Alemania

Atrapados por el teatro musical

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 29 de diciembre de 2021
Sophie Kassies, Schaf  © 2021 by Matthias Stutte Sophie Kassies, Schaf © 2021 by Matthias Stutte
Mönchengladbach, sábado, 27 de noviembre de 2021. Theater Mönchengladbach. Matiné. Schaf (Oveja), teatro musical de Sophie Kassies para niños a partir de 5 años, con obras de Henry Purcell, Georg Friedrich Händel y Claudio Monteverdi. Régie, Katja Bening. Escenografía y vestuario, Heiko Mönnich. Dramaturgia, Ulrike Aistleitner. Intérpretes: Oveja (Gabriela Kuhn), Príncipe Lorenzo (Robin Grunwald), 1a Cantante (Maya Blaustein), 2da. Cantante (Susanne Seefing), 1er. Jugador (Guillem Batllori), 2do. Jugador (Markus Heinrich). Primera violinista, María del Mar Vargas Amezcua. Violonchelo, Lorena Meiners. Clavecín, Avishay Shalom. 50% del aforo, reducido por las medidas de prevención e higiene contra la pandemia.
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Hay que ver lo bien que se portan chicas y chicos cuando acuden al teatro y ven una pieza que los atrapa, incluso musicalmente, desde un primer instante. La laureada escritora neerlandesa Sophie Kassies creó en 2004 esta obra, titulada “Schaap“ (en alemán “Schaf“), para subrayar la importancia de la amistad y de la confianza en uno mismo. 

Varias veces premiada desde entonces, la pieza estrenada durante una matiné este sábado en el Teatro de Mönchengladbach, en una excelente puesta de Katja Bening, con dirección musical del israelí Avishay Shalom (también clave), cuenta con una selecta elección de composiciones de Henry Purcell, Georg Friedrich Händel y Claudio Monteverdi.

Traducido literalmente, el título de la obra en español sería “Oveja“, pero tratándose de la gracia y simpatía del personaje principal, convengamos en que se trata de una ovejita o corderita muy dulce, joven y tierna encarnada con gran amor y entrega por la exquisita actriz Gabriela Kuhn.

Todo el mundo quisiera ser algo especial y tener un gran nombre. Esta ovejita también quería destacarse de la masa de sus compañeras de rebaño y dejar de llamarse simplemente oveja, aunque lo sea. En la verde pradera (escenografía y vestuario Heiko Mönnich) se encuentra con un príncipe, Lorenzo (brillante el tenor Robin Grunwald), que tampoco está satisfecho consigo mismo y huye de sus deberes como infante de la casa real (igual que ocurre en la vida cotidiana).

Schaf, teatro musical de Sophie Kassies sobre música de Henry Purcell, Georg Friedrich Händel y Claudio Monteverdi. Régie, Katja Bening. Theater Mönchengladbach, noviembre de 2021. © 2021 by Matthias Stutte.Schaf, teatro musical de Sophie Kassies sobre música de Henry Purcell, Georg Friedrich Händel y Claudio Monteverdi. Régie, Katja Bening. Theater Mönchengladbach, noviembre de 2021. © 2021 by Matthias Stutte.

¿Qué príncipe quisiera tener como amiga a una oveja común y corriente? Sin embargo, por último, priman la amistad y la conciencia de sí mismos por encima de todas las cosas y la corderita decide mantener, con toda la razón, su nombre genérico.

Los tres instrumentistas (la primera violinista María del Mar Vargas Amezcua, la violonchelista Lorena Meiners, y el clavecinista Avishay Shalom) se encuentran al lado izquierdo delante del escenario, pero no hundidos en el foso, sino al mismo nivel de las butacas de las niñas y de los niños, para que ellas y ellos también puedan maravillarse viendo y escuchando la ejecucion musical directamente.

La régie y su equipo están convencidos de que a los chicos de todas las edades les es beneficioso escuchar música clásica. Lo mejor sería que los pequeños aprendieran un instrumento y en tal sentido hay estudios que sostienen que el desarrollo cognitivo y el de la motricidad fina están relacionados con esta experiencia. En definitiva, que estarían encantados de conseguir que muchos niños se entusiasmaran con la música clásica y ya tienen ideas para otros proyectos de teatro integrador para chicos de diferentes naciones y orígenes culturales.

El público menudo, asi como los mayores que los acompañaban, disfrutaron en grande del estreno de la obra, mezcla de teatro y comedia musical, muy bien concebida por Katja Bening y apta para chicas y chicos a partir de cinco años. Esta vez no hubo ajetreo en el vestíbulo como ocurre durante los estrenos de obras infantiles. Como la sala solo se llenó a medias debido a la pandemia, fueron menos las familias que pudieron participar en el esperado acontecimiento previo a la Navidad. El telón del escenario ya estaba corrido antes del comienzo. Los coloridos decorados animaban la zona de juego y las "ovejas", como se vio a continuación, jugaban con cubos de madera, daban volteretas o se acurrucaban con su osito de peluche.

Los chicos, admirablemente disciplinados, se sumergieron rápidamente en la trama: La ovejita pastaba con algunas de su especie en un hermoso y verde prado y allí fue donde conocíó a Lorenzo, un príncipe que iba a ser coronado rey pero que tenía miedo de la tarea. Los dos se hicieron muy amigos, y la oveja debía ahora encontrar un nombre para sí misma, de modo que su amigo pudiera distinguirla de los demás animales.

Esto resultaba ser bastante difícil. Cada vez que Lorenzo gritaba su nombre, balaban todas las ovejas del hato. Cuando por fin le trajeron en una gran caja un nombre especialmente diseñado para ella, la ovejita no quiso abrir este obsequio. Prefirió -algo también aceptado por Lorenzo, quien ya había podido liberarse de los deberes reales asignados- "seguir siendo ella misma, es decir, una 'oveja' “.

Schaf, teatro musical de Sophie Kassies sobre música de Henry Purcell, Georg Friedrich Händel y Claudio Monteverdi. Régie, Katja Bening. Theater Mönchengladbach, noviembre de 2021. © 2021 by Matthias Stutte.Schaf, teatro musical de Sophie Kassies sobre música de Henry Purcell, Georg Friedrich Händel y Claudio Monteverdi. Régie, Katja Bening. Theater Mönchengladbach, noviembre de 2021. © 2021 by Matthias Stutte.

Algunos pasajes, como una escena en el cementerio o una con la comunidad de monjes a la que Lorenzo se había unido por poco tiempo en su desesperación, probablemente no eran comprensibles para los niños. Otras, sin embargo, como el colorido ajetreo del carnaval, la divertida escena del guardián de la puerta de la ciudad que no dejaba entrar a nadie sin nombre o los divertidos efectos de una tormenta eléctrica, hicieron las delicias de los niños. Todo el elenco tiene aquí un desempeño extraordinario, tanto en los papeles hablados como cantados.

La soprano Maya Blaustein, y la mezzosoprano Susanne Seefing, luciendo unos atuendos especialmente hermosos (dignos de un cuento de hadas), tuvieron papeles exigentes, ricos en coloraturas, que dominaron con brillantez y gracia, acompañadas con precisión y sensibilidad por el trío de músicos.

A diversas niñas y niños, entrevistados al término de la función, les pareció un bonito gesto el que la ovejita no quisiera otro nombre para ella; a otros les encantó la música; y a otros más que, al final, la obra concluyera llevándose todos bien. Pero, lo más importante, es que todos quisieran venir nuevamente al teatro para ver otra pieza infantil.

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