Alemania

Volodos entre el sueño y la realidad

Juan Carlos Tellechea
jueves, 14 de julio de 2022
Arcadi Volodos © 2022 by Christian Palm Arcadi Volodos © 2022 by Christian Palm
Düsseldorf, miércoles, 6 de julio de 2022. Gran sala auditorio Robert Schumann del Kunstpalast de Düsseldorf. Solista Arcadi Volodos. Franz Schubert, Sonata nº 17 in re mayor op 53 D 850 “Gasteiner“. Robert Schumann, Kinderszenen op 15, Fantasía en do mayor op 17. Bises: R. Schumann: El pájaro como profeta, de: Escenas del bosque op 82. Frederic Mompou: El Lago, de Paisajes. Anatoli Liadov: Prélude op 40/3. Alexandr Skriabin: Poème op 71/2. F. Mompou: Nº 28 Lento, de Música callada. . Organizador Klavier-Festival Ruhr. 100% del aforo.
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Incluyendo en su programa a Franz Schubert y a Robert Schumann, el maestro Arcadi Volodos, un poeta del piano de medios colosales, sedujo a los melómanos convocados esta tarde en la gran sala auditorio Robert Schumann de Düsseldorf por el Klavier-Festival Ruhr. Las ovaciones y gritos de “¡bravo bravo bravo!“ fueron tan estruendosos que Volodos entregó cinco bises, dos de ellos fragmentos de preciosas obras de Federico Mompou.

En su incansable búsqueda de la profundidad musical, el arte de Volodos oscila entre la poesía, la austeridad ascética y el temperamento devoto. Admirado en todo el mundo, el pianista ruso ha sido calificado a menudo de “mago del piano o “mago virtuoso“.

La alegría, el amor, la pasión y la melancolía, todo esto se encuentra también en la vida de los grandes compositores. Pero en la música estos estados alcanzan un nivel más elevado, más refinado y sublimado. (Arcadi Volodos)

Fue esta la décimo octava presentación de Arcadi Volodos y su impresionante virtuosismo en el Klavier-Festival Ruhr. A la Sonata “Gasteiner“ de Schubert, Schumann la calificaba de golpe tras golpe, apasionante y arrolladora. Volodos la combina aquí con las Escenas infantiles, de Schumann, esas miniaturas románticas, aparentemente sencilla que evocan con nostalgia la infancia perdida para siempre, y con la romántica Fantasía, dedicada a Franz Liszt.

Fue en 1825, durante su residencia en la ciudad balneario austriaca de Gastein, cuando Franz Schubert escribió esta Sonata op 53 D 850. Aunque alejada de las atormentadas, febriles y a menudo angustiosas Sonatas D 840 y D 845, esta Sonata en re mayor parece llevarnos por caminos en los que en cualquier momento puede surgir un elemento desestabilizador que lo haga caer en lo irracional e imprevisible.

El primer movimiento, un Allegro vivace de impresionante amplitud, es sorprendentemente violento, quizá tomando algo prestado a Beethoven. No es hasta el segundo movimiento (Con moto) cuando se revive el mundo irreal de la intrusión de los sueños en nuestro mundo más aburrido y convencional.

El tercer movimiento, un Scherzo: Allegro vivace bastante desarrollado, da protagonismo a la danza y a una cierta ligereza radiante, arrojando toda la melancolía a la sombra. En cuanto al último movimiento, un extraño y saltarín Rondo: Allegro moderato, éste está lleno de sorpresas, casi acercándose a la improvisación. Es también en este Rondo donde nos maravilla descubrir un furtivo y brevísimo esbozo del tema que estaría presente mucho más tarde (hacia 1900) en el último movimiento de la Sinfonía nº 4 de Gustav Mahler.

Sorprendentemente ligero e intuitivo, Arcadi Volodos traduce aquí con intensa poesía cada circunvolución de esta Sonata de Schubert, cuyo desarrollo es a menudo inmaterial y visionario.

La segunda y última parte del recital de Arcadi Volodos estuvo íntegramente dedicada a Robert Schumann. La abrió con las Escenas infantiles, op 15. Fue en 1838 cuando Schumann completó esta singular obra, revelándose como un autor fascinado por los cuentos de hadas donde solo parece reinar la infancia.

El compositor muestra aquí una propensión a investir sin cortapisas un espacio poblado por personajes fantásticos e increíbles, que se mueven constantemente entre el sueño y la realidad. La última obra de Robert Schumann incluida en este concierto fue la Fantasía op 17, compuesta entre 1836 y 1838. En esta pieza de dimensiones más bien vastas, Schumann da rienda suelta a sus sueños más fantásticos y desenfrenados, rompiendo deliberadamente los límites de nuestro universo, sometido constantemente a los caprichos de una realidad constreñida.

Arcadi Volodos es el traductor ideal de Schumann, manteniendo una relación fascinante con lo inaccesible. Fue éste un recibimiento triunfal para el pianista, que posee también una formidable reserva de vigor. Al entusiasta público le valió nada menos que cinco variados y sorprendentes bises (por este orden): "El pájaro como profeta" de Schumann, romántico y juguetón; "El Lago" de Federico Mompou, con una virtuosa digitación con toques misteriosos; el Prélude op 40/3 de Anatoli Liadov, muy delicado; el Poème op 71/2 de Alexandr Skriabi, un hermoso intríngulis (el pianista es claramente majestuoso en el repertorio ruso); y el  "Lento" nº 28 de la Música callada de  Mompou, muy reflexivo. 

Las cinco preciosas joyas se van de este mundo de las sensibles manos de Arcadi Volodos, quien agradeció con humildad una y otra vez los múltiples aplausos y exclamaciones de aprobación del público que colmaba la sala Robert Schumann de Düsseldorf.

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