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China

El camino de China hacia la geopolítica

Juan Carlos Tellechea
jueves, 6 de enero de 2022
Mapa de Asia Central © Dominio Público Mapa de Asia Central © Dominio Público
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La política geoestratégica de China con respecto a Irán y al Medio Oriente está ganando en influencia a expensas de Estados Unidos, y la Unión Europea haría bien en ajustar su compromiso con Teherán, especialmente en lo que respecta a la cuestión nuclear, aprovechando asimismo las negociaciones que se celebran actualmente en Viena. Dicho en otras palabras, respaldando activamente un levantamiento de las sanciones contra Irán.

Investigación

Un amplio estudio sobre el creciente influjo de China en el Cercano y Medio Oriente acaba de ser publicado por la Fundación Ciencia y Política (Stiftung Wissenschaft und Politik, SWP) del Instituto Alemán de Política Internacional y de Seguridad. Autora del análisis es la sinóloga Dra. Angela Stanzel, investigadora del área de Asia, en el citado gabinete estratégico que asesora al gobierno y al parlamento de Alemania.

La política exterior de la República Popular China (RPC) se ha presentado tradicionalmente como una política de intereses hacia un país o región. Los intereses económicos han estado prototípicamente en primer plano. Esto cambió cuando el jefe de Estado chino y líder del partido, Xi Jinping, llegó al poder en 2012.

Los intereses van ahora claramente más allá de las cuestiones económicas, afirma la Dra. Stanzel en su muy interesante estudio, titulado El camino de China hacia la geopolítica. Estudio de caso de la política china con respecto a Irán en la interfaz entre los intereses regionales y la rivalidad de las potencias mundiales.

Síntesis y recomendaciones

La política exterior china está en el Cercano y Medio Oriente, especialmente en Irán, en la intersección de los intereses regionales y la rivalidad de las potencias mundiales.

∎ Los intereses de China en Oriente Medio chocan cada vez más con los de Estados Unidos, por lo que la orientación de la política exterior china con respecto a esta región ha cambiado significativamente. Pekín se preocupa cada vez más por equilibrar la influencia de Estados Unidos en la región.
∎ Las relaciones con Irán ofrecen a China varias oportunidades para equilibrar la influencia de Estados Unidos. Decisivas para la política china con respecto a Irán son las ideas reguladoras de una influencia igual o desigual de las principales potencias mundiales en una región determinada, en este caso el Cercano y Medio Oriente.
∎ El discurso chino apuntala los cambios en la política exterior china, en la que el "equilibrio duro" o "blando" es cada vez más la característica de una política regional "geopolitizada". Esta política geoestratégica regional con respecto a Irán demuestra que China está ganando influencia allí a expensas de Estados Unidos.
∎ Los actores alemanes y europeos necesitan una comprensión más profunda de la "política de equilibrio" china. Esto permitiría a Alemania y a la UE evaluar correctamente y también cuestionar la retórica de los dirigentes chinos.
∎ Sobre esta base, Alemania y la UE deberían adaptar su compromiso con Irán especialmente en lo que respecta a la cuestión nuclear iraní. Además, el nuevo gobierno federal alemán debería abordar de forma global y coordinada en el seno de la Unión Europea la acción exterior en terceros países con el fin de responder a los retos planteados por China. Esta coordinación debería tener lugar también en el marco transatlántico.

Potencia mundial

En particular, Pekín está trabajando para posicionar a China como una potencia mundial segura de sí misma, y ya no solo como una potencia regional opuesta a Estados Unidos. La política exterior china, cuyo objetivo es hacer realidad el ascenso de China a potencia mundial, tal y como prescribe Xi Jinping, va ganando protagonismo a la vista de sus propias ambiciones políticas globales y de la competencia sistémica con Estados Unidos.

La pretensión de Pekín de un "ascenso pacífico" es cada vez más sospechosa de desafiar deliberadamente el actual orden mundial y el equilibrio de poder. Sin duda, China se perfila como la potencia con mayor potencial para cambiar la primacía estadounidense en las próximas décadas.

