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Mijaíl Gorbachov, el hombre que transformó el mundo

Juan Carlos Tellechea
jueves, 4 de marzo de 2021
Gorbatschow Der Weltveränderer © 2021 by  wbg Theiss Gorbatschow Der Weltveränderer © 2021 by wbg Theiss
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El servicio secreto KGB sabía mejor que nadie lo mal que le iba a la Unión Soviética en los años anteriores a su desaparición. Y al mismo tiempo, sus agentes destacados en el extranjero eran los que en la élite soviética tenían más experiencia con el capitalismo real existente. Como resultado, parte del KGB inició todo tipo de deliberaciones sobre las reformas del sistema soviético.

Muchas de las ideas que se perseguían entonces en los institutos científicos de la Unión Soviética sobre elementos de libre mercado y un poco más de democracia dentro del sistema, opción que el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), Mijaíl Gorbachov, intentó aplicar en la perestroika a partir de mediados de la década de 1980, fueron solo posibles con la amistosa aquiescencia del KGB.

Sigue siendo una incógnita

Gorbachov, premio Nobel de la paz 1990, uno de los grandes reformistas de la segunda mitad del siglo XX, de personalidad tan compleja como su obra, fue sucesivamente leninista, economista de mercado, comunista, preservador y destructor del sistema soviético y, por último, demócrata, afirma el historiador y realizador cinematográfico Ignaz Lozo, gran conocedor de la biografía de este estadista, quien ha cumplido 90 años de edad el pasado 2 de marzo.

Lozo, quien rodó también un filme sobre su figura, acaba de publicar el libro Gorbatschow. Der Weltveränderer (Gorbachov. El transformador del mundo), publicado ahora por la prestigiosa editorial científica wbg Theiss, de Darmstadt.*

No fue por casualidad que el ex jefe del KGB, Yuri Andrópov, tratara de iniciar el cambio durante su breve mandato como jefe de Estado y de partido a principios de la década de 1980, promoviendo al reformista Mijaíl Gorbachov. Al mismo tiempo, otras fuerzas del servicio secreto sacaron conclusiones de su conocimiento sobre la debilidad de la Unión Soviética para preparar el colapso del mismo sistema que se suponía defendían.

La década crucial

A partir de mediados de la década de 1980, empezaron a trasladar grandes activos fuera de la Unión Soviética a través de diversas formaciones de empresas en países occidentales, lo que les ayudaría a lanzarse personalmente a un nuevo futuro mientras mantenían viva la red de agentes.

Hoy, casi cuatro décadas después, Vladimir Putin no es un gobernante absoluto. Como presidente ruso, se ha convertido en el rostro y cabeza de esa red de ex agentes del KGB que comenzó a formarse en los últimos años de la Unión Soviética. Con el ascenso de Putin al más alto cargo del estado este entramado regresaría al poder en Rusia para quedarse hasta ahora.

Los oligarcas

El KGB también mantuvo su mano protectora sobre los primeros experimentos del sector privado a finales de la década de 1980, en los que muchos de los hombres que iban a determinar la política rusa como oligarcas en la década de 1990 crearon la base de sus gigantescas fortunas. La nueva clase de empresarios que surgió bajo su supervisión desalojó a los viejos silos de información del centro del poder a mediados de ese decenio, hasta que algunos de ellos, en la creencia errónea de que podían controlarlo, hicieron presidente al ex hombre del KGB Vladimir Putin a finales de los 90.

Bajo su égida, esta red recuperó primero sistemáticamente las posiciones que había perdido en Rusia, hasta que hacia finales de esa década sus compañeros de armas se sintieron lo suficientemente fuertes como para reanudar incluso la lucha encubierta contra Occidente que habían detenido en los años ochenta ante la previsible derrota.

Turbias conexiones

Putin’s People: How the KGB Took Back Russia and then Took on the West. © 2021 by Harper Collins Publishers.Putin’s People: How the KGB Took Back Russia and then Took on the West. © 2021 by Harper Collins Publishers.

