España - Galicia

Talento y corrección

Maruxa Baliñas
martes, 11 de mayo de 2021
Concurso Internacional de Piano de Ferrol 2021 © 2021 by Concello de Ferrol Concurso Internacional de Piano de Ferrol 2021 © 2021 by Concello de Ferrol
Ferrol, sábado, 8 de mayo de 2021. Auditorio Municipal de Ferrol. Pianistas: Elia Cecino, Eva Garet y Uladzislau Khandohi. Orquesta Sinfónica de Galicia. Concierto para piano nº 1 de Chopin (dos veces) y Concierto para piano nº 2 de Saint-Saëns. Final del Concurso Internacional de Piano de Ferrol.
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Tras cuatro años sin celebrarse, renació el Concurso Internacional de Piano de Ferrol, ahora bajo la dirección del también pianista Pablo Galdo. Con un jurado de lujo, y una organización muy sencilla -diversos ferrolanos cedieron sus casas para alojar o dejar pianos de estudio a los participantes- la final alcanzó un nivel alto, muy superior al que nos tenía acostumbrados la anterior dirección del Festival. 

La lástima es que en la final, la habitual prueba con orquesta, dos de los tres finalistas eligiesen el mismo concierto, el Primero de Chopin, mientras Eva Garet se desmarcaba con uno poco habitual, el Segundo de Saint-Saëns. 

Escribo esta reseña sin saber todavía quiénes son los ganadores. Pero mi opinión está clara. Eva Garet, una rumana de sólo catorce años, mostró un madurez y un talento superior al de sus contrincantes, sobre todo respecto al italiano Elia Cecino, quien quizá no debería haber estado en esta final (no le oí en las fases anteriores, por lo que tampoco puedo juzgar). Por su parte el bielorruoso Uladzislau Khandohi fue un pianista muy eficiente, que está claramente en la época de presentarse a concursos e hizo una versión muy pulcra y adecuada del Concierto nº 1 de Chopin. 

El primer concursante, Elia Cecino, de 19 años, hizo una versión muy poco interesante del Concierto nº 1 de Chopin: tempi poco ágiles en los dos movimientos rápidos, notable falta de agilidad en los arpegios recorriendo el teclado, poca potencia de sonido, melodismo fácil pero con una mano izquierda poco consistente y un uso del pedal algo sucio. Pero el principal problema fue su falta de personalidad y su incapacidad para imponer su visión a Trigueros y la OSG, lo cual es especialmente grave en el Concierto de Chopin, ya que la orquesta realiza una amplia introducción, de modo que cuando entra el pianista tiene que mostrar su personalidad desde el primer momento o el oyente se queda con la versión de la orquesta. 

Debo añadir además que la OSG y especialmente su director, José Trigueros, no estuvieron a la altura: tratándose de un pianista con un sonido bonito pero escaso, hicieron un acompañamiento demasiado potente al punto de tapar al pianista en bastantes ocasiones, introdujeron una variedad dinámica amplia que contrastaba con la visión más compacta de Cecino, no siempre se adaptaron a sus tempi y en general hicieron más notorios sus defectos. 

Tras un descanso de diez minutos, las primeras notas al piano de Garet marcaron una diferencia abismal con Cecino, hasta el punto que de que miré por segunda vez el piano a ver si era el mismo utilizado por Cecino (y lo era). Garet -o más probablemente su profesor/a- fue inteligente con el concierto elegido porque el Segundo de Saint-Saëns es brillante y lucido, pero sobre todo le da un amplio margen al pianista para desarrollar su versión independientemente de la orquesta, una cosa muy interesante en estos concursos donde la orquesta no sabe hasta el último momento qué conciertos debe acompañar y hay muy poco tiempo de ensayo. Así Garet tuvo tiempo de explayarse y mostrar su personalidad antes de que entrara la orquesta, que además cuando lo hace se limita a un acompañamiento ligero que no 'compite' con el pianista. Y esta frescura y personalidad de Garet fueron las que marcaron toda su interpretación del concierto, que mantuvo con una gran concentración, poco habitual en una pianista tan joven. Con Garet no hubo dudas, ni errores, ni problemas técnicos, y además consiguió transmitir una alegría vital y un placer haciendo música que resultaron menos evidentes en su contrincante Khandohi, igualmente bien preparado. 

Incluso cuando salió a recibir sus premios, ya bien pasadas las 9 de la noche, Garet siguió manteniendo su sonrisa y animación, que contrastaron con la actitud de Khandohi, quien primero no deseaba hablar públicamente en nombre de sus compañeros y luego no quiso tocar una obra 'de despedida' al piano, alegando que se encontraba agotado (lo cual se notaba claramente, pero contrastaba con la animación de la pequeña Garet). 


El tercer concertista de la noche fue el bielorruso Uladzislau Khandohi, de 19 años al igual que Cecino. Repitió el Concierto nº 1 de Chopin, pero desde una posición muy distinta a la del italiano. Khandohi consiguió un rendimiento de la orquesta mejor que el de Cecino, pero además supo continuar con su interpretación cuando la OSG cometió algunos errores, los más graves al perder el ritmo por dos veces en el tercer movimiento del Concierto, y acaso fue esta seguridad en sí mismo y su profesionalidad lo que convenció al jurado de darle el Primer Premio del concurso, en detrimento de Garet. Su interpretación fue impecable, poco creativa acaso pero eficiente. Como comenté antes, Khandohi es un buen pianista de concurso y se nota que tiene muy controlados los parámetros de lo que desea un jurado. Aunque personalmente prefiriera a Garet, no creo que el jurado se equivocara al premiar a Khandohi. Probablemente volveremos a oír hablar de él, porque no creo que este sea el último concurso al que se presente, entre otras cosas porque el Concurso de Ferrol prácticamente no lleva asociados conciertos (solamente dos con la OSG), que es lo que suelen buscar los pianista que optan por esta vía de los premios para darse a conocer e iniciar su carrera profesional. 

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