo que los espacios culturales son seguros y hay que disfrutar del teatro aquí. Más en un momento en el que estamos celebrando 150 años de un teatro que ha pasado por muchos avatares y circunstancias históricas, que nunca han terminado de suplantar la necesidad de su disfrute físico.

El Festival de Cine de Málaga se tuvo que posponer al verano en 2020. ¿Cómo afrontais la edición de 2021?

Cuando analizábamos cómo afrontar la edición anterior comentaba que Málaga tiene un modelo muy conocido, que aúna y equilibra correctamente la parte de exhibición, puramente cinematográfica, con el evento social, que se suele identificar con la alfombra roja, aunque no es su único símbolo. Decidimos que había que ser consecuentes con las circunstancias y transformar el modelo en un “formato 2020”, que consistía simplemente en focalizar solo la parte de exhibición cinematográfica, centrar nuestro trabajo en las secciones oficiales y eliminar todo evento social para evitar aglomeración de público, y por lo tanto riesgo. Esto no significa que no tuviéramos alfombra roja, de hecho hubo un gran photocall rojo en el Hotel Miramar, con una leyenda que decía “Una seña del Festival de Málaga es su alfombra roja. Este año no se pisa, se exhibe”.

Gracias al compromiso de todos nuestros actores, actrices, equipo técnico y el equipo humano, muy numeroso y comprometido con los protocolos, con los que fuimos muy rigurosos, conseguimos que saliera muy bien. Fue un evento que tuvo una repercusión mediática enorme. Te doy un dato: en la edición de 2019 el estudio de medios del festival se cifró en 36 millones de euros; en 2020 fueron 54 millones, lo que certifica nuestra idea de que por ser el primer evento importante que se celebraba en el ámbito audiovisual iba a generar mucho interés mediático.

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

Este año seguiremos siendo prudentes. La edición 24 tendrá un formato mucho más parecido a la de 2020 que al tradicional anterior. Las circunstancias todavía son delicadas y seremos absolutamente rigurosos con la salud del público, de los invitados y de nuestro propio equipo de trabajo. Si las circunstancias mejoraran notablemente –tenemos por delante cuatro meses– todo lo que podamos ir sumando, que favorezca la posibilidad de una mayor apertura, lo incorporaremos, partiendo siempre de un análisis general exhaustivo de la pandemia. Solo haremos lo que la prudencia nos permita hacer.

¿Uno de los deseos del Festival de Cine es contar con la presencia de Pedro Almodóvar, tal vez incluso un estreno?

Esa ha sido una expectativa que tienen los medios de comunicación y muchas personas. No te niego que para mí sería absolutamente maravilloso que Pedro Almodóvar decidiera estrenar una película con nosotros, pero somos muy conscientes de que la estrategia de estreno y comercialización de sus películas sigue otros cauces. En todo caso, estoy seguro de que vendrá antes o después y le podremos dar el homenaje que se merece su trayectoria y su talento, porque le hemos cursado la invitación en otras ocasiones y las circunstancias no lo han permitido. Es un director absolutamente esencial para el análisis del cine español contemporáneo. Desde aquí la transmito de nuevo el deseo, que ya conoce, de que podamos darle ese homenaje. Soñemos que el estreno sea alguna vez posible, pero con un criterio realista.

En la página abierta de Facebook que hemos creado para el proyecto algunos lectores se han expresado en contra del lema de que “La Cultura es segura”. ¿Cómo se han elaborado los protocolos para hacer del teatro un espacio seguro?

Empezaría diciendo que quienes se expresan así no deben haber frecuentado los teatros y hablan desde la opinión, porque nosotros tenemos la certeza contraria. Tenemos un público de todas las edades, especialmente media-alta, que cuando viene aquí siente una confianza absoluta en la seguridad del espacio. No solo disfrutan del espectáculo, sino que vuelven. No es una opinión, es una realidad que hemos constatado y me gustaría que calara en quienes creen que los espacios culturales no son seguros.

