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La Catedral de Estrasburgo

3. Los obradores europeos

Juan Carlos Tellechea
lunes, 22 de marzo de 2021
Europäische Bauhütten © 2020 by J. S. Klotz Verlagshaus Europäische Bauhütten © 2020 by J. S. Klotz Verlagshaus
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Las Facultades de Arquitectura de la Edad Media fueron las fábricas de las catedrales. Los canteros no solo las edificaron bajo la dirección de sus maestros. En los obradores también fueron capacitados jóvenes profesionales desde artesanos hasta maestros mayores de obra. Este fue el nombre que se les dió a los arquitectos que surgieron de la profesión de cantero.

Los aprendices y los maestros itinerantes garantizaban una intensa transferencia de conocimientos por toda Europa. En las obras de construcción se crearon colecciones de planos y, a partir del siglo XV, maestros artesanos como Matthäus Roriczer y Lorenz Lechler escribieron los primeros libros de referencia de arquitectura en alemán. Como expertos, los maestros que dirigían las obras como arquitectos, estaban muy familiarizados con todas las tendencias arquitectónicas de su época y gozaban de una gran reputación.

La historiadora de arte Sabine Bengel, directora del archivo documental de la obra de la Catedral de Nuestra Señora de Estrasburgo ha escrito un muy interesante volumen titulado Europäische Bauhütten. Immaterielles Kulturbe der Menscheit (Los obradores europeos. Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad), publicado por la prestigiosa editorial J. S. Klotz, de Neulingen.*

Los obradores

Desde el pasado 17 de diciembre de 2020 forman parte de la lista del Patrimonio Cultural de la UNESCO las obras de construcción de 18 edificios monumentales, en su mayoría religiosos, de cinco países (Francia, Austria, Suiza, Noruega y Alemania), como las catedrales de Basilea, Colonia, Aquisgrán, Bamberg, Estrasburgo, Friburgo de Brisgovia, Linz, Mainz, Passau, Trondheim, Ulm, Xanten, Regensburg, Schwäbisch Gmünd y Viena, de las iglesias de San Pedro y de Santa María de Lübeck , y de Santa María de los Prados de Soest, así como del palacio barroco Zwinger de Dresde.

Sudar la gota gorda

A la ardua labor de Sabine Bengel se debe, no en último término, este reconocimiento de la UNESCO. Resulta bastante sorprendente que la adopción en la nómina del Patrimonio Cultural Inmaterial ocurra ahora, porque sin los conocimientos adquiridos en las fábricas, transmitidos de generación en generación, sencillamente no habría sido posible conservar estos monumentos como los de las catedrales de Estrasburgo y Colonia que son esenciales para que todos entendamos lo que es la cultura occidental judeo-cristiana, sin ignorar los influjos que tuvieron también el arte y la arquitectura islámicas en sus inicios.

Una parábola

El sistema de obradores es una parábola de resistencia, humildad, responsabilidad, cooperación y sostenibilidad. Hoy en día, con sus conocimientos de la artesanía y la restauración, las fábricas se encargan de preservar para la posteridad estos audaces monumentos, que también son sensibles a las fuerzas de la naturaleza y a los contaminantes, apunta Bengel.

El oficio

En definitiva, es el oficio de constructor europeo el que ha quedado ahora incluido en esta destacada nómina. Su admisión es algo más que un "simple" reconocimiento, representa además un gran éxito por razones prácticas: siempre se alega que el trabajo no es suficientemente eficaz. El hecho de que la UNESCO haya designado el oficio de la construcción como una pieza de la cultura europea es muy importante frente a los ataques de personas que sólo miran los aspectos financieros de estas grandiosas obras, afirma Bengel.

Se buscan más artistas y artesanos

También se espera que esto impulse a la siguiente generación: Es importante que se cultiven estos oficios, que los jóvenes sigan formándose allí como canteros o herreros. Por el oficio, pero también por los monumentos culturales que las fábricas mantienen y reparan en toda Europa. En concreto, una catedral sin andamios sería un horror, porque sin los artesanos trabajando en sus fábricas, estos monumentales edificios quedarían abandonados a la decadencia.

Habilidades

Los obradores se consideran emprendimientos innovadores cuyos conocimientos y habilidades se difunden por toda Europa, debido a la gran movilidad de los constructores. Esta red internacional no es un invento moderno. Los artesanos de la Edad Media tenían una gran movilidad, ya que viajaban a las principales obras de toda Europa en primavera y volvían a casa en otoño. Al año siguiente, el viaje comenzaba de nuevo. De este modo, los artesanos difundían sus conocimientos por toda Europa. Hoy en día, y vía internet, siguen estando mucho más estrechamente interconectados que nunca.

