Artes visuales y exposiciones

Isamu Noguchi, 'Ser híbrido marca el rumbo del futuro'

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 3 de agosto de 2022
Noguchi © 2022 by Prestel Verlag Noguchi © 2022 by Prestel Verlag
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El escultor y diseñador Isamu Noguchi ha sido uno de los artistas más experimentadores del siglo XX. En su versátil obra, creó esculturas con una gran variedad de materiales, como piedra, bronce, aluminio, plástico y cerámica. Además de obras sobre papel, diseñó escenografías, lámparas, muebles y espacios públicos.

Una amplia exposición retrospectiva que explora la vida de Noguchi, un cosmopolita que viajó entre Estados Unidos, Japón e Italia y que fusionó diferentes tradiciones culturales y técnicas en su incomparable obra, recorre Europa y será presentada entre el 23 de septiembre y el 8 de enero de 2023 en el Centro Paul Klee, de Berna, Suiza.

La exposición ha sido concebida en colaboración con el Barbican Centre London, y el Museum Ludwig, de Colonia (donde fue presentada entre el 26 de marzo y el 31 de julio) y realizada con la participación de LaM (Lille Métropole Musée d'art moderne, d'art contemporain et d'art brut). El proyecto ha sido posible gracias a la Fundación Isamu Noguchi y al Garden Museum, de Nueva York.

El catálogo de la exposición, publicado por la editorial Prestel, de Múnich, ha reunido artículos y ensayos de los historiadores del arte Rita Kersting (subdirectora del Museo Ludwig), Florence Ostende (conservadora del Barbican Centre), Fabienne Eggelhöfer (conservadora del Centro Paul Klee), y Dakin Hart (conservador jefe del Museo Noguchi), entre otros expertos.*

Las lámparas colgantes y de mesa Akari ocupan un lugar permanente en colecciones y salones de todo el mundo desde hace setenta años. Sin embargo, Isamu Noguchi (Los Ángeles, Nueva York, 1988) no solo fue un icono del diseño, sino uno de los grandes escultores del siglo XX, además de escenógrafo, paisajista, dibujante y fotógrafo.

Isamu Noguchi, «Mesa de ajedrez» (1944). © 2022 by Kevin Noble / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.Isamu Noguchi, «Mesa de ajedrez» (1944). © 2022 by Kevin Noble / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.

La belleza y al mismo tiempo el poder social de sus esculturas fascinan por igual: obras autónomas de granito, mármol, aluminio o bronce; escenografías, jardines, monumentos conmemorativos, parques infantiles, muebles... esculturas para la vida cotidiana.

Al igual que lo hiciera en los últimos meses el Museo Ludwig, de Colonia, el Centro Paul Klee, de Berna, dedica la primera retrospectiva europea completa al artista estadounidense. En la exposición, con más de 150 obras de todos los ámbitos y fases creativas, se puede descubrir a Isamu Noguchi como un artista al que le gustaba la experimentación, que estaba políticamente comprometido y que ampliaba los movimientos artísticos de su época.

Isamu Noguchi, «Radio Nurse and Guardian Ear» (1937). © 2022 by Kevin Noble / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.Isamu Noguchi, «Radio Nurse and Guardian Ear» (1937). © 2022 by Kevin Noble / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.

Durante mucho tiempo, las obras de Isamu Noguchi se consideraron en Europa demasiado comerciales y no lo suficientemente artísticas, pese a que trató temas sociales y societarios a lo largo de su vida. Cabezas, bustos, retratos están alineados en un tablero. Son interlocutores, compañeras y compañeros de vida de Isamu Noguchi. Son de terracota, mármol, bronce... y en el centro hay una figura de color negro, sobre la cual comenta señala la historiadora del arte Rita Kersting:

Es una radioenfermera que hace las veces de monitora de bebés, realizada en baquelita. Noguchi creía en el progreso tecnológico, siempre estaba probando nuevos materiales, y esta radioenfermera de 1929 se encuentra también en esta serie de retratos y mira al espectador.

