Opinión

Una modesta proposición

X: Bacchetti y un Bach fantástico

Maruxa Baliñas
lunes, 12 de abril de 2021
Andrea Bacchetti © by A Bacchetti Andrea Bacchetti © by A Bacchetti
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Andrea Bacchetti (Génova, 1977) es un pianista que sigo con placer desde hace años. Le he oído obras variadas, pero no cabe duda de que Bach es uno de los compositores que siente más cercano y su aproximación a su música es siempre interesante. A Bacchetti no le interesa el Bach mecánico que se estudia en tantos conservatorios, sino esa libertad y cercanía incluso a la improvisación que siempre tiene su música. Y de ello es buena muestra este concierto, donde plantea una visión muy libre de los preludios y un concepto más rígido -aunque igualmente musical- en las fugas. 

El concierto, que tuvo lugar el pasado 5 de marzo de 2021, forma parte de un ciclo de conciertos organizado por el Ente Regionale Teatrale del Friuli Venezia Giulia -que conmemoró su cincuenta aniversario en 2019- denominado 'Circuito aperto', que presenta una serie de conciertos en streaming desde diferentes teatros de la región, en este caso desde la Cittadella della Cultura de Udine, sede de los Amici della Musica de Udine (fundados en 1922), la otra entidad que colabora en este concierto. 

En total son 47 minutos, dedicados a los nueve primeros preludios y fugas del segundo volumen de El clave bien temperado (1744) de J. S. Bach. Por cierto, que hay un error en la grabación y no se indica el comienzo del Preludio y Fuga nº 9 en mi mayor, que tiene lugar en el minuto 41.31. La calidad sonora de la grabación es correcta, no maravillosa, y la filmación, con Bacchetti siempre en primer plano y presentado casi exclusivamente desde dos ángulos que a veces se funden uno con otro, resulta muy pobre. Pero si alguien tiene curiosidad por seguir este concierto en otras condiciones, el próximo 12 de abril Bacchetti repetirá este concierto, aunque con los 24 preludios y fugas, en Génova, y el concierto se podrá seguir gratuitamente en YouTube, Facebook y en la web de la GOG Giovine Orchestra Genovese

Aunque este segundo volumen de El clave bien temperado fue compilado en 1744, incluye piezas compuestas anteriormente, algunas probablemente de la misma época que las del primer volumen, recopilado en 1722 y otras posteriores. El manuscrito está escrito por el propio Bach, su esposa Anna Magdalena (1701-1760), y su hijo mayor, Wilhelm Friedeman (1710-1784). Nada permite sin embargo sospechar que la autoría sea de otro que del propio Johann Sebastian Bach (como saben, en los últimos años han surgido teorías bien fundamentadas que consideran algunas de las obras tardías de Bach pueden ser de Anna Magdalena, con mayor o menor ayuda o colaboración de Johann Sebastian; respecto a las colaboraciones de Wilhelm Friedeman y Carl Philipp Emanuel Bach, sus dos hijos mayores, son bien conocidas desde antiguo)

El Preludio nº 1 en do mayor suena como una fantasía: Bacchetti respeta el tempo pero a menudo no lo parece por lo fluida e incluso caprichosa que suena la interpretación. El tema de la Fuga nº 1 se plantea con firmeza, pero Bacchetti es también consciente de cuánta influencia italiana hay en la música instrumental de Bach y a lo largo de su versión no insiste demasiado en el contrapunto alemán y el juego armónico, dando lugar a que también se disfrute de la simple tímbrica del sonido.  

El Preludio nº 2 es quizá el que menos me gustó de los preludios aquí presentados. Tiene momentos de lindo sonido pero no acabo de encontrarle la cohesión interna. En cambio Bacchetti saca mucho juego a la Fuga nº 2, que no tiene un tema tan atractivo como la primera, gracias al juego dinámico, sin exageraciones pero muy bien graduado. Se trata además -es opinión subjetiva- de una fuga muy lograda técnicamente, de las mejores de esta serie, y Bacchetti la aprovecha bien. 

