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Hijos de Abraham

Jesús regresa a su hogar judío

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 31 de marzo de 2021
Der Jude Jesus © 2020 by Herder Verlag Der Jude Jesus © 2020 by Herder Verlag
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Que Jesús era judío, y un judío profundamente devoto, parece hoy una perogrullada. Pero a la teología cristiana le costó muchísimos siglos reconocerlo. Asaz lucharon también los eruditos judíos contra esa imponente figura en cuyo nombre los cristianos misionaron y asesinaron en todo el mundo.

El rabino Walter Homolka, profesor de teología judía y rector del Abraham Geiger Kolleg en la Universidad de Potsdam describe el retorno de Jesús a su hogar judío, de donde no debió de haber sido sacado nunca por el cristianismo, y critica duramente al teólogo tradicionalista Joseph Ratzinger, el papa emérito Benedicto XVI, en su nuevo libro Der Jude Jesus – Eine Heimholung (El judío Jesús – una vuelta a casa), publicado por la editorial Herder de Friburgo en Brisgovia (Bundesland de Baden-Württemberg).*

Christologie auf dem Prüfstand. © 2019 by Herder Verlag.Christologie auf dem Prüfstand. © 2019 by Herder Verlag.

En la misma editorial, Homolka y el teólogo católico Magnus Striet, profesor de teología fundamental y antropología filosófica de la Universidad de Friburgo en Brisgovia publicaron conjuntamente en 2019 una obra titulada Christologie auf dem Prüfstand. Jesus der Jude – Christus der Erlöser (Cristología a prueba de examen. Jesús el judío – Cristo el Redentor) para rescatar de alguna manera los esfuerzos desplegados durante decenios para el entendimiento entre judíos y cristianos.

El hipócrata

El volumen cobra trascendencia, sobre todo, después de que  el ultraconservador Joseph Ratzinger - Benedicto XVI escribiera en 2017 un polémico ensayo de tenor preconciliar (¡¿cuando no?!), titulado Gnade und Berufung ohne Reue. Anmerkungen zum Traktat De Iudaeis (Gracia y vocación sin arrepentimiento. Observaciones al tratado De los judíos) que arrojaría por tierra todos esos empeños.

El objetivo del diálogo judío-cristiano es crear conciencia del lado cristiano dentro de la Iglesia de que el judaísmo tiene en la actualidad una dimensión que se debe valorar positivamente. Esto implica un enorme complejo de tareas para limpiar la liturgia, las tradiciones teológicas, de todas aquellas disposiciones que expresan la singularidad del cristianismo a expensas del judaísmo, y situar al cristianismo en su verdadero contexto, una corriente religiosa de raíces judías, como lo que es.

Conexión y división

En tal sentido, Jesús de Nazaret conecta y divide a las dos religiones del mundo, reconocería una conferencia interreligiosa celebrada en Viena en 2018 que pondría al descubierto los múltiples aspectos antijudíos preservados aún hoy en la liturgia y la teología cristianas, 55 años después de la declaración Nostra aetate del papa Juan XXIII para el entendimiento ecuménico entre todas las religiones.

Eso es lo que afirma el también teólogo dogmático Jan-Heiner Tück, quien no solo es el editor de Communio, la revista en la que se publicó el controvertido texto de Benedicto XVI, sino también un participante en la conferencia de alto nivel en Viena. Bajo el liderazgo del rabino de Potsdam Walter Homolka y el teólogo protestante vienés Christian Danz, alrededor de 20 expertos del judaísmo y el cristianismo se ocuparon de la "cristología", es decir, la cuestión de quién era Jesús en realidad y de quién es para los judíos y cristianos de hoy.

De nada ha servido el diálogo

Que este concepto no es baladí ha vuelto a quedar de manifiesto recientemente con la ponencia de Benedicto XVI, confirmando así también mi sospecha de que en la teología sistemática y la dogmática no se reflejan en absoluto los resultados del diálogo judeo-cristiano de los últimos 70 años 

afirma el rabino Homolka, nacido y criado en el seno de una familia cristiana (padre católico, madre protestante), paradójicamente, antes de convertirse al judaísmo.

