Artes visuales y exposiciones

''Magyar Modern'', arte de vanguardia húngaro en Berlín

Juan Carlos Tellechea
martes, 3 de enero de 2023
Magyar Modern: Hungarian Art in Berlin 1910–1933 © 2023 by Hirmer Publishers Magyar Modern: Hungarian Art in Berlin 1910–1933 © 2023 by Hirmer Publishers
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Parte de la experiencia cotidiana de Berlín Occidental, en el periodo previo a la caída del ignominioso Muro que dividía a la ciudad y del colapso del Bloque Socialista, eran las estaciones fantasma en desuso del Este, que los trenes de las empresas de transporte berlinesas recorrían lentamente, aunque ni había pasajeros esperando en los andenes ni descendíendo de los vagones.

Las imágenes eran tétricas en la Heinrich-Heine-Straße, Jannowitzbrücke, Moritzplatz, Kottbuser Tor...Es más, a finales de la década de 1980, casi nadie pensaba en un giro de 180 grados de la situación, aunque ya empezaba a tomar forma a partir de la llegada al poder de Mijail Gorbachov (1985 – 1991) en la Unión Soviética.

En aquella época, la Academia Alemana de Cine y Televisión (dffb) estaba situada en la Deutschlandhaus, de la Theodor-Heuss-Platz, frente al enorme letrero de neón de la emisora de radio y televisión SFB (Sender Freies Berlin). La portería funcionaba las 24 horas del día y garantizaba que los estudiantes pudieran seguir trabajando por la noche, un servicio del que hicieron mucho uso, sobre todo, los usuarios de la sala de edición de vídeo U-matic, tal y como ha quedado constancia en los archivos del dffb.

Hacía tiempo también que aquí se rodaban películas que no estaban concebidas ni para el cine ni para la televisión, sino que, inspiradas en el ''punk'', se orientaban hacia el ''sampling'' musical y las artes visuales: los dadaístas y los situacionistas. Los autores de estas obras querían descifrar el lenguaje cinematográfico para reensamblarlo de una forma nueva y no lineal.

El director de cine húngaro y pionero en materia de medios de comunicación Gábor Bódy (1946-1985) también había sido invitado a este entorno para influir en el programa docente con sus utopías mediáticas. Bódy fue becario del DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico) en Berlín Occidental en 1982 y dos años antes cofundó Infermental, la primera revista de videoarte, publicada en cintas de vídeo. Se veía a sí mismo como un mediador entre el Este y Oeste en tiempos de la Guerra Fría.

Berlinische Galerie, «Magyar Modern. Ungarische Kunst in Berlin 1910-1933». © 2022 by Pauline Ruther.Berlinische Galerie, «Magyar Modern. Ungarische Kunst in Berlin 1910-1933». © 2022 by Pauline Ruther.

Ahora, la exposición Magyar Modern que tiene lugar en la Berlinische Galerie, desde el 4 de noviembre al 6 de febrero de 2023, muestra la diversidad de la obra de artistas húngaros en la capital alemana entre 1910 y 1933 (destruida por el régimen genocida, racista y antisemita del nacionalsocialista Adolf Hitler).

Entre los emigrantes húngaros en Alemania en el periodo de entreguerras, Alfréd Kemény representa las opiniones política y estéticamente más a la izquierda, afirma en un ensayo publicado en el catálogo de la exposición (editorial Hirmer, de Múnich)* la Dra Éva Forgács, profesora adjunta de Historia del Arte en el Art Center College of Design, Pasadena/California e invitada del Instituto Leibniz de Historia y Cultura del Este de Europa, así como del Instituto Europeo de Estudios Avanzados.

A medida que la escena política, y con ella las actitudes hacia el arte, se polarizaban cada vez más en el periodo previo a la toma del poder por los nazis, el idealismo de Kemény se endureció hasta convertirse en dogmatismo. Sin embargo, no era cínico ni estaba obsesionado con el poder: Incluso sus opiniones dogmáticas se basaban en la convicción idealista de que actuaba al servicio de la humanidad, señala Forgács.

