Alemania

Ópera para conformistas

J.G. Messerschmidt
lunes, 1 de agosto de 2022
Kosky, Rosenkavalier © 2022 by W. Hoesl Kosky, Rosenkavalier © 2022 by W. Hoesl
Múnich, domingo, 24 de julio de 2022. Ópera del Estado de Baviera (Teatro Nacional). Festival de Ópera de Múnich. El caballero de la rosa, ópera con libreto de Hugo von Hofmannsthal y música de Richard Strauss. Dirección escénica: Barrie Kosky. Escenografía: Rufus Didwiszus. Vestuario: Victoria Behr. Iluminación: Alessandro Carletti. Dramaturgia: Nikolaus Stetnitzer. Reparto: Marlis Petersen (Mariscala), Günther Groissböck (Ochs von Lerchenau), Samantha Hankey (Octavian), Johannes Martin Kränzle (Faninal), Liv Redpath (Sophie), Ulrich Ress (Valzacchi), Ursula Hesse von den Steinen (Annina), Galeano Salas (Un Cantante). Solistas de la Ópera del Estado de Baviera. Coro de la Ópera del Estado de Baviera. Maestro del coro: Stellario Fagone. Orquesta del Estado de Baviera. Dirección musical: Vladimir Jurowski.
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El caballero de la rosa es una ópera bastante más compleja de lo que puede parecer a primera vista. Precisamente el tono anecdótico e intrascendente de la acción y su carácter ligero de comedia elegante y un poco frívola son recursos magistralmente empleados por Strauss y Hofmannsthal para ataviar de modo amable una obra de muy altas y logradas ambiciones artísticas e intelectuales. La reflexión sobre el paso del tiempo y sobre la fragilidad de las relaciones humanas tiene un fondo cuyos aspectos más inquietantes y trágicos sólo se manifiestan de modo explícito cuando el espectador ha abandonado el teatro y confronta lo que acaba de ver con principios filosóficos o con sus propias experiencias y con la realidad de su entorno. El público necesita pues cierta atención, cierta sensibilidad, cierta disposición anímica y, a ser posible, cierta edad y ciertos conocimientos para alcanzar el fondo de la obra y acceder a toda su belleza. 

Si es recomendable que el público cumpla los requisitos enunciados, no hace falta decir que las exigencias que se plantean a los intérpretes son aún mayores. Por supuesto, no nos referimos aquí a las aptitudes técnicas necesarias, que son muy considerables, sino a todo ese arsenal de sabidurías, conocimientos y sensibilidades que conducen al muy alto e irrenunciable grado de comprensión que requiere esta ópera para ser interpretada como corresponde.

En la Ópera del Estado de Baviera se estrenó en 1972 una producción de El caballero de la rosa bajo la dirección escénica de Otto Schenk y musical de Carlos Kleiber, quizá la más alta cumbre en la historia de la interpretación de esta pieza maestra. Durante casi medio siglo esta producción fue una de las mayores joyas del repertorio de esta casa. Naturalmente, la dirección musical pasó a manos de otros maestros, algunos de los cuales también fueron capaces de ofrecer interpretaciones memorables. 

'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.

En marzo de 2021 se estrenó, sin público presente, una nueva producción, con dirección escénica de Barrie Kosky y musical de Vladimir Jurowski, para sustituir a la de 1972. Lo primero que se advierte apenas suenan los primeros compases y se divisan las primeras imágenes, es una la falta de congenialidad entre el libretista Hofmannsthal y su intérprete Barrie Kosky, no menos que entre Richard Strauss y Vladimir Jurowski. 

Quizás el problema estribe en que los intérpretes no se sientan tales, sino que crean poder recrear radicalmente la obra. Aunque también podría ser que el malentendido se debiera a un déficit de profundización en ella, a un creer (erróneamente) poder dominarla y conocerla suficientemente y no necesitar más que dejarse llevar por la propia inspiración. Seguramente habrá un poco de ambas cosas. De todos modos, ni Kosky ni Jurowski parecen tratar el material que tienen entre manos con el respetuoso cuidado que sería deseable.