Los resultados que han llegado a las facultades de teología y a las declaraciones magistrales son, en mi opinión, todavía relativamente escasos, acota por su parte la profesora Kathy Ehrensperger, especialista e investigadora en el campo del Nuevo Testamento cristiano del Instituto de Teología Judía de Potsdam y editora de la Enciclopedia de las Relaciones Judeo-Cristianas.

Credibilidad

Christologie zwischen Judentum und Christentum. © 2020 by Mohr Siebeck.Christologie zwischen Judentum und Christentum. © 2020 by Mohr Siebeck.

¿Cómo se puede hablar de Jesucristo de una manera cristiana creíble sin degradar o sin recoger el judaísmo?, se preguntan Ehrensperger, Danz y Homolka en su nuevo libro Christologie zwischen Judentum und Christentum (Cristología entre judaísmo y cristianismo), publicado por la editorial Mohr Siebeck, de Tubinga.*

Basándose en los modernos conocimientos de la exégesis, los tres teólogos ofrecen una variedad de enfoques cristológicos que toman en serio a Jesús como judío y tratan entender el judaísmo en pie de igualdad con el cristianismo.

Actuar seriamente

Con la declaración Nostra Aetate  del Concilio Vaticano II- la Iglesia católica ya otorgó al judaísmo un estatus especial. Pero esto ya no es suficiente hoy en día, agrega Homolka.  

Si me tomo en serio Nostra Aetate y realmente valoro el judaísmo como la raíz en la que me baso, entonces también debo ser capaz de formular mi propio mensaje de tal manera que el judaísmo no se presente constantemente como algo que ha superado su utilidad y que carece de importancia. Y eso también es una buena base para seguir dialogando.

Cristianos inconscientes

De hecho, los teólogos cristianos admiten que Nostra Aetate no puede ser el punto final, sino que se necesitan nuevos enfoques. El documento es, sin duda, un hito, pero hoy es necesario ir más allá, dice el téologo protestante Christian Danz, coorganizador de la conferencia.

Yo diría que en las condiciones actuales no es suficiente en absoluto, porque Nostra Aetate enseña un inclusivismo, según el cual se pueden encontrar rastros de la verdad en la religión judía y también en otras religiones. Pero eso no significa otra cosa más que los judíos, los musulmanes son en realidad cristianos inconscientes, apunta Danz.

Manipularon la figura de Jesús

Sin duda, el cristianismo ha despojado a Jesús de Nazaret de su contexto judío. El Cristo dogmático se convirtió entonces en fuente de persecución y opresión, privaciones y muerte para el judaísmo dondequiera que el cristianismo era la religión dominante. Hubo que esperar -con figuras precursoras individuales- hasta el siglo XVIII para que el judaísmo de Jesús también pudiera ser interpretado positivamente.

Aún hoy hay creyentes cristianos que no ven o no quieren ver la judeidad de Jesús el Nazareno. Para los judíos, sobre todo para los pioneros del judaísmo reformista como el rabino Abraham Geiger,  Jesús era un fariseo con tintes galileos que compartía las esperanzas de la época y que creía que estas esperanzas se cumplían en él mismo. Muchos judíos ven ahora en él a una importante personalidad religiosa, incluso a su "hermano Jesús", pero no al Mesías ni al Hijo de Dios. A otros sectores más conservadores la figura de Jesús les es completamente indiferente.

Sin embargo, en la actualidad existe un amplio consenso entre los estudiosos del Nuevo Testamento en el sentido de que el Nazareno, y de hecho los escritos del Nuevo Testamento en su conjunto, pertenecen por completo al antiguo judaísmo, afirman Ehrensperger, Danz y Homolka en su obra.

Judío hasta los tuétanos

¿Qué había de judaísmo en Jesús? Pues todo; desde la circuncisión hasta cuando con 12 años se sentó en el templo en medio de los eruditos y discutía con ellos, hacía preguntas y asombraba a todos con sus conocimientos, según el Evangelio de Lucas. Y sin ir mucho más lejos, la celebración del Pésaj (la pascua judía) con sus discípulos (los 12 Apóstoles), convertida en la Semana Santa cristiana. Tück acaba de proponer la reintroducción de la antigua fiesta católica de la "Circuncisión del Señor" el 1 de enero, en recuerdo a que Jesús era judío.