Con cerca de 200 pinturas, gráficos, esculturas, fotografías, películas, diseños teatrales y dibujos arquitectónicos, el museo recuerda los estrechos vínculos entre los artistas húngaros y Berlín. Los deslumbrantes años veinte de la capital alemana están lejos de haber sido explorados en su totalidad. La contribución de los artistas húngaros a la vida cultural de la ciudad había pasado hasta entonces prácticamente desapercibida. El conservador de arte de la Berlinische Galerie, Ralf Burmeister, abre ahora las puertas a un mundo que tiene mucho que contar.

Lajos Tihanyi, «Orilla del río», 1921, Galerie Berinson, Berlín. © Dominio Público.Lajos Tihanyi, «Orilla del río», 1921, Galerie Berinson, Berlín. © Dominio Público.

Se incluyen casi 50 artistas cuyas obras fueron expuestas o creadas en la ciudad en aquella época. Aproximadamente un tercio de estos artistas son de origen judío. Entre ellos figuran Béla Czóbel, Lajos Tihanyi, Mihály Biró, Lazlo Moholy-Nagy, Oskar Kaufmann, Éva Besnyö y Martin Munkácsi, József Bató, Fred Forbát y Béla Kádár.

¿Qué distingue a estas personas? Activos en los campos de las bellas artes, las artes gráficas, la fotografía y la arquitectura, contribuyeron al modernismo clásico en la capital alemana. Algunos se convirtieron en elementos permanentes de la vida de la ciudad. Para muchos, sin embargo, Berlín significó el exilio, ya que las convulsiones políticas en su patria los convirtieron -a ellos y a quienes tenían inclinaciones políticas de izquierdas- en víctimas de la persecución a partir de 1919.

Bauhaus

Una generación posterior mantuvo estrechos vínculos con la Bauhaus y pudo desarrollar su talento en Berlín. Para todos ellos, sin embargo, la ciudad no fue más que un episodio de sus biografías antes de regresar a Hungría o, sobre todo después de 1933, para seguir adelante.

La muestra está dividida en nueve secciones y estructurada cronológicamente. Comienza con la visita a Berlín en 1910 (durante la Secesión en el arte) del denominado grupo vanguardista de pintores Los Ocho. El comerciante de arte Paul Cassirer los había invitado a la exposición de pintores húngaros. 

Béla Czóbel, «Calle de Berlín». 1920. © 2022 by Virág Judit Galerie, Budapest / Tibor Mester.Béla Czóbel, «Calle de Berlín». 1920. © 2022 by Virág Judit Galerie, Budapest / Tibor Mester.

Hoy, como entonces, se pueden apreciar los fuertes colores de los bodegones con plantas en macetas de Béla Czóbel y Lajos Tihanyi, éste el mayor descubrimiento entre los artistas húngaros. Los dos artistas se habían aficionado al estilo fauvista de Francia. Czóbel y Tihanyi vuelven a encontrarse más adelante en la exposición.

Mihály Biró, «Parlamento rojo», 1919. © 2022 by Ungarische Nationalgalerie.Mihály Biró, «Parlamento rojo», 1919. © 2022 by Ungarische Nationalgalerie.

Carteles de gran formato del periodo posterior a la Primera Guerra Mundial muestran inicialmente cómo se propagaba la República Soviética de Hungría (proclamada el 21 de marzo de 1919). El artista gráfico Mihály Biró destaca con su carpeta Horthy, en la que documenta la agitación antisemita que se llevó a cabo en Hungría, tras la caída del gobierno soviético y la asunción del poder por el almirante Miklós Horthy en noviembre de 1919 (gobernó hasta 1944). En la exhibición se muestra la crucifixión de un hombre y las palabras Tu padre - ¡el judío!. Para entonces, Biró ya se había puesto a salvo en el extranjero. En 1919 - 1920, el "Terror Blanco" hizo estragos en Hungría contra socialistas, comunistas y judíos.

Cinematografía

Imre Kocsis, «XXXII - Blanco y negro», 1974. © 2022 by Sammlung Böhm.Imre Kocsis, «XXXII - Blanco y negro», 1974. © 2022 by Sammlung Böhm.

