Discos

Álbum ''Natus est Jesus'', Ensemble Tresonare, de Dresde

Juan Carlos Tellechea
martes, 15 de noviembre de 2022
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Álbum "Natus est Jesus". Ensemble Tresonare: Juliane Gilbert (violonchelo, contrabajo, flauta, contralto), Clemens Heidrich (bajo-barítono, recitados), Elke Voigt (órgano, soprano). Veni redemptor gentium. Martin Luther, Nun komm, der Heiden Heiland. Friedrich Händel, Thus saith the Lord, y But who may abide (de El Mesías, HWV 56). Dietrich Buxtehude, Magnificat noni toni Buxwv 205. Johann Eccard, Übers Gebirg Maria geht. Max Reger, Und unser lieben Frauen Traum, op 138; y Gloria in excelsis op 59 nº 8. 8. Heinrich Schütz, O lieber Herre Gott, SWV 287. Cesar Frank, Offertoire pour la Messe de minuit Noël angevin. Johann Crüger-Sebastian Reim, Wie soll ich dich empfangen. Melodía, Francia siglo XV, O come, o come, Emmanuel. Melodía Francia siglo XVIII, Hört der Engel helle Lieder. Melodía y texto de Silesia, Was soll das bedeuten. Philipp Friedrich Böddecker, Natus est Jesus. Martin Luther-Johann Sebastian Bach, melodía. Camille Saint-Saëns, del Oratorio de Noël, op 12. Melodía París 1599, Zu Bethlehem geboren. Lucas Lossius-Michael Praetorius, Ein Kind geborn zu Bethlehem. Robert Johnson, Giles Farnaby, Alman. Richard Farnaby, Fayne Would I Wedd. Giles Farnaby, Tower Hill. Melodía del siglo XVII, Adeste fideles. Grabado en la Martin-Luther-Kirche, de Dresde, en los meses de mayo y septiembre de 2021. Órgano Jehmlich Orgelbau, Dresde. Ingeniero de sonido Hartmut Lissner. Audiolis 2022. Promovido por la Comisionada de Cultura y Medios del gobierno federal de Alemania, en el marco del programa Neu Start Kultur.
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El prestigioso Ensemble Tresonare, de Dresde, se ha destacado en los últimos años con varias actuaciones y grabaciones excepcionales de música del siglo XVII, XVIII, XIX y XX. Ahora los tres cantantes y músicos en torno a la ''Kantorin'' Elke Voigt han lanzado un oratorio navideño de propia creación, basándose en obras de autores conocidos y menos conocidos, desde el Barroco hasta el Romanticismo tardío y la época moderna.

El resultado es un álbum muy original y de una calidad vocal e instrumental extraordinaria, cuyo título ha sido adoptado de una breve pieza homónima compuesta por Philipp Friedrich Böddecker (1607 – 1683) para una sola voz. Los arreglos, como ocurre con casi todos los temas aquí reunidos, son del propio Ensemble Tresonare, integrado por Juliane Gilbert (violonchelo, contrabajo, flauta y contralto) y Clemens Heidrich (bajo-barítono y recitados), así como Elke Voigt (órgano y soprano). El histórico órgano Jehmlich (1887, opus 82; restaurado 2010 – 2011) suena majestuoso en la grabación. 

La producción

En la Martin Luther Kirche (iglesia de Martín Lutero), en Dresde, los tres intérpretes han realizado una hermosa producción que nos devuelve a un mundo donde la Navidad tiene un lugar para nada vinculado con su actual avatar comercial  y financiero. Para la gente humilde, es decir, para los antepasados de la mayoría de nosotros, la Navidad era uno de esos mágicos momentos en los que se escuchaba música y se podía estar en contacto con lo metafísico, aunque fuera de forma rudimentaria, y con la belleza, la de la música sacra. Por ello, sin duda, este álbum es doblemente conmovedor y un gran logro.

