Artes visuales y exposiciones

El legado de Städel

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 17 de febrero de 2021
Städels Erbe © 2020 by Sandstein Verlag Städels Erbe © 2020 by Sandstein Verlag
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El museo más grande de Fráncfort del Meno lleva el nombre de su fundador, Städel; el banquero y mecenas Johann Friedrich Städel con cuya fabulosa colección privada de arte creó una institución pública de alto nivel internacional, haciendo posible hasta hoy el disfrute de las creaciones artísticas de los grandes maestros a todas las personas que quieran visitarla.

Muy poco se sabe sobre la vida personal y la pasión como coleccionista de Städel, salvo por algunas pocas anotaciones que sobrevivieron el paso de los tiempos. Tanto más asombroso y admirable es el legado dejado testamentariamente a la fundación que se encargaría de administrar estos fondos artísticos, el Städelsches Kunstinstitut und Städtische Galerie.  

Ahora en medio de la pandemia del coronavirus una parte de sus fondos digitalizados pueden ser admirados vía internet, y mediante el pago de 5 euros pueden ser visitadas durante una hora y con guía interactiva especial exposiciones y otras actividades del museo los días miércoles (a las 12 horas del centro de Europa, CET) y jueves (a las 19 horas CET).

La prestigiosa editorial Sandstein, de Dresde, acaba de publicar un precioso y exhaustivo catálogo titulado Städels Erbe. Meisterzeichnungen aus der Sammlung des Stifters (El legado de Städel.* Dibujos magistrales de la colección del fundador) sobre los más de 4.600 dibujos reunidos por este mecenas, además de las pinturas y grabados que adquirió para su colección. Städel dejó literalmente un invalorable tesoro para la posteridad sobre cuyos alcances se sigue investigando todavía.

Durante mucho tiempo no fue posible rastrear qué dibujos de los fondos actuales del museo provenían originalmente de ese acervo. En aquel momento no se había creado un inventario completo de las obras y una gran cantidad de dibujos se clasificaron y vendieron como parte de una reorganización de la colección que tuvo lugar en la década de 1860.

Ahora, tras varios años de laboriosa investigación, el Museo Städel ha logrado reconstruir en gran medida y por primera vez la colección original de dibujos de su fundador e identificar cerca de 3.000 obras que se han conservado en esa institución hasta el día de hoy.

Los artistas neerlandeses del siglo XVIII

Jan Vermeer van Delft, «El geógrafo», 1669. © 2020 by Städel Museum / bpk.Jan Vermeer van Delft, «El geógrafo», 1669. © 2020 by Städel Museum / bpk.

Entre las ofertas que brinda ahora el museo Städel, así como su entidad dependiente dedicada al arte escultórico, la Liebighaus, figuran las referidas visitas virtuales e interactivas. En cuanto al primero, se puede ver la muestra sobre El arte del dibujo holandés del siglo XVIII e interiorizarse sobre la época, los maestros y las corrientes de entonces; y en la Liebighaus se puede ingresar a la exhibición Dioses policromados, todo muy cómodamente desde el sofá de casa, si uno lo desea.

El catálogo de Sandstein está dedicado a la exposicion del Städel celebrada meses pasados y que reunía 95 dibujos de grandes maestros, entre ellos Rafael Sanzio, Antonio da Correggio y Francesco Primaticcio, Antoine Watteau, François Boucher y Jean-Honoré Fragonard, Alberto Durero, Johann Heinrich Roos y Johann Christian Reinhart, así como Hendrick Goltzius, Rembrandt, Peter Paul Rubens y Jacob de Wit.

Lamentable fallecimiento

Las obras dan una idea de la tradición de coleccionismo del fundador del museo, distribuida según escuelas europeas, y su análisis se hace detalladamente en el volumen publicado por la editorial, al cuidado del conservador e historiador de arte Dr. Joachim Jacoby, fallecido imprevista y lamentablemente el pasado 16 de septiembre. En fin, entrar al museo presupone además restregarse bien los ojos para cerciorarse uno de que no está en medio de un bello sueño, sino de que es realidad lo que está presenciando

En los años posteriores a 1860, también se vendieron grabados de Städel, incluidos veinticinco de los dibujos que alguna vez se atribuyeron a Rembrandt. Algunos de los dibujos ahora reunidos eran conocidos ya por los investigadores, otros eran hasta ahora inéditos y se los publica por primera vez, señala Jacoby en la presentación.