Hay un libro muy interesante sobre este tema de Catherine Belton, ex corresponsal en Moscú del periódico británico Financial Times (Putin’s People. How the KGB took back Russia and then took on the West, publicado por la editorial Harper Collins Publishers, de Londres)* que describe las etapas cruciales de esta historia a partir de numerosas conversaciones con diferentes personas implicadas.

Belton consiguió que hablaran hombres de los que no hubiera esperado necesariamente que lo hicieran. Con gran cantidad de detalles, la periodista elabora una vívida imagen de los trastornos económicos y políticos que ha experimentado Rusia en los últimos 30 años. La importancia de las relaciones informales, la peculiar alianza entre el poder estatal y el crimen organizado, la codicia resultante de la mezcla sistemática de los asuntos públicos y el interés empresarial privado, la falta de escrúpulos en la elección de los métodos, la propensión a las teorías conspirativas. En fin, todo lo que es característico de los círculos de poder en la Rusia de Putin es descrito por Belton de manera extremadamente apasionante y desde una visión enfocada en el contexto temporal y económico.

Puntos flacos

Sin embargo, uno de los puntos fuertes del libro se convierte en su mayor debilidad en algunos aspectos, ya que los interlocutores de Belton son en muchos casos fuentes problemáticas. La mayor disposición a proporcionar información la muestran -por razones comprensibles- los antiguos iniciados que en algún momento abandonaron el juego y ahora intentan presentarse de la forma más favorable posible; muchas de las fuentes de Belton prefirieron -por razones igualmente entendibles- permanecer en el anonimato.

A veces sigue con demasiada facilidad la tendencia de estos contactos a especular sobre las conexiones secretas entre los acontecimientos y las personas. Así ocurre, por ejemplo, al principio del libro, cuando relaciona las actividades de Putin durante su etapa como agente residente del KGB en la ciudad alemana oriental de Dresde con la organización terrorista de izquierdas RAF (Rote Armee Fraktion), o al final, cuando habla de las conexiones empresariales del ahora ex presidente de los Estados Unidos Donald Trump con turbios hombres de negocios rusos.

Ex canciller Gerhard Schröder

Por último, sorprende también que el ex canciller alemán Gerhard Schröder solo sea mencionado una vez en estas 500 páginas del libro, si bien Belton dedica mucho espacio tanto a las relaciones de Putin con Alemania como a la empresa para la que trabaja Schröder, la petrolera Rosneft. Sin embargo, hay mucho que decir en relación con el ex canciller: su caso podría servir probablemente como la prueba más destacada de la tesis de Belton de que la antigua red del KGB intentó sistemáticamente corromper la política y la economía de Europa Occidental.

Schröder, amigo personal de Putin es presidente del consejo de administración de Rosneft y presidente de la junta de accionistas de Nord Stream AG, consorcio para la construcción y operación del gasoducto Nord Stream que tendrá su terminal en la costa báltica alemana. El proyecto no es muy bien visto por los demás países europeos, como es el caso de Francia y de Polonia; así como terminantemente rechazado por Estados Unidos que desea vender su propio gas natural en este mercado. Se lo considera más bien un proyecto germano-ruso y no de la Unión Europea. En fin, la obra de Belton esclarece mucho a los lectores alemanes sobre el régimen de Putin y algunas ilusiones todavía muy extendidas en Alemania.

El legado de Gorbachov

Pero volviendo a Gorbachov, Ignaz Lozo lo entrevistó alrededor de una docena de veces para el Segundo Programa de la Televisión Alemana (ZDF) durante las tres últimas décadas. Habló con familiares, compañeros políticos y opositores y evaluó una gran cantidad de fuentes rusas, incluidas aquellas clasificadas como secretos de estado. Visitó los lugares donde Gorbachov pasó su infancia y juventud. En su atrayente obra logra desentrañar cuestiones políticas sobre los objetivos que tuvo Gorbachov, qué papel desempeñó en la caída de la Unión Soviética, su afinidad con Alemania, y la importancia de la perestroika para la unificación alemana.

