España - Madrid

Netrebko y la patria

Germán García Tomás
martes, 8 de noviembre de 2022
Aida © 2022 by Teatro Real Aida © 2022 by Teatro Real
Madrid, martes, 25 de octubre de 2022. Teatro Real. Aida. Ópera en cuatro actos. Música: Giuseppe Verdi. Libreto: Antonio Ghislanzoni, a partir del guion de Camille du Locle y Auguste Mariette. Producción del Teatro Real en coproducción con el Festival de Abu Dhabi, basada en la original del Teatro Real (1998). Dirección de escena, escenografía y vestuario: Hugo de Ana. Iluminación: Vinicio Cheli. Coreografía: Leda Lojodice. Vídeo: Sergio Metalli. Reparto: Anna Netrebko (Aida), Yusif Eyvazov (Radamés), Ketevan Kemoklidze (Amneris), Artur Rucinski (Amonasro), Jongmin Park (Ramfis), Deyan Vatchkov (El Rey), Marta Bauzá (Gran sacerdotisa), Fabián Lara (Un mensajero). Coro (Andrés Máspero, director) y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección musical: Nicola Luisotti.
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El divismo tiene sus perversidades. Si a eso unimos el comprometido posicionamiento político de un artista, ya tenemos un material altamente inflamable de cara al público. Máxime si esa alineación viene enmarcada dentro de una coyuntura tan inestable y desestabilizadora a nivel internacional como es la presente guerra de Ucrania, un conflicto que ha llegado hasta el punto de deshumanizar a la gran Federación Rusa por un cúmulo de circunstancias defensivas, expansionistas y nacionalistas.

Anna Netrebko, que ha venido a Madrid a cantar el rol titular de Aida, pudo estar desvinculada de todo este escenario de incertidumbre, pero lo cierto es que la ha venido acompañando el aura, desde pocas semanas después de iniciada la “operación especial” así denominada por Vladímir Putin, de ser una de las principales aliadas del presidente ruso en materia cultural, sobre todo a raíz de su atronador silencio, como el de Valery Gergiev, sobre condenar el conflicto contra el pueblo ucraniano. A pesar de hacer explícito ese rechazo aproximadamente un mes después de iniciarse la invasión, los fantasmas y las etiquetas no parecen despegársele a la soprano rusa hasta llegar a este esperado estreno de temporada en el Teatro Real.

Verdi, 'Aida'. Nicola Luisotti, dirección musical. Hugo de Ana, producción escénica. Madrid, Teatro Real, octubre de 2022. © 2022 by Javier del Real | Teatro Real.Verdi, 'Aida'. Nicola Luisotti, dirección musical. Hugo de Ana, producción escénica. Madrid, Teatro Real, octubre de 2022. © 2022 by Javier del Real | Teatro Real.

Y es que a uno, para bien o para mal, la fama le precede. En el estreno del segundo cast de Aida, pudimos presenciar a un pequeño grupo de manifestantes, rusos o ucranianos, rodeando el coliseo de la Plaza de Oriente, que protestaban por la participación de Netrebko, con fotografías donde aparecía ella con el presidente ruso y portando enseñas ucranianas al grito de “Cantante Netrebko apoya a Putin” o tachándola de antidemócrata y amiga del líder ruso. No descubrían nada, todo ello es vox populi y este pudiera ser un hecho menor y sin ninguna importancia, pero lo cierto es que algo así emborrona en parte la reputación de una de las opera stars más famosas del momento. Ya estamos acostumbrados los melómanos a las indumentarias sofisticadas, cuando no estrambóticas, que ella y su marido, el tenor Yusif Eyvazov -precisamente su partenaire como Radamés en esta producción- exhiben sin pudor en todas sus redes sociales, al lado del reclamo de sus glamurosas portadas de discos. Pese a su pasado fotográfico con el régimen, Netrebko no tiene la culpa de la guerra. Resulta curioso el paralelismo de que nuestra cantante esté evocando a una patria oprimida por las hordas del faraón egipcio, como lo está la masacrada Ucrania por el ejército de su presidente. Como la hija de Amonasro, la soprano rusa es la gran víctima colateral de un contexto socio-político sórdido y turbulento, que la ha salpicado a su pesar. Pero al margen de todo ello, que hable el arte escénico, la ópera.

Verdi, 'Aida'. Nicola Luisotti, dirección musical. Hugo de Ana, producción escénica. Madrid, Teatro Real, octubre de 2022. © 2022 by Javier del Real | Teatro Real.Verdi, 'Aida'. Nicola Luisotti, dirección musical. Hugo de Ana, producción escénica. Madrid, Teatro Real, octubre de 2022. © 2022 by Javier del Real | Teatro Real.

