Música popular

La vida es un bolero

Antonio Gómez Sotolongo
miércoles, 7 de agosto de 2002
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0,0003417 Tristezas. A todos nos llegan alguna vez, nos asaltan en todas las culturas, en todas las edades, y Pepe Sánchez, un trovador santiaguero, quien vivió entre 1856 y 1918, les cantó de una forma inédita en su época. En 1883, en Santiago de Cuba, a las tristezas, les compuso un bolero.Cuba, por su historia y por sus habitantes, está condenada a ser crisol de músicas. En su territorio, cada sonido tuvo significado durante los últimos cinco siglos. Los músicos cubanos, verdaderos alquimistas, absorben, sintetizan y re-crean la cultura musical universal, produciendo obras que siempre encuentran adeptos y detractores, pero nunca indiferencia.“Antes de que Cuba tuviera su primer periódico o su primer teatro, había ya, en la Catedral de Santiago de Cuba, un compositor tan notable y enterado como Esteban Salas. [...] A fines del siglo XVIII, los nombres de Haydn, de Pergolesi, de Paisiello, de Gretry, de Monsigny, eran honrados en La Habana” (1). Así, ilustra Carpentier una de las causas históricas del lujurioso devenir musical en la isla, a la que un día también llegaron el bolero como forma danzaria en compás de 2/4, la canción napolitana, las arias de óperas, la canción española, y el 'cinquillo de Saint Domingue', y se sintetizaron en un modo de cantar diferente. José 'Pepe' Sánchez, creó un tipo de canción distinta, con un sabor cadencioso y dolorido, en compás de 2/4, una canción que juguetea con la regularidad rítmica del cinquillo y que tomó del bolero español el nombre.Tristezas me dan tus quejas mujer, /profundo dolor que dudes de mí, /no hay prueba de amor que deje entrever /cuánto sufro y padezco por ti.La suerte es adversa conmigo, /no deja ensanchar mi pasión, /un beso me diste un día /y lo guardo en el corazónDurante los primeros años del siglo XX, llegaron a La Habana muchos de aquellos trovadores que en Oriente hacían boleros, y así comenzó a difundirse el género con más fuerza por todo el país. Patricio Ballagas, Manuel Corona, Sindo Garay entre muchos otros. En 1906, en La Habana Vieja se estableció la primera agencia Victor para la distribución en América Latina de fonógrafos y discos. Allí comenzaron a grabar los primeros músicos cubanos, entre ellos Adolfo Colombo, Floro y Cruz, orquestas de danzones y trovadores campesinos, y en 1914 hizo sus primeras grabaciones María Teresa Vera -quien provenía de un poblado cercano a La Habana-, a dúo con Rafael Zequeira. En 1922, con la aparición de las primeras emisoras radiales, el bolero continuó su expansión a pasos acelerados, y comenzó a escucharse en vivo y directo en otras regiones del Caribe.El son, que llegó a La Habana desde las montañosas regiones de Santiago de Cuba en las primeras décadas del siglo, acaparó la atención del público y compitió con el bolero, al que desplazaba poco a poco. La gran popularidad alcanzada por agrupaciones que interpretaban el son como el Trío y el Conjunto Matamoros, y la necesidad constante de ampliar los repertorios y ganarse el favor del público acercaron los dos géneros y comenzaron a aparecer los primeros boleros soneados y luego el bolero-son. Lágrimas negras, de Miguel Matamoros, es un bolero al que en su parte final se le incorpora un montuno o estribillo, y es el primer ejemplo conocido de este género de la música cubana.Aunque tú me has dejado en el abandono, /aunque tú has muerto todas mis ilusiones, /en vez de maldecirte con justo encono, /en mis sueños te colmo de bendiciones.Sufro la inmensa pena de tu extravío /y siento el dolor profundo de tu partida /y lloro aunque sepas que el llanto mío /tiene lágrimas negras como mi vida(Montuno)Tú me quieres dejar, /yo no quiero sufrir, /contigo me voy, mi santa, /aunque me cueste morirEl bolero entró así en la pista y los amantes comenzaron a cantarse el amor y el desamor durante el baile. Los enamorados, como siempre, se valieron de la danza para aproximarse, pero a partir de ese momento hubo un texto que los envolvía, y con esta nueva función que tuvo el canto se le garantizó una muy larga vida al género.La maleabilidad del bolero le permitió también su entrada en el