Héroe o traidor

El político que transformó su país con la "glasnost" y la "perestroika", que hizo posible el desarme y el fin de la Guerra Fría, lleva más de un cuarto de siglo retirado. ¿Cómo pudo un hombre tan innovador como él convertirse en líder del partido en el rígido sistema soviético, qué le hizo creer que podría transformar pacíficamente el estado unitario y el orden mundial por "medios evolutivos", como él mismo dijera?

Las autobiografías que Gorbachov escribió cuando aún estaba en el cargo y las notas de sus compañeros siguen dejando sin respuesta muchas cuestiones sobre el hombre considerado un héroe por algunos y un traidor por otros.

Aunque la Unión Soviética había sido hasta entonces pionera de las reformas en el bloque oriental, todavía tenía que librar la batalla entre los intereses creados y los enemigos del sistema en Moscú. Pero, sin inmutarse, Gorbachov puso en marcha una mayor democratización del país con la celebración de elecciones al Congreso de los Diputados del Pueblo a finales de marzo de 1989, agrega. Por fin, los ciudadanos podían elegir entre dos o más candidatos en su circunscripción. Numerosos funcionarios de alto rango del PC cayeron rápidamente, lo que aumentó el resentimiento de esos círculos hacia Gorbachov (Lozo)

Un hombre complicado

Gorbatschow. Der Mann und seine Zeit. © 2018 by C.H. Beck.Gorbatschow. Der Mann und seine Zeit. © 2018 by C.H. Beck.

"Gorbachov es difícil de entender", expresaría con un guiño el propio Mijaíl Gorbachov durante una entrevista con el politólogo estadounidense William Taubmann, autor de Gorbachev. His Life and Times, publicado en inglés por W. W. Norton & Company, de Nueva York, y traducido al alemán bajo el título de Gorbatschow. Der Mann und seine Zeit (Gorbachov. El hombre y su tiempo), por la editorial C. H. Beck, de Múnich.

El politólogo del Amherst College, de Massachusetts, ha combinado conversaciones personales con Gorbachov, sus confidentes y sus oponentes, con políticos extranjeros y contemporáneos, diarios, así como documentos y materiales de archivos internacionales, para crear una lectura fascinante.

Demasiado decente

El experto en historia soviética, premiado en 2004 por su biografía de Nikita Jruschov, analiza a Gorbachov como una "personalidad fuerte de varias capas", extremadamente seguro de sí mismo, "intuitivamente democrático", un "orador disoluto". No era un maestro de la estrategia, pero sí un brillante táctico que aborrecía la violencia: en definitiva, "para ser un líder, un hombre notablemente decente".

A pesar de todas las contradicciones y errores políticos que se pueden descubrir en la obra de Gorbachov, siempre siguió una brújula interior: se guiaba por un pronunciado humanismo y estaba convencido de que éste constituía la idea fundamental del socialismo/comunismo, apunta el historiador Ignaz Lozo. Gorbachov aquel joven campesino del Cáucaso septentrional, cambió el mundo como idealista y se convirtió en uno de los mayores reformistas del siglo XX. (W. Taubman)

Mentalidad abierta

Cómo fue, cómo pudo haber sido, cómo no es Gorbachov de ninguna manera...las imágenes de los jefes de gobierno de buen humor, incluso radiantes, en las reuniones Este-Oeste de la década de 1980 pueden ser elegíacas: Mijaíl Gorbachov con el socialista francés François Mitterrand, con líderes capitalistas pero reflexivos como Helmut Kohl o Margaret Thatcher, con el archiconservador Ronald Reagan convertido en amigo - el reformador soviético se sentía más a gusto con sus interlocutores occidentales que con los jefes de partido de Europa del Este de mentalidad estrecha como Erich Honecker o Nicolae Ceaușescu (más papistas que el Papa).

