Italia

Arte y política

Jorge Binaghi
viernes, 4 de marzo de 2022
Hartmann, La dama de picas © 2022 by Brescia e Amisano Hartmann, La dama de picas © 2022 by Brescia e Amisano
Milán, miércoles, 23 de febrero de 2022. Teatro alla Scala. La dama de picas (San Petersburgo, 7 de diciembre de 1890, Teatro Mariinski), libreto de M. Chaicovsqui y música de P. I. Chaicosvqui. Puesta en escena: Matthias Hartmann. Escenografía: Volker Hintermeier. Vestuario: Malte Lübben. Iluminación: Mathias Märker. Coreografía: Paul Blackman. Intérpretes: Najmiddin Mavlyanov (Hermann), Roman Burdenko (Tomski), Alexei Markov (Yeletski), Julia Gertseva (la Condesa), Asmik Grigorian (Lisa), Elena Maximova (Polina) y otros. Coro (preparado por Alberto Malazzi) y Orquesta del Teatro. Dirección: Valeri Gergiev.
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El 23 de febrero lo recordaré en el futuro, muy probablemente, más que como el golpe esperpéntico de Tejero, como el de la última vez que vi a Gergiev. Cuando el maestro se presentó alguien silbó y otra vez gritó algo que nadie pareció entender. Se dudaba entre las quejas porque no había sido él directamente quien preparara la función (había llegado poco antes del comienzo de esta primera) o por la situación que en ese momento precipitaba (al día siguiente empezó la invasión rusa de Ucrania).

Lo demás es sabido: la Scala le solicitó una toma de posición contra la guerra, el Carnegie Hall lo sustituyó ante los Wiener, Múnich lo relevó al no contestar al ultimátum que caducaba ayer, lunes; su agente internacional lo abandonó el domingo. A estas alturas nadie sabe cómo y si seguirán las representaciones de la obra maestra de Chaivosqui.

Y se ha sumado el ‘problema Netrebko’ que tras una serie de comunicados (diría yo ‘torpes’) al unísono con su marido -quien al parecer ahora se disociaría- ha decidido dejar de actuar de momento (Múnich la había bajado de su cartel, ella se retira de Zúrich, como se retiró, a solicitud ajena, de un concierto en Aarhus, y su concierto ‘privado’ en la ElbPhilharmonie de Hamburgo ha sido postergado a principios de septiembre: tal vez tengan noticias directas del Kremlin).

Uno no puede más que recordar cuando a autores, compositores y artistas se les prohibió actuar, o se fueron por propia voluntad por miedo a lo que se venía venir o por desacuerdo en la desgraciada época que precedió a la segunda guerra mundial. No puede dejar de recordar tampoco a quienes se quedaron, por razones personales, para tratar de hacer algo desde adentro o lisa y llanamente por oportunismo o compromiso real con el régimen. No voy a citarlos a todos. Me limitaré a Toscanini, Walter, Kleiber, Busch, Furtwängler, Karajan, Böhm, todos directores de orquesta, todos grandes batutas, aunque no todos grandes como seres humanos.

Gergiev es uno de mis directores preferidos, y cuando se trata del repertorio ruso y en particular de este autor y ópera (es la tercera vez que lo veía en vivo, si no la cuarta) lo tengo hoy como número uno. Si logró hacer lo que hizo con la orquesta de la Scala (parecía la del Mariinsky) habiendo enviado sólo a su asistente antes (los profesores comentaban el formidable carisma de sus manos y su actitud en condiciones que a otros los llevarían al desastre o a una prestación mediocre) se mereció el triunfo al final de la representación (y me acordé del que había obtenido legítimamente también con su versión de Jovanchina en la misma sala). Para muestra, los preludios o el divertimento pastoril que a algunos pone nerviosos. No digamos ya la escena en el boudoir de la Condesa o la aparición de su fantasma, Realmente lamentaré no volver a verlo, pero creo que estas terribles decisiones alguna explicación o justificación tienen. Al menos él ha sido digno y coherente y no ha abierto la boca. También ha sido el más perjudicado. Ignoro si al reparto se le ha pedido también que se manifieste (son tan rusos como él casi todos, ciertamente no tan personalmente vinculados al señor Putin), pero no creo que lo hayan hecho ni que se los vaya a dar de baja por lo mismo. No me gustan los chivos expiatorios aunque sé que también esto es un daño colateral de una guerra absurda a la que por supuesto soy contrario, como a cualesquiera de las otras, anteriores o contemporáneas, reconocidas o no como tales. Lo malo es que terminará, como todas, pero ciertas pérdidas y heridas no se recompondrán nunca.

Como la espiral de locura es peligrosa y contagiosa, algunos empiezan a pedir que se corte el fragmento del primer acto en que canta el coro de niños (buena intervención de las voces blancas de la Academia de la Scala preparadas por Marco De Gaspari ) por ser belicista. Si se le agregan las expresiones ‘machistas’, a lo mejor a alguien se le ocurrirá poner en el Index esta gran ópera.

