Alemania

Una sensacional velada de refinada música

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 9 de noviembre de 2022
Isabelle Faust y Antoine Tamestit © 2022 by Stadt Neuss Isabelle Faust y Antoine Tamestit © 2022 by Stadt Neuss
Neuss am Rhein, viernes, 4 de noviembre de 2022. Gran sala auditorio de la Zeughaus (armería) de Neuss am Rhein. Isabelle Faust (violín), Antoine Tamestit (viola). Concierto "Gipfeltreffen". Monsieur de Sainte-Colombe, Concert XLI "Le retour", Concert III "Le tendre", Concert XLIV "Tombeau Les regrets". Wolfgang Amadé Mozart, Dúo en sol mayor KV 423, Dúo en B-Dur KV 424. György Kurtág, Szigorouan Magánlevél a 80 évesnek, Ligatura Y, Vie silencieuse – Franz emlékére, ...eine Blume für Tabea. Bohuslav Martinu, Tres madrigales. Concierto organizado por la ciudad de Neuss am Rhein. 100% del aforo.
0,0003084

Fue una sensacional velada de refinada música que nos trasladó primero a la corte de Luis XIV y a la ermita del misterioso Monsieur de Sainte-Colombe, con el Concert XLI ''Le retour'', y en la segunda parte con el Concert III ''Le tendre'', así como, por último, con el Concert XLIV ''Tombeau Les regrets''. 

Faust, y su Stradivarius ''Bella durmiente'', cautiva al público con sus fascinantes interpretaciones. Se sumerge en cada pieza, teniendo en cuenta el contexto histórico musical, los instrumentos históricamente apropiados y la mayor autenticidad posible, según el estado del conocimiento contemporáneo. Así consigue sacar a la luz e interpretar con pasión el repertorio de una gran variedad de compositores.

Tamestit, y su viola Stradivarius de 1672 (cortesía de la Fundación Habisreutinger), tal vez la primera producida por este histórico luthier de Cremona, es reconocido internacionalmente como uno de los mejores violistas del mundo, tanto como solista como músico de concierto y de cámara. Además de su inigualable técnica y su intensa musicalidad, es conocido por la profundidad y riqueza de su sonido. Su repertorio es amplio, desde el barroco hasta el contemporáneo; también ha interpretado y grabado numerosos estrenos mundiales. 

Kurtág, si bien no es un recién llegado entre los compositores contemporáneos, no dio el salto internacional hasta mediados de la década de 1950; tal vez por su carácter tranquilo y reservado, ajeno a cualquier autobombo.  Su música encontró su hogar en el género de cámara, mucho más íntimo. No es de extrañar, pues, que su catálogo de música de cámara sea extremadamente amplio. Además de obras para solistas y cuartetos de cuerda, encontramos un gran número de dúos para diversos instrumentos, como Szigorouan Magánlevél a 80 évesnek, Ligatura Y, Vie silencieuse – Franz emlékére (de una preciosa sonoridad casi inaudible) y ...una flor para Tabea (un digno homenaje a la genial violista Tabea Zimmermann, profesora de Tamestit.

En esta última pieza mencionada, los armónicos altos de la viola le dan un carácter ligero y delicado, fugaz y efímero como el delicado florecimiento de una flor. En la música de Kurtág, los motivos suelen constar de solo unas pocas notas o intervalos, que evocan a los concisos y expresivos aforismos expresivos de Anton Webern y Alban Berg.

En la fascinante y oscilante e iridiscente Ligatura Y, compuesta en 1993 y revisada por Kurtág en 2003 se encuentra la forma microscópica tan típica de este compositor: la condensación extrema de la textura musical, la restricción radical y la concentración en los medios musicales, así como muchos sonidos tranquilos, incluso el silencio (que también es música).

En el Dúo en sol mayor, KV 423, la viola Stradivarius no es solo una acompañante, sino una socia igualitaria. Mozart lo hace posible y donde él no lo hace lo consigue Tamestit, tocando un poco más bajo de lo previsto originalmente, pero de forma apenas menos ágil y ligera, sin la pesadez corpórea que a menudo se aferra a la viola. Suena con fuego y sensualidad mediterráneos. Un regalo de alto nivel que incluso el propio compositor salzburgués habría disfrutado.

No es raro encontrar en Neuss am Rhein a artistas del más alto nivel para interpretar piezas como las elegidas en este programa. Cuando esta música de embriaguez, desesperación y anhelo se crea, como lo hizo Mozart, con tanto cuidado como garra, con tanta indulgencia como ternura, con tanta efervescencia salvaje como desgarro, cuando cada voz, cada pregunta y respuesta, cada detalle, desde el pizzicato de la telaraña hasta el unísono furioso de las cuerdas, se llena de energía y pasión, entonces no hay quien la pare. 

El público aclamó con entusiasmo a Isabelle Faust y Antoine Tamestit al término del concierto. Cada uno de ellos, excepcionales personalidades cada uno en su instrumento, es una tarde de música por sí sola. Pero su extraordinaria clase también se hizo patente en la creación musical de espíritu sinfónico, en la ardiente colaboración que pusieron en escena de forma convincente con el melodrama instrumental de los Tres madrigales de Bohuslav Martinu.

A menudo la viola es considerada el instrumento más aburrido de todos. Pero con este músico francés se convirtió en una estrella. La viola no es un violín grande. Tamestit transformó aquí lo que se supone que era un accidente industrial en la historia de la música en un atractivo instrumento solista y mostró los trucos con los dedos y las cuerdas que también se pueden realizar con la viola. 

La segunda parte del concierto terminó con el Dúo para violín y viola nº 2 en si bemol mayor KV 424 de Mozart. Tocada con finura técnica, especialmente en el primer movimiento (Adagio - Allegro), en el que el violín se entrega a la ornamentación expresiva y a los dobles registros, mientras la viola interviene en el tratamiento de los temas, además de acompañar. Luego, en el movimiento lento (Andante cantabile), el violín interpreta una hermosa melodía siciliana, al tiempo que la viola acompaña. En el final (Tema con variazioni. Andante grazioso), ambos instrumentos se alternan en el protagonismo hasta que el violín transforma el tema en un animado vals.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.