Cuando el 24 de octubre de 1988 el canciller Kohl fue recibido por Gorbachov en el Kremlin se abriría por primera vez una rendija en la ventana de tiempo que finalmente permitiría la unificación alemana, evoca Ignaz Lozo en su libro. “Hay cuestiones en las que no estamos de acuerdo. Tenemos que reconocerlo. Los alemanes decimos que la división de Alemania no es la última palabra de la historia“, afirmaría Kohl en ese encuentro.

Gorbachov respondería que los dos estados alemanes eran una realidad, y se comprometería claramente también en favor de la República Democrática Alemana (RDA). Pero añadiría: "Debemos trabajar juntos, acercarnos unos a otros. Estamos preparados para la amistad con la República Federal. Dejemos que la historia decida también aquí“. En ambos interlocutores reviviría entonces la idea de la Gran Casa Europea en una futura Arquitectura del Viejo Continente, un sueño que quizás se haga realidad en un futuro que todavía hoy percibimos muy lejano.

Impresiona estar en medio de los hechos

Gorbachov. Vida y época. © 2018 by Debate.Gorbachov. Vida y época. © 2018 by Debate.

El politólogo William Taubman consigue asimismo mantener el interés a lo largo de 811 páginas (otras 100 aproximadamente están ocupadas por el meticuloso aparato, desde la "Lista de protagonistas" pasando por el glosario hasta llegar al índice de personas), porque le da al lector la sensación de haber estado justo en medio de los dramáticos años de la era Gorbachov, entre 1985 y 1991: ya sea al interior del aparato de poder soviético, donde unos pocos dispuestos a la reforma lucharon con los de la línea dura, e incluso en los círculos de los gobernantes occidentales que dieron el triunfo a Gorbachov tras las dudas iniciales, pero luego le negaron el apoyo económico que era esencial para su supervivencia. Esta sería la gran decepción de Gorbachov.

Cuando el pueblo triunfó sobre los tanques

En agosto de 1991, se hizo evidente para todos que el sistema comunista se estaba agotando. En ese momento, el golpe de Estado contra Mijaíl Gorbachov fracasó. Hoy, los conspiradores gozan de una respetabilidad renovada.  

El caos del primer Congreso de los Diputados del Pueblo en 1989, relatado con lujo de detalles, la novedad de unas elecciones en gran medida libres (en siete décadas), en los que Gorbachov presidió hasta la extenuación los interminables debates de los novatos en el parlamento y siguió discutiendo con ellos incluso después de terminadas las sesiones, es uno de los capítulos más emocionantes, al igual que los enfrentamientos con Borís Yeltsin, el populista autoritario (capítulo: "Dos escorpiones en una botella"). Ese mismo año sería el del principio del fin de la perestroika, porque esas mismas innovaciones dañarían las instituciones que habían mantenido unida a la sociedad soviética hasta entonces, y no conseguirían sustituirlas por otras nuevas y eficaces. Por un exceso de confianza en sí mismo y en su causa, Gorbachov acabaría por sobrepasarse con sus elevados objetivos.

Comportamientos que no se pueden entender

El hecho de que Gorbachov tratara a Yeltsin con demasiada despreocupación y acabara castigándolo convirtió al que en un principio era un mero crítico molesto en un archienemigo; también en este caso el comportamiento de Gorbachov es difícil de entender, escribe Taubman.

¿Por qué Gorbachov no se apresuró a llegar a la Casa Blanca de Moscú el 21 de agosto de 1991, tras derrotar a los golpistas, para ser celebrado por la multitud que le esperaba gritando? Esto también es una cuestión sin resolver. Gorbachov no aprovechó el momento cuando era más popular que nunca.

Tras aterrizar en Moscú con su familia desde la dacha de Crimea, se subió al coche y simplemente condujo hasta su casa. La libertad de expresión, la libertad de reunión y la libertad de conciencia fueron las facultades que Gorbachov dio a la gente y que ésta nunca había conocido, escribe Taubman. Le hubiera gustado ver a su país en una "casa común de Europa", como soñaba.