Apertura

El primer surco del disco, Promission Domini, lo ocupa el himno de la última semana de Adviento, Veni redemtor gentium, un canto gregoriano con texto de Ambrosio de Milán (del año 386, aproximadamente), seguido por Nun komm, der Heiden Heiland, de Johann Sebastian Bach (BWV 599), y por la pieza homónima de Martin Luther:

Komm, du Erlöser der Völker, mache
offenbar die Geburt der Jungfrau.
Alle Welt soll sich wundern: Solch
eine Geburt ist Gottes würdig.

(Traducción libre)

Ven, salvador de los pueblos, haz que
se manifieste el nacimiento de la Virgen.
Que todo el mundo se maraville: un nacimiento así
Un nacimiento así es digno de Dios.
Martin Luther

Martín Lutero no solo dio a los alemanes un lenguaje común a través de sus prédicas y su singular traducción de la Biblia, sino que también  fue un "poeta-compositor", el primer creador de canciones protestantes, al que siguieron muchos compositores de textos y melodías.

Junto con la prédica y la oración, el canto congregacional de la Iglesia Evangélica ocupa el mismo lugar. La práctica viva del canto coral, reconocida como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Comisión Alemana de la UNESCO, puede afirmarse tanto en el diálogo confesional como en el interreligioso.

Influjo

Los compositores de épocas posteriores -desde Johann Hermann Schein, Christian Ludwig Scheidt, Heinrich Schütz hasta Dieterich Buxtehude o Georg Philipp Telemann, desde Johann Sebastian Bach hasta Johannes Brahms o Max Reger- se inspiraron en ella. En el siglo XVII, cuando la guerra, la peste y la devastación afectaban a la vida pública, el teólogo Paul Gerhardt, en particular, llegó a la gente con sus imágenes lingüísticas.

A partir de finales del siglo XVI hasta bien entrado el siglo XVII, un amplio movimiento de canto dio lugar a los himnos de la Iglesia Evangélica que se convirtieron en el punto de partida de una tradición musical de 500 años.

Reger y Saint-Saëns

También dos importantes piezas del entonces católico Max Reger tienen cabida en este bello álbum del Ensemble Tresonare: Und unser lieben Frauen Traum (op 138) y Gloria in excelsis (op 59 nº 8). Ésta una de las últimas que escribió Reger bajo esa fe, antes de ser excomulgado por su casamiento con la protestante y divorciada Elsa von Bercken,  a quien conoció en 1893 en Wiesbaden y reencontró en Múnich.

El surco nº 15 está ocupado por el "Benedictus", del Oratorio de Navidad del católico Camille Saint-Saëns. El compositor tenía entonces 23 años. El Oratorio fue escrito en 1858 en tan sólo 12 días y se estrenó el día de Navidad, al comienzo de su mandato de 20 años como organista de la iglesia parisina de La Madeleine. El mismo Saint-Saëns hacía más hincapié en los aspectos religiosos y su contemplación que en el drama humano de los textos bíblicos.

Anquilosamiento

Pero volviendo a la historia, la "vieja iglesia" se había convertido en algo ajeno a Martín Lutero, por lo que en cuestiones de fe ya no podía confiar únicamente en sacerdotes y clérigos que supieran latín. En el umbral de los tiempos modernos, quiso que la persona sencilla y que piensa por sí misma pudiera alcanzar la gracia de Dios y encontrar así un anclaje en la vida secular. Mediante traducciones bíblicas comprensibles, textos de prédicas vívidas, oraciones y cantos, los mensajes del Evangelio debían ser redescubiertos.

Lutero no se conformaba con que "el coro de sacerdotes y alumnos se limitara a cantar y responder cuando el obispo bendecía el pan o decía la misa". Tomaba melodías monofónicas, latinas o del viejo folclore religioso y hacía algo completamente nuevo con ellas. Llamaba a la creación de nuevas canciones, él mismo se convertiría en el primer "poeta-compositor" con más de treinta creaciones de canciones propias. Contra el tumulto y la iconoclasia, la música es "un maestro que hace a la gente más suave, más gentil y más razonable", decía.

