Una jirafa en Copenhague

Bad Bunny el Mozart moderno

Omar Jerez
miércoles, 1 de septiembre de 2021
El Mozart moderno © by Diego Martínez Peña El Mozart moderno © by Diego Martínez Peña
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¿Es posible que los gafapastas, los “intelectuales”, los amantes de la música clásica, los popes de la música culta seamos los terraplanistas de las ideas?

¿Estamos seguros que nos avala el hecho de ser una minoría en gustos ante las masas dominantes?

¿Quién dice qué a lo mejor somos nosotros los que conducimos a 200 kilometros por hora en dirección contraria, cuando todos lo hacen correctamente y sin embargo, nosotros seguimos con el empeño de estrellarnos?

Bad Bunny nos ha destruido a todos, nos ha triturado todas nuestras creencias, nos ha dado un golpe en la mesa de manera contundente, y no, no lo dice Bad Bunny, no lo dicen sus millones de fans, no lo digo yo, lo dice el mismo santo grial de la ciencia. Atentos al estudio realizado:

Escuchar a Bad Bunny provoca mayor actividad cerebral que la música clásica.

Experimento realizado en el centro de estudios IMETISA, anexo al hospital universitario de Canarias, por Jesús Martín-Fernández, neurocirujano del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria en Santa Cruz de Tenerife (Canarias), autor de una tesis doctoral que ha dado lugar al estudio.

Métodos que aplicaron para llevar a está conclusión:
1-Se hicieron capacidad auditivas en un test de oído para medir la capacidad de melodías y por otro frases rítmicas.
2-Se realizaron resonancias magnéticas con diferentes melodías musicales eliminando las letras.
3-Los clips musicales que se emplearon fueron en reguetón Shaky de Daddy Yankee y Ginza de J Balvin; en electrónica Passion de Alberto Feria y L’amour toujours de Dzeko, en clásica el Concierto en mi menor de Vivaldi y el minué de los aires en re de Luis Cobiella, y en folclore folías y malagueñas canarias.

Voy a sintetizar que esto se me empieza a hacer tedioso y soy muchas cosas menos neurocientífico.

La historia de todo esto es que por medio de un software se vio que al escuchar reguetón ante otros géneros musicales como eran la música clásica o la electrónica, la actividad cerebral de los 28 participantes era considerablemente abismal.

Algunos dirán que todos los participantes eran descerebrados que solo escuchan reguetón, pero lo primero que hicieron fue que los sometidos al estudio no fueran sujetos a la diversidad musical y ampliar el rango de estilos sin centrarse en uno en concreto, y hay que decirlo, los que escuchaban música clásica su actividad cerebral no provocaba nada o casi nada.

Es posible que en un solo estudio no podamos sacar conclusiones resolutivas, pero que los prejuicios y el esnobismo al que estamos sometidos muchos, nos lleve a una travesía de ignorancia y desconocimiento en la que estamos asolados muchos de los “doctores del absolutimo”

Bad Bunny gana, nuestro sesgo cognitivo muere.

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