La Torá, la Ley

A Jesús le preocupaba la comprensión de la tradición judía a la luz de la expectativa inmediata del amanecer del reino de Dios, y dentro del horizonte de las diversas corrientes del judaísmo contemporáneo (de su época). En la medida en que todavía se puede discernir con los medios de la investigación histórica, el ministerio y la proclamación de Jesús no van en ningún momento más allá de los mundos imaginarios de su tradición, ni siquiera allí donde las investigaciones más antiguas todavía pensaban que había que plantear conflictos y rupturas, como en relación con el papel de la Torá, la observancia de la Torá o los ritos judíos.

Jesús o Pablo

Jesus oder Paulus. © 2020 by C. H. Beck.Jesus oder Paulus. © 2020 by C. H. Beck.

Más aún, el propio origen del cristianismo está en conflicto, afirma el historiador medievalista Johannes Fried, profesor emérito de la Universidad de Francfort del Meno en su nuevo libro Jesus oder Paulus. Der Ursprung des Christentums im Konflikt (Jesús o Pablo. El origen del cristianismo en conflicto), publicado por la editorial C. H. Beck, de Múnich.*

Fried, hijo de un pastor protestante, por más señas, desmenuza las verdaderas enseñanzas de Pablo, a quien Jesús nunca conoció, y ratifica que cuanto más tiempo pasa desde que se produjo un acontecimiento histórico, más hechos son reemplazados por opiniones. A lo largo de los siglos y de estos dos últimos milenios, la falsificación ha aumentado. Los acontecimientos históricos importantes se procesan para satisfacer el espíritu de la época, incluidos los intereses de hoy. Las interpretaciones más fuertes, es decir, los cambios en la historia, se encuentran en la religión, especialmente si es la propia.

Descubrir a Jesús y a Pablo

La lectura del libro de Johannes Fried requiere perseverancia y concentración. Se trata de la cuestión de si Jesús (cristiano judío) o Pablo (cristiano gentil) influyeron en el cristianismo (católico). Curiosamente, no se plantea siquiera la cuestión de si realmente vivió el Jesús del Nuevo Testamento. Al leer este libro uno se sorprende al descubrir que la existencia de Jesús no juega un papel decisivo en contraste con la existencia de Pablo.

Pablo no es un judío fariseo, sino un pagano griego de Asia Menor que se convirtió al judaísmo y siente la necesidad de difundir las enseñanzas que Jesús preparó en todo el mundo. A diferencia de los discípulos de Jesús, Pablo nunca conoció a Jesús personalmente.

La leyenda

Pablo afirma que Jesús lo comisionó para comenzar la misión divina. Jesús, por otro lado, no solo está cerca de los fariseos, ¡él mismo es un fariseo convencido y actúa como un fariseo!, afirma el historiador. Como judío fariseo respetuoso de la ley, no se le permite forzar su autosacrificio o una crucifixión intencionada.

Pablo afirma que fue instruido por Dios (es decir, Jesús) sobre lo que puede ocurrirle como predicador itinerante. Pablo está muy convencido de sí mismo. Así que está programada la discusión entre los discípulos de Jesús, quienes lo conocen personalmente muy bien, y Pablo, lo que resulta por demás evidente analizando en profundidad su biografía y sus escritos.

Controversias sobre su resurrección

En el Evangelio de Juan, que es el más antiguo según Fried y que fue escrito por el discípulo de Jesús, Juan, se afirma que Jesús vivió después de la crucifixión, por lo que sobrevivió a la misma. El evangelista Juan es el "discípulo amado de Jesús". Pero esto también es cierto para Judas y Lázaro. Un resucitado sólo puede ser fingido, afirma el historiador medievalista al abordar la misión de Pablo en su segundo libro sobre la historia temprana del cristianismo.

