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Cafés de Zarzuela: ¿qué le sirvo a usted?

Germán García Tomás
miércoles, 8 de septiembre de 2021
Cafés de Zarzuela © 2021 by Teatro EDP Gran Vía Cafés de Zarzuela © 2021 by Teatro EDP Gran Vía
Madrid, martes, 17 de agosto de 2021. Teatro EDP Gran Vía. Cafés de Zarzuela. Idea original y dirección de escena: Nieves Fernández de Sevilla y Lorenzo Moncloa. Dirección musical y piano: César Belda. Compañía Lírica Nieves Fernández de Sevilla. Reparto: Amelia Font, Santos Ariño, Antonio Torres, Hevila Cardeña, Alicia Montesquiu, Alejandro Rull, Ángel Castilla, Ángel Walter, Diego Falcón, Mariana Isaza y Nancy Catalina. Orquesta y cuerpo de baile. Fragmentos de obras de Ruperto Chapí, Federico Chueca y Joaquín Valverde, Federico Moreno Torroba, Francisco Alonso y Juan Rica. Ocupación: 60%
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Sopla viento fresco para la zarzuela. La Compañía Lírica Nieves Fernández de Sevilla ha vuelto a instalarse dos semanas de agosto en el Teatro EDP Gran Vía, en primer lugar con sus tradicionales funciones de La verbena de la Paloma de Tomás Bretón que han cumplido ya 15 años de forma ininterrumpida (sin contar la parada de 2020) complementadas en esta temporada estival con una imaginativa propuesta teatral que lleva por título “Cafés de Zarzuela”, una especie de tributo a los antiguos cafés de la Villa y Corte que fueron escenario de multitud de creaciones de teatro lírico. 

El argumento de este espectáculo es obra de la veterana directora de la compañía que lleva su nombre y del tenor y director de escena Lorenzo Moncloa, destacado y activo miembro de la saga de artistas que parte de la primera mujer dedicada a la dirección de orquesta en España, la difunta maestra María Dolores Marco. 

El planteamiento teatral de estos “Cafés de Zarzuela” revive, bajo una mirada nostálgica, la esencia del sainete madrileño con ribetes de revista musical, pues la comicidad y cierto componente de sicalipsis impregnan la trama familiar de esta divertida humorada lírica. Ese carácter revisteril se encarna en el personaje al que da vida la estupenda actriz-cantante Alicia Montesquiu: el de Paquita, una joven con la cabeza a pájaros que sirve como camarera en la cafetería que va a reinaugurar por todo lo alto su padre Lorenzo. Éste mantiene relaciones con Teresa, no aceptadas completamente por la madre de ella, Almudena, quien, aparte de ser la antigua propietaria del establecimiento que duda del éxito de su futuro yerno en el negocio, al que vilipendia sin miramiento alguno, desea a toda costa que ambos se casen como prueba de que Lorenzo quiere realmente a su hija. Sin embargo, el dueño del local pretende casar antes a su alocada hija Paquita con un buen partido, pero la ingenuidad e inmadurez de ella hace bastante difícil la empresa. En el ínterin, se suceden muchas escenas disparatadas con el apoyo de los números musicales de zarzuela y revista elegidos, cuyos originales contextos se adaptan a las nuevas situaciones planteadas. 

Todo va en la misma línea del espectáculo del propio Lorenzo Moncloa presentado hace dos años en este mismo coliseo (Álbum de Zarzuela), pero completamente alejado de su definición de antología lírica, como en cierta manera era el caso entonces, pues ahora nos hallamos ante un libreto teatral con planteamiento, nudo y desenlace. 

En esta creación escénica se nos invita a no tomar la vida en serio, como suscribe el fox-trot de Luna de miel en el Cairo de Francisco Alonso al final de un espectáculo que funciona a las mil maravillas desde una puesta en escena sencilla y funcional con algún pequeño apoyo de proyecciones cinematográficas de Madrid en blanco y negro, sosteniéndose por encima de todo por la excelente labor de la totalidad de los profesionales que dan lo mejor de sí en sus cometidos actorales y vocales, aunque prima muchísimo más el componente puramente teatral. Apariciones estelares de cada uno con cartelones cinematográficos de fondo. 

