Austria

El conflicto está planteado y nada va a cambiar

Juan Carlos Tellechea
jueves, 9 de septiembre de 2021
I Capuleti e Montecchi según Gregor Horres © 2021 by Reinhard Winkler / Landestheater Linz I Capuleti e Montecchi según Gregor Horres © 2021 by Reinhard Winkler / Landestheater Linz
Linz, domingo, 4 de abril de 2021. Anna Alàs i Jové en el papel de Romeo e Ilona Revolskaja, una soprano lírica en flor en el de Julieta brillan con magníficas voces, prístinas, naturales, sin sobreesfuerzos, nobles en timbres, perfectamente formadas y flexibles; es un gran placer escucharlas.
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La régie de Gregor Horres es extraordinaria en esta puesta en escena de Capuletos y Montescos, de Vincenzo Bellini. El director escénico guía muy bien a los intérpretes. 

Esta pieza sobre el destino de Romeo y Julieta lleva varias décadas reapareciendo con mayor frecuencia en los escenarios de ópera. La razón es la riqueza de las melodías y las gratificantes intervenciones de los solistas.

En el Landestheater de Linz las cantantes principales resultan ser un contundente golpe de suerte. Para ambas intérpretes, se trata de sus debuts en este escenario. y en sus respectivos papeles. Anna Alàs i Jové en el papel de Romeo e Ilona Revolskaja, una soprano lírica en flor en el de Julieta brillan con magníficas voces, prístinas, naturales, sin sobreesfuerzos, nobles en timbres, perfectamente formadas y flexibles; es un gran placer escucharlas.

Además, las dos tienen una calidad interpretativa excelente. Se adueñan del escenario en el primer segundo de aparecer en él. La intensa expresión de los ojos, chispeantes en los pasajes de conflicto, radiantes en la felicidad suprema o temerosos en la tristeza más profunda surgen con total expresividad en los primeros planos faciales captados por la cámara. Julieta es la chica idealista que lucha por su amor. Romeo es creíblemente el joven impetuoso, rebelde y temerario (¡adorable chaval!). Es increíble lo que logra Alàs i Jové y cómo disfruta de este exigente rol.

El escenario intemporal (Elisabeth Pedross), muestra un ambiente lúgubre, de tragedia, consciente de que lo importante no es el mobiliario sino la luz adecuada para los personajes. El vestuario de Yvonne Forster se ajusta estilísticamente a la intemporalidad de la tragedia amorosa más famosa de la literatura universal.

Anna Alàs i Jové. © 2021 by Reinhard Winkler / Landestheater Linz.Anna Alàs i Jové. © 2021 by Reinhard Winkler / Landestheater Linz.

Junto a las dos cantantes, los miembros del elenco del Landestheater Linz suenan venerables: el Capellio del bajo Dominik Nekel, muy elocuente; el heroico Tebaldo de Joshua Whitener con un agudo radiante y también sin esfuerzo; y el Lorenzo de Michael Wagner muy fidedigno. Para el director italiano invitado, Enrico Calesso, la música de Bellini está en sus genes, así que nos regala una espléndida ejecución de la Bruckener Orchester (con solos maravillosos) y de los dos sonoros coros masculinos de este teatro.

Hay estructuras y hábitos que no pueden ni quieren romperse o cambiarse. Capuletos y Montescos trata de la pareja de amantes más famosa del mundo y sitúa a las familias enemistadas en el centro de la obra. Los amantes son un juguete, apenas una nota a pie de página. El conflicto está planteado y nada va a cambiar, como describe Gregor Horres esta trama; un enredo que también puede interpretarse en términos de política internacional.

La muerte de Julia al lado de Romeo fue abordada con fruición por la régie. Cuando se trata de bel canto todo director de escena piensa siempre qué hacer con la pieza. Pero esta es una obra de cámara en un gran escenario y Horres la toma tal como es. Bellini, uno de los tres grandes del belcantismo ocupa un lugar especial en la producción operística italiana del siglo XIX. De los 34 años de su vida se conservan diez óperas que, por un lado, tienden un puente entre el chispeante estilo virtuoso de Rossini y el "realismo" psicológico de Verdi y, por otro, llevan el tipo de ópera belcantista romántica emocionalmente intensa a su máxima expresión.

En esto, Bellini tiene un importante rasgo distintivo único. Despoja a la ópera de toda su brillantez, a menudo vacía, traslada la "acción" al interior de los personajes, por así decirlo, y le encanta sumergirlos en una melancolía abismal. Del esfuerzo por desarrollar la música y el sonido enteramente a partir de la palabra, dando preferencia a la simplicidad de la expresión sobre el esplendor interesado, surgen las melodie lunghe, lunghe, lunghe que Verdi encontraba tan características de Bellini. Esto hace de cada interpretación de sus óperas un delicado acto de equilibrio. Esta producción puede calificarse de muy exitosa. Si el público hubiera podido presenciarla en directo en estos días, es seguro que habría estallado en tempestuosas y largas, merecidas ovaciones. ¡Enhorabuena!

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