Estados Unidos

Pasado y presente

Roberto San Juan
lunes, 4 de abril de 2022
Miami, sábado, 5 de marzo de 2022. Adrienne Arsht Center. L van Beethoven: 2º movimiento, Allegretto, de la Sinfonía nº 7 en La mayor op 92; C. Simon: Fate Now Conquers; F. J. Haydn: Sinfonía Concertante en Si b mayor Hob. I:105; C. Debussy: Nuages y Fêtes, Nocturnos L. 91, nº I y II; Iberia, de Imágenes para orquesta, L. 122, nº II. New World Symphony Orchestra. Dirección: Stéphane Denève.
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Desde que estallara la guerra en Europa viene siendo habitual en las salas que los conciertos se inicien con unas palabras de rechazo al conflicto bélico. Ésta no fue una excepción y Stéphane Denève, director invitado de la New World Symphony Orchestra, dedicó unas palabras introductorias a recordar el papel de la música, y del arte en general, como elemento de unión entre seres humanos y culturas. En este sentido anunció un pequeño cambio en el orden de las piezas del programa y pidió que no se aplaudiera entre las dos primeras, a saber: el segundo movimiento de la Séptima Sinfonía de Beethoven y Fate Now Conquers, obra moderna del compositor norteamericano Carlos Simon basada en él.

La cuerda grave expuso con solemnidad y nobleza el famoso tema del ‘Allegretto’ beethoveniano, que pasa después, y en este orden, a los segundos y a los primeros violines. La interpretación fue correcta; faltó, si acaso, un poco más de convencimiento y una mayor sutileza en las dinámicas, con una gradación de intensidades más rica. Basándose en la estructura armónica de este movimiento e inspirándose en una entrada del diario de Beethoven de 1815 en la que cita unos versos de la Ilíada, Carlos Simon (Washington DC, 1986) compuso en 2020 una breve pieza orquestal de 5 minutos de duración que, en palabras del propio compositor, pretende describir musicalmente los caminos impredecibles del destino. Se trata de una pieza tonal, compleja en texturas y en ritmos, con frecuentes explosiones de intensidad y pasajes con una gran agitación subyacente.

Tras ella, la Sinfonía Concertante de Haydn se percibió como un remanso de sencillez estructural y claridad formal. Los cuatro solistas -violín, cello, fagot y oboe- procedentes de la Sinfónica de St. Louis, donde Denève es director titular, se dispusieron dos a cada lado del director y mantuvieron entre sí y con la orquesta un diálogo cuidado y equilibrado. Tras el ‘Allegro’ inicial, con una destacada cadencia del grupo concertante, la melodía delicada y cantabile del ‘Andante’ se escuchó con frases bien estructuradas, si bien, con problemas de afinación en la primera entrada de las trompas. En el tercer movimiento, ‘Allegro con spirito’, el violín solista se lució en sus amplios pasajes a solo. Stéphane Denève, muy pendiente de la partitura y de los músicos durante toda la obra, dirigió con gesto amplio y rotundo.

La segunda parte del concierto estuvo íntegramente dedicada a Debussy. El director francés prescindió de la partitura y ello se tradujo en una mayor libertad y disfrute, así como en una respuesta más entusiasta de la orquesta. En el primero de los dos Nocturnos L. 91, Nuages, destacaron las intervenciones del corno inglés sobre una textura orquestal de atmósfera sugerente y evocadora. En el segundo, Fêtes, las trompetas en pianissimo y con sordina se lucieron sobre el acompañamiento de la cuerda. El concierto concluyó con Iberia, la segunda de las Imágenes para orquesta. La interpretación mostró con acierto la riqueza rítmica y tímbrica de la partitura de Debussy. El director francés, titular de la Sinfónica de St. Louis, agradeció los calurosos aplausos finales, pero el concierto concluyó sin ninguna obra añadida fuera de programa.

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