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Ucrania

Música y guerra. Un diario para comprender la invasión de Ucrania

Daniel Martín Sáez
lunes, 7 de marzo de 2022
Alexander Sparinsky © by A. Sparinsky Alexander Sparinsky © by A. Sparinsky
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Estos días resulta difícil leer las noticias o encender la televisión si no es para informarse sobre la invasión de Ucrania por parte de la Federación de Rusia. Todas las guerras son preocupantes, pero esta lo es especialmente para Europa. El historiador ucraniano Serhii Plokhy, profesor en la Universidad de Harvard, remonta el origen de este conflicto a las aspiraciones pro-europeas de Kiev: 

Ucrania ha mantenido instituciones y políticas democráticas a lo largo de los tumultuosos años de la transición postsoviética y se ha orientado hacia Occidente en sus aspiraciones geopolíticas y valores sociales y culturales. 

Así lo explica en un libro cuyo título no puede ser más significativo: Las puertas de Europa. Una historia de Ucrania (2015).

La actual invasión evidencia que Europa ha descuidado sus propias puertas. Sin ir más lejos, este importante libro de Plokhy, publicado hace siete años, no se ha traducido a ninguna lengua europea. Una parte importante de nuestra preocupación deriva de la consciencia de haber estado ciegos a esta realidad. Europa está pasmada ante su propia ingenuidad. El hecho de que una amenaza así ni siquiera se haya previsto revela su dificultad para defender sus valores.

Quizá sea demasiado tarde para contribuir a una comprensión plena de Ucrania, o quizá sea el mejor momento. Es imposible saberlo, pero con esta intención ha surgido el proyecto Ucrania. Diario de la invasión, escrito por el músico ucraniano Alexander Sparinsky desde la capital de Kiev, una iniciativa impulsada desde Sinfonía Virtual con el propósito de reflejar la humanidad, la inteligencia y la sensibilidad ucraniana a través de su música, intentando contribuir a entender el país como algo más que el espacio de una guerra geopolítica.

El día 26 de febrero me puse en contacto con Sparinsky para poner la revista a su disposición cuando me comentó que estaba escribiendo un diario desde Kiev para sus hijas, que viven fuera de Ucrania. Al final acordamos publicar este diario junto a canciones de música tradicional ucraniana elegidas por el propio Sparinsky. Además, decidimos publicarlo en formato bilingüe inglés-español, incluyendo los textos originales de las canciones citadas en ucraniano, no sólo con la intención de llegar al mayor número de personas posible, sino también para reflejar la relevancia del diálogo intercultural y de la traducción para la comprensión mutua de las diversas culturas.

El compositor afirma en su presentación del diario que estas canciones reflejan las tradiciones centenarias de la lucha de Ucrania por su libertad. Algunas de ellas, como la siguiente, resultan especialmente emotivas en el actual contexto bélico:

Balancéate, balancéate, hijo mío, soy tu madre.
Querido Dios, querido hijo, maldito enemigo.

Las canciones constituyen, en palabras de Sparinsky, la llama del alma humana y parecen situarse en las antípodas del discurso geopolítico de la guerra y los intereses comerciales. Pero no se trata de presentar en este proyecto una mirada inocente de los conflictos, sino todo lo contrario. Se trata de prestar atención a quienes defienden con la vida sus razones, sus valores y sus ideales. Las canciones patrióticas y los himnos que se han escuchado en todos los telediarios forman también parte de la guerra.

El día 1 de marzo se publicó la entrada del primer día, correspondiente al día 24 de febrero, primer día de la contienda. Esta publicación fue leída en la asignatura de ‘Música y Cultura’ del Grado de Historia y Ciencias de la Música, coincidiendo con las manifestaciones contra la guerra en la Universidad de Granada, como un ejemplo de la importancia de la música en los conflictos militares y, en concreto, de la música tradicional para comprender la cultura de otros pueblos.

A partir de entonces, Sparinsky me envía una noticia cada día narrando su vida en Kiev, sus conversaciones con sus compatriotas, sus impresiones sobre el avance de las tropas rusas, su bajada a los refugios, el sonido de las bombas, los aviones y las sirenas de emergencia, los olores de la guerra, los miedos y esperanzas que les acechan, la defensiva de los ucranianos para entorpecer el avance ruso, los mensajes que recibe desde el extranjero, la dificultad para detectar las noticias falsas, los rumores que se comparten a través de los teléfonos móviles y los relatos que consigue leer a través de internet, desde la acción de las tropas rusas contra la población civil hasta el nacimiento de bebés en las estaciones de metro.

He habilitado una página web donde se están recogiendo todas las entradas del diario, así como otras noticias de interés. Acabo de publicar el día 3 de marzo de 2022, que comienza así:

Hablo por WhatsApp con mi hija mayor. Anna lleva casi dos décadas viviendo y trabajando en el extranjero. A lo largo de la conversación no deja de repetirnos lo que nos espera en Europa en cualquier momento, que sólo tengo que ir, que encontraremos un lugar donde vivir. Trato de calmarla y explicarle lo difícil y peligroso que es dejar Kiev ahora mismo. Demasiado peligroso. Y luego está el aspecto moral: no puedo dejar mi casa, mi ciudad. ¡Esta es mi tierra! Al fin y al cabo, me avergonzaría durante el resto de mi vida, tanto delante de ella como de mi hija menor y de todos los demás... Tengo los ojos, como se suele decir, empapados en lágrimas. ¿Gracias a quién debemos nosotros, los ucranianos, hacer sufrir a nuestros hijos?

Pronto estarán disponibles las siguientes entradas. Aunque lo hago cada día, aprovecho para mandar ánimo a Alexander Sparinsky en la lengua franca con que nos comunicamos normalmente:

Dear Alexander, thank you very much for helping us to understand the reality of Ukraine through music. Best of luck and stay safe!

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