danzón. Aniceto Díaz, abrió la puerta cuando en la noche del 8 de junio de 1929, en la Sociedad 'Casino Español' de Matanzas, estrenó su danzonete titulado Rompiendo la rutina, en el que se agregó al danzón una parte cantada que interpretó entonces Arturo Aguiló.Más adelante, esa sección se amplió y dio paso al danzón cantado en el que se interpretaban canciones completas. Esta nueva modalidad del danzón tuvo intérpretes inolvidables y aparecieron temas que quedaron inscritos para siempre en la memoria musical; entre ellos Pensamiento, de Rafael ('Teofilito') Gómez, una pieza que Barbarito Diez interpretó como nadie.Pensamiento /dile a fragancia que yo la quiero, /que no la puedo olvidar, /que ella vive en mi alma, /anda y dile así; /dile que pienso en ella /aunque no piense en mí.Anda pensamiento mío, /dile que yo la venero, /dile que por ella muero, /anda y dile así; /dile que pienso en ella /aunque no piense en míLa moda del danzonete fue efímera, pero permitió que el bolero penetrara en la charanga (2) y que esta, como formato instrumental, se mantuviera en la preferencia del público, la que había decaído ante la fuerte competencia de las agrupaciones soneras. Por ese camino el bolero llegó a todos los géneros que aparecieron de la evolución del danzón, entre ellos el 'Cha cha chá', de Enrique Jorrín, y el 'Mambo' de Israel y Orestes López. El 'bolero cha' y el 'bolero mambo' aparecieron como una consecuencia lógica.Compositores de gran rigor académico como lo fueron Rodrigo Prats, quien se desempeñó como director sinfónico, violinista y autor de varias zarzuelas, compuso, entre otras, la criolla bolero Rosa de Francia; el imprescindible Ernesto Lecuona, uno de los músicos más versátiles y prolíficos que tiene la música cubana, escribió páginas antológicas entre las que están Noche azul, Aquella tarde y Siempre en mi corazón; y Gonzalo Roig, otro de los grandes músicos académicos de Cuba, quien junto a E. Lecuona, fundó en 1922 la Orquesta Sinfónica de La Habana, creador de Cecilia Valdés, una de las zarzuelas cubanas más importantes en la historia del género, escribió también boleros que adquirieron gran popularidad, entre ellos su memorable Quiéreme mucho, con versos de Ramón Gollury y Agustín Rodríguez, que en las voces de Esther Borja y América Crespo estremece el alma.Quiéreme mucho, dulce amor mío, /que amante siempre te adoraré, /yo con mis besos y mis caricias /tus sufrimientos acallaréCuando se quiere de veras, /como te quiero yo a ti /es imposible, mi cielo, /tan separados vivirEl bolero como género bailable vocal-instrumental llegó a la década del cuarenta y sirvió de fuente para el denominado movimiento del 'filin', un grupo de compositores que penetrados por las armonías de los impresionistas franceses, filtradas por el jazz norteamericano hicieron una nueva canción e interpretaron de una manera diferente la canción cubana. Ñico Rojas, Cesar Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Luis Yánez, Jorge Zamora. Armando Peñalver y muchos otros crearon obras que trascenderían en el tiempo. Cesar Portillo, creó esta inmortal pieza titulada Contigo en la distancia.No existe un momento del día /en que pueda apartarte de mí /el mundo parece distinto /cuando no estás junto mí. /No hay bella melodía /en que no surjas tú, /ni yo quiero escucharla /cuando me faltas tú /es que te has convertido /en parte de mi alma /ya nada me conforma /si no estás tú tambiénMas allá de tus labios, /del sol y las estrellas, /contigo en la distancia, /amada mía, estoyDurante toda la segunda mitad del siglo XX, el bolero se mantuvo saludable, autores clásicos y noveles se grabaron una y otra vez. En América, el bolero encontró infinidad de cultivadores y un mercado inagotable. Rafael Hernández, Luis Kalaff, Bobby Capó, Armando Manzanero, Toña la Negra, Pedro Vargas, María Luisa Landín, Eva Garza, Leo Marini, Alberto Beltrán, Lucho Gatica, Alfredo Sadel, Felipe Pirela, Nat King Cole, Agustín Lara, René Cabel, Lino Borges, Elena Burke, Omara Portuondo, Olga Guillot, Orlando Contreras, Vicentico Valdés y una lista enorme de creadores cantaron al amor y al desamor, una lista de grandes artistas en la que Benny Moré merece capítulo aparte.Bartolomé Moré, es un caso extraordinario en la música