España - Cataluña

How dare you?

Berta del Olivo
martes, 15 de febrero de 2022
Fazil Say © 2021 by Warner Classics Fazil Say © 2021 by Warner Classics
Barcelona, sábado, 5 de febrero de 2022. Palau de la música catalana. Isabella Gaudí, soprano; Fazil Say, piano; Coro Mediano del Orfeón Catalán, Glòria Fernández, directora; Coro Infantil Palau Vincles, Mariona Fernández, directora; Coro Juvenil Palau Vincles, Glòria Fernández, directora; Orquesta Sinfónica del Vallés. Josep Gil, director. Marc Timón: Requiem for a planet obra encargo del Palau de la Música Catalana sobre textos de Greta Thunberg (estreno absoluto); w. A. Mozart: Concierto para piano núm. 21; Fazil. Say: Alla Turca Jazz; Felix Mendelssohn: Sinfonía núm. 3, “Escocesa”. Aforo: 90%
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Prodigiosa tarde musical la vivida en el Palau con un programa que comenzó con Requiem for a planet, obra breve pero de gran fuerza emocional y con un marcado estilo contemporáneo y expresionista, basado en el discurso de la joven Greta Thunberg How dare you? (¿cómo os atrevéis?) realizado en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas de 2019.

La obra comienza con las voces del coro de niñas y niños del Orfeón Catalán y del Palau Vincles acompañadas por la orquesta dibujando melodías distorsionadas y arremolinadas in crescendo a las que responde en primer lugar la orquesta en tutti y a continuación el potente grito de desesperación de la soprano Isabella Gaudí, El Grito de Edvard Munch hecho música. Ritmo trepidante, contrastes dinámicos, risas, gritos y burlas del coro de niñas y niños, hasta que la obra alcanza el clímax al que le sigue la orquesta tocando una melodía repetitiva y monótona, evocando la fase terminal en la que se encuentra la humanidad. Una vez pasado este tramo gris y desesperanzado, la obra entra en un sendero de esperanza, de melodías y armonías consonantes en el que destacan las palabras the change is coming (el cambio está llegando) del coro, igualmente extraídas del discurso de Greta Thunberg.

Tras esta pequeña gran obra de Marc Timón, entró en escena el pianista turco Fazil Say, ¿qué decir de él que no haya dicho ya? Precisamente mi primera crítica en Mundoclasico.com fue de un concierto suyo en Hong Kong, en el año 2005. Y podría repetir cada una de las palabras que escribí entonces

Say adopta una postura arqueada sobre el teclado, como si estuviera a punto de saltar sobre las cuerdas del piano. Sus gestos rayaron lo dramático; en repetidas ocasiones marcó con los tacones de sus zapatos el pulso, e incluso se llegó a escuchar su respiración y murmuraciones “a lo Glenn Gould”, lo que más de una vez suscitó las sonrisas cómplices del público. Y no sólo esto: su mano izquierda dirigía los fraseos ejecutados por la derecha, lo cual, sin duda, le ayudaba en su ejecución, pero que sumado a todo lo demás era, quizás excesivo.

Diecisiete años después, Say continúa siendo Say, y a pesar de sus manías tocando, es muy bueno, como intérprete y como compositor. Con Mozart consigue un sonido de una claridad cálida tan especial y bello. Y en la cadencia del primer movimiento dio rienda suelta a su creatividad, yendo un paso más allá, llevando al límite las interpretaciones a las que estamos acostumbrados, optando por explotar el uso de apoyaturas juguetonas y desenfadadas. Fue una interpretación chispeante y trepidante del concierto de Mozart.

Say continuó con la interpretación de su obra Alla Turca Jazz, fantasía sobre el Rondó de la Sonata para piano en la mayor K 331 de Mozart en su versión para piano y orquesta, donde la Orquesta Sinfónica del Vallés disfrutó acompañando al maestro turco.

Say, tras recibir varios bravos del público, ofreció un bis, Black Earth, obra de Say inspirada en la canción popular turca Kara Toprak (Tierra Oscura), una canción sobre la soledad y la pérdida. En la introducción, Say imita el sonido del instrumento de cuerda turco más popular, el saz, apagando las cuerdas del piano con su mano izquierda, y, sobre todo, imita la principal característica de este laúd, su gran resonancia, dada la redondeada forma de su caja acústica, mediante unos maravillosos efectos de eco. En la sección central, se mezclan estilos jazzísticos y románticos, de estilo apasionado y de gran lirismo. En la parte final, se yuxtaponen los elementos del folclor turco con los motivos jazzísticos y románticos. En definitiva, una obra deliciosa.

El concierto finalizó con la Sinfonía nº 3 "Escocesa” de Mendelssohn, de la que se podrían escribir hojas y hojas sobre su riqueza compositiva. En esta obra pudimos escuchar el gran trabajo del Director Josep Gil al frente de la Sinfónica del Vallés, con un gran nivel y equilibrio entre todas las secciones orquestales.

Así pues, una tarde musical prodigiosa en la ciudad de los prodigios, con el privilegio de asistir al estreno de Requiem for a planet, de escuchar la potente y poderosa voz de Isabella Gaudí, soprano de imponente presencia, y de disfrutar una vez más del genial maestro turco Fazil Say.

Me gustaría cerrar esta crítica destacando el gran trabajo del Coro Infantil Palau Vincles (Palacio de los Vínculos), proyecto social del Palau de la Música Catalana y del Orfeón Catalán cuyo objetivo es fomentar la inclusión e integración social a través de la práctica coral colectiva de niños y jóvenes en zonas o en situaciones vulneradas, desde el convencimiento del gran poder de transformación personal y social de la práctica coral.

Una transformación social tan necesaria en la actualidad y que solo lograremos alcanzar a través de unos vínculos sólidos como los que propone el Palau.

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