No es nada nuevo, el hecho de que el ascenso de China plantee nuevos retos a otros Estados y organizaciones internacionales, ya que cuestiona las relaciones de poder establecidas a nivel regional y mundial y refuerza las alternativas ideológicas a la concepción occidental de orden.

Más allá de Asia-Pacífico

Sin embargo, lo interesante es que la política exterior china, incluso más allá de la región de Asia-Pacífico, se encuentra ahora en la interfaz entre los intereses regionales y la rivalidad global de poder.

Este es también el caso del Cercano y Medio Oriente, que ha adquirido una importancia creciente para China en los últimos años, tanto económica como política y geoestratégicamente. La cuestión que se plantea tras esta evolución es hasta dónde llega la política regional geoestratégica de la República Popular de China. ¿Qué instrumentos, medios y estrategias utiliza China en regiones tradicionalmente ajenas a su esfera de influencia geopolítica para impulsar sus propios objetivos frente a Estados Unidos?

En Irán

Evolución de la influencia china en la economía iraní en la última década. © 2021 by SWP.Evolución de la influencia china en la economía iraní en la última década. © 2021 by SWP.

Destaca especialmente la política de China hacia Irán. En Irán, en particular, los intereses de China chocan cada vez más con los de EE.UU., simplemente debido a la continua posición dominante de Estados Unidos en esta región. Como se demuestra en este análisis, la política china respecto a Irán se desarrolla teniendo en cuenta especialmente la rivalidad geopolítica entre Pekín y Washington.

Por lo tanto, Irán se presta como caso de estudio para una política regional china "geopolitizada". Aquí se ve -en primer lugar- que el discurso chino hace tiempo que se apropió del objeto de investigación de la teoría occidental del "equilibrio de poder" y, lo que es más importante -en segundo término- que se ha trasladado a la elaboración de políticas chinas.

Equilibrar

El objetivo de la política china es equilibrar la influencia geoestratégica de Estados Unidos en el Cercano y Medio Oriente con medios tanto "suaves o blandos" como "duros" (limitados). Al apoyar a Irán mediante incentivos económicos o cooperación en materia de seguridad, por ejemplo, China, con su cooperación, ha evitado que Irán quedara aislado por Estados Unidos que, bajo la nefasta administración del presidente Donald Trump, rompió unilateralmente el acuerdo nuclear firmado en Viena en julio de 2015. El factor decisivo para la política de China es, por tanto, la idea de un orden político que permita a las grandes potencias mundiales ejercer la misma influencia en una región determinada, en este caso Oriente Medio.

La política geoestratégica regional de China en Irán repercute también en los intereses de Alemania y la Unión Europea (UE) en el país y en la región. Para Alemania y la UE, la máxima prioridad en las relaciones con Irán la tiene la preservación -¡y el cumplimiento! - del referido acuerdo nuclear, el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC). En este sentido, la cooperación sino-iraní también es relevante para Alemania y la UE en términos militares. Además, una mejor comprensión de la política de equilibrio de China permite a Alemania y a la UE evaluar y cuestionar correctamente la retórica de los dirigentes chinos.

Importancia subordinada

La importancia subordinada de Irán en la política exterior de Alemania y de la UE ya no hace justicia a la aspiración de Europa de ganar más autonomía estratégica y asumir un papel geopolítico más fuerte en el mundo. Por lo tanto, Alemania y la UE deben examinar o desarrollar nuevas opciones sobre cómo pueden representar sus intereses en Irán de forma más eficaz.

Si bien Europa y Alemania, con sus recientes estrategias para el Indo-Pacífico, han creado una base para intensificar la cooperación política y económica con los países asiáticos, no hay que dejar de lado a los países de otras regiones del mundo. El objetivo de fortalecer la democracia, el Estado de Derecho y la capacidad de recuperación que se persigue en el Indo-Pacífico debería aplicarse también en otros lugares. La estrategia de conectividad global "Global Gateway" anunciada por la UE en septiembre de 2021 se presta a un compromiso tan enfáticamente basado en los valores de la UE en Irán, así como en la OCM en su conjunto.

