Estados Unidos

Pires, cocinera del sonido

Roberto San Juan
miércoles, 7 de junio de 2023
Maria João Pires © May Zircus | Fundación Scherzo Maria João Pires © May Zircus | Fundación Scherzo
Miami, sábado, 13 de mayo de 2023. UM Maurice Gusman Concert Hall. Maria João Pires, piano. F. Schubert: Sonata para piano nº 13 en La mayor, D. 664; C. Debussy: Suite Bergamasque; L. van Beethoven: Sonata nº 32 en Do menor, Op. 111
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La veterana pianista portuguesa Maria João Pires se encuentra de gira por Estados Unidos y durante su paso por Florida impartió clases magistrales en la Frost School of Music de la Universidad de Miami, que concluyeron con un recital en el bello auditorio del centro. Debo confesar que siempre me he sentido atraído por Pires; como pianista es extraordinaria, y su larga carrera lo avala; como ser humano, su capacidad de lucha, clarividencia intelectual y visión general de la vida me resultan fascinantes.   

Pires es una de esas pianistas discretas, que pasan por el escenario sin ruidos innecesarios, sin sobreactuaciones y sin pretensiones de dictar doctrina. Todo lo que tiene que decir pianísticamente hablando lo elabora con mimo y cuidado, como un buen cocinero en faena, deleitándose en cada plato y ofreciéndoselo al público con humildad. Ahí reside, desde mi punto de vista, su mayor atractivo y fortaleza: tras una apariencia físicamente frágil, se encuentra -que no se esconde- una artista con mayúsculas. 

La Sonata nº 13 de Schubert abrió el recital. Pires interpretó el ‘Allegro moderato’ inicial con un exquisito gusto por el detalle, articulando los pequeños motivos melódico-rítmicos con un elegante fraseo. Tanto en este movimiento como en el ‘Andante’ siguiente usó un cierto rubato en la articulación melódica, donde el sonido clave de la frase se hace esperar, lo que unido a una riquísima paleta dinámica y a un inteligente y discreto uso de la pedalización, proporcionó una extraordinaria carga expresiva a la obra, que culmina con un ‘Allegro’ de carácter brillante. 

La Suite Bergamasque de Debussy abrió una ventana a un mundo de resonancias, evocador, sugerente y misterioso. Lo consiguió gracias a un toque de poco calado, casi rozando el teclado, y a una magistral pedalización. En este sentido, la difícil combinación de pedal derecho y arpegios picados en la mano izquierda del ‘Passepied’ fue interpretada de forma exquisita. 

Tras el descanso, llegó el momento de la última de las Sonatas para piano de Beethoven. Compuesta cuando la sordera ya había afectado irremediablemente su vida y su carácter, se trata de una de las últimas piezas para piano del compositor y posee un marcado componente de experimentación formal y expresiva, cargada de lo que entonces eran osadías armónicas, melódicas e, incluso, rítmicas. Pires nos llevó por este recorrido a través del Beethoven del último período con seriedad, respeto, discreción y amargura, teniendo siempre presente ese sentido de transcendencia e introspección que la obra exhala. 

El público, entre los que se encontraban numerosos profesores y alumnos de la facultad de música, aplaudió con profusión y la artista respondió con la interpretación del segundo movimiento -‘Adagio cantabile’- de la Sonata nº 8 en Do menor, Op. 13, ‘Patética’, también de Beethoven. 

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