'La dama de picas' de Chaicosvqui. Dirección musical, Valeri Gergiev. Puesta en escena: Matthias Hartmann. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2022. © 2022 by Brescia y Amisano.'La dama de picas' de Chaicosvqui. Dirección musical, Valeri Gergiev. Puesta en escena: Matthias Hartmann. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2022. © 2022 by Brescia y Amisano.

Y vayamos al espectáculo en sí. Como al parecer había ganas de abuchear, el que pagó los platos rotos fue el equipo responsable de la nueva producción y en particular el director. Ahora bien, no me gusta Hartmann, pero en comparación con su horroroso Freischütz, que pasó inobservado, este trabajo es el mejor de los suyos. Horroroso todo el cuadro inicial del segundo acto con una tradición a la que toma en solfa de manera estúpida; pero correcto o algo más el siguiente. Inadecuado el cuadro primero del comienzo, feo y oscuro cuando debe ser lo contrario; bueno el cuadro segundo, el de la muerte de la vieja condesa, y notable todo el tercer acto, en sus tres escenas, y en especial la de Lisa.

También un grupo dedicó unos buenos silbidos al protagonista al que se había aplaudido hasta entonces con calor, y ante tal reacción los aplausos se redoblaron. Mavlyanov es un tenor joven, de voz bella y oscura, que en el primer acto (sobre todo el primer cuadro) emitía sus agudos de forma explosiva o rígida, pero enseguida corrigió (ya en la habitación de la Lisa y especialmente al final del primer acto)y consiguió una muy buena interpretación del segundo y tercer acto; si este papel es una opción algo audaz en estos momentos de su carrera se verá más adelante. Tiene, además, buen físico.

'La dama de picas' de Chaicosvqui. Dirección musical, Valeri Gergiev. Puesta en escena: Matthias Hartmann. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2022. © 2022 by Brescia y Amisano.'La dama de picas' de Chaicosvqui. Dirección musical, Valeri Gergiev. Puesta en escena: Matthias Hartmann. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2022. © 2022 by Brescia y Amisano.

Soberbia la Lisa de Grigorian, la mejor de todas las que yo haya visto en escena, y ovacionada con delirio tras la gran escena de Lisa y al final de la función. Muy bueno el Tomski de Burdenko, con su punto de vulgaridad en el grave y en la actuación que al personaje no le va mal. El príncipe de Markov (que al parecer en Viena cantó Tomski hace poco, también con Gergiev) resultó tal vez demasiado oscuro como timbre, pero cantó y actuó muy bien y tuvo un comportamiento escénico distinguido. No sé por qué esta vez Polina no fue el pastor del divertimento, pero Maximova lo hizo muy bien (con una voz quizá demasiado gutural, pero en todo caso aquí no importa). La joven Olga Syniakova hizo bien en papel del pastor, como muy bien la pastora de la diminuta Maria Nazarova, que también cubría el rol de Masha. Para los nostálgicos la excelente Olga Savova bordó el personaje de la gobernanta.

'La dama de picas' de Chaicosvqui. Dirección musical, Valeri Gergiev. Puesta en escena: Matthias Hartmann. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2022. © 2022 by Brescia y Amisano.'La dama de picas' de Chaicosvqui. Dirección musical, Valeri Gergiev. Puesta en escena: Matthias Hartmann. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2022. © 2022 by Brescia y Amisano.

Y se había anunciado a otra extraordinaria, grandísima Olga, la Borodina, en el papel de la Condesa que la hizo triunfar en esas funciones vienesas, pero aquí no llegó. Gertseva fue, de los principales, el único anillo débil por una voz que nunca ha sido extraordinaria y que suena destimbrada, más una actuación algo exagerada (no sé si impuesta por el director de escena) que sólo convenció al transformarse en la joven Condesa poco antes de su muerte; tampoco fue maravilloso su francés en la arieta de Grétry que tiene que cantar. Excelente el coro y los pequeños -o no tanto- papeles masculinos (Evgeni Akimov como Checalinsky y Alexei Botnarciuc como Surin, por ejemplo).

Mientras terminaba esta reseña me han llegado las imágenes de la destrucción de la Ópera de Kharkhiv. Desear que sólo queden destruídos los edificios es infantil e irrealista, pero ese es mi deseo aunque ni siquiera puedo hacer nada para que se cumpla. Rodrigo, marqués de Posa, le grita a su soberano Felipe II: ‘¡Horrenda, horrenda paz, la paz de los sepulcros!”. Pero al ficticio Posa (no al realísimo Poza) lo mataron y esa fue la única paz que supo imponer el rey aunque a su país le costó perder finalmente Flandes. Y fue justicia.

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