Una jirafa en Copenhague

Entrevista Intrapersonal Confrontada: Omar Jerez con Inmaculada Fuentes

Omar Jerez
miércoles, 5 de octubre de 2022
Inmaculada Fuentes © 2022 by E.I.C. Inmaculada Fuentes © 2022 by E.I.C.
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Dentro del mundo victimario he conocido cientos de testimonios, pero Inmaculada Fuentes es de las más honestas que me he encontrado desde hace años.

Es humilde, cercana, noble y de una generosidad emocional que te cuesta entender por todo el amor que esconde esta mujer.

Os aseguro que no hay un resquicio de venganza en sus acciones, ella se mueve por la memoria de una noche que jamás debió suceder.

Inmaculada en esa memoria milita en la realidad de los hechos, y trabaja para que las conjeturas no se conviertan en el relato de lo que no sucedió.

Su lucha es un acto de resistencia desde el civismo.

Tengo que decir que Inmaculada Fuentes ofrece un testimonio de un valor incalculable para los lectores.

¿Os imagináis ser padres y que unos sujetos en masa den una paliza al ser que más amas; tu propio hijo?

¿Qué personas podrían soportar tanto dolor y vivir con el estigma de convertir en víctimas a los agresores, y a los agresores en provocadores?

¿Qué sucede cuando se acaban los focos e Inmaculada Fuentes vuelve a esa “normalidad” donde esas llamadas ya no son tan frecuentes?

Aquí tienes uno de los testimonios más desgarradores que he escuchado; un testimonio en vida de un ser humano excepcional.

Nuestro abrazo colectivo a las víctimas de Alsasua.

Entrevista Intrapersonal Confrontada - Inmaculada Fuentes

- ¿Ha intentado ponerse en el lugar de las madres de los agresores de su hijo?

Por supuesto. Muchas noches, al irme a dormir pensaba en ellas. Suponía la preocupación que tendrían al principio por si detenían a sus hijos, también la misma preocupación después por si entraban en prisión. Cuando por fin llegó ese momento en el que fueron declarados culpables y entraron en prisión, también intenté ponerme en su lugar, y entonces pensaba cómo se debe sentir esa madre que gracias a la educación que le ha dado a su hijo, este termina encerrado en prisión.

 Pensaba en cómo se debe sentir esa madre que ha educado a su hijo de tal forma que es capaz de estar dando golpes a otro ser humano hasta casi matarlo. Pensaba también, en qué clase de madre justifica que su hijo golpee a otra persona simplemente por odio. No puedo llegar a imaginarme cuánto odio se debe sentir para seguir educando con esa base.

Pensaba en sus madres, sí, intentaba ponerme en su lugar, pero era incapaz de sentir el odio que sienten ellas, por eso, si hubiese sido una de esas madres, me sentiría enormemente culpable del camino que han tomado esos hijos, y de que hayan terminado siendo declarados culpables de cuatro delitos muy graves, (atentado a la autoridad, amenazas, lesiones, y desórdenes públicos), y siendo encerrados durante unos años en prisión. Me sentiría muy culpable, de haber borrado por completo la humanidad con la que se supone que nacemos, y haber criado a unos hijos capaces de destrozar a golpes a un ser humano, tan joven como ellos y sin motivo alguno, únicamente por odio.

Por último, también me hacía otro planteamiento: ¿ alguna de ellas es capaz de ponerse en mi lugar?, ¿alguna de ellas se ha planteado siquiera cómo me sentí al recibir de madrugada aquella terrible llamada?, ¿alguna ha pensado en lo que se siente cuando tu hijo entra a quirófano porque lo han destrozado a golpes?, ¿alguna se ha planteado si su hijo va a volver a caminar después de colocarle una placa metálica y ocho tornillos en el tobillo?, ¿alguna se plantea si mi hijo va a poder volver a trabajar con 24 años?. Estoy completamente segura de que no se han puesto en mi lugar, pues cada vez que han hecho referencia a mi hijo, lo han hecho nombrándole como «un tobillo roto», como si ese tobillo no perteneciese a una persona con nombre y apellidos, con una vida y una familia. Hasta ahí llega su sensibilidad y su empatía.

 ¿Existe algún vídeo de la agresión?

No existe, al menos, no se ha encontrado ningún vídeo de aquella noche. ¿Alguien se puede cree, que en un lugar donde había decenas de jóvenes viendo una agresión, nadie ha grabado nada? Precisamente hoy en día que todo el mundo se convierte en reportero improvisado, que estamos cansados de ver que cuando ocurre un accidente o una agresión, antes se ponen a grabar con los teléfonos móviles que a ayudar. No es creíble que nadie grabase nada.

Los teléfonos intervenidos se inspeccionaron, y se comprobó que habían sido borrados vídeos y mensajes. Todos se dieron mucha prisa en borrar unas pruebas que, de haber sido la historia como ellos la contaban (mi hijo les provocó y fueron su compañero y él los que les pegaron), les hubiesen dado la razón; pero no, en contra de eso, las borran; o son muy torpes u obedecieron órdenes de alguien a quien les tienen mucho miedo.