Amelia Font, otro miembro de la saga Font-Marco, es una pieza clave para conferir toda la autoridad matriarcal y generar conflicto entre los familiares mediante sus modos cortantes e intimidatorios, en una versión menos histrión que la de su ya icónica Tía Antonia de La verbena, de la que sigue metiéndose en sus carnes año tras año en este escenario. Evoca al comienzo en su monólogo el ambiente de los cafés y tertulias antes de que suenen las 'seguidillas' que abren La Revoltosa

Antonio Torres, con su buena planta y hechuras de galán, es el chulesco Lorenzo, un papel que le viene como un guante para su siempre estupenda desenvoltura escénica en nuestro género lírico, destinando su profunda y robusta voz baritonal para el oportuno 'Chotis del café' de María Manuela de Moreno Torroba -en origen para tenor-, silabeado con gusto y casticismo madrileño pese a algún traspiés con la letra en este día del estreno. 

La soprano Hevila Cardeña demuestra ser otra magnífica actriz que aquí nos regala su entrega vocal en la arriesgada romanza 'Cuando está tan hondo' de El barquillero de Chapí, abordada con mucha intención expresiva. El barítono Santos Ariño como el comerciante Santiago es otro insigne representante de la vieja escuela que se le ha dado de nuevo en esta propuesta teatral ese rol de galán maduro tan cercano a su personal visión del Don Hilarión bretoniano, conservando una voz timbrada y muy bien entonada, como manifestó en elegantes modos en el 'Vals del Caballero de Gracia' de La Gran Vía de Chueca y Valverde. 

La mencionada Alicia Montesquiu, con su sonsonete “¿Qué le sirvo a usted?” dirigido a todo parroquiano, es una actriz cómica que se lleva al público de calle en otra golosina teatral ideada por Fernández de Sevilla y Moncloa, una “niña tonta” que hace participar a los espectadores en el fox-trot 'Vino tinto con sifón' de La chula tanguista de Juan Rica, popularizado por Lilian de Celis, Marujita Díaz y Olga Ramos, por citar a tres de las más grandes cupletistas. 

Y es que la participación del público es otra de las señas de identidad de estos shows: además de para bailar el cuplé, aquí se hace especialmente apremiante recabar percusionistas para el preludio de El tambor de granaderos con el director musical del espectáculo, César Belda, controlando todo el tinglado percusivo. 

Asimismo, hay que subrayar el buen hacer cómico del tenor Alejandro Rull como el sobrino de Santiago con la cara negra y las actuaciones conjuntas de Ángel Walter (genial 'Película' de El bateo), Ángel Castilla y Diego Falcón, un trío de ases que borda números como el 'Terceto de las cigarreras' de De Madrid a París del dúo Chueca-Valverde (ataviados de la forma más esperpéntica en su ejercicio de travestismo) o el 'Vals de los borrachos' del desconocido título de Chapí La cara de Dios, manifestando su irrisorio estado de embriaguez por los pasillos del teatro. 

Las cantantes colombianas Mariana Isaza y Nancy Catalina cumplen gratamente su labor de camareras, cantando la primera de manera estimable la romanza de una de las Leyendas de Bécquer (El cristo de la calavera) musicalizadas por Belda. Éste se pone al frente desde el piano de siete únicos instrumentistas en el mismo escenario, en su mayoría jóvenes con ilusión y muchas ganas, que a modo de orquestina de cafetín reviven lo mejor posible las melodías convocadas, un modelo parecido al que la Compañía Lírica Ibérica adoptó en el recoleto Teatro Reina Victoria en el verano de 2019.

En definitiva, Nieves Fernández de Sevilla y Lorenzo Moncloa, en su voluntad de mantener vivo el género lírico español, han ideado una fórmula perfectamente válida y creemos que exitosa para que, desde la creatividad, el buen criterio y el respeto escrupuloso a su idiosincrasia, se mantenga más vivo que nunca. Enhorabuena a todos y que vayan tomando buena cuenta los responsables de las grandes instituciones musicales madrileñas a la hora de dar cabida a estas muy loables y dignas propuestas. 

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