El éxito de la aplicación de las asociaciones del Portal Global previstas puede vincular más estrechamente a Irán y a toda la región con la UE, tanto política como económicamente, y proporcionar una política alternativa creíble para financiar el desarrollo de infraestructuras.

Actor geoestratégico

En definitiva, el análisis de los planteamientos chinos de "equilibrio" deja claro que el cambio de la política exterior china hacia la geoestrategia también se está produciendo en regiones en las que hasta ahora apenas se percibía a China como actor geopolítico. Para Alemania y Europa, esto significa que China aparece ahora también como un actor geoestratégico en la periferia de Europa, y esta presencia puede reducir el alcance de la política europea. restringir el margen de maniobra de la política europea.

Para el nuevo gobierno alemán, encabezado por el canciller socialdemócrata (SPD) Olaf Scholz, el reto de encontrar la manera de tratar con China como socio y competidor del sistema es, por tanto, cada vez mayor. Por ello, es aún más importante que Alemania no se quede sola en la UE. La acción de política exterior en terceros países debe realizarse con el objetivo de hacer frente a los retos que plantea China. China, de forma global y coordinada dentro de la UE.

Será inevitable una mayor orientación valorativa de la política alemana hacia China, por lo que el gobierno alemán debiera subrayar en cualquier diálogo con Pekín que la competencia sistémica no es entre China y Estados Unidos, sino entre China y la comunidad transatlántica como tal. Solo sobre la base de una política alemana hacia China, orientada a los valores y bien coordinada, podrían ser superados los actuales desafíos que plantea China.

Cuestión de Taiwán

En concreto, esto se refiere en primer lugar a la cuestión de Taiwán, a la influencia china en la política y la economía en Europa y, por último, a los intentos de Pekín de construir un frente geoestratégico contra Estados Unidos y, por tanto, también contra la comunidad de valores occidental en su conjunto.

Aunque las prioridades de la política exterior china siguen estando en otras regiones, el país desempeña un papel cada vez más activo en Oriente Medio. El hecho de que el Cercano y Medio Oriente no fuera una prioridad para la política exterior china durante mucho tiempo se debe a que su interés en la región se limitó a asegurar el suministro energético de China.

En el pasado, los dirigentes chinos no percibían la región principalmente desde una perspectiva estratégica. La región del Cercano y Medio Oriente fue dejada geoestratégicamente en manos de Estados Unidos, por lo que a menudo se habló de China como un free rider (como lo fue en Afganistán, por ejemplo).

Confiado en el Golfo

Pekín sigue confiando en la estructura de seguridad existente en el Golfo, basada en una asociación de décadas entre los Estados y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), para proteger sus importaciones de petróleo.

Mientras tanto, la región ha ido ganando importancia para China, tanto económica como políticamente. Recientemente, la política exterior china en el Cercano y Medio Oriente ha ido adquiriendo cada vez más elementos estratégicos que incluyen la participación en la política de seguridad.

Así lo demuestran las extensas visitas del Ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, a la región, también este año. Más allá de los intereses económicos de China en la región, ésta encaja casi perfectamente en la cambiante política exterior china, o mejor dicho, en la visión de la política exterior del presidente chino Xi Jinping, quien prevé posicionar a China como un país independiente y seguro de sí mismo, como una potencial mundial. La participación china en el Cercano y Medio Oriente también debe considerarse en este contexto.

Cada vez más importante

Según uno de los principales expertos chinos en Oriente Medio, Sun Degang, profesor de la Universidad de Fudan en Shanghai, la región del Cercano y Medio Oriente será incluso más importante estratégicamente para Pekín que para Washington porque la región es el núcleo desde el que China puede cooperar y competir estratégicamente con otras grandes potencias. Los dirigentes de Pekín están comprendiendo ahora el papel que podría desempeñar el Cercano y Medio Oriente en la expansión de los objetivos estratégicos de China.