Raísa Gorbachova

El politólogo no rehúye la interpretación psicológica del protagonista y de sus coprotagonistas, y también da espacio al matrimonio con Raísa Gorbachova, poco habitual entre los dirigentes soviéticos, que fue una pareja feliz e igualitaria durante toda su vida. En el propio país, la elegante académica era vista con ojos críticos: su constante presencia al lado del líder del partido era demasiado inusual.

En Occidente, donde acompañaba a Gorbachov en sus apariciones triunfales, la Primera Dama rusa era admirada. Por ejemplo, mientras Gorbachov disfrutaba de la presencia de Arthur Miller, Gore Vidal, Henry Kissinger e incluso Meryl Streep en la cena oficial de la embajada soviética en Washington en 1987, donde calificaba a los intelectuales de "levadura de la sociedad" y señalaba que "no podemos seguir como estamos", Raísa deleitaba a la literata Joyce Carol Oates, sobre cuyo libro Ángel de luz ambas intercambiaban ideas.

Defecto genético del sistema y suerte en la vida

¿Cómo pudo aquel escolar que ganara un premio en su tierra natal por haber escrito un himno a Iósif Stalin lograr la Segunda revolución rusa (título de su libro de 1987) con la perestroika? Según Andrei Grachev, uno de los asesores más cercanos a Gorbachov, el reformista era "un defecto genético del sistema".

Taubman ve las raíces de la asertividad y el optimismo de Gorbachov también en la buena suerte que Mijaíl experimentara en los terribles tiempos que soportara la Unión Soviética. La colectivización forzosa y la hambruna que costaron la vida a millones de campesinos, el gran terror de Stalin, durante el cual fueron arrestados ambos abuelos, la ocupación de su pueblo por la Wehrmacht... Mijaíl se saltaría la infancia, como él mismo diría tiempo después, pero todos los golpes del destino resultarían benignos para la familia: Ambos abuelos serían liberados pronto del campo de concentración. El amado padre, reportado como caído, regresaría a casa.

Esperar todavía una centuria

Puede que la democracia tarde cien años en arraigar en Rusia, según ha reconocido el propio Gorbachov. El hecho de que al final tuviera que abandonar se debe "más a la materia prima", el autoritarismo tradicional y la falta de Estado de Derecho, que a los propios fallos y errores de Gorbachov, sostiene Taubman. Dada nuestra mentalidad rusa, la nueva vida debería haberse servido inmediatamente en bandeja de plata ahora y aquí, sin reformar la sociedad, comentaría Gorbachov.

Su intérprete y colaborador Pavel Palazhchenko diría en una ocasión que la piel gruesa de Gorbachov le armó contra la acusación de muchos rusos de haber desmantelado a la Unión Soviética. Es poco probable que cualquier otro líder soviético hubiera podido evitar el posterior colapso, cree Taubman. Gorbachov fue un visionario que cambió su país y el mundo, resume el politólogo. El hecho de que no alcanzara el objetivo no es ni mucho menos un fracaso.

Notas

Ignaz Lozo, «Gorbatschow. Der Weltveränderer», Daemstadt: wbg Theis, 2021, 400 Seiten, 30 illustrationen. ISBN 978-3-8062-4173-0

Catherine Belton, «Putin’s People. How the KGB took back Russia and then took on the West», London: Harper Collins Publishers, 2021, 640 pages. ISBN 9780007578818

William Taubman, «Gorbatschow. Der Mann und seine Zeit», München: C.H. Beck, 2018, 935 Seiten, mit 75 Abbildungen. ISBN 978-3-406-70044-6. Traducción el español del original inglés por Jaime Collyer: «Gorbachov: Vida y época», Madrid: Debate, 2012, 832 páginas. ISBN 978-8499928036

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