Reportajes

Cambio climático

XXVI. Secuoyas y otras variedades amenazadas en un arboreto de Baja Renania

Juan Carlos Tellechea
lunes, 2 de mayo de 2022
Avenida de matasequoyas en Kaldenkirchen © 2022 by Michael Geller Avenida de matasequoyas en Kaldenkirchen © 2022 by Michael Geller
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El administrador de la finca, Michael Geller, de 55 años, se siente muy orgulloso no solo por las decenas de secuoyas de tres variedades diferentes que conserva como un tesoro en su jardín botánico, sino por otras especies también amenazadas de extinción en diferentes rincones del planeta debido a la tala indiscriminada, los incendios provocados o no, la pérdida de su hábitat natural y el cambio climático, como es el caso de la Araucaria angustifolia o brasileña. 

La prensa y la gente nos visitan siempre muy atraídos por las secuoyas, pero también tenemos aquí otras magníficas familias de árboles de gran valor que merecen asimismo nuestra consideración, cuidado y atención, 

Michael Geller. © 2022 by Michael Geller.Michael Geller. © 2022 by Michael Geller.

puntualiza Geller, encargado principal desde 2012 del arboreto Sequoiafarm, una sociedad sin fines de lucro de la localidad de Kaldenkirchen, a un paso de la frontera alemana con los Países Bajos, en una entrevista con Mundoclasico.com.

Experimentos

La entidad, con una pequeña estación biológica propia que recibe la visita de científicos europeos y no europeos investigadores en diversas materias relacionadas con la dendrología, la genética y la adaptación al cambio climático, se financia a través de generosos óbolos y padrinazgos de árboles por parte de donantes privados de todo el mundo.

Wollemia Nobilis. © 2022 by Michael Geller.Wollemia Nobilis. © 2022 by Michael Geller.

Uno de los ejemplares más preciados, raros y escasos que admiramos con gran asombro en este predio es el de una relativamente joven Wollemia nobilis, una conífera de la familia Araucariaceae de varios metros de altura, descubierta en 1994 en una serie de remotos parajes de Nueva Gales, Australia. Es ésta la única especie del género Wollemia, considerada científicamente como un fósil viviente.

En estos momentos estamos experimentando con muchas plantas leñosas de Sudamérica preferentemente del sur de Chile, por el clima, que resisten con poco o ningún daño heladas de hasta -13.º (trece grados centígrados bajo cero): Fitzroya cupressoides (la "sequoia" de Sudamérica), Pilgerodendron uviferum (la conífera más meridional), Austrocedrus chilensisMaytenus boariaMaytenus magellanicaNothofagus obliqua (quizás el roble más grande de Alemania), Embothrium coccineum etcétera. 

Además, experimentamos con 15 especies de Araucaria como plantas jóvenes (no resistentes, pero todas llamadas fósiles vivientes como Wollemia). Pero no hay que olvidar que se trata solo de un jardín privado con un pequeño y antiguo invernadero, nada que ver con los jardines botánicos con un gran presupuesto y muchos empleados). Sin embargo, este es un gran lugar para vivir y trabajar. (Michael Geller)

Resistente al fuego

Avenida de metasecuoyas en la Sequoiafarm de Kaldenkirchen. © 2022 by Michael Geller.Avenida de metasecuoyas en la Sequoiafarm de Kaldenkirchen. © 2022 by Michael Geller.

La corteza de las secuoyas se siente suave al tacto y algo hirsuta, mas es un placer rodearla con los brazos y acariciarla. Pero tiene otra propiedad muy particular, explica Geller, celoso custodio de variedades tan raras por estas latitudes: "La corteza es ignífuga“ y la especie es pirófila. Tiene que ser así, después de todo, la mayoría de las secuoyas de la costa o roja (sequoia sempervirens) están en California, que es propensa a los incendios forestales; allí se realizan incluso quemas controladas por expertos para facilitar la reproducción natural de esta subfamilia de las cupresáceas. Pero el hecho de que algunas de ellas también crezcan en una región más fría, aquí en el Bajo Rin, es casi como un pequeño milagro.

Fue un matrimonio de dentistas, Illa y Ernst Martin, apasionados botánicos y dendrólogos, quienes adquirieron a finales de la década de 1930 una zona privada en el bosque fronterizo entre Alemania y Holanda, hoy sede de esta asociación. Primero fue para cultivar frutas y verduras para el vecindario. Más tarde, para plantar árboles exóticos. 