Xi Jinping resumió los principales intereses de China en el Cercano y Medio Oriente en 2014: en un discurso de apertura durante el Foro de Cooperación China-Árabe (CASCF) en un marco de cooperación "1+2+3" (hezuo geju), que puede considerarse una estrategia china para profundizar en la cooperación con los Estados de la región en tres ámbitos fundamentales ("1+2+3"). En él, el suministro de energía es prioritario para la cooperación (1), seguido de las infraestructuras, el comercio y las finanzas (2), y las nuevas industrias de alta tecnología, la tecnología nuclear, el espacio y las energías renovables (3).

Estrategia de China

El documento de estrategia de China para las relaciones con los Estados árabes de 2016, el documento oficial chino más relevante hasta la fecha en el que se establecen las directrices de la política china en la región, reitera estos tres objetivos de cooperación. El primer interés central de China en la región es, por tanto, su propio suministro energético seguro. La demanda de petróleo del país es enorme y se cubre en gran parte con petróleo procedente del Cercano y Medio Oriente; hasta la mitad del crudo importado por China procede de allí.

En 2019, un total de 43 países suministraron petróleo crudo a la República Popular China, de los cuales nueve países del Cercano y Medio Oriente proporcionaron el 44,8% de las importaciones de petróleo crudo de China. En consecuencia, China ha ampliado el comercio con la región y se ha convertido en un importante socio económico e inversor.

Según la Direction of Trade Statistics (DOTS) del Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2020 los mayores socios comerciales de China (importaciones y exportaciones) en el Cercano y Medio Oriente fueron Arabia Saudí con más de 67.000 millones de dólares (equivalente al 1,4%), Estados Unidos Emiratos Árabes Unidos (EAU) con casi 49.300 millones de dólares (1,1%) e Irak con más de 30.000 millones de dólares (0,6%). La balanza comercial con Irán fue de algo menos de 15.000 millones de dólares.

Ruta de la Seda

Vías ferroviaria y marítima de la Nueva Ruta de la Seda. © by Dominio Público / Wikipedia.Vías ferroviaria y marítima de la Nueva Ruta de la Seda. © by Dominio Público / Wikipedia.

En el centro de la creciente presencia económica de China en la región se encuentra la Iniciativa china de la Franja y la Ruta (BRI), más conocida como la Nueva Ruta de la Seda, cuyo objetivo principal es abrir los mercados locales a los actores comerciales chinos y asegurar un suministro de petróleo diversificado. Hasta la fecha, China ha acordado memorandos de entendimiento con 17 Estados del Cercano y Medio Oriente sobre la cooperación en el marco de la BRI.

Desde el establecimiento de la BRI en 2013, Pekín ha destinado al menos 123.000 millones de dólares a financiar proyectos relacionados con la BRI en el Cercano y Medio Oriente -en comparación con los 500.000 millones de dólares que se calcula que China ha invertido en otros 50 países en 2018.

Además, siguiendo su tercer interés central, el país está invirtiendo cada vez más en nuevas industrias, como la "Ruta Digital de la Seda" (DSR), que forma parte de la BRI. China ya ha firmado acuerdos de 5G con los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo, el sistema de satélites chino BeiDou presta servicios de navegación al mundo árabe y las empresas chinas de tecnologías de la información y la comunicación, como Huawei Technologies Company, son cada vez más activas en el sector de las energías renovables.

Yibuti, primera base

Yibuti. © by Dominio Público.Yibuti. © by Dominio Público.

Con todas estas actividades, la seguridad y la estabilidad regionales son cada vez más importantes para los dirigentes chinos si quieren salvaguardar los intereses fundamentales de su país en el futuro. El ejemplo más destacado del interés chino por la seguridad en la región es la primera base militar china en el extranjero, el puerto de Yibuti.

