España - Galicia

Miradas sobre la modernidad

Memorias congeladas

Xoán M. Carreira
lunes, 30 de mayo de 2022
Beat Furrer © Manu Theobald Beat Furrer © Manu Theobald
A Coruña, sábado, 28 de mayo de 2022. Iglesia Parroquial de Santiago. Tomás Luis de Victoria, Officium Defunctorum. Beat Furrer, Lotófagos, y Akusmata. Cantando Admont. Arxis Ensemble. Beat Furrer, dirección. Festival RESIS 2022. Asistencia, 80% del aforo.
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Cantando Admont es un coro residente en la Universidad de Graz, creado para interpretar toda la tradición coral occidental como base teórica y práctica para abordar el repertorio contemporáneo y actual. Su ejecución del Officium Defunctorum fue correcta, no impecable -hubo esporádicos errores de afinación- y la interpretación fue convencional, revelando la carencia de una reflexión por parte de la dirección del grupo (cuyo nombre no se indica en el programa). Hubo frescura en las partes gregorianas mientras las polifónicas eran una mezcla de tradición inglesa adobada con toques de HIP (historically informed performance) finisecular. 

El momento estelar del concierto fue la interpretación de Lotófagos, para soprano y contrabajo, basado en el potente poema homónimo de Ángel Valente inspirado en el canto noveno, versos 82-104, de La Odisea que narra la visita a la isla de los lotófagos: 

Estábamos en un desierto confrontados con nuestra propia imagen que no reconociéramos. Perdimos la memoria. En la noche se tiende un ala sin pasado. Desconocemos la melancolía y la fidelidad y la muerte. Nada parece llegar hasta nosotros, máscaras necias con las cuencas vacías. Nada seríamos capaces de engendrar. Un leve viento cálido viene todavía desde el lejano sur. ¿Era eso el recuerdo?

Los procesos de congelación/deterioro de la memoria son tratados por Furrer a través de una desestructuración del texto en unidades silábicas, en las cuales el canto se fusiona con el contrabajo, que utiliza un repertorio de procedimientos expresivos y técnicos pertenecientes a la tradición reciente del Conservatorio de Viena. 

La fusión de estos procedimientos con una vocalidad de estirpe 'noniana' obtiene un éxito admirable. Lotófagos es un lied conmovedor y profundo en la mejor tradición del lied germano. La principal dificultad de ejecución de Lotófagos es el requerimiento de una afinación perfecta para lograr la plena simbiosis entre la voz y los armónicos del contrabajo. Dificultad espléndidamente superada por la anónima soprano -no se indicó su nombre en el programa- y por el contrabajista Zacharias Fasshauer. Felicidades a ambos por esta conmovedora interpretación que, afortunadamente, ha quedado filmada y, es de desear, sea distribuida online

La interpretación de Akusmata para ocho voces, flauta, clarinete, percusión, piano, violín, viola, chelo y contrabajo, proporcionó la ocasión de reunir a ocho jóvenes y competentes  instrumentistas, indisimuladamente ilusionados por tocar bajo la dirección de Beat Furrer. Akusmata, basado en textos de los fragmentos pitagóricos, es una obra ambiciosa, de impecable factura, pero de limitado interés musical. Planteada como un compendio de procedimientos vocales e instrumentales tradicionales de las vanguardias musicales de la Guerra Fría, acaba siendo una sucesión de momentos más que un todo orgánico. 

Los fragmentos más brillantes son, de nuevo, los homenajes a Luigi Nono en la parte vocal, que -a pesar de su elegancia- no consiguen la profunda emotividad y oscura belleza características de Nono. Furrer es un director experimentado, con ideas y gestos claros. El espléndido resultado sonoro -empañado por la acústica del templo- demostró el excelente trabajo realizado durante los ensayos. Furrer hizo levantarse a la flautista Clara Giner Franco, muy merecidamente, por su espléndida ejecución de sus partes, basadas en los procedimientos de ataque desarrollados hace sesenta años por el inolvidable Severino Gazzelloni (1919-1992), el dedicatario de la Sequenza I para flauta (1958) de Luciano Berio

La interpretación del Officium Defunctorum (1603) de Tomás Luis de Victoria, interpolada por dos obras recientes de Beat Furrer -Lotófagos (2006) y Akusmata (2020)-, fue la principal nota de modernidad en este concierto cuya organización nos hizo recordar "Las noches de la Ciudad Vieja", un ciclo estival de música de cámara que se celebraba en A Coruña en los años del tardofranquismo y transición. 

Al igual que entonces, el concierto se celebró en el "marco incomparable" de un viejo templo de acústica deficiente, bancos tan incómodos como ruidosos, baja temperatura ambiente, falta de servicios higiénicos y accesibilidad difícil para discapacitados. 

Y como era frecuente en aquella época y a semejanza de lo que sucedía en las salas de cine durante el franquismo, el concierto vino precedido por una especie de 'homilia institucional' plagada de calificativos grandilocuentes, hipérboles, exhibición de ignorancia sobre la historia de España en general y sobre la vida y obra de Tomás Luis de Victoria en particular, etc. Al igual que sucedía en los NO-DOs. la lectura del texto institucional estuvo a cargo de una competente locutora, quien evidentemente no es responsable de los desatinos del texto.  

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