El cuadernillo de canto espiritual

Son entonces sus aliados, sobre todo Johann Walter, considerado hoy como el "Kantor original" de la Reforma, quienes promueven el canto. Walter elaboró el primer Geistliche Gesang Büchlein (1524) de la nueva iglesia con ajustes de canciones artísticas, cuyo prefacio fue escrito por el propio Lutero.

Todo lo que conmueve y conmueve a la gente, la alegría y las dificultades, la pena, el miedo y la esperanza, la reflexión sobre la muerte y la vida eterna, está plasmado en los corales de ese tiempo. Fue a través del canto colectivo como se estableció el contacto vivo con los demás, incluso más allá de todas las fronteras sociales.

Auge

A finales del siglo XVI, en la época de la Reforma tardía, comenzó el verdadero periodo creativo de la canción eclesiástica. Cantores, pastores, organistas, maestros, príncipes educadores, profesores, magistrados, rectores, secretarios municipales, alcaldes, directores de banda, un maestro panadero... escriben versos y canciones sobre todos los puntos centrales del mensaje cristiano, sobre el bautismo y la Cena del Señor, sobre los Diez Mandamientos, las fiestas mayores del ciclo anual, escriben poesía en alemán a partir de los Salmos. Es en la región central de Alemania, las ciudades, pueblos y aldeas sajonas-turingias, donde se observa la mayor producción de canciones.

La práctica viva del canto coral puede mantenerse tanto en el diálogo confesional como en el interreligioso. Los compositores de épocas posteriores -desde Johann Hermann Schein, Christian Ludwig Scheidt, Heinrich Schütz hasta Dietrich Buxtehude o Georg Philipp Telemann, Johann Sebastian Bach, Johannes Brahms o incluso el católico Max Reger- pudieron inspirarse en ella.

Bach y Gerhardt

Johann Sebastian Bach apreciaba tanto los corales protestantes que no solo arregló repetidamente en obras vocales e instrumentales, sino que a veces dio a una de sus cantatas el nombre de un coral.

En el siglo XVII, cuando la guerra, la peste y la devastación afectaban a la vida pública, fue sobre todo Paul Gerhardt, junto con Johann Heermann, Martin Rinckart, Johann Matthäus Meyfart, quien llegó al pueblo con sus imágenes lingüísticas, con una calidad de expresión lírica completamente nueva. En la época de la Guerra de los 30 años, cuando Alemania estaba sumida en la depresión económica y política, surgió con Gerhardt lo que el humanista Albert Schweitzer, gran conocedor de Bach, organista y médico, denominó ''una poesía religiosa que nada en el mundo puede igualar''.

Joyas

Pieza enlazada

Bajo el título en latín de Puer natus in Bethlehem, con melodía de Lucas Lossius (1508 - 1582) se esconde la que sería la más antigua de las canciones de Navidad llegada hasta nuestros día. Tiene su origen en un himno gregoriano y es entonada desde el siglo XIV en los servicios religiosos de Navidad o de Epifanía. Numerosos compositores escribieron las más diversas melodías sobre el texto y le fueron agregando asimismo nuevas estrofas. Tal vez debido a ese guirigay es que casi no se la encuentra en los libros de cantos religiosos.

Con Adeste fidelis, melodía del siglo XVII, con texto de John Francis Wade, concluye su nuevo álbum el Ensemble Tresonare. La historia de esta popular canción navideña quedará proablemente para siempre sin desvelar. Se cree que tiene también origen en un canto gregoriano, pero asimismo en una tradición popular francesa, en una canto de navegantes portugueses, o en un aire inglés. Incluso el texto en latín tiene tradición francesa e inglesa. Pero el mensaje principal es similar en todos los casos: la invitación a acudir alegremente hacia el recién nacido.

Las grabaciones, en la Martin Luther Kirche, de Dresde, ofrecen una acústica muy aireada y perfectamente in situ. La disposición espacial deseada por el Ensemble Tresonare permite una proximidad asombrosa con los intérpretes vocales y sus instrumentos, éstos últimos envolviendo íntima y auditivamente a los primeros.

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