La orquesta, en sí misma excelente, suena en muchos pasajes atronadora. Las sutilezas tímbricas, la finura del colorido, la diferenciación de planos sonoros, tan importantes en esta partitura, quedan a menudo ahogadas en un sonido apelmazado, opacamente compacto. El fraseo es de líneas gruesas, los acentos poco matizados y no pocas veces machacones. En resumen, la lectura de Vladimir Jurowski es bastante tosca y estilísticamente muy poco acertada. 

Tres aspectos resultan especialmente molestos. Uno es el volumen excesivo: en demasiadas ocasiones la orquesta entorpece la escucha de las voces. Otro son los tiempos presurosos que en muchos pasajes chocan frontalmente con la partitura y el libreto, si bien siguen la pauta (errónea) marcada por el director de escena. El último es la inadecuación al lenguaje de Strauss en general y particularmente en esta obra. 

El caballero de la rosa es una ópera vienesa, aunque el compositor no lo sea y aunque haya sido estrenada en Dresde. Pero de Viena a Múnich, la patria de Strauss, la distancia musical y cultural es relativamente corta y el vienés Hofmannsthal es el que, en este sentido, marca el rumbo. Por otra parte, el compositor se esmera en crear una partitura en la que no faltan las alusiones tanto al clasicismo vienés como a la música vienesa de danza de su propia época. Este espíritu vienés es una de las claves para la interpretación de El caballero de la rosa

En la versión de Vladimir Jurowski de todo ello no se oye nada. Por ejemplo, al final del segundo acto, al recibir Ochs la carta en que Mariandel lo cita en una hostería de suburbio, suena un violín tocando un vals, estilizada alusión (a la vez anacrónica, sentimental e irónica) a la llamada "Schrammel-Musik" habitual en ese tipo de local. En la versión de Vladimir Jurowski esta paráfrasis es irreconocible por la inadecuación estilística de su lectura, por su tosquedad. No se puede exigir que en un teatro noruego, japonés o brasileño estos detalles sean conocidos y aplicados a rajatabla. Pero la Ópera de Baviera se jacta de ser un "santuario" straussiano.

'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.

La fallida configuración musical, claramente subordinada al concepto escénico de Barrie Kosky, alcanza también a los cantantes. Y es una pena, pues se trata de intérpretes de indudable valía. Marlis Petersen es una soprano de la que no decimos nada nuevo si recordamos la excelente calidad de su voz (diáfana, redonda, muy grata y de amplio registro), su impecable técnica y su versatilidad expresiva. Pero los tiempos y el fraseo inadecuados marcados por una orquesta ruidosa, así como una desorientada dirección escénica acaban por hacer mella en una Mariscala que habría podido ser mejor. 

Lo mismo puede decirse del Octavian de Samantha Hankey, una mezzosoprano de voz brillante, amplio registro, excelentes agudos y notables cualidades interpretativas. Menos perjudicado sale el personaje de Sophie, cantado por Liv Redpath con voz ciertamente bella y un alto nivel tanto técnico como artístico. 

Quizá son los intérpretes masculinos los peor tratados en esta producción. La intervención de Günther Goissböck en el primer acto queda desnaturalizada por un tiempo raudo que impide todo despliegue de verdadera musicalidad, mientras que en el Faninal de Johannes Martin Kränzle el concepto escénico interfiere desfavorablemente en la interpretación musical. Este tipo de interferencia llega a ser intolerable en la breve aparición del trío de huérfanas nobles, aquí convertidas en tres niños que cantan en un exagerado estilo bufo. 

Ulrich Reß, que conoce como pocos el papel de Valzacchi, lo interpreta con su habitual solvencia. El veterano tenor honrado con el título de "Bayerischer Kammersänger" se retira con esta actuación. A su lado, Ursula Hesse von den Steinen como Annina es una intérprete de grandes cualidades, a la que sería interesante oír en papeles más extensos.

