Discos

Álbum Minguet Quartett, obras de Walter Braunfels

Juan Carlos Tellechea
martes, 27 de septiembre de 2022
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Walter Braunfels: String Quartet Nos. 1 - 3; String Quintet in E-Flat Major, Op 63. Minguet Quartett (string quartet), Ulrich Isfort (violin), Annette Reisinger (violin), Aroa Sorin (viola), Matthias Diener (cello), Jens-Peter Maintz (cello). Grabación, diciembre de 2018 a junio de 2021 en la Deutschlandfunk Kammermusiksaal, Köln. Ingenieros de sonido Oliver Dannert (diciembre de 2019); Gunther Rose (diciembre de 2018 y marzo de 2020); Eva Pöpplein (junio de 2021). 2 CDs Avi Music AVI8553018.
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El aclamado Minguet Quartett tiene por delante un programa de conciertos y grabaciones para éste y los próximos años muy intenso. Tras el CD con obras del compositor romántico Ferdinand Hiller, producido en cooperación con la Radio de Colonia (WDR), el grupo ha editado ahora un extraordinario álbum (dos CDs) dedicado a la integral de la música de cámara del compositor Walter Braunfels, casi olvidado tras su muerte en 1954.

La maravillosa interpretación de los músicos del Minguet Quartett es, desde un comienzo, muy sutil en el ahondamiento de las reflexiones misticas y contemplativas del compositor en aquellos aciagos tiempos de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), aún más ancoradas en la fe después de la conflagración bélica. El cuarteto agudiza la escucha hacia adentro y la expresión hacia afuera con un sonido muy fluido, transparente, delicado y certero.

Historia

Formado en 1988, el Minguet Quartett es hoy uno de los cuartetos de cuerda más solicitados a nivel internacional y se presenta como invitado en todas las grandes salas de concierto del mundo. Sus interpretaciones, tan vívidas y apasionadas, se convierten en una experiencia auditiva inspiradora para los oyentes. La alegría sonora y expresiva con la que el conjunto da vida a las obras que ejecuta anima hasta el más mínimo detalle.

El cuarteto toma para sí el nombre del multifacético grabador en madera y cobre, impresor y editor de Madrid, Pablo Minguet, quien escribiera en 1774, entre varios libros, uno con instrucciones y reglas para tocar numerosos instrumentos musicales, entre ellos el violín, el órgano, el clavecín y la flauta. Minguet, un filósofo de la vida y una especie de pionero de  “wikipedia y youtube“ del siglo XVIII español, se esforzó por hacer accesibles las bellas artes al público en general. Para el Minguet Quartett, ésta es una idea programática en su quehacer artístico.

El compositor

De Walter Braunfels solo siguen representándose varias producciones de su ópera Los pájaros (1913 – 1919), versión libre de Las aves, de Aristófanes, que compusiera mientras estaba en el frente de batalla durante la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), donde resultó herido en 1917.

Cabe aquí evocar que Walter Braunfels y Richard Strauss estaban por igual en la cima de los programas de conciertos y ópera allá por la década de 1920. Braunfels era uno de los compositores más importantes de la República de Weimar, musicalmente muy ligado a la estética del siglo XIX; un romántico del siglo XX que agotó el movimiento tonal, buscando lo nuevo en lo conocido, sin romper ese sistema.

Los genocidas

Con el ascenso del régimen genocida nacionalsocialista de Adolf Hitler en 1933, Braunfels fue destituido de la Academia de Música de Colonia que había fundado, junto con Hermann Abendroth, y dirigido entre 1925 y 1933.

Braunfels estaba registrado por el régimen racista nazi como un cuarto de judío, aunque hacía tiempo que se había convertido al catolicismo por convicción íntima. Además, en 1923 había rechazado un encargo del partido nacionalsocialista (NSDAP) para componer un himno de esa abominable colectividad política criminal y antisemita.