Todo es escultura

Kerstin no oculta las obras comerciales del artista, sino que las coloca con toda naturalidad junto a las esculturas en madera y piedra. Probablemente, esto responde al espíritu de Noguchi, para quien a sus ojos todo era escultura, y veía todo su arte en relación con la sociedad.

Su obra es política, es innovadora, es hermosa y no es académica en el sentido de que se necesiten muchos conocimientos y saberes intelectuales para encontrar estas obras. (Rita Kersting)

Isamu Noguchi, «Martha Graham with Spider Dress and Serpent for Cave of the Heart» (1946). © 2022 by Cris Alexander / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.Isamu Noguchi, «Martha Graham with Spider Dress and Serpent for Cave of the Heart» (1946). © 2022 by Cris Alexander / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.

No es necesario tener conocimientos de historia cultural. Los visitantes pueden disfrutar de las esculturas sin necesidad de conocimientos previos.

Los presentamos aquí casi como tres pilares que ayudaron a conformar el universo Noguchi. Se trata de Constantin Brâncuși, el escultor rumano en París; Martha Graham, la coreógrafa; y Buckminster Fuller, el inventor e ingeniero. (Rita Kersting)

Mesa y escultura en uno

Muchas de las obras son de gran belleza, uno quiere tocarlas, entrar en contacto con ellas. Muchas parecen juguetonas y dolorosas al mismo tiempo, como las Interlocking Sculptures del centro de la exhibición, estructuras entrelazadas que recuerdan a los huesos, a los miembros entrecruzados entre sí con dolor y placer.

Están aquí, sobre altiplanicies blancas; son esculturas hermosas y frágiles, pero también divertidas. En la célebre mesa Coffee Table de Noguchi, las patas sobre las que se apoya la tapa de cristal también están encajados. Y por eso tienen tanto que ver entre sí. Se puede ver cómo una mesa así es también naturalmente una escultura, aunque no se pueda poner una taza de café sobre ella.

Andando entre dos mundos

Isamu Noguchi nació en Los Ángeles en 1904 de madre estadounidense-irlandesa (educadora) y padre japonés (poeta). Su padre abandonó la familia antes de que el niño naciera. Sin embargo, su madre se trasladó a Japón con él para que pudiera conocer la tradición, el arte del país que tanto veneraba.

Esta vida entre dos mundos ha marcado su obra, opina Yilmaz Dziewior, director del Museo Ludwig de Colonia:

Este deambular entre varios mundos se refleja también en su obra. Sin embargo, es este intento o deseo de su parte, un deseo muy humano de ubicarse. Y cuando observamos el momento actual, con el fortalecimiento del Estado-nación, nos damos cuenta una vez más de lo importante que es presentar precisamente estas posiciones ambivalentes como la de Isamu Noguchi, que vaga entre mundos, que no se deja inmovilizar.

Noguchi se dejó internar voluntariamente

Isamu Noguchi, «Model for Memorial to the Dead, Hiroshima» (1952). © 2022 by Isamu Noguchi / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.Isamu Noguchi, «Model for Memorial to the Dead, Hiroshima» (1952). © 2022 by Isamu Noguchi / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, más de 100.000 japoneses que vivían en la costa oeste de Estados Unidos fueron internados en campos de concentración. Noguchi se internó por decisión propia, aunque como neoyorquino no se veía afectado.

Cómo se negocia la sociedad, cómo se negocia la política, cómo se negocia en su caso concreto también la guerra o la posibilidad de la guerra, hace que esta exposición sea por supuesto también muy actual. (Yilmaz Dziewior)

La actualidad es profetizada sobre todo por la obra Memorial a los hombres, con la que termina la exposición: Una proyección. Una cara hecha de puntos, comas y guiones. Muestra la Tierra después de que la humanidad se destruyera a sí misma con la bomba atómica.

