Una jirafa en Copenhague

Terror Fashion Week

Omar Jerez
miércoles, 28 de julio de 2021
Imagen Shooting Terror Fashion Week © 2021 by María Yanes Imagen Shooting Terror Fashion Week © 2021 by María Yanes
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Julia Martínez y un servidor nos jugamos la vida una y otra vez por medio de extremas performances que nos han llevado a recorrer los sitios más inhabitables del planeta, si existen tres artistas en el mundo en los que su vida esté expuesta en cada propuesta artística son Ai Weiwei, Tania Bruguera y nosotros.

Esta afirmación, lejos de ser un ejercicio de soberbia en vacío, se va reflejando en tesis doctorales, trabajos académicos y libros en los que nuestro trabajo aparece como objeto principal o mención del estudio.

Pero esta vez no solo nos hemos jugado la vida nosotros dos, se la han jugado cuatro personas más al ayudarnos a realizar una performance en Celayala ciudad más peligrosa del mundo, en el año 2020 y 2021. Terror Fashion Week ha sido comisariada por Sara Torres Sifón.

Os quiero dar las gracias, os quiero pedir perdón, si a alguno os hubiera pasado algo, hubiera sido nuestro final; algo que nunca más volveremos a hacer. Una cosa es que nosotros estemos siempre en la delimitación de la vida-muerte y otra muy diferente es que impliquemos a cuatro personas en algo tan arriesgado por algo llamado arte. La vida está por encima del arte.

Celaya no se parece a nada de lo que hayamos visto nunca, diría más, Celaya es una ciudad preciosa, bien pavimentada, colonial, estética, y curiosamente, se hizo conocida en los años 90 por fichar a dos jugadores españoles del Real Madrid, Emilio Butragueño y Michel González, que pasaron por el Atlético Celaya antes de su retirada futbolística.

Diría que es el sitio más extremo que he conocido jamás y os voy a explicar el porqué.

Una vez un jefe de la yakuza (el cual tenía trescientos soldados que mataban, literalmente, por él) me relató en un bar en Tokio que la verdadera maldad no está a la vista, que no se manifiesta a no ser por fuerza mayor, que es silenciosa y que observa desde las sombras pero nunca desde la ostentación (todo sea por el business); esto es Celaya, no sabes quién es el que tiene secuestrado a la ciudad, ellos te observan pero tú nunca los ves.

En Ciudad Juárez si veías el eje del mal con los halcones, en Nápoles nos paso exactamente igual con la camorra, pero en Celaya la sofisticación del mal es tan sibilina que jamás podrías detectar a simple vista si quien te observa es un simple ciudadano o miembro de un cartel.

Esto es Celaya, la ciudad más peligrosa del mundo año 2020-2021.

Omar Jerez

Axel H. Lemaire realizó una performance titulada Terror Fashion Week

Mi nombre es Axel Ivan Hidalgo, soy artista visual, nací y crecí en la nombrada "Ciudad más peligrosa del mundo".

He visto como una ciudad tranquila, donde pasé una niñez segura y llena de alegría, rodeado de gente trabajadora y optimista, ha perdido sus trabajos a causa de la extorsión y ahora vive en constante amenaza por el miedo a las balas y los secuestros. Es profundamente triste ver y vivir día a día estos hechos, te rompe el alma conocer historias de gente que lleva toda su vida construyendo un negocio a base de sudor y esfuerzo para dar sustento a sus familias y de la nada en 2 por 3 todo se vaya a la mierda por unos cuantos que quieren cobrar sus ganancias y que al final de forma inminente tendrán que cerrar y perderlo todo. Para mi performar dentro de mi ciudad y conociendo el contexto fue una experiencia catártica, ver los rostros de la gente, mirándonos modelar fue por demás curioso, me dio la impresión que no se explicaban porque se hacían fotos de moda en su Ciudad, sentí que ellos, incrédulos, nos querían gritar que no era el lugar correcto para festejar la vida mediante un ejercicio estético. Ojalá esta acción performática genere una reflexión y un sentido de crítica en las personas, exijamos vivir en un Estado de derecho y nos regresen a la calma en la que solíamos vivir.

Axel H. Lemaire.

Diego Martínez Peña ejerció de chofer y logística en el traslado del equipo durante la sesión fotográfica-performática titulada Terror Fashion Week

 La palabra Celaya me enferma. En automático retumba una mezcla de nervios y miedos en todo mi consciente y cuerpo al ser escuchada. Ahora, imaginar esa nauseabunda mezcla acrecentándose a una aceleración constante toda vez que la leía en cada letrero sobre la autopista que nos dirigía a ella… ‘Menos mal, no vamos lejos. Me repetía con la misma frecuencia, a modo de pequeñas dosis de somníferos para tranquilizar lo intranquilizable la idea de ser parte de esas cifras de homicidios atroces del día a día en aquella ferviente y frívola ciudad, leída desde los periódicos.