Hitler había intervenido personalmente en ese incidente y, sañudo como era, nunca lo olvidaría ni perdonaría. El compositor fue relevado de sus funciones, su música difamada como “arte degenerado“ y retirada de todos los programas por orden del Führer y de su nefasto secuaz, el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels. Este bloqueo supuso una restricción total del trabajo artístico y la privación de esa caja de resonancia que encierra el tiempo y el espacio que tanto necesitan los músicos creativos.

Seguir componiendo

El proscrito Braunfels se retiró de la vida pública, pero permaneció en Alemania, se instaló en Überlingen, junto al lago de Constanza (suroeste) y siguió componiendo, de momento para la gaveta de su escritorio. Después de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), el entonces alcalde de Colonia, Konrad Adenauer, se dirigió a él en 1947 para pedirle que reactivara el Conservatorio de la ciudad. Volvió a asumir la dirección hasta su dimisión en 1950, para volver al lago de Constanza.

Preservación de la obra

La emisora de radio Deutschlanfunk, con estudios centrales en Colonia, se ha venido ocupando desde hace tiempo de la recuperación y preservación de la obra de Walter Braunfels, difundiéndola en transmisiones de ópera, conciertos y grabaciones para conjuntos grandes y pequeños.

Con esta grabación de toda la música de cámara para cuerda de Walter Braunfels, el Minguet Quartett, de Colonia, rinde homenaje al compositor que, en el periodo de entreguerras, tuvo una influencia decisiva en el potencial de formación de los futuros músicos, especialmente en esa ciudad a orillas del Rin.

Dado que Colonia es la sede del cuarteto, así como de la emisora de radio y del sello discográfico, a todos sus responsables les pareció más que obvio y oportuno realizar una grabación completa para rendir homenaje a este compositor y pedagogo, tan importante para Colonia, quien después de 1933 tuvo que soportar allí tanto sufrimiento y desprecio.

Dolor y fe

Los bárbaros acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y los implacables mecanismos de control del régimen de Hitler reforzaron el aislamiento social y la exclusión artística de Braunfels. Mientras que sus dos hijos Wolfgang y Michael volvían a casa con vida al final de la guerra, su hijo menor, Stephan, permanecería desaparecido en el Este.

Fue en esa época, durante los desgarradores últimos años de la guerra y sus secuelas, cuando compuso su música de cámara para cuerdas, grabada aquí. Sobre todo el opus 60, el denominado Cuarteto de la Anunciación, es un eco místico, contemplativo que da testimonio tanto de las experiencias anteriores como del espíritu y la fe inquebrantables del compositor.

Walter Braunfels murió en 1954 a la edad de 72 años. No fue hasta muchos años después que esta música, condenada como "anticuada", empezó a ser redescubierta al apreciarse su riqueza y clasicismo "moderno", como el celebrado Quinteto de cuerda y el movimiento final del último Cuarteto de cuerda.

Obras escénicas

Los mecenas, directores, orquestas y coros de hoy en día se centran menos en la ópera finamente cincelada y más en esas obras de música escénica de gran sonido que hicieron famoso a Braunfels mucho antes del estallido de la guerra. Entre ellas se encuentran Die Vögel (Los pájaros), estrenada bajo la dirección de Bruno Walter en Múnich en 1920, las obras corales sacras Te Deum op 32 (1920 - 1921) y Große Messe (Misa solemne), op 37 (1923 - 1926), y las efectistas obras sinfónicas y concertantes de sus primeros períodos de creación (1909 - 1918 / 1919 - 1932).

Las obras escénicas posteriores (1933-1954) Der Traum ein Leben (El sueño de una vida), Szenen aus dem Leben der heiligen Johanna (Escenas de la vida de Santa Juana)  y, sobre todo, la Anunciación, basada en el misterio religioso del escritor, poeta y diplomático Paul Claudel L'Annonce faite á Marie (La Anunciación a María), son un reflejo de la fuerte interiorización y el profundo anclaje religioso de Braunfels.

