Discos

Testamentos, homenajes y sentimientos

Julián Carrillo
miércoles, 30 de octubre de 2002
Johan Fostier First Prize: 2001 Guitar Fondation of America Competition. Guitar Recital. M. Castelnuovo-Tedesco, ‘Platero y yo’: La Primavera, La Arrulladora, El Canario Vuela, Melancolía, Platero en el Cielo de Moguer; ‘Capricho Diabólico’. M. M. Ponce, ‘Variaciones sobre la Folía de España y fuga’. V. Asencio, ‘Tres Homenajes’. Johan Fostier, guitarra. Grabado en la Iglesia de San Juan Crisóstomo, de Newmarket, Ontario, Canadá, del 20 al 30 de Abril de 2002. Productores: Norbert Kraft y Bonnie Silver. Ingeniero y editor, Norbert Kraft. Guitarra construida por George Lowden. Notas musicales, John W. Duarte. Disco compacto DDD, de 67:34 min, editado por Naxos 8.557039.
7E-05 Contiene como eje central el disco que hoy nos ocupa las Variaciones sobre la Folía de España y Fuga, de Manuel Ponce: una magna obra que, no en vano, ha recibido el sobrenombre de ‘Antiguo Testamento de la Guitarra’. Obra de larga y complicada gestación, según explica, en las notas musicales del disco, el gran John W. Duarte. Tan larga y complicada, que es bien probable que la primera grabación de la obra por parte de Andrés Segovia se produjera antes de que ésta fuera terminada de escribir; así, el citado registro contenía sólo nueve de las doce o catorce variaciones que el maestro de Linares solicitó a Ponce, mientras que la edición publicada contiene veinte. Además, la grabación de Segovia sigue decididamente las bases armónicas del tema, mientras que las últimas variaciones escritas por Ponce derivan claramente hacia un mayor cromatismo, respetado en todas las grabaciones posteriores de la obra, incluida desde luego la presente.Y, girando sobre este ejel, el resto del disco se podría decir que es una bella colección de homenajes musicales, con los que comienza, y con los que sigue y acaba. Una serena y hermosa grabación, digna de una apacible escucha al amor de la lumbre en una de esas frías y lluviosas tardes de domingo que, como preludio del invierno, están llegando a esta Europa nuestra, (ay, esa Melancolía, de Castelnuovo-Tedesco); o en ésas de cálida siesta de las que poco a poco irán gozando nuestros vecinos del Hemisferio Sur (prueben ahí con La Arrulladora y verán qué delicia, no más). Un homenaje al buen gusto.Como es un homenaje a ‘Platero y yo’ -ese monumento de la poesía en prosa que escribió Juan Ramón Jiménez- la versión de Foster de las piezas de la obra homónima de Mario Castelnuovo-Tedesco incluidas en el disco: La Primavera, La Arrulladora, El Canario Vuela, Melancolía, Platero en el Cielo de Moguer. Fostier luce a lo largo de todo el disco una interpretación siempre limpia en lo que hace a la técnica y ejecución, y de gran adecuación estilística: sonido redondo con ciertos ecos ‘segovianos’, armónicos limpísimos, sobria expresividad, sabiduría de ataques al destacar esas hermosas disonancias de algunos de los pasajes finales de la obra de Ponce, o al imprimir la elegante gracia del Tango de la Casada Infiel, de indudables resonancias lorquianas, o el intimismo de la Elegía en homenaje a Falla, de Asencio.Y, para postre un ‘Capricho Diabólico’ de Castelnuovo tocado, pero también escrito, en el espíritu de alguna de las piezas más líricas y hermosas serenas del gran guitarrista y virtuoso violinista italiano a quien va dedicada la obra. Porque hay mucho y muy hermoso lirismo –y siento con esto llevar la contraria a Duarte, pero no sería fiel a una de mis devociones si no lo hiciera- en obras como la Romanza de la Gran Sonata para Guitarra con acompañamiento de Violín, o tantas de las sonatas para violín y guitarra, por no citar esa ‘Campanella’, cuya breve alusión final es una auténtica firma compartida.
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