España - Cataluña

‘Let us sleep now’

Jorge Binaghi
viernes, 5 de noviembre de 2021
Kramer, War Requiem © 2021 by A. Bofill Kramer, War Requiem © 2021 by A. Bofill
Barcelona, domingo, 21 de noviembre de 2021. Gran Teatre del Liceu. Britten, War Requiem (Coventry, Catedral, 30 de mayo de 1962). Puesta en escena: Daniel Kramer. Escenografía y videocreación: Wolfgang Tillmans. Vestuario: Nasir Mazhar. Iluminación: Charles Balfour. Maestro de armas: Nicky Moffat. Intérpretes: Tatiana Pavlovskaya, Mark Padmore y Matthias Goerne. Orquesta y Coro (preparado por Pablo Assante) del Teatro. VEUS - Cor Infantil Amics de la Unió (Josep Vila i Jover, director). Director: Josep Pons.
0,0004663

La frase es la última de uno de los poemas ‘no sacros’ que cantan los solistas masculinos mientras el coro entona el ‘requiescant in pace’ para poner punto final a la monumental y magnífica obra de Britten, que ahora se ha visto en el Liceu escenificada. Me permito repetirme de la anterior reseña sobre el mismo título publicada aquí mismo porque sigue siendo una obra desdichadamente no del todo bien conocida aunque sí apreciada en lo mucho que vale.

“[…] el gran Benjamin Britten había aprovechado la oportunidad de la reapertura en 1962 de la catedral de Coventry bombardeada a finales de la segunda guerra para una original obra de tolerancia y pacifismo […], que debían cantar un inglés -su ‘long time companion’ Peter Pears-, un alemán –nada menos que un Fischer Dieskau- quienes cantarían los textos ingleses antibélicos de Wilfred Owen (muerto en la primera guerra mundial), y una rusa -la gran Vishneskaya- que al final se quedó en su patria por esas cosas del cáncer de paranoia, mediocridad y burocracia que dio por tierra con el socialismo real. Por suerte ahí estaba la gran Heather Harper para aprenderse la parte en diez días (y el latín que canta la soprano con el coro, el ‘tradicional’ texto del réquiem será fácil, pero la parte no) y a ella se la escuché las dos primeras veces que oí este Requiem a tantos años de distancia (en su estreno argentino en 1966 y en su última actuación pública en Nürnberg para recordar los cincuenta años del final de la contienda -al menos en Alemania).”

Britten, War Requiem . Dirección musical: Josep Pons. Dirección escénica: Daniel Kramer. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, octubre de 2021. © 2021 by A. Bofill / Gran Teatre del Liceu.Britten, War Requiem . Dirección musical: Josep Pons. Dirección escénica: Daniel Kramer. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, octubre de 2021. © 2021 by A. Bofill / Gran Teatre del Liceu.

Habiendo tenido el privilegio de conocer a Harper en la vida cotidiana sé perfectamente qué hubiera pensado de la idea de poner decorados y vestuario a este Réquiem, pero tengo que añadir que, si no me parece agregar nada y sí distraer un poco de texto y música, no se han producido aquí las tropelías que, con el mismo tipo de obra, han tenido que sufrir Verdi y Mozart (y Bach, aunque en su caso el objeto de interés hayan sido sus Pasiones y no un requiem) y varios otros oratorios de diversos autores (Haendel es un caso bastante peculiar y aparte, pero cómo no, lo escucharemos en concierto igual que una próxima ópera barroca). Eso sí, nunca había visto tantos asociados a los aspectos escénicos.

Lo mejor fueron las luces y el movimiento del coro. Aunque no leo (y menos en un programa de mano virtual que debería coexistir con el de papel) las explicaciones de los directores de escena y otras elucubraciones, al parecer el final con profusión de árboles y plantas y pimpollos de flores quiere indicar la esperanza y el predominio de la naturaleza sobre el pobre mundo humano. Yo no he visto en la obra una glorificación de la primera y sí (especialmente en los poemas, pero también en el texto latino) la conmiseración y piedad que causan la locura y estupidez humanas. Será la obra de un pacifista que lo pagó bastante caro por serlo (no fue el único; Bertrand Russell fue otro), pero no me parece que el texto deje mucho lugar al optimismo o a la exaltación del mundo natural (que en todo caso nos estamos cargando con esmero). 

Britten, War Requiem . Dirección musical: Josep Pons. Dirección escénica: Daniel Kramer. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, octubre de 2021. © 2021 by A. Bofill / Gran Teatre del Liceu.Britten, War Requiem . Dirección musical: Josep Pons. Dirección escénica: Daniel Kramer. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, octubre de 2021. © 2021 by A. Bofill / Gran Teatre del Liceu.

Dicho esto fue un espectáculo visualmente bello, muy bien iluminado, y obviamente la parte menos lograda fueron las evoluciones de los solistas (la soprano, como estaba siempre rodeada del coro, algo mejor). Se trata de una coproducción con la ENO londinense y el National Kaohsiung Center for the Arts (Weiwuying).

Fue la primera prueba del coro con su nuevo director y el resultado pareció entre bueno y muy bueno, y con excelente predisposición para la parte actoral. La ovación que acogió a Pons al final de su agotadora labor rubricó la excelente actuación que ha realizado no sólo en este caso sino también en sus esfuerzos por mejorar, como ha sucedido, la orquesta (no entiendo por qué este organismo -que conoció momentos realmente críticos- sigue teniendo mala fama entre varios colegas dentro y fuera de España). También fue excelente la actuación del coro de niños.

De los solistas, que respetaban el deseo inicial de Britten, incluso para el mismo tipo de voces, se puede decir que estuvieron muy bien, cada uno con sus cualidades. Por ejemplo, Pavlovskaya demostró que podía hacer bien algo que no fuera ópera italiana (en especial Verdi y Puccini) aunque confieso que su latín me sonó exótico. La parte es difícil y lució segura y pareja en todo el registro.

Britten, War Requiem . Dirección musical: Josep Pons. Dirección escénica: Daniel Kramer. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, octubre de 2021. © 2021 by A. Bofill / Gran Teatre del Liceu.Britten, War Requiem . Dirección musical: Josep Pons. Dirección escénica: Daniel Kramer. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, octubre de 2021. © 2021 by A. Bofill / Gran Teatre del Liceu.

Padmore debutaba en el Liceu y la elección del título fue ideal. El timbre no es precisamente bello, pero canta bien y con intención, y el hecho de ser el único con el inglés de lengua natal lo ayudó aún más.

No es que el inglés de Goerne no sea magnífico (a mis oídos no ingleses resultó el más claro), y el barítono alemán cantó estupendamente y además tuvo la suerte de una parte que siempre resulta ser la más agradecida (aunque las dificultades para los tres sean parejas). Es sólo una suposición, pero como Britten tenía presentes las voces para las que escribía, puede ser muy bien el color de Fischer Dieskau, que de los tres (como en este caso también) era el más bello.

Aunque el Teatro no estaba colmado, sí estuvo muy poblado, no noté más que una deserción en los pisos bajos, y los aplausos parecían muy sinceros en el entusiasmo. Una buena noticia. A ver cuándo tenemos una verdadera ópera de Britten en escena. 

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.