España - Cataluña

‘For us’

Jorge Binaghi
viernes, 29 de octubre de 2021
Schwanewilms y Martineau © 2021 by Life Victoria Schwanewilms y Martineau © 2021 by Life Victoria
Barcelona, lunes, 18 de octubre de 2021. Recinto modernista del Hospital de Sant Pau. Lieder de Mahler, Debussy, Duparc y Wolff (bises de R. Strauss). Anne Schwanewilms (soprano) y Malcolm Martineau (piano). Lieder de Zemlinsky, Poulenc y Viana de Motta por Rita Morais (soprano) y Ester Lecha (piano). Life Victoria 2021
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Lamento que este no haya sido el concierto de inauguración. Ya ha habido algunos otros a los que no he podido asistir, pero en este caso el esfuerzo mereció totalmente la pena, y más. Iba, por empezar, convencido de que el programa sería otro, y me llevé también en esto una grata sorpresa.

De la primera parte dedicada a los nuevos jóvenes artistas - Rita Morais (soprano) y Ester Lecha (piano)- diré poco: sólo que el programa también fue inusual y variado (incluso en el más conocido de los tres autores, que era Poulenc). De Zemlinsky tal vez haya que lamentar tanto diminutivo en los textos. De Viana de Mota que fue un placer escuchar el portugués como lengua de cámara. Las versiones fueron dignas aunque más bien modestas por parte de ambas intérpretes.

Pero el concierto que siguió, si no fue memorable, estuvo cerca. Y eso que Schwanewilms cantó con un dedo vendado, y aunque eso no influya en la voz, sí lo hace en el estado físico y anímico del artista. Y es cierto que en un par de momentos hubo oscilaciones en la entonación, notas calantes e incluso tuvo que volver a empezar en la conocida Invitation au voyage de Duparc porque lisa y llanamente se perdió. Pero con buen humor aunque visiblemente incómoda lo retomó sin más percance.

Pongo esto por delante porque no quiero decir que se haya tratado de un recital perfecto, pero la elección del mismo y la mayoría de las canciones que se sucedieron fueron las de una gran artista. Y qué acompañante. No descubro hoy a Martineau, pero sólo con sus Mahler, sus exquisitos Debussy, y el último Wolff habría para subirlo (metafóricamente, por supuesto) al cielo de los grandes pianistas acompañantes.

Sí iba yo preparado para un empacho de lied alemán, y tampoco. Ni siquiera acerté con el autor. Mi gran sorpresa fueron los dos franceses, las obras elegidas en todos los casos, y la claridad de la dicción (y el francés no suele ser fácil para los alemanes). Como el tema de este año del ‘Life’ son los viajes (en sentido amplio del término), tuvimos ‘el viaje de ascensión’, ‘los viajes poéticos’, ‘los viajes a la melancolía’ y ‘los viajes de fantasía’

Empezamos con Mahler y a un titubeante Das himmlische Leben (que mejoró claramente en la última mitad), siguió un buen Das Urlicht (que yo lo prefiera por mezzo o barítono no es más que eso, una preferencia), y un ya totalmente seguro y exultante Wo die Trompeten blasen. Y diré que con estos tres terminó la parte más conocida del recital. 

Porque el Debussy siguiente, las Proses lyriques no se escucha con mucha frecuencia, y lo que hizo Schwanewilms con la complicidad de Martineau es de decir ‘chapeau’. Una exquisitez con sus cuatro títulos, ‘De rêve’, ‘De grève’,’De fleurs’ y ‘De soir’ a cual mejor aunque me inclino por el clima logrado en los dos últimos. De Duparc se escuchó el menos frecuente Au pays où se fait la guerre, seguido de los dos clásicos, la ya mencionada Invitation y por supuesto Phidylè (en las dos hubo alguna tensión en el agudo y las notas calantes evocadas al principio de la crónica, pero son para eso, para la mención de crónica: no hicieron mella en la interpretación). 

Anne Schwanewilms (soprano) y Malcolm Martineau (piano) en el festival Life Victoria 2021. Barcelona, Hospital de Sant Pau, 18 de octubre de 2021. © 2021 by Life Victoria.Anne Schwanewilms (soprano) y Malcolm Martineau (piano) en el festival Life Victoria 2021. Barcelona, Hospital de Sant Pau, 18 de octubre de 2021. © 2021 by Life Victoria.

Terminó el concierto con cuatro ejemplos de los Mörike-Lieder de Wolf. Del conocido ‘Im Frühling’ se pasó a los menos socorridos ‘Gesang Weylas’, ‘Das verlassene Mägdlein’ y ‘Auf einer Wanderung’, todos parejos, pero el último sensacional. Un amigo gran conocedor se manifestó algo molesto por la artificiosidad instalada en la interpretación del autor y sus obras cantadas por Elisabeth Schwarzkopf. Y si es verdad que esta tradición pesa en el canto de Schwanewilms, también lo es que el amaneramiento, de haberlo, es mucho menor que en Schwarzkpof (en particular en la parte final de su carrera).

Todavía quedaba algo más, los bises. Siempre importantes. Y aquí sí apareció Richard Strauss, que yo creía iba a ser el centro de la velada. Pero antes del primero, Schwanewilms y Martineau hablaron al público para dedicarlo a la memoria de Edita Gruberova que había fallecido pocas horas antes (poco importa que yo no haya sido un gran admirador de la diva eslovaca a partir de los últimos años 80 del pasado siglo, ni en ópera ni en canto de cámara, pero sin duda se trata de una figura importante que tuvo y tiene su legión de seguidores, y ante la muerte hay consideraciones que son secundarias cuando no pamplinas). Y muy adecuadamente eligieron Traum durch die Dämmerung (Sueño en el crepúsculo). Cuando después de los aplausos a Gruberova y a la interpretación volvieron, no sé si muchos repararon en lo que dijo Schwanewilms, pero se trata de dos simples palabras que recogen el misterio y el sentido final de la ejecución de un lied, aunque sea en público: ‘for us’. Y para ellos fue una magnífica versión de Ach Lieb, ich muss nun scheiden!, que tuvieron la gentileza de compartir con nosotros.

Yo firmaba por tener un recital así cada semana del resto de mi vida, y seguro que me iba a sentir mucho mejor

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