Los dos primeros cuartetos fueron compuestos en 1944, el año anterior al del final de la guerra, seguidos por el quinteto (1946/1947), el tercer cuarteto (1946/1947) y el movimiento final en 1953. Todos ellos convencen con una dirección de voz transparente, una polifonía densa y armonías tonalmente extendidas que el Minguet Quartett ha llevado con exquisitez al disco.

El cuarteto en la menor op 60

Entre finales de marzo y comienzos de abril de 1944, poco antes de la Pascua, escribía Walter Brauenfels:

No hay nada más maravilloso que trabajar en un cuarteto. A menudo estoy fuera de mí mismo con todas estas posibilidades. ¡Y en este momento! Rezo entre medias lleno de gratitud por este don y me siento totalmente indigno.

A partir de esa humildad creativa -según la impronta de la partitura- gran parte del material de esta pieza se deriva de temas de la “Anunciación“, inspirada en Claudel. El tenor básico es, pues, la obra de misterio profundamente católica que Braunfels llamó "su testamento".

Para el compositor, mirando entonces (1947 / 1948) retrospectivamente,  la obra creció;

(…)"de una manera extraña a partir de las circunstancias de la vida", la prohibición de las actuaciones y la consecuente emigración dentro de Alemania; "tuve que tratar de encontrar consuelo en ese mundo de orden en el que incluso el sufrimiento más profundo recibe su significado al ser ofrecido como un sacrificio.

Con la protagonista, Violaine (nombre también inspirado en una obra de Paul Claudel), que asume el sufrimiento de su entorno sin culpa alguna, tematiza la cuestión del sentido de su propia vida.

Análisis

Los temas principales son en el primer movimiento el motivo de la trompeta que abre la ópera y que recorre casi como “leitmotiv“ toda la ópera; en el segundo movimiento el interludio del acto III; en el tercer movimiento el primer tema del acto IV; y en el cuarto movimiento el primer tema del acto I.

En el Allegro moderato inicial, el violonchelo presenta el tema principal en triadas punteadas, abriendo una textura vocal fluida y variada según el principio del ritmo complementario barroco, seguido por el entusiasta tema secundario, tras un tema de transición ligeramente boyante.

El primer tema, sin embargo, sigue siendo dominante tanto en el desarrollo como en el movimiento posterior de la recapitulación. El movimiento lento (Langsam) es una obra maestra de estilo neorromántico: su sección A, oscuramente melancólica, abre la forma de canción cerrada en tres partes; la sección media, aunque motivada y temáticamente comprometida con el principio, contrasta gracias a la alternancia de luminosas voces dominantes y más agitadas.

El tema del tercer movimiento (Scherzo) se caracteriza por una estructura antitética de pregunta y respuesta: la viola abre, el violonchelo y el violín I responden al unísono, y luego todas las voces se unen, tras la reanudación de la "pregunta"; esta dirección de las voces en pareja confiere al Scherzo ligereza lúdica. El Allegro final retoma la tonalidad y el carácter del movimiento inicial.

El Cuarteto en fa mayor op 61

En contraste con el Cuarteto de la Anunciación, que es un poco pesado, el opus 61 tiene un carácter más ligero. En el primer movimiento (Allegro), domina el tema principal; las interpolaciones corales tras sus partes periódicas sirven para las transiciones armónicas y neutralizan su carácter agresivamente urgente.

El tema del Scherzo parece casi banal, si no fuera por las atrevidas combinaciones de acordes, los ingeniosos cambios de compás en el Trío con sus respectivas paradas de órgano en el violonchelo.

El Adagio está concebido como una obra de variación retrógrada; su tema central se basa en la sustancia musical del primer movimiento, creando así una conexión temática.

El Vivace en forma de rondó es danzante, el tema folclórico es subrayado por los zumbidos del violonchelo. El cromatismo ligero, el colorido modal, la ocultación de la armonía funcional clásica y los frecuentes cambios de tonalidad son característicos del último movimiento.

