Alemania

One and others en el Ballett am Rhein

Juan Carlos Tellechea
jueves, 7 de abril de 2022
One and Others de Demis Volpi © 2022 by Bettina Stöss One and Others de Demis Volpi © 2022 by Bettina Stöss
Düsseldorf, sábado, 2 de abril de 2022. Ópera de Düsseldorf. Ballett am Rhein. Velada de ballet “One and others“: “Polyphonia“, de Christopher Wheeldon, con música de György Ligeti. “One and others“, de Demis Volpi, con música de Christos Hatzis. “Salt Womb“, de Sharon Eyal, con música de Ori Lichtik. 100% del aforo, bajo estricto control de las medidas de prevención e higiene contra la pandemia.
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El Ballett am Rhein ha alcanzado ya un muy alto nivel, de clase mundial, desde que asumiera su dirección el coreógrafo Demis Volpi en la temporada 2020/2021. 

La velada de ballet en la Ópera de Düsseldorf, titulada One and others, estruendosamente aclamada y vivada de pie por el público esta tarde, ha sido una impresionante muestra de los logros obtenidos en tan poco tiempo y del maravilloso porvenir que le aguarda a esta magnífica compañía.

Pieza enlazada

La extraordinaria velada de una hora y media de duración reunió tres memorables coreografías abstractas, muy bien interrelacionadas y a cual de ellas más subyugante, poética, virtuosa, impresionante, así como técnicamente perfecta: Polyphonia de Christopher Wheeldon; One and others de Demis Volpi; y Salt Womb (Vientre de sal) de Sharon Eyal.

One and others*

«One and Others» de Demis Volpi. Lara Delfino, solista. © 2022 by Bettina Stöss.«One and Others» de Demis Volpi. Lara Delfino, solista. © 2022 by Bettina Stöss.

Fue una tarde en la que se destacó todo el elenco del Ballett am Rhein, sin excepciones, comenzando por la encantadora y sensible bailarina Lara Delfino en One and others, idílica coreografía que ella misma danzara en su estreno mundial en 2015 en el Ballet Nacional del SODRE, de Montevideo, Uruguay.

Volpi crea aquí, inspirado en una pequeña escultura (1955) homónima de Louise Bourgeois y con música de Christos Hatzis, un mundo misterioso, protegido apenas por un fino telón de malla transparente, en el que cinco parejas de bailarinas y bailarines se buscan y se encuentran, en el que existen como colectivo, y en el que al mismo tiempo trabajan para ser algo singular.

Hay mucho amor y lirismo en los múltiples giros, piruetas y acrobacias ejecutadas. Mas los cuerpos no precisan levitar; Demis Volpi los lleva a sus límites más extremos. La danza con puntas tiene en esta pieza un papel especial. En uno de los pasajes las bailarinas percuten el piso del escenario con sus sólidas zapatillas. Las tensiones entre los individuos y el grupo se hacen evidentes en la coordinación y variación de los movimientos. Y tal como presenciamos en uno de los ensayos previos, hay extrema concentración, comprensión y sincronización entre cada uno de los desplazamientos.

Las peculiares frases elegíacas, muy melódicas, del Cuarteto de cuerda nº 1 'Awakening' (Despertar), de Christos Hatzis, han sido una excelente opción para esta coreografía. El compositor greco-canadiense indica en la partitura, por otra parte, un collage sonoro con ruidos de locomotoras a vapor y expresiones guturales de los inuit de las regiones árticas de América del Norte.

La nostalgia poética de las equilibradas evoluciones sobre las tablas contrasta con esta música de banda sonora. Lara Delfino abre y cierra la coreografía abrazándose a sí misma. Antes del epílogo baila ella un bellísimo y sensual pas de deux con Dukin Seo.

La grácil figura de la fascinante bailarina es enfocada al principio y al final con un potente haz de luz que se apaga, esfumándose lentamente (iluminación Claudia Sánchez), para dar paso a un alud de aclamaciones e insistentes gritos de ¡bravo, bravo, bravo!, desde la platea.

Polyphonia*

Marie Shimada y Orazio di Bella en «Polyphonia» de Christopher Weeldon. © 2022 by Bettina Stöss.Marie Shimada y Orazio di Bella en «Polyphonia» de Christopher Weeldon. © 2022 by Bettina Stöss.

La función se abrió con Polyphonia, la obra con música de György Ligeti (al piano, desde el foso, Susanna Kadzhoyan, Eduardo Boechat) que estrenara Christopher Wheeldon en 2001, con el New York City Ballet, Por su exquisita formación en la Royal Ballet School, de Londres, a Wheeldon no se le puede negar su apego al ballet clásico como marca de referencia perdurable. También a él le van las puntas y les dedica un buen espacio explícito.

Las diez piezas en las que está dividida esta coreografía de media hora de duración edifican una estructura a pequeña escala, dictada por otros tantos fragmentos musicales (de Étude pour piano, Musica ricercata, Due Capricci, Tres danzas nupciales e Invention) que la acompañan.