Pobre de aquel que se le ocurra sacar alguna grabación de lo sucedido aquella noche, cuando las bestias se cebaban con su presa, mientras las hienas se reían; hecho este, que corroboró en el juicio uno de los testigos que llevó su defensa. Ese testigo dijo (así se recoge en la sentencia): 

La gente que estaba en la calle, se acercaba, le pegaban patadas en el pecho, en la espalda y se iban, y otra vez volvían a pegarles. 

También añadió que: 

El teniente y su pareja, en ningún momento intentaron defenderse. 

El testigo (también aparece en la sentencia), 

estaba siendo sometido a presión por el entorno donde vive y se mueve.

Insisto, ¿alguien se puede creer que no haya ninguna grabación? Los cobardes las borraron.

¿Por qué cree que no se declaró terrorismo?

Era evidente según la legislación vigente, que estos actos si cabían dentro de ese delito, es por ello que se juzgó en la Audiencia Nacional, los indicios eran suficientes. En mi opinión, la banda terrorista una vez más, había declarado que dejaba la lucha armada, que ya no iban a matar, pero su odio se mantiene, y a la vista está que movimientos como el “Alde HemendiK”, o el “ Ospa”, al que pertenecen los agresores de mi hijo, se dedican a sembrar ese terror entre las Fuerzas de seguridad, especialmente los Guardias Civiles y su familias. Siguen sus mismas directrices y la forma de actuar, es igual. Ellos estaban convencidos que este ataque lo encubrirían haciéndolo pasar por una pelea de bar, pero no fue así. No se esperaban nuestra reacción, nuestra lucha por llegar al fondo de la verdad de lo que ocurrió, y ese es uno de los “hechos probados” que consta en la sentencia: No fue una pelea de bar.

En mi opinión personal, creo que los políticos no podían consentir que a estas alturas, los simpatizantes de la banda terrorista hubiesen traspasado la línea y hubiesen cometido un atentado terrorista, no se lo podían permitir, hubiese significado un fracaso más y no lo iban a asumir. No les venía bien. Supongo que alguien recibiría una regañina..., eso es todo.

En la sentencia del TS, se puede comprobar que de los cinco magistrados, dos emitieron un voto particular difiriendo de la opinión de los otros tres.

¿Quién cree que tiene la culpa de que esto siga ocurriendo?

Creo que no hay un solo culpable. Por un lado está esa parte de la sociedad vasca y navarra que sigue enferma, podrida de odio, y que continúan transmitiéndolo generación tras generación. La ignorancia de la verdad y la perseverancia en la mentira, en un relato inventado pero conveniente, les mantiene aislados de la realidad. Estos no son más que “el tonto útil” de los otros: los políticos.

Los políticos, y no la clase política, pues hace mucho tiempo que dejaron de tener clase aunque se vistan de traje, aunque ese traje se lo hagan a medida, les tira de sisa de lo grande que tienen el ego y no les cabe dentro, les tira de los botones que no pueden abrochar los “estómagos agradecidos”. Estos son los realmente beneficiados. Ya lo decía uno de ellos: “unos mueven el árbol y otros recogen las nueces”.

No hay más que fijarse en quién gana con los cientos de miles de exiliados de su tierra, aquellos que tuvieron que huir por amenazas de muerte o los que, por no sucumbir a su extorsiones y chantajes, fueron asesinados. Allí quedan los que no molestan y se doblegan, o los que gracias a los votos de estos y de los afines, los mantienen en el poder sin rival posibles. Las personas normales a duras penas sobreviven de forma digna.

Esos son los que tienen la culpa..., los que ganan con el enfrentamiento.

¿Le ha pasado por la cabeza en algún momento vengarse de los agresores?

Jamás. Ellos sí nos acusaban de querer venganza cuando denunciamos el ataque, pero lo único que hemos buscado siempre es Justicia y a ella recurrimos.

La venganza hubiese sido pagarles con la misma moneda, hacerles lo mismo, pero eso no está en mi ADN. No soy de poner la otra mejilla, pero si soy de buscar justicia y que paguen lo que han hecho como corresponde, de acuerdo con las leyes; esas normas de juego que todos debemos respetar para poder convivir en paz, esas normas que a los agresores no les gustan porque no les dejan el libre albedrío que reclaman, esas normas que nos conservan como personas civilizadas y no como salvajes.

No, la venganza es para los mafiosos y los terroristas, y yo no soy ni lo uno, ni lo otro; eso sí, siempre defenderé la verdad de lo que ocurrió, pese a quien pese. Por ello he escrito un libro que he titulado La noche que cambió mi vida, para dejar constancia de la verdad de lo que ocurrió aquella fatídica noche, y cómo lo vivimos en mi casa. Podrán agredirme de nuevo, pero nunca callarme.