Que el cineasta Gábor Bódy también trabajó desde el espíritu de la neovanguardia en Hungría queda patente en dos de sus películas, que ahora pueden verse en la exposición colectiva Magyar Neo-Avant-Garde in the 1960s/1970s que se realiza en el Collegium Hungaricum, desde el 11 de noviembre al 27 de enero de 2023: en el vídeo de tres minutos Dialogue between East and West de 1978 y en el drama The Demon in Berlin de 1982, rodado en blanco y negro. En él, el demonio vaga por la tierra, atribulado y desilusionado. Su inmortalidad y su poder ilimitado son una carga inútil para él. Hasta que conoce a la bella Tamara... La Berlinale de 1986 le rindió homenaje póstumo a Gábor Bódy por el conjunto de la obra de su vida.

Géza Perneczky, «Tres figuras enmascaradas», 1964. © 2022 by Collegium Hungaricum, Berlín.Géza Perneczky, «Tres figuras enmascaradas», 1964. © 2022 by Collegium Hungaricum, Berlín.

Las películas forman el marco de esta exposición junto con otras dos obras de vídeo: una del pintor abstracto Endre Tót, que se dio a conocer como artista Fluxus, y la otra del autor de arte Géza Perneczky, cuya obra es importante como vínculo entre las escenas artísticas húngara e internacional.

Entre medias, se alinean en stands pinturas, grabados, fotografías y ensamblajes de artistas de la escena artística no oficial de Hungría, que continuaron la tradición del modernismo clásico con nuevos medios. Muchas de ellas operaban en la clandestinidad y estaban conectadas con Alemania. La muestra es, por así decirlo, una continuación de la gran exposición Magyar Modern de la Berlinische Galerie, en la que se hace visible la conexión artística entre Hungría y Berlín del primer tercio del siglo XX.

Un hito de esta neovanguardia fueron las exposiciones Iparterv I y II" de 1968 y 1969, que tomaron el nombre del lugar de la exposición, una oficina estatal de planificación industrial de Budapest en aquella época. Solo duraron unos días, pero se convirtieron en una formación para muchos artistas húngaros. Aparte de la censura, los miembros del grupo de artistas habían conseguido romper por primera vez las estrictas estructuras de la política cultural socialista. En la década de 1960, la escena artística húngara ya se había apropiado de la diversidad creativa de los movimientos de vanguardia de la preguerra y el periodo de entreguerras y había tanteado el terreno hacia formas artísticas occidentales como la abstracción, el Pop o el Minimal Art.

Al hacerlo, contrastaban fuertemente con las visiones artísticas del realismo socialista. Así, el pintor Imre Bak, de 83 años, co-iniciador del movimiento Iparterv, se alejó pronto de los lúgubres tonos marrones/grises del realismo y se decantó por la pintura de campos de color, por lo que un viaje a Stuttgart en 1965, que realizó junto a su amigo pintor István Nádler, se convirtió en una experiencia clave para él. En la Galería Müller encontraron obras de los estadounidenses Frank Stella y Ellsworth Kelly junto a Thomas Lenk y Günther Uecker.

Las obras simbolizan un punto de inflexión en la historia del arte moderno húngaro: el autodidacta István Harasztÿ introdujo el arte cinético en el país. Endre Tót, por su parte, experimentó con la pintura informal y László Méhes expuso la primera pintura fotorrealista húngara en la exposición Ipartev. En otra área, la serie fotográfica feminista-performativa Schwarzrasieren - Gedicht (Würzburg) de 1978 refleja el provocativo arte de acción de Katalin Ladik: en ella, lleva sujetador y pantalones sobre un leotardo negro de cuerpo entero y simula un striptease.

Nikolett Balázs, «Mona Lisa», 2022,. © 2022 by Nikolett Balázs.Nikolett Balázs, «Mona Lisa», 2022,. © 2022 by Nikolett Balázs.

Aunque las obras hablan por sí solas, habría sido útil que los organizadores hubieran incluido una breve biografía de los 25 artistas expuestos, para facilitar la comprensión de la dinámica artístico-radical inherente a este movimiento.

Lilla Benkő, «¡Atrápame si puedes!». © 2022 by Lilla Benkő.Lilla Benkő, «¡Atrápame si puedes!». © 2022 by Lilla Benkő.