Las parábolas

Nadie sabe siquiera si existió el Jesús del Nuevo Testamento. Esto tampoco es importante. Hace 2.000 años, muchos judíos en las tierras judías del Medio Oriente se ganaban la vida como predicadores ambulantes. Después de algunas generaciones, nadie puede decir con certeza si las historias del predicador viajero Jesús provienen de Jesús o de otra persona. Las parábolas de Jesús probablemente circularon entre muchos predicadores viajeros del siglo primero.

El medievalista Johannes Fried "prueba" que Jesús sobrevivió a su crucifixión y, por lo tanto, no resucitó de  entre los  muertos. Por otro lado, el realista Flavio Josefo (general e historiador judío) escribe que los crucificados raras veces sobreviven. Pablo, por otro lado, que solo entra brevemente en "Tierra Santa", no está de acuerdo con Fried. A diferencia de este profesor emérito del siglo XXI, Pablo no habla arameo. Pero incluso si Fried pudiera probar su tesis, nada cambiaría en los dogmas católicos realmente existentes, y que deben permanecer incólumes, so pena de derrumbarse toda la superestructura montada sobre sus mitos con consecuencias imprevisibles para la Iglesia, caída ya en descrédito por sus escándalos.

Confiabilidad del Nuevo Testamento

Se dice que el Evangelio de Tomás fue escrito por judíos. Queda una pequeña inconsistencia: según el Evangelio de Tomás, a los predicadores ambulantes se les permite comer todo lo que se les presentaba, incluso ¡aunque no fuera kosher! El reconocimiento y la implementación de los cuatro Evangelios en el Nuevo Testamento no significa necesariamente que su contenido sea confiable.

Jesús y los musulmanes

El mensaje de Jesús y la teología de Pablo tienen solo similitudes superficiales. ¡Porque Pablo no es discípulo de Jesús! En la Cúpula de la Roca de Jerusalén se lee la palabra "mohamadun". Traducido significa "el alabado". Esto, por la antigüedad de la inscripción, se aplica más a Jesús que a Mahoma. Es posible que el actual profeta de todos los musulmanes reciba el nombre de "Mahoma", basándose únicamente en ese epígrafe, para pasar por profeta. En ese caso, el judío fariseo Jesús sería el verdadero profeta de todos los musulmanes y no solo de los cristianos, como veremos seguidamente.

Nazarenos y ebionitas

Alrededor de la mitad del siglo II d.C había dos grupos religiosos en el río Jordán o al este de este curso fluvial que se denominaban a sí mismos, respectivamente, como el de los nazarenos y el de los ebionitas (o el de Los Doce) que invocaban a Jesús, el Mesías, y que desarrollaron cada uno de ellos su propio Evangelio (hoy entre los apócrifos, es decir entre los extracanónicos).

Tradiciones extrabíblicas

Die apokryphen Evangelien. © 2020 by C. H. Beck.Die apokryphen Evangelien. © 2020 by C. H. Beck.

Hay otro libro interesante al respecto escrito por el profesor Jens Schröter, especialista en el Nuevo Testamento y en textos Apócrifos, de la Universidad Humboldt de Berlín titulado Die apokryphen Evangelien: Jesusüberlieferungen außerhalb der Bibel (Los evangelios apócrifos: las tradiciones de Jesús fuera de la Biblia), publicado asimismo por la editorial C. H. Beck de Múnich.*

Hay rastros verificables de los nazarenos hasta el siglo V o VI. No se sabe cuánto duraría este grupo, pero a finales del siglo VII los investigadores llegan al primer texto fechado y considerado el testimonio más antiguo del Islam. Se trata de la gran inscripción en la Cúpula de la Roca en Jerusalén. Aparecen allí varias cosas interesantes en esa inscripción, sobre todo la mención de la palabra Mesías (Meschiah).

El ungido hijo de María

El Mesías Isa ibn Maryam, es decir el Mesías, Jesús, el hijo de María, al que se menciona tres veces, mientras que Mohammed aparece solo en forma críptica a través de la expresión "mohammadun". Esto es, el que es alabado o el que es preciado. Si Mohammed es tratado en esa inscripción como el profeta que es apreciado, y este Jesús hijo de María explícitamente como el profeta, el siervo, el servidor de Dios, esto parecería significar que la inscripción puede tener efectivamente un origen judeocristiano, un origen nazarenista y de ahí no sería necesariamente un testimonio exclusivo del Islam.