Los colectivos

La partida de los zuriqueses para la batalla de Cappel en 1531. © 2018 by GMS Wettingen.La partida de los zuriqueses para la batalla de Cappel en 1531. © 2018 by GMS Wettingen.

La tradición de agrupar permanentemente todos los oficios necesarios en -como se diría hoy- centros de competencia, se remonta al siglo XII. Sin los colectivos de conocimientos y experiencias que funcionaron a lo largo de los siglos y a través de todas las vicisitudes de la historia, simplemente no habría sido posible construir las enormes catedrales góticas y otras grandes iglesias que crecieron desde Francia hasta el cielo en toda Europa.

Los atrevidos pioneros de los obradores a menudo superaban los límites de lo técnicamente factible y eran conscientes de que sus ideas a menudo sólo se harían realidad generaciones más tarde. Las fábricas estaban y están en estrecho intercambio científico, no tienen secretos profesionales entre sí, sino que aprenden unas de otras.

Importancia

La tradición de estas obras documenta además la importancia que tuvieron y tienen ellas en el intercambio cultural transfronterizo y la cooperación entre artistas y artesanos para el desarrollo social y arquitectónico en Europa. Su inclusión en el registro de buenas prácticas subraya la viabilidad futura de las técnicas artesanales tradicionales, y su transmisión contribuye a la conservación del patrimonio cultural europeo.

Las fábricas de las catedrales son testigos de la eficacia y la calidad de la artesanía tradicional. Conservan los conocimientos y contribuyen así a una comprensión global de las estructuras complejas a gran escala: los planos históricos, los diarios de las obras, los registros meteorológicos, las notas personales, las fotografías, los dictámenes de los expertos y los libros de cuentas ayudan a los expertos de hoy a planificar las medidas de restauración con previsión y de forma adecuada al monumento de que se trate.

El mantenimiento permanente

Sin este sistema, la restauración de los grandes edificios sacrales europeos sería inconcebible. Su repercusión va mucho más allá del ámbito eclesiástico y ha desempeñado un papel importante, por ejemplo, en la reconstrucción de la fachada barroca del Foro Humboldt del Palacio de Berlín o, sin ir más lejos aún, en las reparaciones de la catedral de Notre Dame de París, de estilo gótico clásico, tras su incendio en la tarde del 15 de abril de 2019. Sus trabajos de reconstrucción hacen ya revivir profesiones que se creían perdidas.

Mantener con vida antiguos oficios

Mucha gente conoce el oficio de la construcción, especialmente a través de las obras europeas de construcción de catedrales. Los edificios declarados hace tiempo ya Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como las catedrales de Colonia, de Aquisgrán y de Naumburgo, son testigos de la gran importancia de los obradores: como lugares de investigación y formación conectados internacionalmente, reúnen una gran experiencia con una artesanía excepcional.

Surgimiento

Las fábricas, en las que arquitectos, albañiles, canteros, escultores, herreros, carpinteros, vidrieros artísticos, constructores de andamios, pintores o techadores trabajaban juntos bajo la dirección de un maestro de obras de la catedral, surgieron con el nuevo estilo arquitectónico gótico, como explica la historiadora del arte Sabine Bengel.

Básicamente, se puede ver la primera fábrica o al menos un precursor en Reims. La catedral fue el primer edificio gótico que requirió mucho trabajo especializado de cantería. Para mantener a los especialistas que se necesitaban con urgencia durante más tiempo; se les proporcionaba alojamiento y, al mismo tiempo, se garantizaba que el trabajo pudiera continuar en invierno. Sólo gracias a la planificación a largo plazo que se hizo de esta manera fue posible, por ejemplo, realizar las complejísimas estructuras de las fachadas del periodo gótico.

En toda Europa, los constructores de catedrales siguieron el ejemplo de los franceses y, como resultado, se produjo una verdadera oleada de innovación. En las fábricas de las catedrales se inventó la tecnología moderna porque era necesaria para la construcción, señala la autora del libro. Un ejemplo es la carretilla, inventada allí en el siglo XIII. Así, los obradores no sólo eran depositarios del conocimiento, sino que también garantizaban el progreso de toda la sociedad con sus inventos.

