The Ice House´s Tales

La zarzuela en el café

The LGM Golden Quartet
martes, 24 de septiembre de 2002
Trío Mompou. Zarzuela en concierto. Ricardo Miralles: Versiones libres para trío con piano de 'El barberillo de Lavapiés', 'Luisa Fernanda', 'Doña Francisquita', 'La Verbena de la Paloma' y 'Agua, azucarillos y aguardiente'. Luciano González Sarmiento, piano; Joan Lluis Jordá, violín y Dimitar Furnadjiev, violonchelo. Francisco Escolar y Javier Bernal, ingenieros de sonido. Javier Zuazu, productor. Producción de RNE para RTVE-Música, 2002. Un compacto DDD de 59 minutos de duración, grabado entre los días 10 al 14 de junio de 2002 en el estudio Música-2 de RNE. RTVE Música 65162
0,000246 El sello RTVE publica un nuevo disco del Trío Mompou titulado Zarzuela en concierto, un programa basado enteramente en paráfrasis para trío con piano, de cinco populares zarzuelas estrenadas entre 1874 y 1932. El trío Mompou hizo una gira española con este programa, comentado desde Cambrills por Juan Krakenberger en Mundoclasico.com.Nuestro colaborador escribió con su habitual agudeza que "el Trío Mompou se convirtió en orquesta de salón de principios de siglo, a pesar de que los arreglos de Miralles incluyen alguna armonía más moderna que la que se utilizaba entonces. Miralles, conocido como arreglista de Serrat, demuestra con sus versiones libres que es un consumado maestro. Es posible que un purista de la zarzuela proteste, pero algún acorde se séptima o novena no viene mal, de vez en cuando. En su versión del Barberillo de Lavapiés de Francisco Asenjo Barbieri, Miralles enlaza – sin interrupciones – una serie de números, produciendo un atractivo potpourri de la popular obra. Luego siguieron varias secciones de Doña Francisquita de Amadeo Vives, para mi el mejor compositor de los tres, y donde – no es casualidad – el arreglista tuvo que tener mucho más cuidado, porque la escritura de Vives es de por sí bastante sofisticada, y no admite aderezos más picantes. Y para terminar, piezas de La Verbena de la Paloma, con las melodías más conocidas y famosas de Tomás Bretón, que con ser más populares no son, necesariamente, musicalmente superiores."Poco podríamos añadir salvo que nos ha impresionado vívamente la capacidad del Trío Mompou para emular la peculiar sonoridad de las modestas agrupaciones instrumentales que, en los años veinte, tocaban este mismo repertorio en los cafés de las ciudades españolas y latino-americanas.Ricardo MirallesDurante veinte años, Ricardo Miralles ha sido el pianista y arreglista de Joan Manuel Serrat, quien en alguna ocasión se ha referido a Miralles como "mi alma musical". De la colaboración entre ambos nacieron joyas de la canción popular como Tu nombre me sabe a hierba, Caminante no hay camino, Nanas de la cebolla, Mediterráneo, DCada loco con su tema, Hoy puede ser un gran día, El sur también existe o Una mujer desnuda y en lo oscuro. Él mismo, hace un año, contó así su biografía musical al periodista argentino René Vargas Vera:"Estudié armonía, contrapunto y composición con el maestro Joaquín Zamaçois en el Conservatorio Municipal de Barcelona. Empecé a los 8 y estuve allí hasta los 18. Pero a los 15 ya había andado con la orquesta de fiestas de mi padre (trompetista que aún vive) por los pueblos. Recuerdo que casi siempre cerrábamos la actuación de esos bailes con tangos orquestales, pero por cierto "berretas". Empecé tocando también la trompeta, pero entre todos me llevaron al piano. La consolidación de aquel aprendizaje en el conservatorio la logré después de los 18, al tocar en salones nocturnos. En esa época conocí a Teté Montoliú. Oficié incluso de lazarillo. Él desde el piano me impregnó del aroma jazzístico."Cuando tenía veinte años, fue seducido por el jazz "toqué muchísimo en Barcelona y Madrid. Aprendí mucho de Pedro Iturralde y Clide Humpton, de gente americana en el Whisky Jazz de Madrid y en el Tamboree de Barcelona. Era jazz moderno, aunque me interesa el tradicional, sólo para escucharlo. Llegó entonces a mi entorno, mientras estaba en Palma de Mallorca, el movimiento de la Nova Cançó a través de Pi de la Serra, a quien había acompañado en un disco. Pi me presentó a Joan Manuel en aquel tiempo del servicio militar. Por ese tiempo había firmado