Textos coránicos

En el Corán tienen eco contínuo tales ideas. Hay diferentes suras que recuerdan mucho al cristianismo e incluso una se titula: María. En ella se encuentra una referencia a la crucifixión y a que solo los judíos creían que había muerto en el madero, pero que en realidad no estaba muerto, sino que había sobrevivido a la cruz.

Por eso es que esta idea de un Jesús sobreviviente se extiende al Corán y al Islam temprano, afirma el catedrático Johannes Fried. Si trazo la línea de la tradición de los nazarenos, que se remonta a los siglos V y VI y que, por lo tanto, puede proporcionar una indicación de que la tradición de Jesús que escapó de la tumba se mantuvo viva hasta entonces, para mí, estos son indicios de que podría haber una tradición que pueda ilustrar una permanencia del Jesús que escapó de la cruz.

La vaciedad de la teología

Esto afecta a la teología moderna en su conjunto, porque ésta está a menudo orientada históricamente y entiende los textos del Evangelio en un sentido histórico, porque Jesús el Nazareno fue un hombre que vivió en un tiempo determinado y que, como tal, tengo que poder entenderlo y poder entenderlo históricamente, señala Fried.

Así que no creo que sea incorrecto mirar los Evangelios históricamente. Pero entonces los momentos críticos con respecto a la fuente deben representar un punto de vista y, en mi parecer, hablan muy claramente en contra de los sinópticos con respecto a la crucifixión, señala.

El cuento

 Cuando leo que el cielo tembló y que la tierra se sacudió y que sol se oscureció, que los muertos en la ciudad salieron de las tumbas en el momento de la muerte de Cristo, solo puedo decir que estos son informes sobre milagros. Históricamente, no me explican nada. Solo me explican una creencia tardía o dan testimonio de una creencia tardía que surgió entre los años 100 y 150; y nadie puede afirmar si es anterior, apunta el historiador.

La tradición de la muerte de Jesús en la cruz es la orientación que predicó Pablo, para mí el verdadero inventor del cristianismo, afirma el académico. Es el predicador Pablo el que difunde toda esta historia entre el paganismo y que encuentra con sus tesis eco en él. Este planteamiento chocó contra el enorme rechazo de los judíos ortodoxos, es decir, los judíos observantes de aquel entonces. Lo decisivo fue la tradición de la muerte de Jesús en la cruz y su ulterior resurrección, la que Pablo formula expresa y claramente y que quedó definitivamente anclada en la fe, subraya Johannes Fried.

Necesidad de corregir

Los teólogos cristianos ven la necesidad de corrección cuando la fe en Jesús promete un acceso exclusivo a la salvación y a la redención, sostiene Magnus Striet, teólogo católico de la Universidad de Friburgo. 

Hay una necesidad cristiana de corrección, pero yo no la registraría tanto en la cristología, sino en la soteriología, es decir, en la doctrina clásica de la redención.A lo largo de muchos siglos se ha construido la creencia de que sólo la profesión de fe en Jesús como Cristo puede proporcionar algo parecido a la salvación del pecado. Y aquí es donde hay que trabajar, porque eso significaría que los judíos también tendrían que volverse hacia Jesús; y ahí es donde estoy pensando masivamente en contra, subraya Striet

Pero, ¿es la profesión de fe en Jesús como "Hijo de Dios", como el Mesías, realmente esa roca que separa insuperablemente al judaísmo y al cristianismo? No, dice por su lado Christian Danz. 

Hay que asumir que Jesús es el Cristo en la religión cristiana. Es un componente de la religión cristiana, pero no un requisito previo. Si se entiende así, entonces se puede decir desde el principio: los judíos tienen una imagen diferente de Jesús, el Islam también tiene una imagen diferente. Pero ya no se puede decir: ¿Cuál es la correcta? No hay un Jesús auténtico en ese sentido, porque no hay un acceso neutral. La cuestión de Jesús es siempre una cuestión de identidad: en realidad nos preguntamos por nosotros mismos.