Cuarteto de cuerda en la menor op 67

Una introducción lenta conduce al Allegro appassionato, cuyas esquirlas del motivo de apertura del movimiento extravían al oyente; tras una transición de subdominante, el segundo tema florece de forma bastante convencional en la dominante (si mayor) en un tiempo de 6/8 oscilante y con una dirección de voz que parece cantabile.

El Andante cantabile y el segundo Andante sostenuto varían el motivo de la cabeza del tema de apertura. Se desconocen las razones por las que Braunfels descarta el movimiento final originalmente compuesto y añade en su lugar otro completamente diferente desde el punto de vista estilístico. Incluso el título de la alegre y ardiente danza folclórica del sur de Italia, la “Tarantella“, promete un final de cuarteto inusual.

El típico tiempo de 3/8 se ve interrumpido por frecuentes cambios e interpolaciones de 5/8, el tempo rápido y los ritmos con puntos agudos aumentan el impulso y le dan casi un aire de pista de baile rural, que se ve subrayado por cadenas de segundos banales, retornos de acordes descarados, así como cadenas de disonancias no resueltas.

Los interludios solistas, incluso los simples golpes de acorde u ostinati, tienen un efecto típicamente folclórico. A pesar de todo el lenguaje sonoro inusualmente audaz y casi de tonalidad libre, la cuadrícula formal clásica permanece intacta; es un rondó en forma de arco: el principio y el comienzo se corresponden.

El Quinteto en fa sostenido menor op 63

Walter Braunfels ponía toda su fe en el Quinteto en fa sostenido menor, mientras lo escribía entre 1946 y 1947, interrumpiendo su labor creativa solo para excavar el búnker de su casa:

Será espero que lo mejor de mi música de cámara hasta la fecha; primero lo concebí como un cuarteto, pero no me salían las cuentas; de repente se me ocurrió que tenía que ser un quinteto (con dos violonchelos, como el de Schubert y ahora todo discurre con naturalidad.

La amplificación del sonido por parte de los dos violonchelos y la tonalidad sombría reflejan el estado de ánimo pesado y agitado, que luego también se descarga profunda y poderosamente en un gran y significativo movimiento de apertura, subrayando el cromatismo “tristánico“ del comienzo (Adagio - Allegro).

El tema secundario comienza en si bemol mayor, pero modula a la mayor, volviendo al tema principal, cuyo material también determina aquí el desarrollo. Unos expresivos solos de violín abren el Adagio de forma casi improvisada, seguidos de melodías dispuestas periódicamente en series que vuelven al principio.

El Scherzo (Menuetto. Allegretto – Trio) es rítmicamente agitado, armónicamente atrevido y parece inusualmente moderno; el Trío, en particular, crea un paisaje sonoro aéreo y etéreo, sobre todo con sus cuestionables solos. El rondó final (Allegro molto) es de concepción serenata, de ligereza lúdica con un toque ligeramente eslavo (folclórico), que está garantizado al evitar los lazos sensibles, los retornos triádicos y la síncopa frecuente. No se excluyen los préstamos de Béla Bartók o de Zoltán Kodály, aunque Braunfels niega haber conocido su música. El compositor consideraba ésta  "una de sus piezas más maduras".

Al igual que en el Quinteto para dos chelos, los miembros del Minguet Quartett (Ulrich Isfort, violín I, Annette Reisinger, violín II, Matthias Diener, violonchelo) ofrecen una interpretación magistral, con una mención especial para las violistas Aida-Carmen Soanea y Aroa Sorin.

La asociación con el violonchelista invitado Jens Peter Maintz, con su vibrante sonido, da fe de una verdadera complicidad: la del placer de hacer música entre amigos, sin alardes, lo más cerca posible de Walter Braunfels.

La grabación de sonido, en la célebre sala de música de cámara de la emisora de radio Deutschlandfunk, en Colonia, de excelente acústica, ofrece un aura sonora seductora y capta espacialmente las distintas voces en una imagen natural.

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