Una jirafa en Copenhague

Una tipa seria

Omar Jerez
miércoles, 17 de febrero de 2021
Laura Navarro © by Andrea Franco Laura Navarro © by Andrea Franco
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Laura Navarro ha tachado de su vocabulario la palabra utopía, de hecho, trabaja para convertir actos aparentemente imposibles en sólidos proyectos.

No teme ni el cómo ni el porqué, Laura, confronta sin anestesia los organigramas sociales más incómodos de cuestionar. Es capaz de colocar en la misma cara de una moneda dos pensamientos antagónicos, confluyendo ambos en puntos de encuentros y compresión.

Siempre he creído que la obra de Laura Navarro está preparada para trazar sesudos conceptos a nivel museístico, pero también creo que no deja de lado lo pedagógico, evitando de manera inteligente lo snob o minoritario para llegar a un público global que se acerca al arte contemporáneo con una mirada profana.

No hay prejuicios en su construcción plástica, más bien, ofrece la oportunidad a los cuestionados de realizar un ejercicio para redimirse.

Laura Navarro huye de la aprobación, del buenismo bien o de las interrelaciones de corte arribista, es una punki a la que le suda el mismísimo coño tú opinión, lectura o intención que establezcas con respecto a su persona y su obra.

El 7 de agosto de 1998 Laura Navarro tomó una de las decisiones más bestias que he conocido jamás, dejar de hablar durante un año a todo el mundo siguiendo su vida con la misma rutina.

Profesores, familiares, amigos quedaron devastados ante una situación con la que no se habían enfrentado jamás.

La performance antes de ser performance ya tenía un organismo unicelular en Laura Navarro.

He aquí una entrevista.

He aquí Laura Navarro.

1-He observado que tu obra trabaja desde la antropología filosófica, en ella es donde expones, de manera recurrente, a nuestra especie en el escalafón más bajo de la cadena evolutiva ¿Merecemos la extinción para dejar paso a otro ciclo?

Extinción, extinción, no sé, pero veo claramente cómo el devenir de esta sociedad está enfrentada a la sexualidad del Armagedón. Como vivimos en una sociedad en la que las escenas domésticas y cotidianas del final de los tiempos se convierten en una perfecta producción simbólica, en un incipiente capitalismo afectivo como método alienante para construir la realidad de los tres días que nos quedan. Dónde la autonomía del individuo se ve mermada por la lucha incesante de espacios por habitar, espacios llenos de metáforas encubiertas cuya existencia solo significa una cosa: estulticia.

2-Tus performances abordan usualmente tratados de macroeconomía donde señalas magistralmente la decadencia de políticas asfixiantes que destruyen el mercado del arte ¿Qué propones al sector para abordar estas crisis?

Propongo que se haga más el amor de manera más altruista, con cierta amnesia para poder olvidarte de que si lo haces lo disfrutes y no lo hagas con la intención de exponer ni de que te compren obra, porque la obra ya eres tú. Que se haga de una forma más etérea, como cuando Ana Rosa Quintana con su obra magna Sabor a hiel se despistó un poco y se le cayeron en su libro varios párrafos de otra escritora mexicana. Por no hablar con más profundidad de que realmente el tamaño sí que importa en relación a los estudios oficiales de macroeconomía y microeconomía de nuestra sociedad. 

Dentro del panorama actual de tendencias postideológicas, existe una cierta polisemia inherente a los términos y conceptos clave que rigen la reflexión teórica en torno a ciertos posicionamientos que se abren en un abanico de posibilidades de cierta perspectiva semántica, haciendo algunas referencias a ciertos conceptos enunciados a la hora de contextualizar la hermenéutica de la decadencia vital. En la actualidad se puede apreciar claramente un retrato de la sociedad un tanto agresiva, en la que permanecemos impasibles, aunque no siempre… y deberíamos hacernos eco de las modas artísticas a la que nos vemos sometidos un día sí, y al otro también. 

Si ya lo decía Tom Hanks en su libro El mundo deslumbrante: Si no creemos en la libertad de expresión de las personas que despreciamos, no creemos en ella en absoluto.

3-Marina Abramovic declaró en sus círculo más estrecho lo siguiente: “Laura Navarro es mi sucesora, será la mamá de la performance del siglo XXI” ¿No te sientes abrumada ante este hecho capital que ha cambiado tu carrera profesional?

