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Tutto Verdi: culminar lo culminado

Joseba Lopezortega
martes, 11 de octubre de 2022
Coro de Ópera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Daniel Oren. © 2022 by Moreno Esquivel Coro de Ópera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Daniel Oren. © 2022 by Moreno Esquivel
Bilbao, sábado, 24 de septiembre de 2022. Euskalduna Jauregia. Angela Meade, soprano. Daniela Barcellona, mezzosoprano. Sergio Escobar, tenor. Giovanni Meoni, barítono. David Lagares, bajo. Coro de Ópera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Daniel Oren. Giuseppe Verdi: Fragmentos de las óperas Macbeth, Il trovatore, Don Carlo, Aida. Inno delle nazioni. Aforo: 2164. Ocupación: unos tres cuartos de entrada.
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La temporada 2021-2022 terminó con las representaciones de Alzira, que culminaron el ciclo Tutto Verdi, sin duda el reto más determinante hasta ahora en la historia de ABAO Bilbao Opera. Pero el hermosísimo y extenuante ciclo verdiano volvía en formato de concierto en el inicio de la nueva temporada. 

Y, para dejar claro que el final del proyecto Tutto Verdi no significa la mínima relajación para la asociación vasca, la última ópera del curso será Il Trovatore, un título calificado curiosamente como “trillado” por la propia ABAO en una de sus publicaciones divulgativas del concierto objeto de estas líneas. Así que el concierto Tutto Verdi era para ABAO, en realidad, un eslabón entre el esfuerzo titánico y la normalidad verdiana. Era, también, el receptáculo de una obra de muy escaso interés, el Inno delle nazioni, a la que el tenor Sergio Escobar llegó víctima de un cansancio que deslució una composición que sólo puede programarse -y escucharse- a título de rareza. 

La música de ballet de Macbeth abrió el concierto, instalando de inicio dos de los grandes valores del concierto: el maestro Daniel Oren, que regresaba a ABAO tras su excelente doble presencia en la temporada anterior, y la Sinfónica de Bilbao, BOS, que mostró una calidad muy notable. Fue la noche de los conjuntos. La BOS lucía con Oren, y también lo hacía el Coro de Ópera de Bilbao, una formación sólida, generosa, cohesionada y dotada de un gran equilibrio. Su Coro de gitanos de Il Trovatore, programado inmediatamente tras el ballet de Macbeth, fue deslumbrante. 

Después llegó el turno de Daniela Barcellona cantando O don fatale, de Don Carlo, una aria maravillosa y creo que muy difícil de cantar sin su contexto escénico, al desnudo. Barcellona en esa aria fue, en pugna con Angela Meade cantando O patria mia, lo mejor de la noche: intensa, apasionada y con una emisión clara y maravillosamente concertada por Oren. No es la mejor Éboli que se ha escuchado en Bilbao, ciudad que ha disfrutado interpretaciones extraordinarias, pero qué bien Barcellona, cuánta entrega y clase. 

Hemos comentado que fue una tarde de conjuntos. También fue una tarde de mujeres. Tanto Barcellona como Angela Meade, que cantó en los actos tercero y cuarto -casi completos- de Aida, se impusieron con rotundidad a Escobar y Giovanni Meoni. Meade es mucho más interesante cantando pianissimo que cuando exhibe su gran caudal, cuando su voz recorre sin dificultad el enorme auditorio, pero a cambio se enturbia y metaliza levemente. En todo caso, un valor seguro y una profesional de gran oficio, que en esta ocasión fue, como el concierto en su conjunto, de más a menos. Lo mismo se puede decir de Sergio Escobar. Se fue fatigando. Su voz es poderosa y la ofrece sin reserva, pero transmite la sensación de estar siempre exigido, siempre esforzado. Cumplió, pero sonaba al límite. Giovanni Meone, quien debutaba en Bilbao, se mostró como un barítono ciertamente discreto, alejado de los barítonos verdianos que se acostumbra escuchar en ABAO. David Lagares, extraordinario en Alzira sólo unos meses atrás, convenció de nuevo en su breve papel en la escena del juicio de Aida. 

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