Alemania

A House of Call, My Imaginary Notebook

Juan Carlos Tellechea
lunes, 27 de septiembre de 2021
Vimbayi Kaziboni y Heiner Goebbels © 2021 by Astrid Ackermann / Berliner Festspiele Vimbayi Kaziboni y Heiner Goebbels © 2021 by Astrid Ackermann / Berliner Festspiele
Düsserldorf, martes, 7 de septiembre de 2021. Gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf. Ensemble Modern Orchestra. Director Vimbayi Kaziboni. Heiner Goebbels (1952), A House of Call; My Imaginary Notebook, ciclo para orquesta en cuatro partes con voces grabadas, compuesto en 2021 y estrenado mundialmente en el Musikfest de Berlín el 30 de agosto de 2021. Orquestación y transcripción de cantos y melodías de varios continentes Heiner Goebbels y Diego Ramos Rodríguez (Madrid, 1989). Iluminación Heiner Goebbels y Hendrik Borowski. Ingeniero de sonido Norbet Ommer. Concierto ofrecido en el marco del año Joseph Beuys 2021 y de la comemoración del 250º aniversario de Ludwig van Beethoven. 50% del aforo, reducido por las medidas de prevención e higiene contra la pandemia de coronavirus.
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El celebrado compositor Heiner Goebbels nos ha obsequiado una experiencia musical impresionante con su gigantesca obra A House of Call; My Imaginary Notebook, estrenada mundialmente en la inauguración del Musikfest de Berlín 2021 y aclamada este martes en la gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf.

Los casi 70 instrumentistas de la Ensemble Modern Orchestra, magníficamente dirigidos por Vimbayi Kaziboni, realizaron una brillante ejecución de la pieza que confronta de diferentes maneras textos, así como cantos, conjuros, llamadas, invocaciones, oraciones, expresiones orales, poemas y canciones de Europa, Asia, América y África conservados en registros fonográficos históricos. La espléndida orquestación y las meticulosas transcripciones fueron realizadas por el compositor y violinista Diego Ramos Rodríguez.

Vimbayi Kaziboni dirigiendo «A House of Call; My Imaginary Notebook» a la Ensemble Modern Orchestra. © 2021 by Astrid Ackermann / Musikfest Berlin.Vimbayi Kaziboni dirigiendo «A House of Call; My Imaginary Notebook» a la Ensemble Modern Orchestra. © 2021 by Astrid Ackermann / Musikfest Berlin.

El material utilizado en la composición es producto de un revelador proyecto de investigacion de la cátedra Georg Büchner del Zentrum für Medien und Interaktivität (ZMI) en el que trabajó la teatróloga y dramaturga Dra. Astrid Schenka en el Internationales Forschungskolleg “Interweaving Performance Cultures“, de la Universidad Libre de Berlín con apoyo de la Universidad Justus Liebig, de Gießen (donde Goebbels fue profesor y director del Instituto de Ciencias Teatrales aplicadas).

Un silencio sepulcral

La interpretación asombró tanto a los espectadores que éstos guardaron el más absoluto silencio durante varios segundos al concluir la ejecución y apagarse las luces del escenario, antes de estallar en prolongadas ovaciones y estridentes exclamaciones de aprobación. El compositor, también presente en la función, subió al escenario para compartir con los músicos y el director los efusivos aplausos de la platea.

Vimbayi Kaziboni. © 2021 by Astrid Ackermann / Musikfest Berlin.Vimbayi Kaziboni. © 2021 by Astrid Ackermann / Musikfest Berlin.

La orquesta conducida por Kaziboni decidió entonces repetir en los bises un emocionado y rítmico pasaje que incluye el canto africano Ti gu go inîga mî (Algunos de ellos dicen...), en la voz de un joven del pueblo herero (una etnia del grupo bantú), grabado en cilindro de cera en 1931 en Windhoek (Namibia) y que evoca un levantamiento contra la bárbara colonización genocida del Imperio Alemán, bajo Guillermo II, en la región. El registro se conserva en el Museo Etnológico de Berlín, de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano.

La colosal obra de poco más de 100 minutos de duración, sin intervalo, comienza de forma bastante incidental. Algunos músicos suben al escenario y todo da la apariencia de que están preparándose para la presentación. Solo el volumen del altavoz está muy elevado y vaticina que aquí va a ocurrir algo grande. Paulatinamente entran otros instrumentistas, así como el director Kaziboni, quien habrá de dirigir la pieza con una energía, precisión y claridad impecables.

Inconformismo

Al tic tac del arranque se une una sencilla secuencia armónica, repetida en un bucle sin fin, procedente de un órgano electrónico. Éste viene arropado por retazos de música de diferentes estilos: con instrumentos de jazz (saxofón), pop (guitarra eléctrica), clásica (vientos y cuerdas) y de entretenimiento (piano eléctrico). El primer contrabajista también toca a veces el bajo eléctrico; todos los músicos están amplificados electrónicamente.