 De Celaya no me queda más que decir que es una ciudad pintoresca y agradable así como toda ciudad colonial dentro de nuestro país, pero ello no interrumpió el malestar intestinal que me generaba la estadía en tan pintoresca y agradable ciudad.

 Confesaré que mi cuerpo no halló tranquilidad hasta no tomar el único somnífero útil a tan ingrato malestar hasta no haber emprendido la tan ansiada huida de tan célebre lugar.

Diego Martínez Peña.

 Gallo Brun realizó una performance titulada Terror Fashion Week

La experiencia que tuve al realizar el performance de Terror Fashion Week en la ciudad de Celaya fue sublime, ya que es la primera vez que participo en un performance y para mi fue bastante especial y catártico.

Días previos, hubo un mar de tensión por parte de todos los participantes, eso fue maravilloso ya que me gustaba sentir ese miedo, esa incertidumbre, eso hacía que yo pudiera tomar la pieza con más profundidad.

El día del performance yo me sentía con una paz que no es natural al saber que vas a la ciudad con más muertes en el país, pero tenía un propósito y un fin que quería cumplir, que era poder hacer sentir algo a alguien, fuese bueno o malo.

 Al llegar a la zona de la sesión fotográfica, todos los que participamos, nos comenzamos a mover con cautela y cierta rapidez para no llamar la atención a pesar de que estábamos al inicio en una muy concurrida avenida en la entrada de la ciudad. Mientras más nos adentrábamos a la ciudad para seguir buscando lugares estéticos, más se incrementaba la sensación de ser vomitado por la gente que nos observaba en las calles; fue algo que al momento no procesé, lo que recibía mi percepción, era simplemente gente viendo la sesión de fotografía con intriga de por qué estábamos ahí. Pero al asimilar esa sensación que me provocó la gente al observar, caí en cuenta que no nos veía con intriga, nos veían con desprecio, algunos con cierta furia, otros con indignación, sin decir una sola palabra o hacer una acción de confrontación.

El peligro siempre estuvo presente pero escondido en las esquinas ya que la gente no distinguía si éramos artistas o unos influencers estúpidos, ni nosotros distinguir quien es un civil a un miembro de un cartel y eso pudo ser la flama que hubiese prendido el queroseno.

Una pieza que sin duda alguna nunca se ira de mi memoria y que marca para mí un despertar, el poder provocar con una intención es lo que siempre busqué y en Terror Fashion Week, los maravillosos Julia Martínez y Omar Jerez me otorgaron el honor de poder hacerlo.

 ¡Despierta humanidad!

 Gallo Brun.

María Yanes realizó el Making off durante la realización de la sesión fotográfica-performativa titulada Terror Fashion Week.

 Todo dio inicio el Lunes 05 de julio 2021 a las 22.34 pm.

Cuando recibí el primer mensaje del horario para viajar a Celaya, la ansiedad que tenía oculta comenzó a envolverme y a formar parte de la experiencia que estaba por vivir.

Algunos días anteriores mi mente divagó en posibles escenarios un tanto abruptos, oscuros y escalofriantes en los que podía terminar nuestro paso por la ciudad más peligrosa del mundo.

Mis pensamientos alucinantes formaron parte del recorrido personal que estaba atravesando al saber de la locura que íbamos a realizar. Supongo que todos en algún momento estuvimos fuera de nuestra paz. Quizá la vida misma cuestionó nuestra decisión y por cuestiones ajenas e incontrolables la primer fecha acordada, no fue la ideal para comenzar nuestro camino.

Dentro de mí, me abrazó una tranquilidad que realmente sabía que no iba a durar más de una semana. Deseaba que el tiempo se alargará, la verdad tenía miedo de pisar una ciudad donde sabía me sentiría indefensa, cuando ya que con sólo pensarlo me sentía de esa manera.

Me abrumé de pensamientos; al final de todo me aferre y me recalqué “Al carajo! Que pase lo que tenga que pasar” retando a la vida con el temor entre los dientes. Notoriamente buscaba que mi fuerza e inteligencia mental dominará por completo mis emociones al punto de poder olvidar en qué sitio podría estar parada, me atreví a disfrutar una experiencia profunda, llena de secretos, miradas negras y soberbias, junto a un rechazo silencioso.