contrato como director musical y asesor del sello Discofón, que se manejaba muy a la antigua. Fue una lucha. Yo apuntaba a la música de Miles Davis y ellos miraban para atrás. Pero fue una época muy bonita.""Yo estaba de vacaciones en la Costa Brava y Teté acompañaba, improvisando, sobre lo que Joan Manuel hacía en guitarra. Allí vino el episodio de Eurovisión en el que, como tú sabes, Joan Manuel se negó a cantar en castellano. La repercusión de esto empujó más a la fama a Joan Manuel, que ya tenía prestigio. Y como Teté se dedicaba al jazz y Serrat precisaba un pianista me preguntaron si me interesaría acompañarlo. Dije que sí porque, además, se duplicaba el sueldo de lo que me pagaban en la discográfica. Allí empezó mi historia de veinte años con él."Pero además de su trabajo con Serrat y, desde hace una década, con Alberto Cortez, otro gran compositor de canciones, Miralles es también autor de bandas sonoras cinematográficas. "Llevo 21 películas. Una con José Sacristán. Me encanta la preparación de una película, las escenas, el montaje. Es un mundo lejos de la música popular, donde hay muchos cholulos. Traté de hacer el trabajo lo mejor posible. Creo que los directores españoles no son muy amantes de la música. Yo admiro el lenguaje contemporáneo sin llegar a la atonalidad. Me gustan mucho el tango y el folklore, que han alcanzado una altura increíble, casi como la cubana o la brasileña. El tango tiene profundidades de la música clásica. Del folklore, me encanta el Cuchi Leguizamón. Para mí fue un honor estrecharle la mano. A él le gustó lo que hago en el piano." De la música clásica, de la que procede: "Bach, Beethoven. Más que tocar, los leo. Sobre todo, el Clave bien temperado, de Bach, y las sonatas de Beethoven. También me interesan Béla Bartók, Ravel, Mahler, Shostácovich, Schönberg, Messiaen, Penderecki. Las vanguardias me atraen siempre."En el folleto del disco, Luciano González Sarmiento publica el siguiente comentario sobre la tradición interpretativa de las paráfrasis de zarzuela por grupos de cámara:La version y el arregloEl género lírico, desde la Zarzuela a la Opera, siempre constituyó un filón muy atractivo para los compositores aficionados a las más diversas formas de "arreglos", "versiones", "transcripciones", "paráfrasis" y "glosas". Quizás el ejemplo más sobresaliente sea Liszt parafraseando a Wagner, a Verdi, a Donizetti y a tantos otros...El universo lírico de la Zarzuela animó a los propios compositores y a muchos excelsos "arreglistas" a abordar formatos reducidos, especialmente de cámara, de títulos tan significativos como La Tempranita de Jiménez, El dúo de la Africana de Caballero, Los gavilanes de Guerrero, La Gran Vía de Chueca, y un interminable etcétera que durante un tiempo diera un atractivo lustre al género.Cabe suponer que muchos de aquellos arreglos respondían a imperativos o a intereses, bien de pura economía, bien de exigencias de los editores como artículos de promoción, pero inevitablemente debemos suponer que la mayor parte de estos arreglos respondía al propio atractivo de las obras, como referencia para la diversión y la demostración de un virtuoso respeto a las mismas.Tal es el caso de las versiones que hoy presenta el Trío Mompou, según un trabajo esmeradamente riguroso, no exento del espíritu lúdico imprescindible, del compositor catalán Ricardo Miralles.Las versiones que Miralles hace de estos títulos son "libres", es decir, no siguen el hilo argumental de su contenido literario y se abordan fundamentalmente las referencias musicales de los episodios diversos, elegidos y ordenados con criterios dinámicos respecto a la organización musical. Se trata pues de versiones camerísticas que parten de la textura estrictamente musical de cada una de las obras programadas, respetando escrupulosamente sus diseños melódicos, armónicos y rítmicos y buscando la coherencia dinámica y agógica propia de cualquier obra camerística.Los instrumentos relegan el papel, fácilmente atribuible, de personajes escénicos, para convertirse únicamente en protagonistas "concertantes". Eso sí, cuando suenen, reconstruirán en cada de uno de los oyentes el halo de los personajes que dan vida a cada episodio lírico.
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