El Dios de la solidaridad

También por parte de los judíos se produce una especie de despeje en la cuestión del Mesías. En realidad ya no se espera al Mesías, según el rabino Homolka. El judaísmo conoce muchas formas de expectativa y muchas ideas de salvación - pero esto no tiene nada que ver con el Mesías que los cristianos ven venir en Jesús,  Mi opinión personal es que este concepto de Mesías está desapareciendo en el judaísmo y su función está siendo sustituida por el concepto de Tikún Olam.

Y Tikun Olam es algo que todo rabino tiene en su caja de herramientas, porque se trata de la curación del mundo. ¿Y quién hace la curación del mundo? El pueblo que se somete libremente a la Ley y hace lo correcto para que el mundo esté siempre curado. El concepto, en principio, ha desbordado por completo el concepto de Mesías en el judaísmo., explica el rabino y rector del Abraham Geiger Kolleg de la Universidad de Potsdam.

La forma concreta en que la teología cristiana puede aprender del judaísmo la pone de manifiesto Jan-Heiner Tück en la cuestión de la presencia de Dios en el mundo, que precede a la idea del Mesías. 

Ya en el Antiguo Testamento hay varias narraciones de cómo Dios se instala en su pueblo, cómo muestra su presencia histórica. En otras palabras, las figuras de pensamiento que corrigen una doctrina filosófica de Dios, que dice que Dios es inmutable, incapaz de sufrir, etcétera. No. El testimonio bíblico y rabínico dice: Dios es un Dios que actúa en la historia, que se solidariza con su pueblo que sufre. Y aquí yo diría que es un punto de conexión interesante para la cristología porque, sí, deja claro que Dios en Jesucristo sí se acerca históricamente.

Mirando a través de textos, ritos y canciones

Sin embargo, aún queda trabajo práctico por hacer, como por ejemplo el examen crítico de las liturgias, es decir, de los textos, ritos y cantos que se utilizan en los servicios religiosos cristianos. Porque sólo así los conocimientos teológicos llegan en última instancia al mundo cotidiano de los fieles. Una tarea que requiere mucha sensibilidad, según Kathy Ehrensperger.

Las liturgias, después de todo, prosperan con la repetición. Son rituales bien ensayados en los que la gente se siente como en casa. En las palabras, en los gestos, en las formas de expresión que han crecido históricamente. Por supuesto, se repiten las correspondientes imágenes peyorativas o que equiparan las imágenes con Israel, etcétera. Las reformas litúrgicas son necesarias, pero deben abordarse con mucho cuidado y sensibilidad. Ahí también me siento un poco impotente: ¿cómo lo hacemos sin destruir ese estar en casa de la gente en estas liturgias?

se plantea retóricamente la catedrática e investigadora en el campo del Nuevo Testamento del Instituto de Teología Judía de la Universidad de Potsdam.

Notas

1. Walter Homolka, «Der Jude Jesus – Eine Heimholung», Freiburg: Herder Verlag, 2020, 256 Seiten. ISBN: 978-3-451-38356-4

2. Walter Homolka und Magnus Striet, «,Christologie auf dem Prüfstand. Jesus der Jude – Christus der Erlöser», München: C. H. Beck, 2020, 144 Seiten. ISBN: 978-3-451-38090-7

3. Christian Danz, Kathy Ehrensperger und Walter Homolka, «Christologie zwischen Judentum und Christentum», Tübingen: Mohr Siebeck Verlag, 2020, 447 Seiten. ISBN 978-3-16-159096-2

4. Fried, Johannes, «Jesus oder Paulus. Der Ursprung des Christentums im Konflikt», München: C. H. Beck, 2021, 200 Seiten, mit 2 Karten. ISBN 978-3-406-76406-6

5. Jens Schröter, «Die apokryphen Evangelien: Jesusüberlieferungen außerhalb der Bibel», München: C. H. Beck, 2020, 128 Seiten, mit 6 Abbildungen und 1 Karte. ISBN 978-3-406-75018-2

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