Una jirafa en Copenhague

Entrevista Intrapersonal Confrontada: Omar Jerez con Elordi García

Omar Jerez
miércoles, 24 de agosto de 2022
Elordi García © 2022 by Elordi García Elordi García © 2022 by Elordi García
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Desde el primer segundo que coincidí con Elordi García supe que quería que formara parte de una de las *EIC.

Su vida es un testimonio, su relato es conmovedor, su resultado es un ejercicio de inspiración para cientos de personas; Elordi García es un vademécum de lo que es vivir y de lo que es luchar.

Llevaba tiempo esperando está entrevista, y una vez interiorizada, lo que ha realizado Elordi García desde la mayor honestidad sin edulcorantes, me doy cuenta que me encuentro ante una extensión espiritual de lo que representa la vida.

Personalmente, Elordi García, quiero felicitarte por tan bellísima entrevista, has conseguido traspasar el umbral de la sinceridad.

De un tiempo hasta ahora, estoy una época de mi vida donde estoy encontrando en mi día a día, a las personas más inspiradoras, más integras, más cargadas de buenas intenciones, y Elordi García, es la pureza de todo ese resultado.

Elordi Garcia es lo que a la naturaleza una aurora boreal, acontecimientos que te obligan a trasladarte para observarlo en directo.

Ella, Elordi García:

Entrevista Intrapersonal Confrontada- Elordi García

Elordi García. © 2022 by Elordi García.Elordi García. © 2022 by Elordi García.

Me he hecho tantas preguntas en silencio para tratar de hallar las respuestas que ahí fuera no encontraba, que cuando Omar Jerez me propuso dar voz a todas esas cuestiones, dudé un segundo. Desconocía los apellidos que fue ligando a la palabra entrevista y, como periodista, quise indagar los términos que con tanto entusiasmo él defendía.

Coincidimos en la presentación de un libro; él, como lector beta, yo, como recién estrenada autora de un testimonio en el que desengrano mi alma. Y la causalidad, que no la casualidad, hizo que un cruce de palabras se transformara en un diálogo con enjundia capaz de despertar mi curiosidad. Más allá de confrontar su tesis sobre las entrevistas, quise saber quién se escondía detrás de aquella persona que aspiraba a reinventar uno de los géneros periodísticos más antiguos, y me encontré con un artista capaz de jugarse la vida en cada una de sus propuestas.

Así que, sin más preámbulos, decido sumergirme en este ejercicio de honestidad para conmigo misma y los lectores. ¿Hay algo que todavía no haya contado de mi experiencia personal como superviviente de un cáncer de alto riesgo? Es más que probable.

Elordi García: Imparable. © 2022 by Elordi García.Elordi García: Imparable. © 2022 by Elordi García.

Ya no me cuesta poner el foco en ese capítulo de mi vida. Me ha dejado de doler hablar de mi paso por la enfermedad, porque cuando estuve lo suficientemente fuerte tanto mental como físicamente, volví a revivir el proceso para integrarlo como una vivencia que me ha cambiado en todos los sentidos. Plasmar en el papel lo acontecido desde que escuché por primera vez la palabra leucemia ha sido terapéutico. Me ha costado ocho años reunir el valor para dar rienda suelta a mis recuerdos con la precisión que deja una experiencia transformadora. Hoja a hoja, fui entretejiendo las palabras que mejor describían las situaciones a las que tuve que enfrentarme como paciente para soltar y dejar ir las emociones que me provocaban: desde el duelo que supone perder la salud de la noche a la mañana, a la rabia, la impotencia, la incertidumbre y la tristeza que habitan en la negación hasta la paz interior que reposa en la aceptación.

En esta travesía he aprendido la importancia de ser conscientes de cada una de nuestras emociones y de lo necesario que es darles voz y espacio aunque vivamos en una sociedad que nos lleve a mutilarlas y silenciarlas. Las emociones provocan pensamientos y acciones, y necesitamos recursos que nos ayuden a digerirlas cuando son especialmente intensas y nos desbordan. Esto es lo que ocurre cuando te diagnostican una enfermedad de mal pronóstico o de larga duración. Tu vida da un vuelco de 180 grados y, ante esa realidad abrumadora, muchos hospitales siguen sin contar con un servicio de apoyo psicológico. A mí me derivaron directamente a la consulta del psiquiatra, como si una pastilla sirviera para vaciar los adentros y poner en orden la montaña rusa de emociones que una situación así conlleva.

Además de servirte de terapia, ¿por qué decides contar tu historia? ¿No hay ya suficientes libros sobre el cáncer?