La puesta en escena de Barrie Kosky comienza con un decorado pseudo-historicista, captatio benevolentiae dirigida a un público habituado a la muy clásica escenografía del gran Jürgen Rose. Aunque el subterfugio es más bien rudimentario (en realidad la escenografía de Rufus Didwiszus es muy poca cosa) la mayoría de los espectadores se deja engatusar. En el primer acto hay un repetido cambio de decorados apenas diferenciables entre sí, con la molesta aparición de unos sujetos que los mueven de un lado a otro: todo cambia para seguir igual, sin que haya ninguna razón para tanto ajetreo. 

En la relación entre la Mariscala y Octavian extrañamente el comportamiento de ambos es propio de adolescentes. Abundan los achuchones y escasea la ropa. La Mariscala está muy lejos de ser una gran dama elegantemente hedonista, algo melancólica y situada un poco más allá del bien y del mal. Lo que vemos es a una mujer insegura, nerviosa, bastante descontrolada, que se deja llevar por la sensación de vivir una "segunda juventud". 

'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.

Ochs, personaje casi siempre malentendido (Strauss veía en él a un noble provinciano tosco, pero aún joven y no grotesco) lo es aquí de manera bastante extrema: hiperactivo, histriónico, en nada convincente. Octavian resulta dramatúrgicamente apenas elaborado. El personal de servicio de la Mariscala es igualmente incongruente: el pajecito moro Mohamed, aparece en forma de un viejo y decrépito Cupido en calzoncillos; el mayordomo es una especie de Elton John sombrío; el cantante italiano aparece ataviado con un traje de ópera barroca, históricamente exacto en su fastuosa extravagancia. Ningún peluquero peina a la Mariscala, en su lugar el cantante italiano le pone un inexplicable velo de viuda, a lo que ella incongruentemente dice "Mein lieber Hippolyte, heut haben Sie ein altes Weib aus mir gemacht" ("mi querido Hyppolite, hoy ha hecho usted de mí una vieja"). El atolondramiento que Kosky impone al primer acto es digno de las Mujeres al borde de un ataque de nervios de Almodóvar, pero sin su chispa, además de colisionar frontalmente con música y libreto.

En el segundo acto nos hallamos con que el palacio de Faninal es una habitación en cuyo centro hay una cama. Las paredes están totalmente cubiertas por cuadros de tema mitológico y legendario de Bouguereau, Waterhouse, Leighton, etc. Un carruaje pseudo-rococó, copia en plateado brillante de la carroza dorada de Luis II de Baviera, trae a Octavian, metido en un disfraz digno de Liberace, Michael Jackson o Elton John. Todo el acto está concebido prácticamente como parodia de la obra escenificada. Del tercer acto no podemos decir nada, pues con los dos primeros tuvimos de sobras y en el segundo entreacto, con alivio, nos fugamos del teatro.

En buena medida el libreto está fundamentado en diálogos en los que no faltan las insinuaciones, los matices, las segundas intenciones, etc., elementos que poseen una gran relevancia dramatúrgica. Barrie Kosky parece incapaz de advertir estas sutilezas, que se quedan sin reflejo en su puesta en escena. Su lectura del libreto no pasa de asumir lo más directo y evidente, e interpretarlo de forma pedestre. 

'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.'El caballero de la rosa' de Richard Strauss. Dirección musical: Vladimir Jurowski. Dirección escénica, Barrie Kosky. Festival de Ópera de Múnich 2022. © 2022 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper.

Como es tan habitual en incontables puestas en escena de los últimos años, junto a un accionismo gratuito, predomina la incongruencia, tanto la intencionada y debida una sobrevaloración de las propias capacidades por parte del director de escena, como la involuntaria y surgida de la ineptitud y el desconocimiento. 

El horror vacui en la acción teatral, la burla paródica de la propia obra y un algo más bien histérico que pretende ser humor, delatan el intento, nervioso y fallido, de disimular la vanidad, la impotencia y la incomprensión de un director de escena frente a una obra que le queda muy grande. 

Al final, el resultado es una representación incoherente, del todo incomprensible para quien no conozca muy bien la obra en su forma genuina. El caballero de la rosa queda degradado a pasatiempo para un público que, entendiéndolo o no, se conforma con lo que le den.

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