La vanguardia se une aquí al free jazz, el ritmo pop a la microtonalidad, la religión a la política, la literatura a la música tradicional y la estética hardcore a una mezcla de estilos descaradamente bella apodada musica impura. Por supuesto, Goebbels no deja de lado a sus grandes y adorados artistas favoritos, James Joyce, Heiner Müller, John Cage, Samuel Beckett, Pierre Boulez.

No hay demarcaciones tajantes; el destacado compositor (o anticompositor, si lo vemos desde su propia perspectiva) Heiner Goebbels, quien cumplirá 70 años de edad en 2022 y siempre se ha sentido incómodo con las formas tradicionales, sigue fiel a su filosofía que da sustento a la disconformidad y a la transgresión en House of Call, My Imaginary Notebook.

En diagonal

La ruptura de lo formal se expresa ya en la disposición de las sillas de la orquesta, que se abre lateralmente hacia el público, como si la platea formara parte del colectivo musical. El director no se sitúa en el centro, sino sobre el lado derecho del escenario, de modo que los espectadores pueden ver perfectamente su deslumbrante labor y la óptima respuesta de la Ensemble Modern Orchestra. Las cuerdas están situadas en ángulo recto respecto a la alineación orquestal habitual en diagonal hacia el público. Al fondo, ocupan sus lugares seis percusionistas con una abundante variedad de instrumentos, entre ellos un enorme dulcémele (címbalo).

La posición de la orquesta facilita las entradas y salidas de los músicos, quienes junto con la acertada dirección de la iluminación (Hendrik Borowski) y del sonido ((Norbert Ommer), estructuran la velada en 15 secciones, divididas en cuatro partes: I. Stein Schere Papier (Piedra, papel, tijera); II. Grain de la Voix; III. Wax and Violence; y IV. When Words Gone.

Dimensión de una gran sinfonía

La composición tiene las dimensiones de una gran sinfonía de algún autor contemporáneo con el que Goebbels tiene en común no solo el gusto por la mezcla de estilos, sino también su sentido de la dramaturgia. El compositor de A House of Call* inserta cuidadosamente esas introvertidas secciones en las que incluso son posibles breves citas de Parsifal, con colores sombríamente solemnes de corno inglés y violonchelo.

Un fogonazo de luz (relámpago) y el estallido de un trueno, como si estuviéramos en medio de una tormenta eléctrica, pone fin a la introducción de la obra y abre el espacio para las voces humanas que ahora darán forma al ciclo. Son las voces que el compositor encontró a lo largo de su vida las que recorren desde este momento la pieza como un cantus firmus. Así escuchamos a Heiner Müller, analizando el tormento de Sísifo (en su drama Traktor, de 1955/1961/1974), o a la anciana madre (ya centenaria) del compositor, recitando unos versos de Joseph von Eichendorff.

Voces lejanas

La mayoría de las voces, siempre protagonistas aunque nunca presentes sobre el escenario, proceden del archivo de fonogramas del citado Museo Etnológico con canciones de Armenia, Irán, Georgia y del pueblo Uitoto de la Amazonia, así como del sudoeste de Alemania, entre otros lugares. Sus sonidos emanan de los altavoces situados encima de los músicos y anuncian la distancia temporal y espacial que es comentada o completada por la orquesta.

Hablan también de una época en la que el interés por las voces de tierras lejanas estaba caracterizado por el racismo. A Hans Lichtenecker, un escultor alemán que se dedicaba a la investigación racial, se le oye aquí bramando de forma imperativa Achtung, Aufnahme! (¡Atención, grabando!). Un coro de niños de Namibia, que Lichtenecker grababa en 1931, entona bajo presión, como se advierte de forma audible, la famosa canción protestante Nun danket alle Gott (Ahora, demos todos gracias a Dios).

La nueva pieza de Heiner Goebbels, quien en su día fue uno de los fundadores de la Sogenanntes Linksradikales Blasorchester (Denominada Orquesta de Vientos de la Izquierda Radical), muestra aquí una vertiente política que pertenece al fenómeno de la "voz" tal y como el compositor la trata en su enfoque enciclopédico. Una colección de material, publicada por la editorial Neofelis, de Berlín, proporciona información esclarecedora sobre las grabaciones y lo que el compositor asocia con ellas.

Descripción

Heiner Goebbels y Vimbayi Kaziboni con la Ensemble Modern Orchestra en la Philharmonie de Berlín. © 2021 by Astrid Ackermann / Musikfest Berlin.Heiner Goebbels y Vimbayi Kaziboni con la Ensemble Modern Orchestra en la Philharmonie de Berlín. © 2021 by Astrid Ackermann / Musikfest Berlin.