Resulta muy agradable el contraste entre la Fuga nº 2 y el Preludio nº 3, porque Bacchetti presenta los nueve preludios y fugas sin concedernos ni siquiera unos segundos de descanso entre cada uno de ellos. Eso a veces puede resultar abrupto porque el cambio de carácter es notorio, mientras en otras ocasiones -como aquí- funciona muy bien. Es muy discutible que Bach concibiera El clave bien temperado como un ciclo para interpretar de un tirón, más que nada porque las piezas -como antes indiqué- tienen procedencias diversas, pero la propuesta de Bacchetti de unir todo, haciendo incluso unas cadencias finales muy poco marcadas entre cada uno de los números para así no romper la línea del discurso, es una opción muy interesante y le da un carácter distinto al conjunto. 

Quizá la pieza que más me agradó sea el Preludio nº 4, en una tonalidad tan difícil como el do# menor, que se presta más para una obra romántica que del siglo XVIII. Indudablemente existe melancolía, pero sin renunciar al ensimismamiento Bacchetti consigue una adecuada combinación de contención y equilibrio. La Fuga nº 4 también es de las 'caprichosas' en la visión de Bacchetti y está llena de pequeños contrastes que le dan una enorme variedad. 

El Preludio nº 5 es muy distinto en carácter, y a buen seguro Bach era consciente de que, por lo menos desde la Edad Media, este era el protus, el primer modo, el de la firmeza y el triunfo. Estilísticamente se parece más a un movimiento de un concierto de solista que a un preludio propiamente dicho, y como es habitual, Bacchetti no tiene complejos y no duda incluso en parar el tempo en alguna ocasión para resaltar el carácter virtuosístico o improvisatorio de algunos momentos. La Fuga nº 5 es otra de las grandes fugas de este segundo volumen del Clave bien temperado, y suena con toda la grandiosidad -a veces organística, a veces pianística- que Bach parece considerar adecuada a esta tonalidad. 

El Preludio y fuga nº 6 son una nueva vuelta a la ligereza tras el empaque de la pareja nº 5. Bacchetti vuelve a sonar desenfadadamente pianístico recordándonos que la historia de Bach al piano es más extensa en el tiempo -y más tradicional- que la interpretación al clave. Su planteamiento es un reflejo de esta tradición: Bacchetti no puede ignorar la historia posterior del piano y sobre todo a Chopin y el piano romántico, que parecen asomar ocasionalmente, al igual que ese famoso 'jeu perlé' mozartiano. 

Resulta curioso el juego tonal que hace Bach en los preludios y fugas nº 7 y 8, escribiendo el nº 7 como mi bemol mayor y el nº 8 como re sostenido menor, y dándoles un carácter distinto. Ignoro si en época de Bach ya se consideraba la tonalidad de mi bemol menor como "horrible y espantosa", que son los calificativos que se le aplicaban en los libros del siglo XIX (independientemente de que después los compositores hicieran lo que les pareciera con las tonalidades) y por eso 'volvió atrás' e utilizó el re sostenido menor. 

El Preludio nº 7 es otra vez una ensoñación en la belleza del sonido, sin especial interés en la expresividad ni capacidad de comunicación de la música. Ese mismo carácter íntimo es el predominante en la fuga correspondiente, donde casi resulta artificial el interés de Bacchetti por marcar las sucesivas entradas del tema. El Preludio nº 8, en re sostenido menor, relativamente extenso, queda desdibujado entre otros preludios más interesantes mientras nuevamente el interés se centra en la fuga, que está dotada de una curiosa melancolía y al tiempo tranquilidad. 

El Preludio y fuga nº 9 suenan más 'modernos' y quizá, además de la libertad o capricho de la que ya he hablado antes, lo más destacable en ellos sea el juego entre las dos manos del teclado, entre agudos y graves, casi como si hubiese dos instrumentos en juego. La sensación al acabar la Fuga nº 9 es rara, como si Bacchetti pensara continuar pero hubiese finalizado el concierto. El público tarda en aplaudir, algo que se agradece tras una interpretación apasionante pero también 'dura' en el sentido de que no es música escrita específicamente para agradar la sensibilidad del oyente, sino también su inteligencia, por lo que requiere cierta concentración. 

Creo que a estas alturas ya queda claro que el Bach de Bacchetti es ante todo su visión de Bach, probablemente muy marcada además por este año de pandemia y encierro que a todos nos ha hecho parar nuestra vida cotidiana y en cierta medida volver a plantearnos inocentemente nuestras creencias en medio del aislamiento provocado por la ruptura de nuestra normalidad, algo que aún ha debido ser más raro -no sé si peor- para un pianista profesional cuya vida está muy volcado en lo exterior, el público, los viajes, etc. 

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