España - Euskadi

Por fin nos descubrieron

Joseba Lopezortega
viernes, 10 de septiembre de 2021
David Afkham © MCU David Afkham © MCU
San Sebastián, miércoles, 25 de agosto de 2021. Auditorio Kursaal. Chaikovski: Concierto para violín y orquesta. Schumann: Sinfonía nº 1. Leonidas Kavakos, violín. Orquesta Nacional de España. David Afkham, director. 82ª Quincena Musical.
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Se había escuchado a Leonidas Kavakos en San Sebastián en fecha relativamente reciente, noviembre de 2019, cuando visitó Kursaal Eszena con la NDR Elbphilharmonie y el maestro Alan Gilbert. En aquella ocasión Kavakos hizo una interpretación deslumbrante del Concierto nº 2 de Bela Bartok, produciendo un sonido bien diferente del que ha ofrecido en Quincena con el más popular Concierto de Chaikovski. Si en Bartok poseía una gran densidad, en Chaikovski era más frágil y ensimismado, más preciosista y redondo. En el escenario Kavakos se mantenía fiel a su estilo, girándose hacia la orquesta, estático, con aires de frialdad; pero su violín contradecía esa apariencia y entregaba un concierto intenso y fiel a sus muchas emociones, a su desmesurada y compleja carga anímica. Chaikovski era reconocible en la sala en todo momento y estaba siendo interpretado con maestría, e incluso pudimos escuchar en el tercer movimiento cierta mordacidad, cierta ironía. David Afkham hizo un buen y continuo trabajo para confluir con un Kavakos sin ataduras, poderoso y libérrimo, y la ONE hizo bien su papel en cada una de sus piezas, quizá algo sobrada de volumen. El público estuvo encantado. 

La Primera de Schumann exhibió muchas virtudes de la Nacional de España. Es una formación equilibrada y de calidad, con un sonido convincente, pero quizá porque Afkham quiso trasladar con la obra optimismo y vitalidad, el sonido de la ONE resultaba excesivo, vigoroso y fuerte hasta un punto francamente innecesario en Schumann, cuya Primera es simplemente más sutil, más emboscada y menos franca. Fue una primavera hermosísima, pero entraban ganas de vendimiar.

Voy a permitirme una -relativa- digresión. ¿Se puede disfrutar de un buen concierto y al mismo tiempo salir contrariado? Se puede y me sucedió. No es fácil imaginar una propuesta menos arriesgada que la presentada por la ONE: Chaikovski y Schumann. Con todo respeto, el Concierto de Chaikovski es probablemente el más trillado del repertorio y el Schumann de la Primera no es, por su parte, el compositor más exigente. Me hubiera gustado escuchar a Kavakos y a la ONE con otro repertorio y no con el programa más conservador que creo haber escuchado a una orquesta en Quincena. 

Abundando, no suelo mencionar las propinas, principalmente porque la mayoría de las veces se tocan de forma inmerecida y por mera rutina. Escuchar la magnífica “Amorosa” de Guridi quizá tenía sentido en el Festival de Santander, un año más hermano univitelino de Quincena, pero ¿en San Sebastián? ¿De verdad? ¿Para mostrar qué? ¿No hay -los hay- compositores vivos en España cuya música merezca ser presentada? Siento como una ocasión perdida que la Orquesta Nacional de España, en clamorosa renuncia a su papel de proa de las formaciones de su sólido entorno musical -bien sólido también aquí en Invernalia, por cierto- haya pasado por Quincena con un programa y una mirada con tanto aroma a alcanfor. ¿Recuerdan la Cantata de Don Rodrigo, de Les Luthiers? Nos descubrieron, por fin nos descubrieron. 

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