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

La situación era inédita para todos, nadie sabía qué había que hacer para recuperar la normalidad con unos protocolos que fueran absolutamente incontestables. Hemos hecho un máster en protocolos de salud. Mi equipo y yo mismo nos hemos dedicado de manera exhaustiva a conocer todas las medidas que estimaban las autoridades en cada momento, hemos estudiado protocolos de otros, hemos buscado documentación, hemos leído todas las normativas exhaustivamente y al final hemos elaborado unos protocolos adaptados a nuestro teatro.

Esto era fundamental porque hay protocolos y recomendaciones de carácter general, pero que hay que adaptarlos a cada realidad. Hemos terminado elaborando un plan de prevención y unos protocolos de salud muy exhaustivos que afectan a todo lo que tiene que ver con nuestra actividad, que es muy diversa. Tenemos protocolos especializados para cada una de las áreas que nos tocan: para el público, para nuestros trabajadores, para la orquesta y para el coro porque hacemos ópera. Los contrastamos con todas las autoridades sanitarias y con las empresas de prevención de riesgos laborales externas con las que trabajamos para que los validaran. El ayuntamiento y todos los responsables políticos también dieron su visto bueno. Entendieron que eran muy completos y exhaustivos para lo que queríamos hacer.

A partir de todos esos filtros llegamos al documento final, que establece separaciones en las filas, marcadas por distancias de seguridad; una entrada de público ordenada, con toma de temperatura, gel hidroalcohólico y limpieza del calzado. La mascarilla es obligatoria todo el tiempo. La sala se higieniza previamente, se ha nebulizado y desinfectado no solo con carácter general sino también con la limpieza de reposabrazos y reposacabezas. Hay aforo limitado en los aseos. La climatización de la sala se realiza por renovación del aire, que no es reciclado. La venta de entradas es fundamentalmente por internet, y la lectura, óptica. Se han suprimido los programas de mano y de todo aquello que suponga la posibilidad de contagio por contacto. Al inicio de la función se proyecta un vídeo al público con la normativa de aplicación, y finalmente se abandona la sala de modo ordenado, por filas, manteniendo la distancia de seguridad, pidiendo al público que no se aglomere a la salida. Entre los elementos internos, los miembros de la orquesta se sientan manteniendo una distancia y el coro canta siempre con mascarilla.

Todos estos protocolos nos permiten afirmar, y yo lo afirmo, que la Cultura es segura, y conmigo lo afirma todo el sector. No lo decimos sin fundamentos, lo decimos con cifras, las que dicen que en el ámbito de la Cultura los contagios son prácticamente nulos, lo que avala nuestro planteamiento y certifica la necesidad de que siga en la vida de los malagueños y de los españoles.

El “primer acto” del Festival de Teatro ha terminado de forma abrupta por el cierre decretado por la Junta de Andalucía en la ciudad de Málaga. ¿Qué futuro inmediato le ves al teatro, como espacio físico y como medio, con la pandemia? ¿Y más allá?

Nos hubiera gustado llegar al final del festival y que no se hubieran tenido que cerrar los teatros, porque hemos resistido contra viento y marea. Afortunadamente decidimos, creo que con buen criterio, recuperar la idea del teatro en dos actos, situando el festival en enero y mayo. Confiamos en que pasados estos días de cierre de la actividad no esencial y viendo la evolución de la pandemia, con números que parecen estar bajando, podamos volver a la normalidad, inicialmente el 17 de febrero, como está previsto, aunque se está barajando la posibilidad incluso de adelantar la apertura.

En todo caso, vamos a seguir trabajando de manera denodada, como todo el sector, para recuperar el hábito del disfrute de la Cultura y del teatro. Confiamos que en los próximos meses las circunstancias nos permitan la reactivación. Es cierto que los teatros públicos seguiremos en cabeza de la primera línea de frente luchando para que sea posible. Estoy seguro de que las autoridades políticas, municipales y autonómicas, harán lo mismo en sus respectivos ámbitos. El gran problema estará en los espacios de gestión privada, que han sufrido mucho. Espero que haya una línea de ayudas mantenidas en el tiempo que permita que se pueda recuperar su actividad. Es un reto que todos nos debemos imponer, tanto en el sector público como en el privado, porque de esta situación no salimos cada uno por nuestro lado. O salimos todos juntos, o difícilmente saldremos. Confío en que sumando multipliquemos la capacidad de convicción de que las instituciones deben apoyar a la Cultura y deben darle recursos para que sea posible.