La exposición constituye la segunda parte de una especie de trilogía en torno al modernismo húngaro. La tercera exhibición, titulada Das Erbe der Avantgarde in Ungarn (El legado de la vanguardia en Hungría) tiene lugar en la Galerie Kunstwerk Berlin desde el 18 de noviembre al 27 de enero de 2023.

Un siglo

Hace 100 años, durante la República de Weimar, muchos se sintieron inspirados por el espíritu cosmopolita y optimista de Berlín, y también artistas internacionales, especialmente de Hungría, se sintieron atraídos por esta ciudad atravesada por el río Spree.

La galería de autorretratos situada en la larga pared frente a las vitrinas de la exposición ya llama la atención por el expresivo colorido y el estilo cubista-fragmentado de muchos de los cuadros, que recuerdan a modelos franceses.

Una y otra vez, en las nueve secciones de la muestra, uno se encuentra con obras que a primera vista hacen pensar en París, pero que en realidad muestran escenas de Berlín. Por ejemplo, el óleo de József Bató de un puente ferroviario sobre un río oscuro con barcos, que no muestra el Sena sino el Spree en la estación de Friedrichstraße con los reflejos luminosos de la gran ciudad. O la obra cubista de Lajos Tihanyi con el Baerwaldtbrücke, en el Landwehrkanal de Kreuzberg, en tonos rojos y verdes apagados.

Hugó Scheiber, «Enel tranvía», 1926, Ernst Galerie, Budapest. © Dominio Público.Hugó Scheiber, «Enel tranvía», 1926, Ernst Galerie, Budapest. © Dominio Público.

Hugó Scheiber, por su parte, enciende un fuego artificial futurista de formas y colores en su cuadro En el tranvía, captando el ritmo nervioso de la metrópolis.

Mostramos posiciones húngaras que se crearon aquí en la ciudad y mostramos obras que se expusieron aquí, describe el comisario Ralf Burmeister la selección de artistas y sus obras en la exposición de la Berlinische Galerie.

Berlín desempeña un papel especial en la historia del arte y la cultura húngaros: ya antes de la Primera Guerra Mundial, los artistas húngaros utilizaban la creciente metrópoli como escenario de exposiciones para presentarse ante un público internacional. Tras una revolución fallida en 1919 y expulsados de su patria por las fuerzas reaccionarias, llegaron al Spree, donde encontraron un lugar de libertad creativa. 

Berlinische Galerie, «Magyar Modern. Ungarische Kunst in Berlin 1910-1933». © 2022 by Pauline Ruther.Berlinische Galerie, «Magyar Modern. Ungarische Kunst in Berlin 1910-1933». © 2022 by Pauline Ruther.

Con Magyar Modern la Berlinische Galerie rinde por primera vez un homenaje exhaustivo a la contribución húngara al Modernismo clásico en la capital alemana. Amplía el canon, aún orientado hacia Occidente, para incluir los logros artísticos de Europa Centro-Oriental: el Berlín cosmopolita de la República de Weimar fue una estación formativa en las carreras de los artistas, la mayoría de los cuales eran aún jóvenes.

Al mismo tiempo, como uno de los mayores grupos de artistas extranjeros, enriquecieron notablemente la vanguardia berlinesa con posturas nuevas y progresistas. El nacionalsocialismo puso fin a esta inspiración mutua, y el antiguo vínculo cayó en el olvido.

Principales obras de la historia del arte húngaro

En sus nueve secciones, la exposición muestra a artistas poco conocidos -todos ellos figuras consagradas de la historia del arte húngaro- con importantes obras que crearon durante su estancia en Berlín o expusieron aquí. En los años veinte, fue sobre todo Herwarth Walden quien reconoció y promovió el poder innovador de los artistas húngaros. Al ofrecerles una plataforma en su galería Der Sturm, que atrajo la atención de toda Europa, también amplió su programa: Béla Kádár y Hugó Scheiber combinaron expresionismo y futurismo y utilizaron motivos tan diferentes como la puszta húngara y la vida nocturna berlinesa. Sándor Bortnyik, László Moholy-Nagy y Peter László Péri, por su parte, persiguieron la abstracción radical y desarrollaron así decisivamente el Constructivismo.

Lajos d‘Ebneth, «Berlin Alexanderplatz», 1927. © 2022 by Fundación d‘Ebneth-Scholten.Lajos d‘Ebneth, «Berlin Alexanderplatz», 1927. © 2022 by Fundación d‘Ebneth-Scholten.