Su principal objetivo es permitir que el ejército chino proteja y, en caso necesario, evacue a los ciudadanos chinos que viven en la región en caso de una situación de crisis. China está mostrando ahora un claro interés en profundizar sus actividades políticas y de seguridad en el Cercano y Medio Oriente que, aunque todavía son modestas en comparación con las de otras potencias como Estados Unidos y Rusia, están creciendo rápidamente.

Los esfuerzos de China para resolver la cuestión de las armas nucleares iraníes, que se tradujeron en la firma del acuerdo nuclear iraní (JCPOA) en 2015, también deben considerarse en este contexto: por un lado, su participación en las negociaciones en el marco del E3+3 (Alemania, Francia, Gran Bretaña + Estados Unidos, Rusia, China), y por otro, su apoyo a las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (UNSR).

¿“Mejor“ potencia?

Este compromiso en materia de política de seguridad se corresponde con el objetivo de China de posicionarse como una potencia mundial segura de sí misma, más concretamente como una potencia mundial que está (al menos) a la altura de EE.UU. e incluso persigue una política "mejor" que la estadounidense o la rusa. Pekín formula esta pretensión con el concepto de la llamada "diplomacia de las grandes potencias con carácter chino" (zhongguo tese daguo waijiao), lanzada en 2014, que se esfuerza por hacer que las "relaciones entre las grandes potencias" sean más ventajosas para China.

Desde el punto de vista chino, aunque la competencia sino-estadounidense se manifiesta principalmente en la región Indo-Pacífico, Estados Unidos trata de intensificar cada vez más la competencia con China en la región del Cercano y Medio Oriente. Cuanto más invierte China en infraestructuras para (su propio) suministro energético, en mercados de exportación y en seguridad en esa región, más chocan sus intereses con los de Estados Unidos, simplemente por su continua posición dominante en la región.

Verbigracia, desde la óptica china (y, naturalmente, no solo desde esta visión), Estados Unidos quiere dominar el Cercano y Medio Oriente para controlar los recursos energéticos del Golfo. Por otra parte, la estrategia de política exterior de Pekín consiste en que China se esfuerce por alcanzar sus objetivos en la región alineando sus propios intereses con los de los países del Cercano y Medio Oriente con los que quiere establecer una relación equilibrada, y al mismo tiempo balancear la influencia de Estados Unidos en la región.

Ningún interés en Irán como potencia atómica

Las relaciones económicas de China con Irán son con mucho menos pronunciadas que las de otros estados del Cercano y Medio Oriente. Sin embargo, la relación con Irán tiene una gran importancia política, ya que influye decisivamente en la estabilidad regional. Un conflicto entre Irán y uno de sus vecinos podría poner en peligro la estabilidad regional y, por tanto, también las inversiones de China en la región.

Solo por esta razón, es poco probable que la República Popular China tenga interés en que Irán se convierta en una potencia nuclear. Probablemente sea aún más importante para los dirigentes chinos que Irán no se convierta en un competidor como potencia nuclear.

Al mismo tiempo, Irán desempeña un papel importante en la política exterior estadounidense debido a esta amenaza potencial para la región y la estructura de seguridad mundial. Desde la perspectiva de China, esto ha contribuido a distraer a Estados Unidos de la región de Asia-Pacífico. Probablemente, a China le gustaría que esta situación se mantuviera, si fuera necesario con el apoyo chino.

Seguir distrayendo a Estados Unidos

Esta dicotomía ilustra el régimen de sanciones impuesto a Irán por su programa nuclear. China apoyó los esfuerzos diplomáticos del E3+3 para resolver la cuestión nuclear iraní, lo que llevó a la firma del JCPOA en 2015. del JCPOA en 2015, y posteriormente apoyó la relajación gradual de las sanciones internacionales contra Irán. Los intereses de China se alinearon así con los de Estados Unidos y la UE.