Pero en realidad no son plantas tan extrañas, dice Geller: 

Hace millones de años, las secuoyas costeras (o rojas) poblaban también la Renania. Existieron aquí hasta la edad glacial. Pero cuando se iniciaron los primeros intentos de cultivo, todos los expertos fueron unánimes en opinar que ¡nunca se podrá dar bien! a la vista de las temperaturas locales. Como usted mismo puede ver no es así. Se da muy bien. La única precondición: el suelo tiene que ser algo arenoso.

La industrialización

Y así fue que con fines industriales y comerciales se plantaron hayas y abetos, que no son de estas regiones, mientras los robles se instalaron por su cuenta, porque la naturaleza misma los atrajo, los aceptó y los integró, 

evoca con acierto el experto. Geller es un firme defensor incluso de una reforestación con secuoyas (total o parcialmente) de los bosques alemanes, gravemente afectados por el cambio climático (sequías) y las plagas de escolitinos o escarabajos de la corteza, así como de la procesionaria del roble (Thaumetopoea processionea) que los están destruyendo. Las semillas (o piñones) de las secuoyas son apenas más grandes que las de los tomates, y parece hasta increíble que puedan reproducir árboles tan gigantescos.

Restos de una secoya costera (o roja) de más de veinte millones de años encontrada en Renania del Norte-Wesfalia. © 2022 by Juan Carlos Tellechea.Restos de una secoya costera (o roja) de más de veinte millones de años encontrada en Renania del Norte-Wesfalia. © 2022 by Juan Carlos Tellechea.

En un apartado de la finca de 3,6 hectáreas se conservan los restos de una secuoya de más de 20 millones de años de antigüedad; uno de los venerables ancestros de los yacimientos de lignito que se explotan en la actualidad para la generación de energía eléctrica en el estado federado alemán de Renania del Norte-Westfalia. Nos inclinamos casi con adoración ante él para captarlo fotográficamente y mostrarlo respetuosamente a nuestros lectores.

La pequeña hacienda guarda centenares de árboles, entre ellos unas 40 secuoyas costeras, otras 40 secuoyas de sierra o gigante (sequoiadendrum giganteum), y una docena de metasecuoyas (metasequoia glyptosgtroboides), variedad descubierta por un botánico en China (provincias de Sichuan y Hubei) en 1940. La avenida formada en la finca por estas metasecuoyas nos deslumbra sobremanera; parece sacada de un cuento de hadas. Se sabe, por estudios de fósiles hallados en diversos continentes, que han existido al menos otras diez variedades de secuoyas ya desaparecidas o hasta ahora, al menos, no encontradas vivas. 

La Amazonia

Muchas familias de árboles de la Amazonia habrán desaparecido para siempre sin apenas ser conocidos sus secretos por la humanidad, debido a los depredadores incendios y las nefastas contaminaciones ambientales de que son objeto, así como por la consecuente aceleración del cambio climático (desertificación) con consecuencias fatales para la flora y fauna de aquellas vastas regiones. La pérdida total de la selva (tan solo) desde 1970 supera largamente el millón de hectáreas y sigue acelerándose. La Amazonia se distribuye entre nueve países; Brasil y Perú poseen la mayor extensión seguidos por Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Surinam y Guayana Francesa. 

La deforestación y la pérdida de biodiversidad han llevado a un alto riesgo de cambios irreversibles en los bosques tropicales de la Amazonía. Los estudios de modelación han sugerido que la deforestación puede estar llegando a un "punto de inflexión", después del cual se producirá una "sabanización" o desertificación a gran escala de la Amazonia, con consecuencias catastróficas para el clima mundial, debido a una reacción en cadena que profundizará el colapso de la biodiversidad y los ecosistemas de la región.

La investigación sugiere que este punto de inflexión se alcanzará con una deforestación de aproximadamente 20-25% (por lo tanto, de 3% a 8% más que la deforestación de 17% ya alcanzada en 2018). Dado que se alcanzó el 17% de deforestación en un período de solo 50 años, la proximidad de ese "punto de no retorno" está muy cercana en el tiempo. Para retener la alta biodiversidad y reducir el impacto de la deforestación, la investigación concluye que la cubierta forestal en la Amazonía debe permanecer en un umbral del 40%.