Y casi da miedo ver, sobre todo ante la amenaza de las armas nucleares, la actualidad de la obra. La experiencia de Hiroshima y las imágenes que hay de Noguchi y sus citas que hay sobre este cementerio urbano, recuerdan a Mariupol. (Rita Kersting)

Homenaje tardío a un gran artista

Queda claro en esta muestra que Isamu Noguchi se adelantó a su tiempo en muchos aspectos, no encajó en ningún encasillamiento y fue injustamente mal visto durante mucho tiempo por su trabajo de diseño de éxito comercial. Trabajó de forma intercultural e interdisciplinar, fue político y a la vez humorista. La acusación de que sus obras carecían de la profundidad de un Picasso o un Giacometti se refuta con gran brío en la exposición de Colonia. Aunque se echa en falta un jardín diseñado según las ideas de Noguchi, la muestra presenta, no obstante, una imagen completa del artista.

La obra de Isamu Noguchi tiene mucho que decir sobre lo que es el arte relevante y cómo los criterios cambian con el tiempo. No le faltaron exposiciones destacadas. Desde el principio, el polifacético artista fue representado por populares galerías de Nueva York y Europa y honrado con compras en museos de renombre; en 1958, el hombre con pasaporte americano y japonés participó en la Feria Mundial de Bruselas, luego en la Documenta de 1959 y 1964, y fue honrado con una retrospectiva en el Museo Whitney en 1968.

Isamu Noguchi, «What is Sculpture?» (1986). © 2022 by Michio Noguchi / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.Isamu Noguchi, «What is Sculpture?» (1986). © 2022 by Michio Noguchi / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.

Poco antes de su muerte, hizo su aparición en solitario en el pabellón estadounidense de la Bienal de Venecia en 1986. Allí hizo una atrevida contribución, un tobogán en forma de espiral hecho de mármol. Así pues, este escultor no ha pasado desapercibido, pero ha tenido que soportar algunas críticas cuando se le ha mencionado en las principales exposiciones colectivas.

Críticas retorcidas

Deprimente es lo que Hilton Kramer calificaba de tanto refinamiento estético y tan poco poder en el New York Times. Las polémicas van desde la penetrante sencillez de los diseñadores hasta la impresión de haber aterrizado accidentalmente en una tienda de lámparas; una vez se llegó a utilizar la palabra ridículo. Su obra, que abarca desde la escultura y el diseño hasta el arte del jardín, sigue pareciendo excéntrica y a veces estrafalaria.

La panorámica que expondrá el Zentrum Paul Klee, de Berna, ganará sin duda nuevos adeptos para Noguchi. El artista Danh Vö expresa su entusiasmo en el catálogo por la forma en que alguien modificó y actualizó constantemente su propio enfoque, pensando en definiciones y categorías transnacionales. La curiosidad de Noguchi por los materiales más diversos -basalto, acero y hierro, cerámica, papel y pizarra- es contagiosa.

La infancia y la juventud de Noguchi fueron transnacionales, lo que le llevó desde California, pasando por Tokio, Chigasaki y Yokohama, a un internado en Indiana en 1918 y luego a Nueva York, donde se aseguró su sustento como joven escultor de retratos. A lo largo de su vida, el trotamundos viajó incesantemente y con profusión por Estados Unidos, Europa y Asia, normalmente con objetivos fijos, como en 1927, cuando se ofreció como ayudante del artista Constantin Brancusi en París para trabajar en su estudio durante seis meses e inspirarse antes de trasladarse a Londres.

Amigos y contemporáneos

Cuando regresó a la Gran Manzana en 1929, entabló amistad con la bailarina Martha Graham y con Richard Buckminster Fuller -cuya cabeza Noguchi retrató como un bronce cromado, dando al arquitecto visionario un aspecto de Hombre Nuevo, con un semblante mercurialmente licuado, reflexivo e inmensamente futurista que podría haber sido la inspiración del grupo Kraftwerk, así como de la obra de Thomas Schütte.