Elordi García en la presentación de «Imparable». © 2022 by Elordi García.Elordi García en la presentación de «Imparable». © 2022 by Elordi García.

Cuando me embarqué en esta aventura, lo primero que hice fue un pequeño estudio de mercado para saber qué libros hablaban sobre el tema y desde qué punto lo abordaban. Tenía claro que había que ofrecer al lector algo distinto, algo que me diferenciara de otros autores, y me dejé guiar por mi olfato periodístico. La búsqueda fue bastante fructífera. Encontré muchas obras que hablan sobre el cáncer desde la prevención y la alimentación, otras en las que el paciente cuenta su historia sin entrar mucho en la parte médica y ensayos científicos que, a menudo, resultan demasiado técnicos. En uno de ellos, subrayé una frase que me llamó mucho la atención. El oncólogo y divulgador Siddhartha Mukherjee reconocía en El emperador de todos los males que 

la historia de la leucemia —la historia del cáncer— no es la de los médicos que luchan y sobreviven, pasando de una institución a otra. Es la historia de los pacientes que luchan y sobreviven, pasando de un muro de contención de la enfermedad a otro.

Yo había atravesado esos muros de contención y, además, podía hablar de los conocimientos que había ido adquiriendo sobre la enfermedad.

De hecho, cuando empecé a mandar mi proyecto a las editoriales, este es uno de los aspectos que destacaban de la obra. Esa dicotomía entre un relato subjetivo y emocional y otro más objetivo y casi científico en el que hacía accesibles al público los complejos términos médicos que te vas encontrando en un proceso así. He tenido que simplificar muchos conceptos, pero el público agradece ese lenguaje ágil, ameno y comprensible.

De todas maneras, pienso que, hasta que no consigamos naturalizar y normalizar la convivencia con esta enfermedad, seguirán haciendo falta más libros. Visibilizar a los supervivientes ayuda a los que están en el proceso a no perder la esperanza y a desmitificar los tabúes que rodean al cáncer en cualquiera de sus formas.

Hoy en día se habla mucho de cáncer. Pero ¿sabemos realmente qué hay detrás de esa palabra? ¿Qué tipo de cáncer es una leucemia?

Esta es una pregunta básica que los medios no se atreven a hacer porque dan por hecho que todo el mundo conoce la respuesta. Sin embargo, cuando he empezado a impartir conferencias, me he dado cuenta del desconocimiento que existe en torno a esta enfermedad.

El cáncer engloba cualquier dolencia que se caracterice por el crecimiento descontrolado de células que han sufrido una mutación. Esas células son capaces de colonizar otras partes del cuerpo (tanto tejidos como órganos) y no perecen como el resto.

La leucemia es un cáncer de la sangre que afecta a los glóbulos blancos, cuya función es combatir las infecciones del cuerpo y otras sustancias extrañas. El aumento incontrolado de glóbulos blancos inmaduros impide que el resto de las células sanguíneas se reproduzcan con normalidad. Por lo tanto, tendremos un déficit de glóbulos rojos y plaquetas.

Las células sanguíneas se producen en la médula ósea, un tejido esponjoso que está en el interior de algunos huesos del cuerpo. Así que, en muchas ocasiones, la quimioterapia no es suficiente para abordar la enfermedad y se necesita un trasplante de médula ósea, sobre todo en las leucemias agudas. Pero no, no me abrieron la espalda en un quirófano para hacer el trasplante.

¿No es una operación?

La medula ósea no tiene nada que ver con la médula espinal, pero todavía se siguen confundiendo. Cuando hablamos de la primera, nos referimos a la fábrica de la sangre del cuerpo, también conocida como tuétano. Así que el trasplante es como una transfusión de sangre que dura unos veinte minutos. El paciente solo necesitará células madre sanas de un donante para que su médula ósea deje de producir células leucémicas. A simple vista, parece un proceso sencillo, pero el proceso preparatorio para los que esperamos el trasplante empieza una semana antes con sesiones diarias de quimioterapia que destruirán las defensas naturales de nuestro organismo.

Los donantes son nuestro seguro de vida y la mayoría de las veces no se encuentran en el núcleo familiar. Desconozco por qué motivo no existen más campañas que inviten a personas de entre dieciocho y cuarenta años a donar médula ósea. Parece que rentan más las políticas de guerra que de vida, salvo en época de pandemia.

La médula ósea está rodeada de mitos falsos que la invisibilizan, cuando se puede regalar en vida y, en la mayoría de los casos, es un proceso parecido al de donar sangre. En unas cinco horas se recogen las células sanguíneas del donante que a nosotros, los pacientes, nos ayudarán a curarnos. Altruismo sin contraprestaciones.