Escasez de agua

La deforestación de la selva amazónica ha tenido un impacto negativo significativo en el suministro de agua dulce de Brasil, perjudicando, entre otros, a la industria agrícola que ha contribuido a la tala de los bosques. En 2005, partes de la cuenca del Amazonas experimentaron la peor sequía en más de un siglo. Esta sequía es el resultado de la combinación de dos factores:

1. La selva tropical proporciona gran parte de la lluvia en Brasil, incluso en áreas alejadas. La deforestación aumentó los impactos de las sequías de 2005, 2010 y 2015-2016. 

2. La selva tropical, al inducir la lluvia y ayudar con el almacenamiento de agua, proporciona agua dulce a los ríos que dan agua a Brasil y otros países. 

En 2019, un grupo de científicos publicó una investigación que sugiere que en un escenario habitual de negocios ("business as usual"), la deforestación de la selva amazónica elevará la temperatura en Brasil en 1,45 grados. Los científicos sostienen que 

El aumento de las temperaturas en lugares ya calurosos puede aumentar las tasas de mortalidad humana y la demanda de electricidad, reducir los rendimientos agrícolas y los recursos hídricos, y contribuir al colapso de la biodiversidad, particularmente en las regiones tropicales. Además, el calentamiento local puede causar cambios en la distribución de especies, incluso para especies involucradas en transmisiones de enfermedades infecciosas. 

Los autores del artículo apuntan que la deforestación ya está causando un aumento de la temperatura. 

Ya lo decían los fundadores del partido Verde alemán (Die Grünen) desde sus inicios en la década de 1980: “Nuestros mejores aliados en toda América, desde el Norte hasta el Sur, son los pueblos originales“. Más de un tercio de la selva amazónica pertenece a más de 4.466 territorios indígenas formalmente reconocidos. Hasta 2015, solo el 8% de la deforestación amazónica ocurría en bosques habitados por pueblos indígenas, mientras que el 88% ocurría en menos del 50% del área amazónica que no es territorio indígena ni área protegida. Históricamente, los medios de vida de los pueblos indígenas amazónicos han dependido del bosque para obtener alimentos, refugio, agua, fibra, combustible y medicinas. El bosque también está interconectado con su identidad y cosmología. Por esta razón, las tasas de deforestación son más bajas en los territorios indígenas, a pesar de las presiones que fomentan que la deforestación sea más fuerte. 

Patrimonio de la humanidad

Gunnera Manicata. © 2022 by Michael Geller.Gunnera Manicata. © 2022 by Michael Geller.

De la Mata Atlántica del sur de Brasil, uno de cuyos tramos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, la Sequoiafarm exhibe con gran satisfacción ejemplares de Gunnera manicata (ruibarbo gigante), una planta ornamental que alcanza dimensiones impresionantes en sus hojas. La planta es originaria de los bosques nubosos subtropicales de la Serra do Mar, la cadena montañosa que se extiende unos 1.500 kilómetros a lo largo del litoral atlántico entre los estados de Río de Janeiro y de Santa Catarina (área septentrional). 

El ruibarbo gigante, como se le conoce popularmente, alcanza su óptimo de desarrollo en condiciones de humedad, por ejemplo en los bordes de las charcas o de los estanques, pero le van mal los inviernos fríos y húmedos. 

El año pasado tuvimos aquí 13 grados bajo cero y hemos puesto mucho esmero en preservar esta planta para que no pereciera. Cubrimos la corona donde salen las hojas de la planta, con sus propias hojas muertas, para protegerla así de las gélidas temperaturas invernales. El cambio climático trae consigo muchas irregularidades en esta materia, difíciles de pronosticar, y hay que andar con sumo sigilo. (Michael Geller) 

Los guaraníes

La Araucaria angustifolia (o kuriy, pino, en lengua guaraní) que nos muestra el administrador se yergue en un claro del bosque. Esta longeva conífera de la familia de las araucariáceas puede alcanzar una edad de entre dos y cinco siglos. Quién diría que esta especie tiene 200 millones de años de antigüedad (comienzos del Jurásico) y que crecía originariamente en el noreste de Brasil

Más recientemente (entre el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano) se mudó al sur, donde se encuentra hoy (entre la franja meridional del estado de São Paulo, pasando por el de Paraná y el de Santa Catarina hasta llegar al norte del estado de Río Grande do Sul), debido posiblemente al cambio climático y a las migraciones a través de los cursos de los ríos. 