Su cálculo para participar en las negociaciones del JCPOA se basó en el hecho mismo de que tenía que cumplir con sus obligaciones y su estatus de miembro permanente (P5) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Como potencia del P5, era indispensable que China desempeñara un papel en tan importantes negociaciones en el entonces nuevo formato E3+3. A partir de entonces, utilizó esta contribución para señalar que había actuado de acuerdo con una potencia mundial responsable. Otro motivo puede haber sido el de evitar el posible daño a sus intereses económicos en Irán en las negociaciones.

Sin desafiar a Estados Unidos, pero bajándole los pantalones

Al mismo tiempo, China socavó las medidas de sanción impuestas por los Estados Unidos (bajo la nefasta administración del presidente Donald Trump) y sus aliados, como las está socavando hoy en día en diferentes condiciones. El trasfondo de todo esto no son solo los intereses económicos, sino también las consideraciones geopolíticas. China parece estar llevando a cabo un acto de equilibrio que presumiblemente pretende mejorar las relaciones con Teherán sin desafiar a Estados Unidos. Al mismo tiempo, China quiere ganar influencia en Irán a costa de unos Estados Unidos que siguen divididos, polarizados y debilitados internamente.

Por ello, en primer lugar, merece la pena analizar el discurso de los expertos y líderes de opinión regionales chinos. A los expertos regionales chinos rara vez se les permite desviarse de la línea oficial del partido; solo por esta razón, sus declaraciones son reveladoras. Esto demuestra que el debate sobre la teoría occidental del "equilibrio de poder" se ha abierto paso en el discurso chino.

Este discurso deja claro que China está lidiando tanto con las consecuencias geoestratégicas de su rápido ascenso como con la reacción discursiva estadounidense a la cambiante situación mundial. La ampliación del concepto central de la teoría del equilibrio, distinguiendo entre el equilibrio de poder "duro" para lograr un equilibrio "duro" y el equilibrio de poder "blando" para lograr un equilibrio "blando" suscitó un vivo interés en China.

Blando o duro

Esta ampliación del concepto repercutió en las ideas sobre cómo podía configurarse la política exterior china. El discurso chino sustenta los cambios en la política exterior del país, en la que el equilibrio "duro" o "blando“ se está convirtiendo cada vez más en una característica de la política regional geoestratégica.

En segundo lugar, este discurso ya se ha trasladado a la política china. La política china de equilibrio puede demostrarse empíricamente mediante el análisis de la política china con respecto a Irán, ya que aquí pueden encontrarse estos mismos elementos de "equilibrio blando" y "duro" bien calibrados como parte constitutiva de la estrategia de política exterior de China respecto a Estados Unidos. Esta estrategia de política exterior también afecta indirectamente a la política de los Estados europeos en la región del Cercano y Medio Oriente.

La política de equilibrio en el discurso y la política exterior chinos

Hasta bien entrada la década de 1980, el pensamiento teórico sobre las relaciones internacionales en la ciencia política china se guiaba por las ideas de Mao Zedong, influidas por el leninismo-trotskismo y orientadas esencialmente a las estrategias de conflicto armado. Solo con la apertura económica y, posteriormente, también científica del país, a partir de mediados de la década de 1980, comenzó una seria recepción de las ideas de la ciencia política occidental. Con el rápido ascenso político de China, los politólogos chinos se orientaron hacia la obra de teóricos principalmente estadounidenses.

La idea (occidental) de que la construcción de la hegemonía es inalcanzable en un sistema multiestatal era y es muy atractiva para los teóricos chinos. Mientras China no estuviera segura de su nueva posición en el mundo, la política clásica de equilibrio en el sentido de "balance de poder" y "equilibrio", con su posición central en la escuela de pensamiento y teoría realista, ejerció la mayor atracción sobre los teóricos chinos.