Goebbels mismo describe su obra como un ciclo de composiciones en cuatro partes en el que el Ensemble Modern Orchestra responde a las voces que el compositor ha conservado en un archivador/registro imaginario; voces que ha encontrado en proyectos, viajes, encuentros o en archivos -a veces por casualidad- y que ahora vuelven con sus propios sonidos y lenguajes y "marcan el tono". Son expresiones orales inconfundibles y "peculiares" que en esta ocasión, en su mayoría por primera vez, tienen la palabra en un escenario de concierto.

La gigantesca pieza es la suma del pensamiento de contracorriente de este maravilloso anticompositor, que siempre ha conseguido y sigue consiguiendo el equilibrio entre filosofía, rock, resistencia, vanguardia y éxito de público con sus producciones de teatro musical, verbigracia el concierto escénico Eislermaterial (1998) (Material de Eisler) y Vier Fäuste für Hanns Eisler (1977) (Cuatro puños para Hanns Eisler), ésta realizada conjuntamente con Alfred Harth, uno de sus compañeros en la Denominada Orquesta de Vientos de la Izquierda Radical.

En sus transcripciones, Goebbels retoma el colorido tonal, el “melismatismo“, los ritmos y la intensidad de los originales; los piensa, los sueña y los continúa componiendo, los contamina con todos los refinamientos clásicos imaginables, con patrones de música minimalista, cascadas de percusión y enigmas. Los hallazgos acústicos han seguido creciendo en su imaginación y se han convertido en piezas independientes, que por un lado nunca desmerecen su respetuoso original y por otro encajan coherentemente en esta suite.

El diálogo

Los músicos de la orquesta les responden, individual o colectivamente, como el coro en un responsorio: comentan, interrumpen, apoyan y contradicen. El título de House of Call se inspira en un pasaje en la página 41 de la novela humorística Finnegans Wake (la última) de James Joyce , no muy lejos de la expresión onomatopéyica roaratorio que iba a dar nombre a la obra radiofónica de John Cage.

Es una obra radiofónica que me impresionó mucho, afirma Heiner Goebbels en la publicación de la editorial Neofelis, porque John Cage lee las 628 páginas de la difícil novela de Joyce en medio de un flujo de muchas voces, mesóstico a mesóstico, como una escritura cantada del lenguaje. Así es como Roland Barthes describe la aspereza de la voz (Le grain de la voix, 1981) (El grano de la voz), y esta aspereza es la que conforma el común denominador de las voces que han encontrado su camino en mi cuaderno imaginario, agrega el compositor.

El bramido de un rebelde

La orquesta no participa en el canto, pero los instrumentos comentan a menudo los acontecimientos que se oyen a través de los altavoces con golpes de acorde colectivos. Las diferencias se destacan en la agudeza del ataque, la textura de los sonidos; a veces áspera en los trinos, otras veces en las técnicas inusuales de la interpretación. En la orquestación de Diego Ramos Rodríguez prevalecen las combinaciones sonoras fuertemente luminosas. La impresión de incontenible urgencia prevalecería impertérrita, si no fuera por el fuerte final, cuando todos los músicos de la orquesta se ponen a cantar y recitan a Samuel Becket (final de la novela corta Worstward Ho) en una nota recitativa fija, similar a un mantra o a una letanía.

 Así se cierra esta fascinante velada con una oración secular que se convierte en un réquiem por los movimientos ascendentes y de ruptura de la música centroeuropea de los últimos 50 años. Se trata de una música que se abrió al mundo desde la torre de marfil de la música clásica de Europa central, a la que le gustaba dar la espalda al mundo, pero sin renunciar jamás a sus especiales logros.

Heiner Goebbels es la figura central y más exitosa de esta apertura, siempre expuesto a los peligros del cruce (crossover) y del pop, pero abrumando de forma constante con su coherencia gracias a su pensamiento lateral. La pieza concluye arribando al punto cero en el que el lenguaje y la música se unen por fin. Algo así como el bramido terminante del rebelde silencioso e inconformista que es Heiner Goebbels en su obra magistral más completa y madura.

Notas

A house of call (a) a place, usually public house where journeymen of a particular trade assemble, when carriers call for commissions, or where a person may be heard of or contacted (now historical); (b) (gen,) a house (or, in extended use, a place) that a person visits regularly, or that is often visited (now rare). Webster's Dictionary 1909 / Oxford English Dictionary 2020) /A house of call (a) un lugar, por lo general una casa pública donde se reúnen los oficiales de un oficio particular, cuando los transportistas piden comisiones, o donde una persona puede ser escuchada o contactada (ahora histórico); (b) (gen,) una casa (o, en uso extendido, un lugar) que una persona visita regularmente, o que es visitada a menudo (ahora raro). Webster's Dictionary 1909 / Oxford English Dictionary 2020)

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