Dicho sea al margen, sus piñones (de considerable tamaño) son un alimento tradicional utilizado desde tiempos inmemoriales por los pueblos originales de la etnia guaraní (hay incluso recetas culinarias apreciadas hasta hoy). El nombre de la ciudad de Curitiba, capital del estado de Paraná, significa en lengua vernácula “pinar“ o “bosque de pinos“ (del guaraní: kur ity ba), aunque en realidad la Araucaria angustifolia, botánicamente hablando, no pertenece al género Pinus.

El trabajo en la finca

Sequoia sempervirens. © 2022 by Michael Geller.Sequoia sempervirens. © 2022 by Michael Geller.

En otoño, con cada ráfaga de viento (a veces también huracanes), las hojas lloran lágrimas de lluvia, el colorido follaje danza en el aire, se desliza por los prados y los caminos. Esto se ve bonito, pero significa mucho trabajo para Michael Geller: "Tengo que mantener todo en buen estado aquí", dice el alguacil de los árboles de la Sequoiafarm. Barrer las hojas forma parte de su trabajo tanto como proteger y preservar la naturaleza única de la propiedad.

Es un mundo propio, explica Geller. A su alrededor hay extraordinarias plantas perennes y leñosas cuya floración en mayo (en plena primavera) anega el recinto con un aluvión de colores. El capataz no siempre vivió en el campo. Antes residía en la ciudad de Colonia, a orillas del Rin. Pero llegó a un punto en su vida en el que sintió que debía volver a su amor de siempre: la naturaleza. Solo la primera noche le resultó extraña. “El bosque tiene también sus ruidos peculiares“, afirma con una sonrisa cómplice.

Rápidamente se instaló en el lugar. Una década atrás la asociación Sequoiafarm se terminaba de formar. A Geller no le gustan los lujos. Prefiere una existencia más austera. Su casita con entramados de madera es una preciosura. Recibe la visita de su pareja, una maestra de escuela de un cercano distrito, a quien tuvimos también el placer de conocer durante nuestra visita el pasado domingo de Pascua (17 de abril). 

Tranquilidad

De vez en cuando Geller toca la guitarra (de oído). 

Toco mis propias cosas más o menos, no sé leer música. Lo necesito para mi tranquilidad. Si pudiera tocaría a Gaspar Sanz o a algún otro compositor de música para guitarra del Barroco. 

Responde Geller ante una pregunta al respecto y sorprendido por nuestra investigación sobre su persona. 

“Por supuesto, hay mucha más música de calidad. Mi pareja es profesora de música, toca y canta muy bien (yo no)“, añade al tiempo que nos pide no continuar investigando. Geller no precisa mucho más. Así y todo siempre hay sorpresas. Al amanecer un picamadero negro acostumbra a golpear con su pico a la puerta de entrada de su casita. 

En el parque hay bastantes pájaros carpinteros, así como cárabos y reyezuelos, erizos, comadrejas y mariposascomo papilio machaon o  macaón y macroglossum stellatarum o esfinge colibrí. Cómo es la naturaleza: 

los pájaros carpinteros hacen agujeros en los árboles, pero los cárabos ocupan los huecos y les prohiben la entrada a aquellos, porque en adelante los utilizan para alojar allí a sus propias crías. 

Las ardillas rojas corretean por el bosque, trepan ágilmente las secuoyas, bajan de ellas como la cosa más natural del mundo, y se alimentan de sus semillas.

Sequoiadendron giganteum. © 2022 by Michael Geller.Sequoiadendron giganteum. © 2022 by Michael Geller.

La Sequoiafarm es un mundo aparte; después de todo "estamos en medio del bosque, la valla que lo rodea solo mantiene alejados a los jabalíes y a los ciervos, y eso es algo bueno". Porque lo que brota aquí tiene que ser protegido, concluye Michael Geller:

Entre ellos hay brotes y retoños de plantas a veces muy raras, como le expresé antes, que son la envidia de muchos jardines botánicos-

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