Imprescindibles

El éxito de los obradores se basa en su capacidad para transmitir sistemáticamente las antiguas técnicas artesanales de generación en generación y combinarlas de forma innovadora con los nuevos descubrimientos de la investigación y la tecnología. Al mismo tiempo, los talleres promueven el intercambio colegiado de conocimientos y habilidades. Así lo demuestra, por ejemplo, el aprendizaje itinerante, que sigue vivo hoy en día en muchos oficios y que tiene su origen en la construcción.

El sector de la construcción muestra cómo se pueden conservar, promover y transmitir con éxito las técnicas artesanales tradicionales. La estrecha interrelación de los distintos oficios en los talleres es históricamente fascinante y un modelo para el futuro de la construcción. El hecho de que tantos obradores, desde Trondheim hasta Dresde y Viena, hayan colaborado para su inclusión en el registro de la UNESCO es un excelente ejemplo de lo que consigue el patrimonio cultural inmaterial: reúne en Europa a personas que persiguen un objetivo común, a pesar de todas las diferencias lingüísticas y sociales.

Sus valores

La catedral de San Esteban de Viena, la de Reims, la de Estrasburgo o el Zwinger de Dresde: todas ellas son obras maestras de la arquitectura mundial, imanes para millones de turistas de todo el mundo, y eternas obras de construcción. Para mantener estos edificios monumentales y centenarios, se necesita un equipo de especialistas en el lugar durante todo el año.

El primer sitio del patrimonio mundial de Alemania, la catedral de Aquisgrán se construyó alrededor del 800 como la capilla palatina del emperador Carlomagno. El coro gótico data de comienzos del siglo XV. El edificio mismo es Patrimonio de la Humanidad desde 1978.

Estrasburgo

David Herrliberger, «Das Kloster Kappel», 1741. © Dominio Público / Wikipedia.David Herrliberger, «Das Kloster Kappel», 1741. © Dominio Público / Wikipedia.

Pero la fábrica de la milenaria catedral de Estrasburgo posee los planos arquitectónicos más antiguos del período gótico que demuestran la frecuencia con la que se modificaban los planos, incluso entonces. Por ejemplo, la catedral se elevó un piso más en contraste con el plano original, explica Sabine Bengel. La catedral se apoya en el edificio románico predecesor. Su edificación comenzó en 1015, cuando Estrasburgo pertenecía al Sacro Imperio Romano Germánico, relata.

Desde entonces ha venido sufriendo muchas transformaciones. Cuando comenzaron las obras tenía un aspecto similar al de la iglesia de la isla de Reichenau (de estilo carolingio tardío-otoniano), en el lago de Constanza. Al igual que ésta, la catedral estaba decorada con pinturas al fresco en su interior. En 2015 cuando celebramos la fiesta del milenio los cimientos fueron excepcionalmente accesibles a los visitantes, evoca la historiadora.

La directora del archivo documental del obrador de la catedral de Estrasburgo destaca las conexiones con otras iglesias y catedrales, como las de Espira, Worms y Mainz. Sus criptas, por ejemplo, estaban diseñadas de forma similar con piedras arqueadas blancas y rojas.

Elementos románicos

El coro y el crucero escaparon a los cambios del periodo gótico y siguen siendo elementos constructivos románicos, subraya. En 1220 se produjo el cambio del románico al gótico. En lugar de gruesas columnas y pequeñas ventanas, la invención del contrafuerte hizo posible las columnas de filigrana y las grandes superficies de las ventanas, que luego se llenaron de vidrieras. Especialmente famosa es la denominada "Vidriera del rey" de Estrasburgo, con la representación del emperador Enrique V (de Bamberg) que sostiene el orbe (el símbolo del Imperio Romano Germánico) en la mano.

El portal sur

Bengel describe además que el portal sur está siendo restaurado. Éste era antiguamente el acceso principal a la catedral. La fachada oeste, actual entrada preferencial, tiene uno de los mayores rosetones de Europa y está influenciada por la catedral de Notre Dame de París.

Política de remozamiento

La filosofía de restauración, que ha cambiado desde la década de 1990, favorece la conservación extensiva de la estructura histórica de la catedral de Estrasburgo, puntualiza finalmente Sabine Bengel. El mantenimiento continuo del edificio sirve para evitar daños mayores y reducir así las costosas campañas de restauración. Sin embargo, es inevitable llevar a cabo amplias medidas de reparación debido a la contaminación atmosférica y a los daños causados por el clima.

Notas

Sabine Bengel, «Europäische Bauhütten: Immaterielles Kulturerbe der Menschheit», Neulingen: J. S. Klotz Verlagshaus, 152 Seiten, 139 Abbildungen und Grafiken. ISBN: 978-3-948424-73-2

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