España - Cataluña

´Mes de maig! Mes de maig!’

Jorge Binaghi
viernes, 11 de junio de 2021
El giravolt de maig © 2021 by Antoni Bofill El giravolt de maig © 2021 by Antoni Bofill
Barcelona, domingo, 6 de junio de 2021. Palau de la Música. El giravolt de maig, 27 de octubre de 1928, Palau de la Música Catalana. Libreto de Josep Carner y música de Eduard Toldràt. Versión semiescénica (Marc Rosich, director de escena). Intérpretes: Elena Copons (Rosaura), Roger Padullés (Golferic), Gemma Coma-Alabert (Jovita, hostalera), Josep Miquel Ramon (Perot lo lladre), Lluís Vilamajó (Marcó), y Josep-Ramon Oliver (Corvetó). OBC (Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya). Dirección: Antoni Ros Marbà
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Muy acertado volver a presentar en forma de concierto (la parte escénica eran unos cestos con flores, luces, y entradas y salidas bien marcadas y ajustadas a la trama, pero los vestidos eran de concierto) esta pequeña joya, única incursión lírica (pero hay que recordar sus maravillosas canciones) del gran Toldrà y en colaboración nada menos que con uno de los poetas catalanes de mayor prestigio (y además en el exilio), Carner. El libreto es sencillo y seguramente no estará entre sus obras maestras, pero demuestra un dominio de los niveles de lengua y de los modismos en 1927 sencillamente deslumbrante. Lo que lo hace fantástico es la encantadora, sutil, levemente irónica mirada del músico, siempre tan ‘humanista’ y de buen talante. No hay un personaje malo, siniestro, torpe, ignorante. Y si lo son es más por apariencia que por realidad.

El título (‘La voltereta de mayo’ -yo preferiría ‘cabriola’) se refiere a ese punto de locura o de afán de cambiarlo todo que el mes de mayo (la invocación que comienza de modo memorable la obra) provocaría en las personas, pero que no dura y luego todo vuelve a su ‘orden natural’ (algo o muy reaccionario si se quiere, pero, mayo o no, en general es así). Y aquí nadie se atreve a cambiar el papel que se ha buscado o que la sociedad -rural en este caso- le ha asignado. La bailarina dejará de pensar en huir a un convento, el ladrón (buen ladrón, obviamente) seguirá siéndolo pese a su reuma, la hostelera que habría deseado vivir con él una vida de aventuras seguirá en su plácido hostal, el novicio volverá (pensamos que no de muy buen grado) a la vida eclesiástica.

La música fluye incluso durante los recitativos en una escasa y deliciosa hora y media, y aunque no haya mucha sorpresa ni variedad de contrastes ni en la historia ni en esa sabia y rica orquestación (¡qué pena que Toldrá no volviera a insistir en el género lírico!) tampoco asoma la monotonía aunque se haya dado sin intervalos (no me gustaría dar malas ideas, pero ¿alguien ha visto una Bohème -que es apenas unos minutos más larga- de un tirón?). Cada personaje tiene su aria o arioso, tres pequeños dúos, y el concertante-moraleja final: si a alguno le recuerda la estructura de una ópera del siglo XVIII no estaría desencaminado.

La orquesta realizó un muy buen trabajo bajo la batuta experta de Ros Marbá, quien ya la ha dirigido en otras ocasiones y trabajado con el compositor. Eso se nota, y que ama esta obra. En algún momento podrá haber sonado algo fuerte, pero ni siquiera se trata de una reserva sino de una observación. 

El giravolt de maig, producción de Marc Rosich. © 2021 by Antoni Bofill.El giravolt de maig, producción de Marc Rosich. © 2021 by Antoni Bofill.

Los cantantes elegidos por él para las partes tuvieron una labor pareja y convincente e impresionaron bien no sólo en el canto sino en los atinados movimientos que les marcó Rosich. Copons ha trabajado mucho en estos años y en los resultados se nota. Padullés fue probablemente el de voz más pequeña pero muy bien trabajada. Coma-Alabert se lució y el vibrato que a veces suele afectar su emisión apenas si se notó, y era obvio que se divertía. Vilamajó (que también interpretó la voz del pastor que da inicio a la obra) y Ramon aportaron experiencia y gran aplomo (ninguno de los papeles es fácil). El de más breve actuación, el contrabandista ayudante del ladrón, Corvetó, tiene un solo muy expuesto que permitió constatar con gran satisfacción la buena salud vocal y la gran seguridad del joven Oliver.

Muy buena asistencia y aplausos nutridos, complacidos y merecidos. 

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