Parte de la base de que la formación de la hegemonía es inalcanzable en un sistema multiestatal porque la hegemonía es percibida como una amenaza por los demás Estados, lo que les lleva a equilibrar el poder de un potencial Estado hegemónico. Según Raymond Aron, la política del equilibrio obedece a la prudencia necesaria para los Estados que desean preservar su independencia y no estar sometidos a la arbitrariedad de otro Estado que dispone de medios irresistibles.

Los deseos de China

Esta idea también correspondía a los deseos de la República Popular China, que se estaba restableciendo gradualmente en la escena internacional. Los defensores estadounidenses de la estrategia de "primacía" en la década de 1990 abogaban por la mayor ventaja de poder posible para los Estados Unidos sobre todos los rivales potenciales. Esto coincidió con una situación en China en la que el país se preparaba para ver a Estados Unidos como su contraparte directa, tanto pacífica como competitivamente. En este punto, muchos representantes de la escuela teórica neorrealista asumieron de todos modos que la supremacía de los Estados Unidos sería sustituida tarde o temprano por la de otro actor.

En la literatura china, los términos "equilibrio blando o suave" (ruan zhiheng) y "equilibrio duro" (ying zhiheng) se encuentran desde muy temprano. El académico chino Liu Feng, por ejemplo, analiza el papel del "poder blando" y del "poder duro" en la política de equilibrio en su ensayo de 2014 sobre conceptos y teorías de las relaciones internacionales. En el núcleo de su análisis, Liu Feng critica que los conceptos de "equilibrio blando" y "duro", así como el equilibrio institucional (zhidu zhiheng) han ampliado el significado original de la política de equilibrio. Sin embargo, se trata de una mera modificación ad hoc que no hace justicia al supuesto básico, la argumentación y la lógica de la política de equilibrio. Según Liu, el "equilibrio blando" no equilibra el poder de la hegemonía reforzando la propia posición de poder y, por tanto, no cambia el comportamiento de una hegemonía o la estructura de poder existente.

Otros politólogos

El politólogo chino Qi Huaigao analizó el equilibrio de poder entre China y Estados Unidos en la región de Asia-Pacífico ya en 2011 utilizando el equilibrio institucional. Según Qi, China y Estados Unidos han introducido controles institucionales como parte de la profundización de su interdependencia económica, creando un equilibrio a través del sistema internacional. Así, el poder institucional tanto de China como de Estados Unidos ha aumentado. Qi advierte que China y Estados Unidos pueden optar por un equilibrio de poder "duro" para controlarse mutuamente y equilibrar su poder; por tanto, China debe ser cautelosa con respecto a la confrontación sino-estadounidense y seguir aplicando y mejorando la estrategia de equilibrio de poder, pero solo en el marco del equilibrio institucional.

Xie Lichen y Qi Shujie señalan en su artículo de 2015 que China comenzó con una política de "equilibrio suave" hacia Estados Unidos. Esto se demostró, por ejemplo, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuando China votó junto a Rusia en la cuestión de Siria en contra de las preferencias de Estados Unidos. Los dos autores no pudieron identificar una evolución hacia un "equilibrio duro", pero señalan que depende de dos factores el que la política exterior china se desarrolle en la dirección de un "equilibrio duro": por un lado, los cambios en el equilibrio de poder entre países como China o Rusia, por un lado, y Estados Unidos, por otro, y la legitimidad de la hegemonía estadounidense.

Ya no encaja

Hoy en día, la República Popular China puede considerarse una gran potencia que ya no encaja en la categoría de "equilibrio suave". Sin embargo, China solo ha utilizado su poder militar en contadas ocasiones (como en la guerra fronteriza con India en 1962) para desafiar directamente el poder militar de otro Estado. Más bien, China confía definitivamente en el equilibrio "blando" para equilibrar el poder de un Estado más poderoso, y hoy en día solo es Estados Unidos. Aunque China nunca ha desafiado a Estados Unidos militarmente, emerge como la potencia con mayor potencial para cambiar la estructura de poder determinada por la primacía estadounidense en las próximas décadas.