El teatro municipal, por su vocación de servicio público y social de la Cultura, tiene una programación muy variada. ¿Las limitaciones para el desarrollo normal de la actividad inciden más en unos espectáculos que otros?

Sí. Es fácil de entender que conforme aumenta la complejidad, escenográfica o del número de integrantes, de un espectáculo, es más difícil de gestionar y comporta mayor riesgo. Hemos podido mantener el Festival de Teatro, pero es cierto que las compañías traen un número reducido de personas y la aplicación de los protocolos y los tests de antígenos que se han ido haciendo permitían controlar la absoluta seguridad de los espectáculos.

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

Defiendo que la ópera también es un evento seguro, pero tiene una mayor complejidad porque incluye solistas, coro y orquesta. Ahora bien, el hecho de que hayamos aplazado para la próxima temporada la realización de Rigoletto no está directamente unida al hecho de que se pueda pensar que la ópera presenta mayor riesgo. Si se hace con los mismos protocolos no tiene que haber ningún problema. De hecho, muchos teatros en España están manteniendo sus temporadas estables. Este fin de semana he estado en el Teatro de la Zarzuela viendo Luisa Fernanda y es ejemplar las medidas de seguridad que han aplicado, hay que reconocer el trabajo de todos mis compañeros.

Nosotros estamos dentro de la asociación Ópera XXI, que reúne todos los teatros con temporada estable de ópera y sinfónica, y hemos trabajado muy duro para que sus protocolos fueran igual de seguros. Hemos contado con el aval del Ministerio de Cultura y el INAEM. Nuestro aplazamiento está vinculado fundamentalmente a otra razón de naturaleza económica y afectiva. Una ópera es un espectáculo global que implica muchas personas y esfuerzos, además de una cantidad de recursos implementados enorme. En las actuales circunstancias, con los aforos que tenemos, nos parecía que no era lo ideal que Rigoletto lo pudieran disfrutar solo 200 personas. Un esfuerzo colectivo tan grande debe compensar a todos con un aforo suficientemente amplio que permita una gratificación mayor. Tenemos la necesidad de que grandes proyectos, como son los operísticos, sean disfrutados por un público numeroso y en esta ocasión no era posible.

¿Te vas a vacunar?

Sí, claro, cuando me toque, en el momento que determinen por mi edad y circunstancia. Vengo del mundo de las ciencias, ha sido mi formación y soy consciente de que cuando una vacuna ha pasado todos los filtros establecidos por las autoridades sanitarias, que son muy exhaustivos, significa que tiene la eficacia que debe tener. Si estamos intentando preservarnos de una situación de contagio y tenemos una vacuna, no es inteligente no vacunarse.

Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.Juan Antonio Vigar. © 2021 by Carmen Navarro Aparicio.

 Tras la conversación, nos miramos y salimos del despacho reafirmados en nuestra convicción de lo que estamos haciendo, de la iniciativa que hemos tenido al plantear este proyecto y recordamos por qué merece la pena hacer el esfuerzo personal y laboral que esto nos requiere. Gracias a personas como Juan Antonio Vigar, que transmiten con la mirada y las palabras la fuerza, la ilusión y el compromiso que merecemos todos los ciudadanos por parte de nuestros gestores. El compromiso social y la vocación de servicio público a través de la Cultura son la razón de ser de su actuación y las claves para situarla donde reivindica sin cesar la población, como una actividad esencial. Precisamente la Organización Mundial de la Salud reconoció en noviembre de 2019, antes del inicio de la pandemia, que el Arte mejora la calidad de vida y reduce el tiempo de hospitalización de los pacientes, de modo que ha incluido la Cultura en su agenda. Resulta incomprensible que nuestros políticos no lo hayan hecho aún.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.