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Los seys libros del Delphin, Valladolid 1538

John Griffiths
viernes, 16 de julio de 2021
Los seys libros del Delphin © 2021 by Le Luth Doré Los seys libros del Delphin © 2021 by Le Luth Doré
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Los seys libros del Delphín de Luys de Narváez es uno de los libros de música de vihuela más reconocidos del siglo XVI. Es la única música para vihuela del autor que se conserva. También compositor de música polifónica vocal, Narváez gozó de una gran fama en su época y se relacionó tanto con la realeza española como con las principales casas nobiliarias del reino español. Su fama queda atestiguada por el hecho de reimprimir dieciocho de las obras de Los seys libros del Delphin en España y los Países Bajos, o copiarlas en manuscritos en Inglaterra. Desde el renacimiento moderno de la vihuela, la música de Narváez se ha hecho muy conocida tanto en los instrumentos originales como en las transcripciones para guitarra clásica, especialmente sus diferencias sobre "Guárdame las vacas" y su inquietante versión de "Mille regretz" de Josquin, que presenta como la "Canción del Emperador".

Editado en Valladolid en 1538, Los seys libros del Delphin fue el primer libro de tablatura instrumental impreso en Castilla.* Su título refleja una creencia en el poder de la música similar a la que demuestra Luis Milán en El Maestro de (Valencia, 1536), libro publicado anteriormente al de Narváez. Mientras Milán se fija en la figura de Orfeo, Narváez escoge otra figura favorita de la mitología, Arión. Secuestrado por piratas a su regreso de Sicilia, el canto de Arión atrajo la atención de un banco de delfines. Para evitar su asesinato, saltó al mar y fue rescatado milagrosamente por uno de los delfines, que lo llevó sano y salvo a la orilla, mostrando una vez más el poder de la música para vencer la adversidad. A pesar de esta semejanza humanista, el libro de Narváez es muy diferente a El Maestro de Milán en casi todos los demás aspectos. Los dos libros representan corrientes muy distintas de la práctica instrumental de la década de 1530. En términos puramente físicos, los dos libros son muy diferentes en tamaño, en la cifra de su notación y, sobre todo, en el estilo de su música.

Narváez era un polifonista de formación que dominaba la composición de contrapunto imitativo. En su petición a Carlos V para la licencia que le permitiría publicar Los seys libros del Delphin cuenta, además, que había recogido música de otros instrumentistas, especialmente de Luis de Guzmán y de Francesco da Milano, éste—según Narváezdesconocido en España. No se conserva ninguna música de Guzmán, pero existen evidentes afinidades estilísticas entre la música de Narváez y la del divino Francesco en la fluidez de su contrapunto y la amplitud de sus texturas musicales.

Los seis libros que componen el Delphin están dedicados a diferentes géneros musicales, como si fueran capítulos individuales de un libro. Los dos primeros contienen catorce fantasías, el tercero es una colección de arreglos de obras de Josquin, Gombert y Richafort, y los últimos tres tratan respectivamente de variaciones sobre melodías de himnos, de villancicos y romances, y fórmulas populares como las Vacas y el Conde Claros. Además. contiene algunas canciones para vihuela y voz y una danza baja. Sus diferencias o variaciones son los más antiguos que se conocen en la historia de la música occidental. El primer libro, el libro primero, comprende un ciclo de ocho fantasías extensas presentadas por orden de modo. Las fantasías más breves del segundo libro muestran la notable habilidad de Narváez como creador de elegantes composiciones idiomáticas que combinan una clara retórica musical así como el arte contrapuntístico. La mayoría de las fantasías de ambos libros son obras politemáticas imitativas, y muestran una afinidad con el estilo italianizante de Francesco y sus contemporáneos. Dos de las fantasías (6 y 7) son monotemáticas, basadas en los temas fa ut mi re y ut re mi fa mi, respectivamente. Otra fantasía es "de consonancias”, basada en acordes. La mayoría de las fantasías se basan en un modelo tripartito: exposición - extensión - conclusión, comenzando con un tema imitativo en una textura que se va ampliando gradualmente. Los episodios internos que componen la "extensión" desarrollan el movimiento musical inicial utilizando diversos recursos, especialmente la imitación de motivos melódicos más cortos, el contrapunto libre o las secuencias que son una característica muy fuerte de su estilo personal. Las conclusiones se caracterizan por la repetición de material, seguida de breves codas. La fantasía que abre el volumen es una parodia que se inspira en la chanson Adieu mes amours de Josquin y en Tu per ton temps de Gombert.

