España - Andalucía

La “Sinfonía Ucrania” clausura el Festival de Granada

José Amador Morales
martes, 26 de julio de 2022
Pires y Gardiner en Granada © 2022 by Fermín Rodríguez Pires y Gardiner en Granada © 2022 by Fermín Rodríguez
Granada, sábado, 9 de julio de 2022. Palacio de Carlos V en Granada. 9 de Julio de 2022. Ludwig van Beethoven: Obertura Leonore II, op.72a; Concierto para piano y orquesta nº3 en Do menor, op.37; Sinfonía nº 4 en Si bemol Mayor, op.60. 10 de Julio de 2022. Franz Schubert: Entreactos nº2 y 3 de Rosamunde, D.797; Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para piano nº27 en Si bemol Mayor, K.595; Piotr Ilich Chaicovsqui: Sinfonía nº2 en Do menor “Pequeña Rusia”, op.17. Maria João Pires, piano. London Symphony Orchestra. John Eliot Gardiner, director musical. 71 Festival Internacional de Música y Danza de Granada.
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El director del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, Antonio del Moral, subió al escenario tras la serena -y un tanto pomposa- interpretación de la obertura Leonora II de Beethoven por parte de la London Symphony Orchestra bajo la batuta de John Elliot Gardiner, para recordar que se celebraba en esta edición treinta y ocho años desde la primera actuación en España del prestigioso conjunto sinfónico inglés, precisamente en el marco del festival granadino. Desde entonces han sido numerosas las actuaciones del mismo en Granada, como aquella impactante Sinfonía nº6 de Mahler bajo la dirección de Simon Rattle hace unos cinco años, por citar un ejemplo reciente y no poco significativo.

Las dos veladas que han clausurado esta septuagésimo primera edición del Festival de Música y Danza de Granada han contado igualmente con la presencia de Maria Joao Pires para afrontar la canónica obra concertante de ambas primeras partes. En la primera, haciendo honor a un programa “todo Beethoven, la pianista portuguesa afrontaba la partitura del Concierto para piano y orquesta nº3 en do menor op.37.

La comentada aparición de Antonio del Moral realmente estaba motivada por el hecho de verse en la obligación de comunicar al público el débil estado de salud de Pires que había permanecido con fiebre alta hasta prácticamente el día anterior al concierto, aunque por respeto al público y al festival no había querido cancelar su actuación.

Ciertamente pudiera haberse ahorrado su amable alocución a la vista del resultado, pues poco o nada de ello pudimos advertir en la fantástica lectura que María Joao Pires realizó de la partitura beethoveniana. Si bien pareció algo encorsetada en el envoltorio orquestal de Gardiner, su pulsación incisiva, sonido redondo y hermoso de partida y, especialmente, una musicalidad desbordante fueron los rasgos de su notable interpretación. La cadencia del primer movimiento rematada en el visionario diálogo con la orquesta que precipita la coda fue realmente memorable, dejando así en bandeja el sublime arranque del movimiento central.

El director inglés dio muestras de su habitual estilo enfático (como esos poco musicales timbalazos en la coda que cierran el Concierto para piano) y, por momentos, algo henchido, que compensa con un refinamiento tímbrico y una intensidad expresiva que no siempre logra mantener. Así lo demostró en una Sinfonía nº4 de Beethoven, en términos generales de gran belleza y que hizo interpretar, casi como inevitable impronta de su identidad historicista, con los músicos de la London Symphony en pie. En torno a las una de la madrugada y ante los aplausos del público, Gardiner sorprendió ofreciendo el entreacto nº3 de Rosamunde D.797 de Schubert, pieza que abriría -junto al nº2- el concierto del día siguiente.

Indudablemente el entreacto nº2 de Rosamunde tiene mucho menos interés y tirón musical que el justamente célebre nº3 y, en este sentido, llamó la atención que se incluyera en la apertura del programa del día 10 de julio, eso sí, esta vez con los músicos sentados en sus correspondientes asientos en una refinada y musicalísima versión por parte de John Elliot Gardiner.

Pires con la London Symphony Orchestra y John Eliot Gardiner saludando. Granada, Palacio de Carlos V, julio de 2022. © 2022 by Fermin Rodriguez.Pires con la London Symphony Orchestra y John Eliot Gardiner saludando. Granada, Palacio de Carlos V, julio de 2022. © 2022 by Fermin Rodriguez.

No sabemos si debido al avance de la recuperación de su estado de salud o a su especial complicidad con el universo mozartiano, exento de la musculatura y densidad pianística que exigía el tercer concierto del compositor de Bonn, lo cierto es que Maria Joao Pires subió aún más el listón con respecto al día anterior y su Concierto para piano nº27 de Mozart realmente emocionó no poco en base a la belleza del fraseo y esa forma de hacer cantar al piano que la ha hecho mundialmente famosa. Por no hablar de su gran creatividad interpretativa, como puso de manifiesto en cada reexposición del rondó final. Además, su complicidad con Gardiner aquí llegó a fluir de forma extraordinaria permitiendo a ambos músicos compenetrar sus talentos artísticos.

A la vuelta del descanso fue el mismísimo Gardiner quien anunció que ofrecerían la interpretación de la Sinfonía nº2 de Chaicovsqui en recuerdo de las víctimas de la guerra de Ucrania, no sin antes reclamar de forma sorprendente que, a partir de ahora, el sobretítulo de “Pequeña Rusia” debía dar paso al de “Sinfonía Ucrania”. El director británico realizó una lectura brillantísima de la obra, extrayendo el enorme potencial tímbrico de la orquesta londinense y destacando sus distintos contrastes rítmicos y melódicos. Desde la aseada planificación del ataque inicial, hasta el maravilloso ‘scherzo’ o el espectacular ‘finale’, dieron muestras sobradas de su atinado sentido de la estructura sinfónica y de ese acertado aire melancólico que incrustado en los pasajes más líricos de la obra de Chaicovsqui. La respuesta orquestal fue impactante y tanto la límpida cuerda, los bruñidos metales o las brillantísimas maderas estuvieron a la altura de las circunstancias.

Todo ello fue apreciado por un público que acabó puesto en pie para aclamar a los intérpretes. Fue entonces cuando Gardiner atacó, ya fuera de programa, una preciosista versión del ‘scherzo’ de El sueño de una noche de verano op.61 nº1 de de Mendelssohn, soñado broche de oro de la velada y de la presente edición del festival de Granada.

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