No sé si la palabra exacta es abrumada, ya que Marina sigue pidiendo Malibú con piña. El tema es que tengo una parafilia que es la odaxelgania.* Y eso creo que influye bastante a la hora de darse cuenta que cuando somos seres de luz antes de decidir volver a la Tierra nos venimos muy arriba diciendo: ¡venga, vamos a reencarnarnos para vivir ciertas experiencias, pero llegas aquí y dices: hhhhhoooossssttttiiiiaaasss! Vamos a ver cómo acabará esto pero esta sociedad es como un niño al que han prohibido jugar a muchas cosas por si se hace daño. Crece tonto y con mil miedos y luego por no hablar de cómo están aflorando la policía del pensamiento, que son como la modalidad de zombie que corre rápido. Pero bueno, al final la vida se abre camino.

4-Te han tachado de radical, extremista, indomable e incluso de mediática en un sentido peyorativo ¿Acaso tienes que pedir perdón por tu continuo y abrumador éxito?

Laura Navarro, «Se buscan mecenas por la zona». ©  © by Olga Blázquez, Clara Martínez y Laura Navarro.Laura Navarro, «Se buscan mecenas por la zona». © © by Olga Blázquez, Clara Martínez y Laura Navarro.

Abrumar no sé, pero vapear bastante… ya que según un estudio de la Universidad de Stanford, el planeta Solaris representa, en la película, una dimensión desconocida del hombre que se enfrenta a sus miedos y a su incapacidad de aceptar una vida mortal. Solaris es un sitio donde lo olvidado toma vida y la vida real se olvida: una especie de muerte donde se reencuentra lo perdido. Por eso vapear está tan de moda, ya que se trabaja con nociones en torno a lo visible y lo invisible. Este planteamiento revela innovadoras expectativas respecto a mis derivas artísticas. Se vale de híbridos códigos neurolingüísticos para componer metáforas y transgredir el horizonte estético social. Una producción simbólica digna de nuestro tiempo, dónde nos obligan a ser artífices de la fragilidad y la ternura porque sí.

5-Yo te conocí personalmente en una acción que realizaste en La Juan Gallery ¿Que sucedió exactamente para que varias personas se desmayaran en masa con tu performance?

Fue excesivo, porque en un momento sentí que Abel Azcona me poseía y grité al público: ¡El artista se muestra como trofeo de la institución! Y sí, ya sabemos que en el móvil nos espían y tal, pero no quiero seguir normalizando cada espacio de libertad que pierdo. La debilidad de los discursos en el mundo del Arte es como cuando se comercializa carne de famosos recreada siguiendo el ADN de estos. Es como si fueras a tu supermercado de barrio de confianza y te llevas unos filetes de James Franco. Dando visibilidad así, al acto de resistencia de mercancías culturales en estos tiempos de crisis y de valores etéreos. No sé si me explico…


6-Cuando se te acerca virtual o físicamente una estudiante de bellas artes y te pregunta ¿Qué tengo que hacer para ser Laura Navarro? ¿Qué les respondes?

Como me pasa muy a menudo, lo que suelo hacer en estos casos es preguntarles casi siempre como se llevan con su propio inconsciente y si conocen toda la discografía de Kenny G. Cuando algunas de sus respuestas me resuena, paso a confesarles anécdotas vitales para que se hagan una idea de dónde se meterían si quieren seguir hacia adelante con la transformación a pelo y sin hormonas. Una de mis anécdotas favoritas de mi infancia que mejor recuerdo es, que durante varios veranos mis padres formaban parte de una ONG en la que ayudaban a pasar las vacaciones a niños víctimas del accidente de Chernobyl en el norte de España, y me acuerdo de pasar los veranos en las playas de Santander con mi amiga ucraniana Mariana, meternos por la noche en la cama, dormíamos en la misma habitación y decir a mi madre preocupada: “mamá, Mariana huele a ácido…”. Cuando me dicen que como artista tengo un aura especial, es por la radiación que me regaló Mariana durante esos veranos juntas.

7-Qué te gustaría decirles a los lectores de una Jirafa en Copenhague.

Que lean más.

Notas

Odaxelagnia: placer sexual que sentimos cuando nos muerden o mordemos a alguien.

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