El libro tercero contiene arreglos o “intabulaciones” —música puesta en tablatura de secciones de misa de Josquin, Gombert y Richafort. El libro cuarto está dedicado a dos amplios juegos de variaciones sobre los himnos O gloriosa Domina y De sacris solemnis, diferencias contrapuntísticas sobre melodías gregorianas con diversas configuraciones de voces y metros. 

Luys de Narváez, «Los seys libros del Delphin», "Ya se asienta el Rey Ramiro". © 2021 by Le Luth Doré.Luys de Narváez, «Los seys libros del Delphin», "Ya se asienta el Rey Ramiro". © 2021 by Le Luth Doré.

Narváez describe las obras del quinto libro como "romances y villancicos" para cantar y tocar, y con contrapuntos para algunas de ellas. Se trata de las tres variaciones sobre Si tantos halcones y las seis sobre La mi cinta dorada más cinco canciones con acompañamiento de vihuela. El sexto libro comprende diferencias sobre grounds como los veintidós sobre Conde Claros, cuatro sobre Guárdame las vacas, tres sobre una variante del passamezzo antico, más una danza baja que cierra el libro. Las únicas piezas de polifonía vocal de Narváez que se conservan son sus motetes De profundis clamavi y y el O salutaris hostia publicados respectivamente en el Quartus Liber cum Quatuor vocibus: Motteti Del Fiore (Lyon: Jacques Moderne, 1539) y el Quintus Liber Mottetorum ad Quinque, et Sex, et Septem Vocem (Lyon: Jacques Moderne, 1542).

La edición original del Delphin fue la primera incursión en la impresión de tablaturas de Diego Fernández de Córdoba, un respetado impresor de Valladolid. Para decidir cómo imprimir un libro de tablatura, probablemente habría examinado algunas otras impresiones de tablatura para llegar a entender la naturaleza y técnica del proyecto. Me atrevería a decir que Narváez podría haberle mostrado un ejemplar del libro de tablatura de Giovanni Antonio Casteliono, Intabolatura de leuto de diversi autori (Milán, 1536), ya que existen muchas similitudes en el formato y el proceso de impresión, especialmente en el tamaño de las páginas, la disposición de las mismas y el uso de múltiples impresiones. Fernández de Córdoba ejecutó la impresión con un alto nivel de precisión y con excelentes resultados.

Se conocen cinco ejemplares de Los seys libros del Delphin. Dos se encuentran en la Biblioteca Nacional en Madrid. Uno de ellos formaba parte de la Biblioteca Real mientras el segundo ejemplar procede de la colección de Barbieri. Los otros ejemplares se encuentran en la British Library de Londres, en la Biblioteka Jagiellonska de Cracovia (antiguamente procedente de la Deutsche Staatsbibliothek de Berlín), y en la Library of Congress de Washington. Se desconoce el paradero de otro ejemplar que, según Rubio Piqueras, se encontraba en la Biblioteca Provincial de Toledo (actual Biblioteca de Castilla-La Mancha) en 1922. No todos los ejemplares son idénticos. Hay pruebas de que se hicieron pequeñas correcciones durante el proceso de impresión, presumiblemente porque el autor acudió al taller para comprobar las pruebas, como se especificaba generalmente en los contratos de impresión españoles.

Dada la alta calidad y precisión de la impresión original, la tarea de realizar esta nueva edición casi quinientos años después no ha presentado grandes dificultades. El texto original contiene sólo un pequeño número de errores. Los cambios en el texto musical se indican en la propia edición mediante notas a pie de página en las páginas de tablatura, para que los intérpretes puedan revisarlos fácilmente y decidir si los observan o no. Hemos limitado los cambios a las cifras que son obviamente erróneas. Hay otras que posiblemente sean incorrectas, pero que no perturban la lógica musical. Éstas se han dejado sin modificar. Todo el texto verbal se presenta con la ortografía original, modernizada sólo de acuerdo con la práctica castellana habitual, mediante la adición de acentos y el uso de mayúsculas para nombres propios.

Notas

John Griffiths (ed), «Los seys libros del Delphín, Valladolid 1538. Luys de Narváez (C.1505-1552). Vihuela. Tablatura italienne & Française». Paris: Le Luth Doré SAS, 2021.

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