¿Cómo podemos hacernos donantes?

Con una muestra de sangre y una firma. Así de sencillo es inscribirse en el Registro de Donantes de Médula Ósea. Pero, para dar ese primer paso, el donante debe estar dispuesto a asumir un compromiso a largo plazo, ya que no es lo mismo estar inscrito en el registro que hacer efectiva esa donación cuando resulte compatible con un paciente. En todo caso, cualquiera que tenga interés se puede informar en su hospital de referencia. Si no se pregunta, la información, lamentablemente, no llega. Y lo mismo ocurre con el cordón umbilical, fuente de células madre que se tira a la basura en lugar de fomentar su donación para salvar vidas. No sé si me resulta más incomprensible que inverosímil.

También se habla poco de los efectos secundarios

Los tratamientos como la quimioterapia, radioterapia y trasplantes de médula nos obligan a convivir con numerosos efectos secundarios, algunos más visibles que otros. Al cansancio, el dolor, los sangrados constantes por el bajo recuento de plaquetas, los vómitos, la delgadez extrema… nadie les resta importancia. Sin embargo, en una sociedad establecida bajo estrictos cánones de belleza, es cuanto menos sorprendente que la pérdida de pelo se convierta en algo superfluo para todos los que te rodean. Cuando la propia supervivencia está en juego, el pelo es solo pelo, un elemento decorativo que volverás a lucir. Pero el pelo forma parte de nuestra identidad, al igual que la ropa que decides ponerte cada mañana, y cuando estás ingresada el espejo te devuelve una imagen en la que no te reconoces: una cabeza desnuda, una cara hinchada y amarillenta, un cuerpo que va menguando bajo el uniforme extragrande del hospital… Así que, además de tratar de curarnos, debemos llenarnos de amor propio para aceptarnos sin juzgarnos frente al espejo mientras nuestra identidad se tambalea y deja al descubierto nuestra vulnerabilidad. Y no nos engañemos ni seamos hipócritas, porque la alopecia femenina es señalada en la calle y a veces, incluso, es motivo de burla.

¿No estamos acostumbrados a estar tan expuestos?

No. Prefabricamos una imagen de nosotros mismos que nos ayuda a presentarnos como seres independientes, autosuficientes y todopoderosos. Ese disfraz nos aleja de nosotros mismos y construye una muralla a nuestro alrededor que nos sumerge cada vez más en el individualismo. Pero cuando sentimos que la vida se resquebraja, las corazas se disuelven y buscamos el amparo de una comunidad que nos aliente: la familia, los amigos… Lazos que, de haber sido cultivados, nos sostienen en la adversidad y nos ayudan a transitar esa etapa en la que nos convertimos en personas dependientes a cualquier edad.

Los tratamientos de quimioterapia intensiva que empecé a recibir a los treinta y seis años me demostraron lo frágil que es el cuerpo humano. Incapaz en muchos momentos de ducharme por mí misma, acepté sin prejuicios los cuidados que con amor me ofrecían mis padres y mi hermana durante los años que duró el proceso. Me convertí en su prioridad y su cariño me proporcionó el coraje y la fortaleza para seguir aferrándome a la vida. Entonces, ¿por qué no dignificar esos cuidados y darles el reconocimiento social y económico que se merecen?

La mayoría de las personas precisaremos ser atendidas en diferentes momentos de nuestra edad adulta. Yo tuve el gran privilegio de contar con la ayuda de las personas a las que quiero y que me quieren. Sin embargo, como sociedad no estamos creando las condiciones idóneas para favorecer el cuidado de nuestros seres queridos. Nos hemos dedicado a construir infraestructuras que deleguen en manos desconocidas la atención de nuestros familiares: residencias de mayores, guarderías… Minusvaloramos el poder del amor en pro de un sistema capitalista que nos tiene atrapados en la rueda de la productividad.

¿Has vuelto a esa rueda tras superar la leucemia?

A nadie parece interesarle qué pasa después de que se acaben los ingresos hospitalarios, que en mi caso han sido muchos y muy largos. Pero, desde luego, volver a retomar tu vida en el punto donde la dejaste resulta inviable. A los chequeos constantes hay que sumar sesiones de fisioterapia para ayudar a restablecer la masa muscular, las visitas al nutricionista, al ginecólogo, al psicólogo… Nuestra jornada laboral se convierte en un ir y venir de especialistas y nuestras mesillas de noche se parecen al dispensario de una farmacia. Seguimos estando en proceso de recuperación aunque a la gente le parezca que ya todo ha pasado y que deberíamos estar tocando las castañuelas por haber sobrevivido al cáncer. Necesitamos tiempo para recolocarnos y digerir todo lo que hemos vivido, y en ese proceso también es fundamental recibir el apoyo de las personas que nos rodean.

