Alemania

Desde Haydn a Rihm, mucho más que música clásica

Juan Carlos Tellechea
jueves, 27 de enero de 2022
Marc Coopey con la Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein © 2022 by Michael Zerban Marc Coopey con la Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein © 2022 by Michael Zerban
Neuss, domingo, 23 de enero de 2022. Gran sala auditorio de la Stadthalle de Neuss. Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein. Director y violonchelista Marc Coopey. Joseph Haydn, Concierto para violonchelo y orquesta en re mayor Hob VIIb:2. Wolfgang Rihm, “Nachtordnung“ Sieben Bruchstücke für 15 Streicher. Wolfgang Amadé Mozart, Sinfonía nº 33 en si bemol mayor KV 319. Ciclo Mehr als Klassik (Más que música clásica). 40% del aforo, reducido por las estrictas medidas de prevención e higiene contra la pandemia de coronavirus.
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La Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein dirigida por el violonchelista Marc Coppey, abre brillantemente esta velada dominical con el Concierto en re mayor de Joseph Haydn.

Identificado definitivamente en la década de 1950 como obra de Haydn, el concierto escrito en 1783 para el famoso y virtuoso violonchelista Anton Kraft, que tocaba en su orquesta, sigue siendo una pieza emblemática en el repertorio clásico. Igual de seductora en su construcción general, es más elaborada que su predecesora (Hob VIIb:1) a la hora de escribir para el violonchelo y utilizar todas sus posibilidades. Haydn se atrevió más que sus contemporáneos, entre ellos Luigi Boccherini y Giovanni Battista Cirri, por ejemplo, llevando el instrumento a cotas técnicas y expresivas poco exploradas hasta entonces, pero también posteriormente.

Tal es el caso del Allegro moderato, que contiene varios temas. Aunque la entrada del solista, en este caso Marc Coppey, es relativamente discreta (Allegro moderato), el discurso se enriquece a lo largo de un movimiento ampliamente desarrollado que explota el violonchelo en su registro medio más expresivo. En el Adagio, el violonchelo dirige los procedimientos en una atmósfera tranquila, bien diferenciada a lo largo de sus diversas secuencias. El Rondo. Allegro final, en modo popular, se desarrolla con gusto, lleno de hábiles arabescos por parte del solista, al pulsar su “van Wilgenburg“ del lutier veneciano Matteo Goffriller (1711).

Coppey, profesor del Conservatorio Nacional Superior de Música y de Danza, de París, así como director de los prestigiosos festivales Les Musicals de Colmar y Saline Royale Academy d'Arc-et-Senans, es aquí magistral en la defensa de esta pieza, con una sonoridad clara que privilegia la expresividad sin pretensiones.

Los tempos son más bien sabios, sin buscar articulaciones angulosas como en las interpretaciones barrocas. La elección para este programa es encomiable, teniendo en cuenta lo que vendría inmediatamente después: Nachtordnung. Sieben Bruchstücke für 15 Streicher (“Orden nocturno“ Siete fragmentos para 15 cuerdas) de Wolfgang Rihm.

Emocionante e interesante es esta breve pieza compuesta con esquirlas de material altamente expresivo ensambladas en un paisaje sonoro de múltiples descartes. Orden nocturno muestra el arte de Rihm de componer música expresiva inmediatamente accesible en un campo de las más contradictorias partículas sonoras. Son estructuras extremadamente cortas y cargadas de aforismos que se entrelazan en una textura marcada por abruptas contradicciones y violentas incisiones, que tienen el efecto de una sobria observación sobre los límites de lo que se puede sentir y decir, pronunciada sin gran patetismo.

De este triunfo de lo no pretencioso se encargaron los excelentes intérpretes, la Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein y el director Marc Coppey. Con un énfasis disciplinado, lograron una ejecución impresionante en la que se acentuaron claramente los agudos contrastes entre los pasajes rudos -presentados con la necesaria presteza y energía- y los pasajes elegíacos, totalmente retraídos, mientras que la interpretación se apoyó en un marco formal equilibrado.

El final fue absolutamente armonioso, con la Sinfonía en si bemol mayor de Mozart, interpretada de forma inteligente y muy ágil, con un fraseo finamente cincelado y un volumen delicado que contrasta con lo anterior. Dulce y optimista en el Allegro assai; más íntimo, como guardado en una cajita mágica en el Andante moderato; danzarín desde un primer instante en el Menuett; y enérgico e impulsivo por último en el Allegro assai. Acompañadas por excelentes vientos (trompas, oboes y fagotes), las cuerdas brindaron con gran placer su estilo rico, seco y extraordinariamente flexible.

Los clásicos Haydn y Mozart parecen estar especialmente cerca del corazón de Marc Coppey. La reducida formación aporta ligereza. Domina aquí una inquietud productiva. En su tenso hormigueo, todo parece recién inventado. Es la alegría de lo especial, de la vivacidad y la creatividad que tan certeramente contagia Mozart a los músicos y al público. La música como lenguaje que habla directamente al alma y al corazón de sus oyentes. Ovaciones y sonoras exclamaciones de “¡bravo, bravo, bravo“!, pusieron fin a esta extraordinaria velada de la Deutsche Kammerakademie de Neuss.

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