Los artistas húngaros también se presentaron en muchas otras galerías, como las renombradas tiendas de arte de Fritz Gurlitt o Ferdinand Möller, en la Große Berliner Kunstausstellung anual y en las exposiciones de la Akademie der Künste. Sus obras reflejan con impresionante variedad la diferente forma en que los emigrantes vivieron Berlín y la plasmaron en su arte. Las pinturas a tinta de gran formato de József Nemes Lampérth parecen sombríos sueños febriles de la época de la Gran Guerra (1914 - 1918). En cambio, las composiciones de Lajos Tihanyi, de formas afiladas y vivos contrastes cromáticos, absorben el ritmo de la ciudad. Contrasta con los tapices tejidos a mano de Noémi Ferenczy, cuyos mundos de motivos aparentemente insonoros imaginan una unidad armoniosa del hombre, el trabajo y la naturaleza.

Arquitectura para la ciudad del modernismo

Martin Munkácsi, Almacenes Karstadt en Hermannplatz, 1929/1930. © 2022 Colección de imágenes Ullstein.Martin Munkácsi, Almacenes Karstadt en Hermannplatz, 1929/1930. © 2022 Colección de imágenes Ullstein.

En los años veinte, los arquitectos húngaros desempeñaron un papel decisivo en la configuración y transformación de Berlín. Los edificios fueron creados en el espíritu de la Nueva Construcción para la ciudad del modernismo y aún hoy dan forma a Berlín. Sus creadores han caído en el olvido. Fred Forbát diseñó las viviendas de los trabajadores en Siemensstadt y Haselhorst, así como el estadio del SCC (Sport Club Charlottenburg). Oskar Kaufmann construyó media docena de teatros berlineses como cotizado arquitecto teatral, entre ellos el Teatro Hebbel, la Volksbühne, el Teatro Renacentista y la Ópera Kroll, para los que a su vez László Moholy-Nagy creó varias escenografías innovadoras.

Fotografía de prensa y cine experimental

László Moholy-Nagy, «Torre de radio en Berlin», 1928. © 2022 by Sammlung Antal-Lusztig, Debrecen.László Moholy-Nagy, «Torre de radio en Berlin», 1928. © 2022 by Sammlung Antal-Lusztig, Debrecen.

Los húngaros también desempeñaron un papel asombrosamente importante en el florecimiento de la fotografía y el cine. Cuando Berlín se convirtió en una metrópolis mediática mundial a finales de la década de 1920, Éva Besnyő y Martin Munkácsi -este último como fotógrafo en plantilla del periódico Berliner Illustrierten Zeitung- hicieron aportaciones decisivas a la fotografía de prensa moderna. László Moholy-Nagy y Judit Kárász, importantes representantes de la Nueva Visión, exploraron las posibilidades técnicas del medio. Sus espectaculares tomas de la Torre de Radio de Berlín muestran el icono tecnológico en perspectivas escarpadas, composiciones diagonales y fuertes contrastes. En el ámbito del cine húngaro, el espectro abarca desde películas experimentales de vanguardia hasta documentales de estudios sociales.

Estas obras ilustran hasta qué punto Moholy-Nagy y Miklós Bándy estaban comprometidos con el desarrollo del cine en Berlín. El último capítulo de la exposición está dedicado a obras que reflejan las crecientes tensiones de la sociedad de finales de Weimar. Varios artistas húngaros se organizaron en el SPD (Partido Socialdemócrata Alemán), el KPD (Partido Comunista de Alemania) o la asociación de artistas de izquierda ASSO. En mordaces caricaturas, se volvieron contra el nacionalsocialismo, cada vez más presente, antes de que la mayoría de ellos se viera obligada a emigrar de nuevo cuando la barbarie de Adolf Hitler se hizo con el poder.

Notas

Ralf Burmeister & András Zwickl, «Magyar Modern. Hungarian Art in Berlin 1910-1933», München: Hirmer Verlag, 2023», 272 Seiten, 220 Abbildungen in Farbe. ISBN 978-3-7774-3904-4. Text: Englisch. Hardback 49,90 €

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