Junto con "Bucky", Noguchi creó en 1932 los elegantes modelos del Dymaxion Car, que iba a suponer un avance en el transporte individual por carretera, aire y agua, pero que no llegaría a producirse en serie.

Desde los otros numerosos retratos de amigos y contemporáneos hasta una anónima y hermética Máscara de Hiroshima de hierro de 1954, parece hablar un autor en plural, un artista que no revela ningún interés por una obra estilísticamente sencilla y reconocible.

También desde el punto de vista temático, Noguchi se plantea su obra completamente política con una amplitud concebible. En 1934, por ejemplo, conmemoró el linchamiento del afroamericano George Hughes con una escultura colgante, poco después de haber diseñado la carcasa de baquelita para un reloj despertador (la radioenfermera mencionada más arriba) que luego se fabricó en serie. Incluso quienes no hayan oído nunca el nombre de Isamu Noguchi es probable que conozcan su Coffee Table, una mesa de cristal con forma de riñón que llega hasta las rodillas, de 1944, o sus lámparas Akari hechas de papel

Mortalidad en vida

Isamu Noguchi, «Sculpture To Be Seen From Mars» (1947). © 2022 by Soichi Sunami / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.Isamu Noguchi, «Sculpture To Be Seen From Mars» (1947). © 2022 by Soichi Sunami / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.

En el apogeo de un canon autónomo de formas como el arte concreto y el arte minimalista, Noguchi no rehúye el bronce ligado a la tradición ni suprime su inclinación por lo narrativo y lo anecdótico. Dado que la figuración y la abstracción se intercambiaban como opuestos en una feroz disputa ideológica en la época, la expresión siempre corpórea de la escultura de Noguchi no podía esperar la aprobación en todas partes: aparece juguetona, abultada, hinchada, caprichosa, como en algunas figuras de los años 50 que sugieren fragmentos de cuerpo o articulaciones. Quería crear algo vivo, señalaba Noguchi ya en 1928, creando formas que implicaran un movimiento inminente.

Biomórficas o antropomórficas, las influencias de Jean Arp y Henry Moore a Louise Bourgeois podrían haber entrado en esta obra por todas partes. En una escultura de tamaño humano llamada Mortalidad, Noguchi cuelga unos cuantos trozos de madera: tan raramente simple es esta obra, tan convincente.

Al final de la exposición, la (no realizada) Escultura para ser vista desde Marte, de 1947, se lanza sobre la pared en una gran proyección: un rostro estilizado que crece de la arena como un relieve y que quiere ser visto desde un avión. Dos años después de Hiroshima y Nagasaki, Noguchi reaccionaba ante la inminente destrucción de la Tierra por la bomba atómica.

Isamu Noguchi, «Play Sculpture» (1965/2021). © 2022 by Kevin Noble / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.Isamu Noguchi, «Play Sculpture» (1965/2021). © 2022 by Kevin Noble / The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum/VG Bild-Kunst, Bonn.

Como adquisición del Museo Ludwig, ha quedado en Colonia una ola lacada en rojo, que se redondea de forma bella e impecable en un círculo: Play Sculpture, diseñada en 1965, la respuesta de Noguchi a Donald Judd. En fin, arte para niños, para tocar y acariciar

En definitiva, es un enfoque artístico flexible el que capta la imaginación de esta obra, y no tanto la obra individual. Se deja que las mentes sigan divididas al respecto. Ya en 1942, la mente políglota de Isamu Noguchi estaba comprometida con un credo que se entiende mejor hoy que entonces: 

Ser híbrido marca el rumbo del futuro.
Notas

Florence Ostende, Rita Kersting und Fabienne Eggelhöfer, «Isamu Noguchi», München, Prestel Verlag, 2022, 320 Seiten, 23,0 x 27,0 cm, 350 farbige Abbildungen. ISBN: 978-3-7913-7926-5

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