Papel clave de las fundaciones

Lucas Cranach el viejo, «Venus», 1532. © 2020 by Städel Museum / bpk.Lucas Cranach el viejo, «Venus», 1532. © 2020 by Städel Museum / bpk.

El proyecto de investigación y exposición está financiado por la Fundación Gabriele Busch-Hauck; la Fundación Wolfgang Ratjen, de Lichtenstein; la Fundación Tavolozza, y la Fundación Universitaria Georg y Franziska Speyer'sche. La reconstrucción desvela además las ideas conceptuales del fundador, así como de la colección de dibujos del siglo XVIII en general.

Las rutas comerciales a través de las cuales llegaron las hojas a Francfort desde los principales centros comerciales de arte europeos, París, Ámsterdam y Londres, son tan claras como el reclamo histórico-artístico y enciclopédico de su colección. El intercambio que los ciudadanos de Francfort interesados en arte cultivaron entre sí en la época del fundador también es en parte reconocible.

Cómo se decidió entonces qué era “digno de un museo” y qué no

La colección de Städel fue un tesoro para el fundador del museo y lo sigue siendo hasta el día de hoy,

 afirma Philipp Demandt, director general de la institución. Es esta colección en sí misma la que se convierte en una fuente importante para una multitud de historias. El proyecto de investigación integral está arrojando luz sobre la colección de dibujos.. Nunca antes se habían inventariado sistemáticamente; ahora los dibujos están muy bien identificados por primera vez.

La historia viva de la colección, que podría ser procesada con ella y revela las relaciones con toda Europa, nos acerca a nuestro fundador, su pensamiento y, por lo tanto, el núcleo de nuestra comprensión como museo. Esto también incluye la obligación de la fundación de mantener una colección que, por un lado, se centre en la más alta calidad, pero por otro lado siempre esté sujeta a un escrutinio crítico

agrega Demandt, director del Museo Städel.

Max Beckmann, «Autorretrato con copa de champán» 1919. © 2020 by Städel Museum.Max Beckmann, «Autorretrato con copa de champán» 1919. © 2020 by Städel Museum.

Dicho sea esto al margen, el museo acaba de adquirir a los herederos de la legendaria colección privada del industrial textil (de seda) Hermann Lange, de Krefeld, el cuadro Autorretrato con copa de champán (1919), de Max Beckmann, uno de los más importantes y más conocidos del artista, que había sido cedido en préstamo permanente al Städel.

La adquisición, una de las más trascendentales en los 200 años de historia de la institución de Fráncfort, fue posible gracias al apoyo del estado federado de Hesse, la Asociación de Amigos del Museo Städel, la Fundación Ernst von Siemens que destinó un gran aporte financiero a la compra, y cinco patrocinadores privados.

El lienzo, creado por Beckmann en Fráncfort precisamente, es uno de los más impresionantes de este artista y el único de un pequeño grupo de autorretratos icónicos que aún seguían en manos privadas en Alemania. Hermann Lange lo había adquirido en la década de 1920.

Además de pinturas, grabados y 'obras de arte', los dibujos hechos a mano formaron una parte importante de la colección de Städel. La variedad y la calidad, así como el gran número, hacen posible ver esta área como un ejemplo de la autoimagen de Städel como coleccionista. La colección incluía obras de las principales escuelas de arte europeas desde el Renacimiento alrededor de 1500 hasta los propios años de Städel. Que (Städel) estaba siguiendo un concepto de colección enciclopédico sólo se hizo evidente gradualmente en el transcurso de un proyecto de investigación que duró varios años, 

explica el conservador Joachim Jacoby.

La colección de dibujos de Städel

Los dibujos hechos a mano formaron una parte importante de la colección de arte de Johann Friedrich Städel. En el siglo XVIII, siglo de la Ilustración, los dibujos se vieron como un testimonio único de la creación artística individual y de la creatividad de sus creadores. Cronológicamente y según las escuelas, la historia del arte y la vida de los artistas se pueden revivir a través del dibujo. La intensa actividad de coleccionismo de Städel muestra que, como contemporáneo, compartía estas ideas. No es posible precisar exactamente cuándo comenzó a recopilar dibujos.

Aert Schouman (1710-1792), «Ave del paraíso de cola puntiaguda y un cardenal dominicano»,. © 2020 by Städel Museum.Aert Schouman (1710-1792), «Ave del paraíso de cola puntiaguda y un cardenal dominicano»,. © 2020 by Städel Museum.

