Alemania

Cuando los niños cantan Mozart...

Andrea Merli
lunes, 1 de julio de 2002
Wolfgang Amadeus Mozart © Creative Commons Wolfgang Amadeus Mozart © Creative Commons
Dresde, domingo, 9 de junio de 2002. Kreuzkirche. John Tavener, Eternits Sunrise; Wolfgang Amadé Mozart, Requiem K. 626; Henryk Górecki, Amen Op 35. Dresdener Kreuzchor. Malin Hartelius (soprano), Silvia Tro Santafé (mezzosoprano), Roberto Saccá (tenor), Franz-Josef Selig (bajo). Orrquesta 'Concerto Koln'. Director: Roderich Kreíle. Aforo: Localidades 2500. Ocupación 100%.
7,77E-05 Pero un Festival que va en serio no puede sino terminar con una música inspiradísima. Con decir Requiem de Mozart ya basta. Pero lo más fascinante del concierto fue la participación del celebre coro de niños de la iglesia protestante de la Santa Cruz de Dresde, dirigido por su mentor, Roderich Kreile. La mastodóntica iglesia, en la que caben más de 3000 personas, estaba llena a rebosar y, pese a la acústica demasiado reverberante -una de las caracteristicas de las iglesias de planta cuadrada y de alta cupula era precisamente esta especie de amplificación natural, gracias a la cual el pastor puede predicar sus homilías sin necesidad de micrófonos- la audición se transformó en un acto de gran intensidad musical y emocional.Los coros infantiles, y los Krezkantor del Dresdener Kreuzchor están entre los más completos, preparados y homogéneos en su plena sonoridad, tienen, evidentemente, una relativa pobreza armónica respecto a los coros mixtos. Pero precisamente esta caracteristica ha sido la clave de una lectura mística, dolida y de gran impacto sobre el público.Contribuieron los cuatro solistas, también de altísimo nivel: las voces femeninas de la soprano Malin Hartelius, de la mezzo valenciana Silvia Tro Santafé, que nos complace encontrar cada vez más preparada y refinada en la emisión, el tenor italo-aleman Roberto Sacca y el bajo Franz-Josef Selig, dos mozartianos de una pieza.La orquesta Concerto Köln sonó con una perfección y un aliento digno de cum laude también la pagina que abría el concierto, Eternity's Sunrire de John Tavener, con voz de soprano, mientras que al Amen op. 35 de Henryk Górecki, ejecución a cappella del Dresdener Kreuzchor fue una página de gran lucimiento que cerró con gran éxito este 25º Festival en Dresde.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.