cubana. Nació en el poblado de Santa Isabel de las Lajas, se inició como trovador en bares y cantinas, y en 1940 se trasladó a La Habana. Cinco años después, comenzó una vida profesional relativamente estable al ser reclutado por Miguel Matamoros para viajar con su conjunto a una larga gira por México. En el país azteca, Bartolomé permaneció por varios años y se unió a la banda de Pérez Prado, un matancero que por entonces triunfaba con el mambo. De regreso en Cuba, El Benny creó su banda gigante, un formato tipo jazz-band o big-band con percusión cubana con la que escribió una de las más brillantes páginas de la música en América.La musicalidad de Benny Moré y la destreza para cantar cualquier género le ganaron el artístico nombre de 'El Bárbaro del Ritmo', pero como buen conocedor de las penas del alma, a ellas, les cantó como nadie. Entre los muchos boleros que interpretó, están Ahora soy tan feliz, Amor Fugaz, Dolor y perdón, Amor sin fe, Amor fingido, No te atrevas y Conocí la paz, de su propia autoría; de Luis Yañes y Rolando Gómez Oh vida, y de Virgilio González Le dije a una rosa, y entre todas esas maravillas dejó para la posteridad una de las piezas más perfectamente interpretadas en el amplio catálogo discográfico del bolero. Resulta asombrosa su intuición natural para la música y su virtuosismo interpretativo en la grabación de la pieza Perdón, de Pedro Flores, en la que, con el acompañamiento de su Banda Gigante, hace dúo con Don Pedro Vargas. El sentimiento que El Bárbaro le imprime a la pieza, en conjunción con el modo académico de decir de Pedro Vargas le dan a este bolero un encanto inusitado.Perdón, vida de mi vida /perdón, si es que te he faltado /perdón cariñito amado /ángel adorado dame tu perdónAmor, habrá quien te quiera /amor, de tu amor y el mío /por qué el dolor que ansío /es que el amor mío llora por tu amor(Si tu sabes que te quiero) /Si sabes que te quiero con todo el corazón / (Que tú eres la esperanza) /Que tú eres el anhelo de mi única ilusión / (La dicha que se alcanza) /Ven calma mi sufrir con un poco de amor /Que es todo lo que ansía mi pobre corazónEl cine, la radio, la televisión y la industria discográfica contribuyeron a expandir el bolero grandemente, pero uno de los medios que con más eficacia lo difundió fue la vitrola, un tocadiscos tragamonedas que se diseminó por bares y cantinas con los éxitos del momento. La vitrola estuvo allí, donde más la necesitaron, donde se ahogaban las cuitas de amor en unas copas de alcohol.En 1997, el mercado del disco recibió la pieza Buena Vista Social Club, un fonograma que produjo Ry Cooder con un equipo de glorias olvidadas, en los desvencijados estudios discográficos de San Miguel y Campanario, en La Habana, en el que se incluyeron catorce piezas clásicas de la música cubana, y entre ellas tres bellísimos boleros: Dos gardenias, de Isolina Carrillo, que interpreta Ibrahim Ferrer; Y tú ¿qué has hecho?, de Eusebio Delfín que canta Compay Segundo; y Veinte años, de María Teresa Vera, en la voz de Omara Portuondo. El disco mereció un Grammy por su excelente contenido musical y en las postrimerías del siglo XX reafirmó la popularidad del bolero cubano en los mercados internacionales.El siglo XXI, el futuro de ciencia-ficción que nos vaticinaron, está aquí; sin embargo, no somos ni tan científicos ni tan ficticios, hoy como ayer, tenemos las mismas tristezas, de tal modo que el bolero goza de juvenil vigor. Compositores como Francisco Céspedes, quien es además un magnífico intérprete, cautiva con sus boleros y vende millones de copias de sus discos compactos, baladistas de enorme fama como Luis Miguel o Julio Iglesias, incluyen en sus discos los boleros de Cesar Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, del propio Céspedes y otros clásicos del género. Placido Domingo, 'El Rey de la Ópera', uno de los más famoso tenores del siglo XX, alcanzó un rotundo éxito en 2002, en las postrimerías de una larga y rutilante carrera, con un disco de boleros que lleva el título de Quiéreme mucho, la pieza antológica de Gonzalo Roig.Hoy, como ayer, las tristezas nos asaltan en cualquier encrucijada y sentimos la irresistible necesidad de cantarles un bolero.
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