Reino Unido

Una sirenita no basta para Rusalka

Agustín Blanco Bazán
martes, 14 de marzo de 2023
Abrahami y Yee, Rusalka © 2023 by Camilla Greenwell /ROH Abrahami y Yee, Rusalka © 2023 by Camilla Greenwell /ROH
Londres, viernes, 24 de febrero de 2023. Royal Opera House (ROH) en el Covent Garden. Rusalka, ópera en tres actos con libreto de Jaroslav Kvapil y música de Antonin Dvorák. Regie: Natalie Abrahami y Ann Yee. Escenografía: Chloe Lamford. Vestuario: Annemarie Woods. Coreografía: Paule Constable. Ann Yee. Asmik Grigorian (Rusalka), David Butt Philip (Príncipe) ,Rafal Siwek (Vodnik), Sarah Connolly (Jezibaba), Emma Bell (Duquesa), Hongi Wu (sirviente), y Ross Ramgobin (Hajny). Coros y Orquesta de la ROH bajo la dirección de Semyon Bychkov
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La nueva producción de Rusalka del Covent Garden fue anunciada como de particular interés ecológico. Por ello, el lago de la protagonista en el primer acto es de un atractivo verde natural y, ¡qué algas más divinas! Predeciblemente, el mismo lago es una porquería en el acto final, luego de haber sido mancillado por los humanos. Como le pasa a nuestra protagonista. 

Aunque obvia, la idea no está mal. ¡Pena que la regie de personas sea prácticamente inexistente! Solo en el segundo acto, en el palacio del príncipe, una troupe contemporáneamente cachonda logra avivar un poco la acción. Y hay un momento interesante: en esta obra de acción dramática mas bien floja, el príncipe se cansa de su sirenita que no puede hablar y pasa a fijarse en la duquesa más bien de repente, sin que podamos saber qué es lo que le hace cambiar de idea en unos pocos compases. En esta regie, el príncipe descubre una cicatriz enorme en la espalda de Rusalka mientras esta se prueba su vestido de novia. Es algo así como si se diera cuenta de que este espíritu acuático no es mas que un travesti: algo así como si se hubiera puesto un disfraz de piel con cierre relámpago en la espalda.

‘Rusalka’ de Dvorák.  Dirección musical, Semyon Bychkov. Regie, Natalie Abrahami y Ann Yee. Londres, Covent Garden, febrero de 2023. © 2023 by Camilla Greenwell /ROH.‘Rusalka’ de Dvorák. Dirección musical, Semyon Bychkov. Regie, Natalie Abrahami y Ann Yee. Londres, Covent Garden, febrero de 2023. © 2023 by Camilla Greenwell /ROH.

Del resto se encargó, predeciblemente, la insuperable cantante artista Asmik Gregorian, una Rusalka de voz de acero y con el toque de calidez necesario para asegurar legatos de cautivante timbre. Su actuación en esta puesta donde la dirección de escena le pide poco fue convincente por derecho propio; sobre todo en un segundo acto donde sabe expresar su alienación con una naturalidad conmovedora por su mezcla de timidez e ilusión. 

Con voz firme y brillante trompeteó David Butt Philip un príncipe particularmente convincente en la escena final, mientras que la excelente Sarah Connolly hizo lo que pudo con una Jezibaba ignorada por las directoras de escena. 

‘Rusalka’ de Dvorák.  Dirección musical, Semyon Bychkov. Regie, Natalie Abrahami y Ann Yee. Londres, Covent Garden, febrero de 2023. © 2023 by Camilla Greenwell /ROH.‘Rusalka’ de Dvorák. Dirección musical, Semyon Bychkov. Regie, Natalie Abrahami y Ann Yee. Londres, Covent Garden, febrero de 2023. © 2023 by Camilla Greenwell /ROH.

Rafal Siwek fue un Vodnik sólo eficiente y, como la duquesa, Emma Bell lució una voz enfática al servicio de una articulación incierta. Esto último me lo comentó una especialista checa sentada al lado mío que en cambio se admiró con un deslumbrante cameo, un Hajny (guardabosques del príncipe) que interpretó su papel cómico con irresistible garbo y un checo que mi vecina admiró como casi perfecto. Se trata de Ross Ramgobin, un escocés descendiente de padres indios radicados en Guyana, que no tiene por qué estar familiarizado con el idioma de Dvorak. Pero no importa, porque es simplemente un artista que no necesita antecedentes étnicos para ser genial. Alguien para tener en cuenta. 

Semyon Bychkov se explayó en las melodías, a veces regodeándose en ellas con la exageración suficiente como para borrar las aristas y la premura necesaria para evitar que esta obra se vuelva empalagosa. Pero no se preocupó por extraer diversidad cromática de una orquesta que no está pasando por un buen momento. Fue por culpa de este director que la ópera se hizo larguísima. 

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