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Àlex Ollé debuta como residente del Liceu de Barcelona con 'La Bohème'

Redacción
lunes, 14 de junio de 2021
'La Bohème' del Liceu de Barcelona © Yasuko Kageyama | Liceu 'La Bohème' del Liceu de Barcelona © Yasuko Kageyama | Liceu
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Una de las obras más conocidas del repertorio operístico, La Bohème, vuelve al Gran Teatre del Liceu de Barcelona del 14 de junio al 2 de julio, casi cinco años después de la última representación. Esta vez, bajo la dirección escénica de Àlex Ollé, artista residente del Teatre durante los próximos 4 años. 

Ollé presenta una relectura de la obra de Puccini y nos sitúa en un barrio popular en el extrarradio de una gran ciudad. En un contexto dominado por los efectos de la industrialización, la preeminencia de los valores burgueses y un clima intelectual monopolizado por el positivismo laico, materialista y científico, la obra acaba siendo un canto a la vida en la que también se habla de la fragilidad de la felicidad. En el libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en Scenes de la vie de bohème de Henri Murger, los personajes sortean las dificultades económicas y las inclemencias del tiempo con humor e ilusión. La historia de amor trágica entre uno de ellos, Rodolfo, aspirante a poeta, y Mimì, una vecina bordadora, articula un camino donde la pasión, la juventud, el arte y todas las emociones que dan sentido a la vida y a la muerte se fusionan.


Anita Hartig, Maria Teresa Leva, Adriana González –Mimì-, Atalla Ayan, Giorgio Berrugi –Rodolfo-, Valentina Nafornita y Katerina Tretyakova – Musetta-, Roberto de Candia y Damián del Castillo – Marcello – pondrán voz a algunos de los protagonistas que recuerdan con nostalgia su pasado. Un elenco de lujo dirigido por el maestro Giampaolo Bisanti y que también cuenta con la participación del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana; Veus - Cor infantil Amics de la Unió y la Orquestra Sinfónica y Coro del Gran Teatre del Liceu.

A finales del siglo XIX y en plena sintonía con otros movimientos de la época, como el naturalismo, que marcaba una nueva etapa para la novela, la ópera también se adentra en una fase realista. Como la fotografía o la crónica periodística, una obra lírica debía ser el reflejo de la verdad, a fin de poder comprender de esta manera la naturaleza humana y el espíritu del tiempo. Puccini también participó del entusiasmo verista y La bohème es su ópera que con más convicción muestra la realidad del mundo sin fantasías. La ópera, que inicialmente fue recibida con tibieza, ha alcanzado un éxito tan grande que no ha dejado de ser representada, a veces con un respeto escrupuloso hacia el libreto, pero a veces aplicando unas licencias modernizadoras o abstractas.

En la producción que se presenta ahora en el Liceu, estrenada en 2016 en el Teatro Regio de Turín, Àlex Ollé decidió que la mejor manera de representar la obra no era forzando la abstracción o el maximalismo tecnológico, dos recursos que forman parte de su estilo, sino volviendo a la crudeza del naturalismo intrínseco. La bohème de Ollé, pues, a pesar de que presenta detalles actuales -el poeta Rodolfo escribe en un ordenador portátil, por ejemplo-, no rehúye el fondo del paisaje ni de la historia original. Fiel a la letra y al espíritu de la obra, Ollé propone una versión que recrea el ambiente miserable, aunque lleno de ilusión del París bohemio, y el contraste con el lujo de la ciudad opulenta que se reúne para cenar en el moderno café Momus. Como consecuencia, el desarrollo de la obra para una gran atención al detalle. En La bohème, y especialmente en el primer acto, hay acciones que pasan fuera de la sala de Rodolfo y Marcello: Ollé opta por ensanchar el espacio, abrir el plan y mostrar también los pisos superiores, la puerta de entrada, la calle. De este modo, el ambiente de París se abre y se muestra más completo, más perfilado, natural y realista.

En este marco definido, cada progreso argumental, cada matiz del diálogo, cada expresión gestual añade más significado a la historia y consigue lo que necesita una obra maestra como La bohème: una integración perfecta de libreto y partitura que permite que la música, a la vez, brille con una luz intensa. La Orquestra Sinfónica y el Coro del Gran Teatre del Liceu, el Cor Cambra del Palau de la Música Catalana y Veus - Cor infantil Amics de la Unió, dirigidos por el maestro Giampaolo Bisanti desgranarán los secretos de esta partitura fascinante que contiene grandes momentos musicales como las célebres arias del primer acto 'Che gelida manina', en que Rodolfo calienta la mano de una Mimì que ha venido a la casa de los artistas a pedir cerillas. Después que el poeta se presente a 'Chi son? Sono un poeta', lo hace la chica, cantando 'Mi chiamano Mimì', una página llena de ternura y donde se ve reflejado el idealismo que rodea la trama. Durante el segundo acto, Musetta entona llena de seducción el 'Quando m’en vo', un aria exuberante para soprano en el despliegue de pasiones.

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