El público aplaude entre medias, fascinado por la belleza de las escenas que Wheeldon desarrolla con gran coherencia e ilación, una tras otra, de forma matemáticamente precisa (pese a que los compases podían haber sido arriscadamente más marcados y con mayor laconismo por el piano), durante todo su transcurso.

Cuatro pares forman el cuerpo de baile y sus siluetas se proyectan al principio sobre el telón de fondo de tonalidad beige (iluminación Mark Stanley). Las evoluciones, saltos, cabriolas y contorsiones se realizan con mucha rapidez y agilidad.

Se bailan mayormente pas de deux, excepto en el cuarto fragmento (Invention), reservado para tres bailarinas (Lara Delfino, Charlotte Kragh y Marié Shimada, y en el quinto (Vivace energico, de Musica ricercata) para dos varones (Orazio Di Bella y Gustavo Carvalho). Mas la excelencia abarca a todo el elenco, incluídos Simone Messmer, Nelson López Garlo y Rashaen Arts.

Salt Womb*

Sharon Eyal, «Salt Womb». Ensemble Ballet am Rhein. © 2022 by Bettina Stöss.Sharon Eyal, «Salt Womb». Ensemble Ballet am Rhein. © 2022 by Bettina Stöss.

El gran remate de la velada lo protagonizó “Salt Womb“ (Vientre de sal), imponente coreografía de Sharon Eyal y Gai Behar, con la martilleante música minimalista de Ori Lichtik, creada en 2016 para el Nederlands Danse Theater, de La Haya. Con una agrupación de 17 bailarinas y bailarines, y siguiendo a Lichtik, Eyal y Behar introducen pequeñas variaciones en los movimientos de los intérpretes, al igual que lo hace el compositor, de acuerdo con el principio de alterar ligeramente grandes bloques de frases relativamente sencillas en su repiqueteante desarrollo.

Bajo la luz ámbar de los reflectores (Alon Cohen), la postura con las piernas bien abiertas del nutrido y sudoroso grupo parece inspirada en la de los luchadores de sumo japoneses, y su exhibición de músculos en la del culturismo al estilo de Charles Atlas de las décadas de 1950 y 1960. La mayor parte de los monumentales, y por momentos temibles movimientos, se realizan sobre las plantas de los pies, a excepción hecha de uno o dos bailarines que sobresalen del conjunto en diferentes oportunidades, adelantándosele en puntillas.

La energía y la garra que rezuma el grupo es sobrecogedora, alucinante, lleva al trance a los espectadores. Este ha sido el mejor cierre que se le podía haber ocurrido a Demis Volpi para esta fabulosa e inolvidable velada de ballet One and others de la compañía Ballett am Rhein, ovacionada y vitoreada hasta la exaltación por el público, de pie en la sala, durante prolongados minutos.

Notas

1. «One and others», de Demis Volpi, con música de Christos Hatzis (Cuarteto de cuerda nro. 1 Awakening). Coreografía Demis Volpi. Vestuario Thomas Lempertz. Iluminación Claudia Sánchez. Estrenada por el Ballet Nacional del SODRE, Montevideo, Uruguay, 2015. Intérpretes: Lara Delfino - Dukin Seo; Futaba Ishizaki - Tommaso Calcia; Maria Luisa Castillo Yoshida - Nelson López Garlo; Elisabeth Vincenti - Pedro Maricato; Courtney Skalnik - Damián Torío.

2. «Polyphonia», de Christopher Wheeldon, con música de György Ligeti (de 'Étude pour piano', 'Musica ricercata', 'Due Capricci', 'Tres danzas nupciales' e 'Invention'). Coreografía Christopher Wheeldon. Vestuario Holly Hynes. Iluminación Mark Stanley. Preparación Michele Gifford. Piano Susanna Kadzhoyan, Eduardo Boechat. Estrenada por el New York City Ballet, Nueva York, Estados Unidos, en 2001. Intérpretes: Simone Messmer - Nelson López Garlo; Charlotte Kragh - Gustavo Carvalho; Lara Delfino - Rashaen Arts; Marié Shimada - Orazio di Bella.

3. «Salt Womb», Coreografía Sharon Eyal, Gai Behar. Vestuario Sharon Eyal, Gai Behar, Rebecca Hytting. Iluminación Alon Cohen. Preparación Brent Parolin. Estrenada por el Nederlands Dans Theater, La Haya, Países Bajos, 2016. Intérpretes (bailarinas y bailarines): Paula Alves, Doris Becker, Tommaso Calcia, Gustavo Carvalho, Mariana Dias, Orazio di Bella, Vincent Hoffman-Simões, So-Yeon Kim-von der Beck, Charlotte Kragh, Nelson López Garlo, Pedro Maricato, Miquel Martínez Pedro, Neshama Nashman, Emilia Peredo Aguirre, Dukin Seo, Kauan Soares Araujo.

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