Interesado en el arte desde su más temprana juventud - como él mismo decía - se dedicó a construir su colección de dibujos hasta los últimos años de su vida. El orden de su colección se basaba en las regiones de origen, un sistema francés que se había desarrollado en el siglo XVIII, que distinguía el arte de Europa según las llamadas escuelas: Italia, Francia, Países Bajos/Flandes y Alemania. Además, Städel se esforzó por recopilar enciclopédicamente - quería que cada escuela artística desde el siglo XVI hasta su propio presente estuviera representada con ejemplos.

Debido a la falta de fuentes sobre sus compras, las circunstancias de la adquisición solo se pueden inferir indirectamente. La reconstrucción de las procedencias y rutas comerciales de las hojas individuales, a menudo posible mediante la determinación de sellos o marcas, mostró que, a través de la mediación de agentes de arte, las compras se realizaron principalmente en París, Ámsterdam y Londres, pero también se adquirieron dibujos en Basilea, Hamburgo, Mannheim y Francfort.

Las adquisiciones generalizadas de Städel muestran claramente el esfuerzo organizativo y conceptual que puso en esta área de la colección. No se puede decir con certeza si estuvo en contacto directo con los distribuidores, si le hicieron envíos regularmente o le mandaron catálogos de subastas, y cómo tomó sus decisiones de compra.

Cómo fue evaluada cada obra de la colección

También es una incógnita hasta ahora cómo se filtró la oferta, Sin embargo, es concebible que el comercio de arte local permitiera una cierta orientación. Städel siguió de cerca el mercado del arte europeo durante dos o tres décadas. El intercambio directo con personas de ideas afines también fue importante. La visualización conjunta de arte y la apertura temprana de su colección en su propia casa, situada en el Roßmarkt, de Fráncfort, para aquellos interesados y amantes del arte proporcionó inspiración y un examen evaluativo de sus dibujos.

A su muerte, Städel decretó el establecimiento de una fundación caritativa como institución cívica - el Städelsche Kunstinstitut - con la pretensión de servir "para lo mejor de la ciudad y la ciudadanía local". Según sus ideas, su colección no sólo se enriquecería con nuevas adquisiciones, sino que también se elevaría su nivel de calidad general mediante la venta de obras inadecuadas o menos importantes. Al comprometerse con la más alta calidad de la colección, el fundador no sólo se preocupó por preservarla, sino también por abrirla y hacerla accesible al público.

Cuando se compiló el primer catálogo de dibujos a mano - alrededor de 1825 por el primer inspector del Instituto de Arte de Städel, Carl Friedrich Wendelstadt (1786-1840) - ya se seguía este principio: de los 4.631 dibujos, sólo se consideró una selección de 1.878 obras.

En 1842, por iniciativa del entonces inspector Johann David Passavant (1787- 1861), se inició la organización de los bienes para fines museísticos y la realización de un inventario, que no se completó hasta 1862/63 bajo el sucesor de Passavant, Gerhard Malß (1819-1885).

Entre 1860 y 1867 se vendieron más de 2.200 dibujos, cada uno de los cuales fue seleccionado y la responsabilidad fue asumida por una comisión compuesta por varios miembros. Además del juicio sobre la calidad de un dibujo, su estado de conservación y su formato, parece haber sido decisivo también el número de obras de un artista en la colección.

Los dibujos magistrales

La colección de dibujos del banquero y mecenas Städel sigue representada en el museo hasta el día de hoy con una exquisita selección de las obras de 95 grandes maestros. Los fondos originales poseían un espectro inmensamente amplio. Reflejaban características regionales, así como personalidades artísticas formativas, hacía vívidas las diferencias estilísticas en la secuencia histórica y además incluía una gran cantidad de medios de dibujo diferentes, cada uno con un propósito distinto.

Los 1.300 dibujos italianos originales iban desde los maestros florentinos de finales del siglo XV hasta los representantes del Alto Renacimiento y el presente inmediato del donante. Entre los grandes artistas del Renacimiento italiano en la colección de Städel estaba Rafael, quien fue originalmente representado por 24 dibujos atribuidos a él; uno de ellos es el de la Cariátide, fechada en 1519/20, que data de los últimos años de su vida y muestra el modelado de una escultura de mármol con un suave uso de tiza negra.

Ejemplo de una obra de un contemporáneo del fundador es el del boceto de la escenografía de Giorgio Fuentes (1756-1821) para un templo indio que fue creado alrededor de 1796/1800. Fuentes causó una impresión indeleble en el teatro de la ciudad de Fráncfort entre 1796 y 1800 con sus abrumadoras escenografías, ricamente detalladas. No se conoce la obra teatral que podría estar relacionada con el diseño, sin embargo, los imaginativos detalles exóticos de la arquitectura sugieren que aquí se representa un edificio sagrado indio.