Y ese arte se traduce aquí en la grandilocuencia del montaje ya popular y recordado del argentino Hugo de Ana para Aida (repuesto hace cuatro años) con el que a modo de auto-homenaje el Teatro Real quiere festejar el 25 aniversario de su reapertura como teatro de ópera. Porque Aida es fastuosidad y colorismo, es cultura egipcia, exotismo y orientalismo a raudales, es fanatismo religioso, pero también es intimismo a orillas del Nilo, y todo eso lo hallamos aquí por doquier. Por eso el título verdiano se beneficia de las virtudes escenográficas de esta gran superproducción -la espectacularidad y monumentalidad de las escenas de masas con una acertada y realista ambientación de cada acto- y sus defectos: una sobreabundancia de proyecciones dinámicas de arqueología egipcia y anatomía masculina animada en un telón translúcido delante del escenario, y el empleo obsesivo de cintas como material coreográfico, un tanto exagerado en esas contorsiones de momias vivientes del final del primer acto, movimiento que eclosiona en la escena de ballet del segundo, que acentúa el pintoresquismo de la propia partitura pero no impide que la trama avance con inteligibilidad.

Anna Netrebko es una gran artista, no cabe duda. Quizá como actriz le hagan falta más arrestos, pero su recreación vocal del sufriente personaje es oportuna y encaja plenamente con las peculiaridades vocales de soprano lírica con tintes de spinto que exige el rol titular. Encarnó a una Aida frágil y sensible, más íntima que de garra dramática, que también la hubo, apoyándose en su centro vocal de gran poso y carnosidad, nunca escasa de graves bien apoyados y preñando de filati los finales de frase, su mayor particularidad en toda la interpretación de la esclava etíope. Dio lo mejor de sí en el acto tercero, regalando un delicado “O patria mia”.

Su esposo Yusif Eyvazov, de tintes líricos pero metal de escaso brillo y mordiente y una emisión algo estrangulada, echó no obstante el resto como actor y como cantante -posee una notable capacidad para frasear-, ganando enteros a lo largo de la noche tras salir airoso en “Celeste Aida”, aria siempre comprometida, cuya nota final atacó a plena voz para luego apianar. Lo mejor fue su cara a cara con Amneris del cuarto acto, que es cuando engrandeció al personaje de Radamés a nivel dramático, como en el acto precedente, que defendió a su vez con holgada entrega junto a su consorte.

Verdi, 'Aida'. Nicola Luisotti, dirección musical. Hugo de Ana, producción escénica. Madrid, Teatro Real, octubre de 2022. © 2022 by Javier del Real | Teatro Real.Verdi, 'Aida'. Nicola Luisotti, dirección musical. Hugo de Ana, producción escénica. Madrid, Teatro Real, octubre de 2022. © 2022 by Javier del Real | Teatro Real.

La colosal Amneris de Ketevan Kemoklidze -a la que vimos años atrás en el Festival de El Escorial en una memorable Princesa de Éboli- puso su sonoro y contundente registro grave al servicio de las demandas expresivas del envidioso personaje. Dramática a nivel superlativo, aunque menos sibilina, supo sacar jugo a su gran escena del acto cuarto, lanzando un tremebundo anatema. La georgiana, que fue muy aplaudida, será de las Amneris para la historia en este teatro.

El cuarteto protagónico lo completaba el barítono polaco Artur Rucinski, cantante ya muy conocido en el Real, volviendo a mostrar una elegante línea de canto sin descuidar el énfasis dramático, como en el momento en que reprocha a Aida que no es su hija, sino la esclava del faraón, aunque al margen de esa nobleza de canto faltó un punto de la negrura que en parte posee Amonasro.

Para ello teníamos al excelente bajo coreano Jongmin Park con su oscuro y tenebroso Ramfis, y la autoridad monocorde del Rey de Deyan Vatchkov. Como hace cuatro años, Fabián Lara volvió a enmarcar las pocas frases de su mensajero y una distante sacerdotisa nos llegó en la voz de Marta Bauzá.

El coro es el otro gran protagonista singular de Aida, y el titular del Teatro Real se mostró homogéneo en sus secciones brindando espectacularidad. Nicola Luisotti es una batuta experta en Verdi, sabe administrar y dar continuidad al drama y está siempre atento a las voces, dejándolas espacio y concertando para que destaque cada plano, como el final del segundo acto. Su labor es crucial para que este enorme castillo de naipes no se derrumbe y para que los cantantes lleven la verdadera preponderancia, con una respuesta orquestal capaz de hacer justicia a cada pincel y tapiz sonoro de una partitura maestra. 

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