Mi venganza, si lo quieren llamar así, pasaría por contar una y mil veces lo que son, y lo que hicieron, nunca por comportarme como un ser sin alma, sin empatía, sin principios..., sin criterio, capaz de golpear a un ser humano hasta destrozarlo..., eso se lo dejo a ellos. No hay más que mirarles a la cara para ver lo que tienen dentro, con el gesto huraño, el entrecejo fruncido, y la sonrisa invertida.

*Entrevista Intrapersonal Confrontada (O cómo responder y después preguntar)

La entrevista es un género periodístico fundamental. De hecho, se podría considerar su piedra angular, porque permite al periodista confirmar, acceder y conocer los hechos de manera directa, sin intermediarios, hablando con la fuente y estableciendo un diálogo con los protagonistas.

Lamentablemente, y salvo honrosísimas excepciones, la entrevista, ese momento excepcional que combina conversación, reto y seducción, se ha convertido en un acto seco, forzado, en el que demasiado a menudo el entrevistado no quiere responder y al entrevistador le da lo mismo que no quiera. El momento sublime que permite al periodista ejercer su derecho a preguntar se transforma en un trámite, una penitencia o directamente un combate tosco y sin ningún vencedor.

En otras ocasiones, los entrevistados han tenido una clase por parte de sus asesores para evitar, rodear o directamente eliminar preguntas incómodas, que suelen ser precisamente las que el periodismo debe y puede hacer. El resultado, nuevamente, queda en un limbo de medias verdades y frases insulsas. Por no hablar de las entrevistas promocionales asociadas a algún producto cultural, tipo cine, literatura y música, donde la superficialidad es tan apabullante que se podrían mantener las preguntas hechas años antes y tendríamos la certeza de encontrar las mismas respuestas.

Ante este panorama, desolador y habitual en demasía, el artista y creador Omar Jerez propone una nueva fórmula, una nueva aproximación al género que exige una complicidad de ambas partes (tomando como inspiración las entrevistas noveladas que hizo durante años Milan Kundera) para generar un contenido atractivo, valiente, que enriquezca al lector y que suponga una aventura donde ni el camino ni el destino queda prefijado.

El nuevo concepto se llama Entrevista Intrapersonal Confrontada, (EIC), y tiene como cimiento inamovible la siguiente premisa: el entrevistado genera un discurso a priori, provocado y sugerido (o no) por el entrevistador, y posteriormente el periodista edita y da forma periodística a ese contenido. Se crea una arcilla pura que será moldeada por las manos expertas del entrevistador, a posteriori.

A continuación se exponen los 10 puntos que definirán cualquier EIC que se haga a partir de ahora, y que creemos supone una innegable revolución en este género. Es tan sencillo como invertir el orden para recuperar la pureza que nunca debió perder.

Decálogo para una Entrevista Intrapersonal Confrontada (EIC)

  1. Cualquier persona, tenga o no relevancia pública, podrá solicitar a un periodista la realización de una EIC. Igualmente, cualquier periodista podrá solicitar la realización de una EIC a cualquier persona o personaje.
  2. Cualquier EIC tiene como base fundamental la relación que se establece entre el periodista y el entrevistado, así como la reinterpretación del concepto de entrevista para el siglo XXI.
  3. Una vez aceptada la realización de la EIC, se propondrá, por cualquiera de las partes, un tema sobre el que girará la narración, así como su extensión. Igualmente podrá ser de libre elección si así se decide de mutuo acuerdo.
  4. El entrevistado construirá libremente una narración sobre la temática escogida, que podrá ser creada en cualquier formato: texto, audio, vídeo, ilustración, así como cualquier combinación entre estos. El periodista no intervendrá nunca en esta parte del proceso.
  5. El periodista recibirá esa narración y a partir de ahí construirá una EIC en la que se compromete a mantener el sentido del texto original, y podrá modificar, eliminar, ampliar o extender la entrevista para tratar de llegar a la naturaleza real del entrevistado. Podrá solicitar más información al entrevistado, así como convertirla a otro formato.
  6. Bajo ningún concepto el periodista podrá utilizar la información en bruto para difamar o menoscabar la figura o reputación del entrevistado.
  7. El periodista deberá entregar una copia de la EIC antes de su difusión al entrevistado para que la confronte y certifique que se ha mantenido el sentido original, no entrando éste en consideraciones de estilo y forma.
  8. El periodista puede declarar la EIC nula si percibe que está falseada o que el entrevistado se aleja del objetivo principal, que es un ejercicio de honestidad consigo mismo.
  9. El espectador, para poder completar la experiencia, debería tener acceso al discurso en bruto enviado por el entrevistado y la EIC  definitiva, para comparar y enriquecer la lectura/visionado/escucha del proceso.
  10. Al contrario que en la entrevista clásica, en cualquier EIC la búsqueda de la verdad queda supeditada a la experiencia compartida, confrontada y colaborativa entre las dos partes.
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