*Entrevista Intrapersonal Confrontada (O cómo responder y después preguntar)

La entrevista es un género periodístico fundamental. De hecho, se podría considerar su piedra angular, porque permite al periodista confirmar, acceder y conocer los hechos de manera directa, sin intermediarios, hablando con la fuente y estableciendo un diálogo con los protagonistas.

Lamentablemente, y salvo honrosísimas excepciones, la entrevista, ese momento excepcional que combina conversación, reto y seducción, se ha convertido en un acto seco, forzado, en el que demasiado a menudo el entrevistado no quiere responder y al entrevistador le da lo mismo que no quiera. El momento sublime que permite al periodista ejercer su derecho a preguntar se transforma en un trámite, una penitencia o directamente un combate tosco y sin ningún vencedor.

En otras ocasiones, los entrevistados han tenido una clase por parte de sus asesores para evitar, rodear o directamente eliminar preguntas incómodas, que suelen ser precisamente las que el periodismo debe y puede hacer. El resultado, nuevamente, queda en un limbo de medias verdades y frases insulsas. Por no hablar de las entrevistas promocionales asociadas a algún producto cultural, tipo cine, literatura y música, donde la superficialidad es tan apabullante que se podrían mantener las preguntas hechas años antes y tendríamos la certeza de encontrar las mismas respuestas.

Ante este panorama, desolador y habitual en demasía, el artista y creador Omar Jerez propone una nueva fórmula, una nueva aproximación al género que exige una complicidad de ambas partes (tomando como inspiración las entrevistas noveladas que hizo durante años Milan Kundera) para generar un contenido atractivo, valiente, que enriquezca al lector y que suponga una aventura donde ni el camino ni el destino queda prefijado.

El nuevo concepto se llama Entrevista Intrapersonal Confrontada, (EIC), y tiene como cimiento inamovible la siguiente premisa: el entrevistado genera un discurso a priori, provocado y sugerido (o no) por el entrevistador, y posteriormente el periodista edita y da forma periodística a ese contenido. Se crea una arcilla pura que será moldeada por las manos expertas del entrevistador, a posteriori.

A continuación se exponen los 10 puntos que definirán cualquier EIC que se haga a partir de ahora, y que creemos supone una innegable revolución en este género. Es tan sencillo como invertir el orden para recuperar la pureza que nunca debió perder.

Decálogo para una Entrevista Intrapersonal Confrontada (EIC)

  1. Cualquier persona, tenga o no relevancia pública, podrá solicitar a un periodista la realización de una EIC. Igualmente, cualquier periodista podrá solicitar la realización de una EIC a cualquier persona o personaje.
  2. Cualquier EIC tiene como base fundamental la relación que se establece entre el periodista y el entrevistado, así como la reinterpretación del concepto de entrevista para el siglo XXI.
  3. Una vez aceptada la realización de la EIC, se propondrá, por cualquiera de las partes, un tema sobre el que girará la narración, así como su extensión. Igualmente podrá ser de libre elección si así se decide de mutuo acuerdo.
  4. El entrevistado construirá libremente una narración sobre la temática escogida, que podrá ser creada en cualquier formato: texto, audio, vídeo, ilustración, así como cualquier combinación entre estos. El periodista no intervendrá nunca en esta parte del proceso.
  5. El periodista recibirá esa narración y a partir de ahí construirá una EIC en la que se compromete a mantener el sentido del texto original, y podrá modificar, eliminar, ampliar o extender la entrevista para tratar de llegar a la naturaleza real del entrevistado. Podrá solicitar más información al entrevistado, así como convertirla a otro formato.
  6. Bajo ningún concepto el periodista podrá utilizar la información en bruto para difamar o menoscabar la figura o reputación del entrevistado.
  7. El periodista deberá entregar una copia de la EIC antes de su difusión al entrevistado para que la confronte y certifique que se ha mantenido el sentido original, no entrando éste en consideraciones de estilo y forma.
  8. El periodista puede declarar la EIC nula si percibe que está falseada o que el entrevistado se aleja del objetivo principal, que es un ejercicio de honestidad consigo mismo.
  9. El espectador, para poder completar la experiencia, debería tener acceso al discurso en bruto enviado por el entrevistado y la EIC  definitiva, para comparar y enriquecer la lectura/visionado/escucha del proceso.
  10. Al contrario que en la entrevista clásica, en cualquier EIC la búsqueda de la verdad queda supeditada a la experiencia compartida, confrontada y colaborativa entre las dos partes.
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