Los franceses

La colección de dibujos franceses comprendía unas 450 obras. Las primeras de principios del siglo XVII, fueron de artistas influyentes como Claude Lorrain (1600-1682) y Sébastien Bourdon (1616-1671). Además, hubo obras del siglo XVIII, en las que los principales representantes como Hyacinthe Rigaud (1659-1743), Antoine Watteau (1683-1721) o François Boucher (1703-1770) cubrieron los trastornos estilísticos. Las juguetonas creaciones rococó de Jean-Honoré Fragonard (1732-1806) se encontraban junto a dibujos de claridad clasicista. Que una forma estricta no tiene nada que ver con la falta de dramatismo se muestra de manera impresionante en la escena “En una cámara funeraria egipcia los viajeros encuentran dos cadáveres“ de Augustin Félix Fortin (1763-1832).

La Escuela Francesa también encontró su conclusión en la colección de Städel con un contemporáneo: Jean-Jacques de Boissieu (1736-1810) - quizás también debido a una preferencia personal del banquero coleccionista - la representación de paisajes se convirtió en un foco particularmente destacado en este acervo.

Los alemanes

Hendrik Kobell (1751–1779), «Un Pleit de Amberes y otros barcos entre Noord-Beveland y Wolphaartsdijk», 1775. © 2020 by Städel Museum / bpk.Hendrik Kobell (1751–1779), «Un Pleit de Amberes y otros barcos entre Noord-Beveland y Wolphaartsdijk», 1775. © 2020 by Städel Museum / bpk.

El arte alemán en la colección de dibujos abarcó el período desde 1500 hasta la Ilustración. Dos artistas del siglo XVIII estaban particularmente bien representados en la colección de dibujos alemanes: Franz Kobell (1749-1822) y Friedrich Wilhelm Hirt (1721-1772) produjeron 950 dibujos - bocetos de pequeño formato y bocetos de composición, así como obras completamente desarrolladas por derecho propio. La proporción de otros artistas alemanes fue de menos de 300 obras. Entre ellos, sin embargo, hay grandes como Hans Baldung “Grien“ (1484-1545) y Albrecht Durero (1471-1528): la idiosincrásica hoja El hombre con el león (1517), de la mano de Durero, muestra un desnudo sentado al que se acerca un león desde la derecha. Ambos protagonistas se examinan mutuamente, pero la escena sigue siendo enigmática. Para los contemporáneos de Städel, no había duda de que Durero era uno de los artistas alemanes más coleccionables. Aunque el propio Städel no podía contar con un cuadro en su colección, consiguió reunir varias fases de la obra del artista mediante la compra de grabados y dibujos.

Neerlandeses y flamencos

Johannes Huibert Prins (1757–1806), «Vista de una ciudad neerlandesa», 1790. © 2020 by Städel Museum / bpk.Johannes Huibert Prins (1757–1806), «Vista de una ciudad neerlandesa», 1790. © 2020 by Städel Museum / bpk.

Con cerca de 1.500 hojas, la escuela holandesa/flamenca representaba cerca de un tercio de la colección, de la cual se demostró que la mitad se vendió en la década de 1860. El alcance de la compilación abarcó el período desde el siglo XVI hasta el presente inmediato de Städel, y se extendió además a todos los géneros, la mayor parte representaciones paisajísticas. Bellos estudios como Cuatro manos, de Hendrick Goltzius (1558-1617), demuestran de manera impresionante las peculiaridades del dibujo, ya que tales estudios revelan algo no menos importante, la procesualidad de la creación artística.

Una vez más, están representados los maestros reconocidos y sus talleres, en primer lugar Rembrandt (1606-1669), verbigracia con el Viejo Sentado, de 1633, así como sus sucesores y Jacob de Wit (1695-1754) o la familia de artistas van de Velde.

En resumen, la colección de arte de este hombre visionario que fue Städel no debía conservarse sin cambios, sino que debía complementarse y, en cierto sentido, purificarse para que tuviera un efecto fructífero en el futuro. Esta visión de futuro, que sitúa el dinamismo como fuerza motriz por encima de la persistencia estática, constituye hasta nuestros días el impulso decisivo para el éxito de su fundación.

Notas

Joachim Jacoby, «Städels Erbe. Meisterzeichnungen aus der Sammlung des Stifters», Dresden: Saldstein Verlag, 2020, 336 Seiten, 239 farbige Abb. ISBN 978-3-95498-548-7

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