Según el politólogo inglés Stephan Gill, China persigue sobre todo una estrategia de "equilibrio suave" frente a Estados Unidos y lo ha conseguido hasta ahora de dos maneras: en primer lugar, ha promovido instituciones multilaterales que excluyen a Estados Unidos, como la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), un foro de cooperación regional para China, Rusia y Asia Central que consta ahora de nueve miembros (otros Estados tienen estatus de observadores, son socios de diálogo o participantes invitados). Este enfoque se describe en la literatura como "equilibrio institucional". y se refiere a la defensa contra la presión o la amenaza mediante la creación, el uso y el dominio de las instituciones multilaterales.

Desprenderse de Estados Unidos

En segundo lugar, China ha reforzado sus relaciones bilaterales con países que, o bien tienen relaciones débiles con Estados Unidos, o bien, desde la perspectiva china, tienen el potencial o el deseo de desprenderse de la influencia estadounidense. Algunos ejemplos son Filipinas y Sri Lanka en Asia, Yibuti y Tanzania en África, y Brasil y Venezuela en América Latina.

Así pues, desde la perspectiva china, tiene sentido profundizar en las relaciones con los Estados del Cercano y Medio Oriente no solo por razones económicas, sino también políticas, ya que la influencia del gobierno chino en la región podría ampliarse mientras que la estadounidense se reduciría. Si la influencia china crece, el cálculo es que es menos probable que los países del Cercano y Medio Oriente cooperen con Estados Unidos, lo que limitaría la capacidad de Estados Unidos para actuar unilateralmente. Es decir, en el Cercano y Medio Oriente, a China le preocupa en primer lugar hacer retroceder la influencia de Estados Unidos. No se trata (todavía) de equilibrar la influencia de Estados Unidos por medios "duros", por ejemplo en forma de alianza militar o de la construcción de un bloque.

Equilibrio en política exterior

Sin embargo, cuanto más poderosa sea China y más intente posicionarse como potencia mundial, más "duro" será el equilibrio en la política exterior china. Por ejemplo, la asociación estratégica de China con Pakistán contiene algunos componentes "duros" de equilibrio con respecto a la India. El más importante es el apoyo militar que China presta desde hace medio siglo a Pakistán, incluido su programa de armas nucleares.

El equilibrio "duro" implica además la construcción de sus propias capacidades militares, bien visto en el caso de la presencia de la marina china en el Mar de China Meridional. La política de equilibrio de China en el Cercano y Medio Oriente también tiene cada vez más elementos "duros", por ejemplo en forma de relaciones militares más estrechas con Estados como Arabia Saudí o la venta de armas chinas a Irán, Arabia Saudí o Siria.

Entre 2016 y 2020, por ejemplo, China aumentó sus transferencias de armas a Arabia Saudí en un 386% y a los Emiratos Árabes Unidos en un 169% en comparación con el período comprendido entre 2011 y 2015. Aunque la cuota de China sigue siendo insignificante en comparación con la de otros exportadores de armas tradicionales, estas cifras señalan, no obstante, la entrada sistemática de China en la región.

Equilibrio limitadamente duro

Así pues, la política de equilibrio de China avanza continuamente hacia un "equilibrio duro", lo que se hace patente en el intento de contrarrestar a sus rivales mediante un "equilibrio duro limitado", en primer lugar a Estados Unidos. Este limitado "hard balancing" se basa, según T.V. Paul (Thazha Varkey Paul), en alianzas informales o asociaciones estratégicas en las que existe cierta coordinación militar, como los ejercicios militares conjuntos.

En este sentido, no basta con diferenciar entre medidas no militares y militares en el caso de la República Popular China; el análisis muestra que el objetivo central es hacer retroceder la influencia estadounidense y contrarrestarla con sus propias ideas de orden. La política de equilibrio regional de China en la región del Cercano y Medio Oriente también se centra, en última instancia, en el objetivo de crear o aumentar un contrapeso al poder de los Estados Unidos.

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