Desperté antes de que sonara la alarma, antes de que gritara que era día para emprender ese corto viaje. Ese día intenté controlar hasta el viento.

El camino en carretera siempre fue ameno, siempre es nutritivo llenarse de gente cálida y maravillosa, más en situaciones que no se pueden controlar.

“Celaya” siempre fue el tema de conversación. Nunca una charla radical me había causado tanta inseguridad emocional. Claro que era emocionante ir a la ciudad más peligrosa del mundo y bajo ese mismo concepto realmente no lo era.

Creí que llegaríamos a un lugar tenebroso, en ruinas, sombrío e incómodo pero para mí sorpresa, Celaya fue precisamente todo lo contrario a lo que imaginé (hasta ese momento).

El tiempo comenzó a correr.

Me sentí observada y juzgada, percibí como vigilaban mis pasos y mi andar. Actúe con mucha confianza y aun así por dentro deseaba ser invisible y esquivar esas miradas penetrantes. Ningún descanso había sido tan vigilado y señalado. Sentí el rechazo, el enojo y el desprecio por no pertenecer. Por un momento me sentí celebridad sin alfombra roja, ni fama; solo las miradas retadoras y analistas.

Por fin tuvimos tiempo de sentarnos dentro de cuatro paredes y nos relajamos por un momento. Curiosamente era un lugar antiguo con historia de brujería. En este punto todos estamos tranquilos dominando tiempo y espacio, nos sentimos fuertes ante el choque de una realidad que vivíamos en ese instante. En nuestro tiempo, Celaya ya se había consumido 3 personas al cabo de un período silencioso, a la luz del día y sin ruido por las calles. Normal.

Cuando llegue a casa me liberé. Siempre tuve miedo y era el mismo que me mantuvo alerta, viendo por encima de mi hombro, girando a todas las esquinas. Analizando todo, en completo silencio, con respeto y delicadeza. Quizá el lunes pasado no hubiéramos sido tan afortunados, ¿o sí?

Sigue siendo indescifrable, oscuro, caótico y aterrador. Celaya no grita temor, va un paso adelante y todo se desvanece, recorre por lugares que nunca veremos ni estarán al alcance de nuestra comprensión. Celaya es misterio e indiferencia, pero una vez que pisas territorio las miradas te comen vivo y estarás parado frente a un peligro inminente sin saber el peso de su realidad.

 María Yanes

Julia Martínez realizó la sesión de Fotografía Editorial durante la realización de la performance titulada Terror Fashion Week.

Creo que no hay nada más peligroso que la calma aparente. Nada que me inquiete más que ver extrema normalidad donde las estadísticas sitúan el mayor número de asesinatos por cada 100.000 habitantes.

Por nuestro trabajo artístico llevo años recorriendo junto a Omar Jerez lugares de extrema violencia y peligrosidad. Cada uno de estos paraísos compartían un rasgo común:

Sentías el peligro, lo podías respirar, te invadía cada fragmento de piel.

En Ciudad Juárez, además de sentirlo, se encargaban de que lo supieras ,no había lugar para el imaginario colectivo, la realidad superaba con creces todo lo que pudieras imaginar. Las miradas, los silbidos de los halcones a cada paso por el centro, la extrema desconfianza, no poder hablar en determinados sitios, el Don Beto, los miles de rostros de las pesquisas, las cruces , un largo y extenso conjunto de códigos que te hacen comprender que allí, tu vida no vale nada.

En le Vele de Scampia, en la Piazza Garibaldi (Nápoles), en la frontera de Corea del Norte con Corea del Sur... y un largo etc, tampoco existía la duda.

Reconozco que no tenía la más mínima intención de visitar Celaya durante mi estancia en México, de hecho cuando Omar lo sugirió, de forma instantánea, de mi boca salió un rotundo ¡No!

Pasadas varias semanas nació Fashion Terror Week y el ¡No! rotundo se transformó en un “tenemos que hacerlo”.

Este trabajo me ha hecho comprender que no sabemos nada,que cada ciudad, pueblo, aldea tiene que cargar muchas veces con un Karma autoimpuesto por un sector, sin dar opción al resto de la población.

Puedo decir que Celaya me pareció un lugar pintoresco, bonito, e incluso agradable de visitar.

No puedo procesar aún que ese mismo día aparecieron tres cadáveres.

El peligro más absoluto existe allí, y es tan jodido porque no lo ves, no lo sientes, simplemente pasa.

Durante la realización del trabajo performativo, solo me alerté en dos ocasiones, ocasiones en las que seguramente no tenía porqué ya que lo que sí me queda claro es que en la calma de Celaya, por desgracia, no te alertas, mueres.

Julia Martínez
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